jueves, 9 de diciembre de 2021

"EL AMIGO DEL PUEBLO", ENTREVISTA A JEAN-PAUL SARTRE (1970)

 

El amigo del pueblo

L’Idiot International, octubre de 1970.
Situations VIII.
Gallimard. París. 1972. Trad. Eduardo Gudiño Kieffer. Ed. Losada. Bs. As. 1973. pp.337-351

Declaraciones recogidas por Jean-Edern Hallier y Thomas Savignat.

*

L’Idiot International”. – Desde mayo hay una ruptura entre la concepción tradicional del intelectual de izquierda y una nueva concepción, creada en el atajo, del intelectual revolucionario, tanto que los intelectuales honorables, desde el 45, se han encontrado frente a una situación política que escapaba a su entendimiento. ¿Qué piensa usted?

Jean-Paul Sartre. – Sería necesario primero saber qué es un intelectual. Hay personas que piensan que es un tipo que hace exclusivamente un trabajo de inteligencia. Mala definición: no hay ningún trabajo que sea exclusivamente de inteligencia. Tampoco lo hay que no necesite de ella. Un cirujano, por ejemplo, puede ser un intelectual y sin embargo su trabajo es manual. No pienso que la profesión sea lo único que determina a lo que se llama los intelectuales; no obstante, hay que saber en qué profesiones ellos se constituyen. Diría que se los puede encontrar en el cuadro de lo que yo llamaría las técnicas del saber práctico. En verdad todo saber es práctico. Pero no hace mucho tiempo que eso se sabe, por ello empleo esas dos palabras juntas: los técnicos del saber práctico constituyen o utilizan, por medio de disciplinas exactas, un conjunto de conocimientos que tienden en principio al bien de todos. Ese saber tiende, naturalmente, a la universalidad: un médico estudia el cuerpo humano en general para poder curar, en no importa quién, una enfermedad cuyos síntomas habrá descubierto y para la cual conocerá los remedios. Pero el técnico del saber práctico puede ser, igualmente, un ingeniero, un sabio, o un escritor, un profesor. En todos los casos, en efecto, se encuentra la misma contradicción: el conjunto de sus conocimientos es conceptual, es decir universal, pero no sirve nunca a todos los hombres; sirve, en el conjunto de los países capitalistas, ante todo a ciertas categorías de personas, pertenecientes a las clases dirigentes y a sus aliados. Desde ese punto de vista, la aplicación de lo universal nunca es universal, es particular, concierne a particulares. De allí resulta una segunda contradicción, concerniente al técnico mismo que es universal en sus trabajos generales, en su manera de conocer, pero que se encuentra de hecho trabajando para los privilegiados y, de golpe, se pone de su lado: esta vez es él mismo quien está en juego. Aún no hemos definido el intelectual: hay técnicos del saber práctico que se acomodan muy bien a su contradicción o que se arreglan para evitar sufrir por ella. Pero cuando uno de ellos se da cuenta de que su trabajo universal sirve a lo particular, entonces la conciencia de esa contradicción –lo que Hegel llamaba conciencia desgraciada–, es precisamente lo que lo caracteriza como intelectual.

¿Considera usted que a pesar de mayo del 68 la misión tradicional de los intelectuales no está terminada?

No, Pero primero hay que saber cuál era esa “misión” y quién la daba. De hecho, puesto que era a la vez universal y particular, el intelectual denunciaba en todas partes el uso particular de lo universal e intentaba indicar, en cada circunstancia particular, los principios de una política universal, para el bien del mayor número.

Así pues el intelectual clásico es el tipo que dice: Presten atención, se les presenta esto hoy como una forma de aplicación de lo universal, pongamos por ejemplo: hay leyes y se les dice que se aplican las leyes, que se arresta a la gente porque hay leyes, que las leyes son universales. Ahora bien, esto no es verdad. Las leyes no son universales por tal o cual razón, y por otra parte, existe tal interés particular, hay una clase particular y tal política que han hecho que tal individuo haya sido arrestado o que tal guerra haya continuado. El tipo clásico de la acción intelectual se ha visto durante la guerra de Vietnam: un cierto número de intelectuales se unió a partidos o a organizaciones, militando contra la guerra de Vietnam, y utilizó su disciplina para mostrar por ejemplo que tal o tal tipo de productos químicos eran arrojados sobre los campos de Vietnam, o bien que las razones dadas por los norteamericanos no se tenían en pie. Los primeros son químicos, los otros historiadores o juristas que se apoyaron en el derecho internacional (del cual, al mismo tiempo, han denunciado ciertos particularismos). Por lo tanto es necesario llamarlos, como usted dice, “intelectuales clásicos”, porque sufren su contradicción pero, al mismo tiempo, consideran que ella los hace útiles a todos y, en consecuencia, rehúsan cuestionarse en sus personas. Sin embargo, en su práctica misma, hay como una indicación –que ellos se ocultan– de esa impugnación: el antagonismo de lo universal y de lo particular que los constituye, puesto que intentan suprimirlo fuera de ellos, eso implica necesariamente que «deberían suprimirlo en ellos. En otros términos, la sociedad universalista a la cual ellos aspiran no tiene lugar objetivamente para el intelectual.

¿Hubo verdaderamente una ruptura en Mayo? ¿La concepción del intelectual clásico sigue presente, o hay lugar para una nueva concepción del intelectual?

En verdad, en la mayoría de los casos, no hubo grandes cambios y reencontramos hoy al intelectual clásico. Es que éste ama su papel; técnico del saber práctico, bien pagado, que por un lado enseña –por ejemplo– física, y por el otro denuncia la represión en mítines, se siente descontento de sí mismo en principio y piensa que, por ese descontento –que es toma de conciencia de su contradicción– puede ser útil puesto que su contradicción es la de la sociedad entera.

Se puede decir que usted ha sido el guía de toda una generación de intelectuales en Francia, y sin embargo usted ha sido uno de los primeros en darse cuenta de golpe de la falta de una gran parte de esa generación y de una nueva necesidad política hoy para los intelectuales.

Yo no diría, ciertamente, uno de los primeros, puesto que esta verdadera búsqueda se hizo en realidad al nivel de los estudiantes. Los estudiantes, que ya son técnicos del saber práctico (y eso desde primer año) han sentido inmediatamente el verdadero problema: iban a hacer de ellos a pesar de todo, trabajadores asalariados para el capital o policías que permitirían mantener la situación. Los que lo comprendieron se dijeron: no queremos eso, dicho de otro modo, no queremos ser más intelectuales, queremos que el saber que adquirimos (este es el primer problema, después viene el problema del saber mismo), que es un saber universalista, sea utilizado por todos. Los estudiantes, desde el tiempo de los comités de base de Vietnam, han comprendido lentamente que el hecho de aprender a transformarse en un policía a las órdenes de los burgueses, no era en absoluto compensado por el hecho de pertenecer a un comité de base para Vietnam. No simplemente porque se organizaran en esos comités manifestaciones que romperían el núcleo mismo que hace que el intelectual sea un personaje que, en nuestra sociedad, no puede tener sentido sino siendo una contradicción perpetua, haciendo lo contrario de lo que quiere y ayudando a oprimir a la gente que debería querer liberar. Veo, por ejemplo, los profesores que he conocido y que son todavía intelectuales clásicos. Algunos han hecho cosas muy valientes durante la guerra de Argelia, han visto estallar bombas en sus departamentos, etc. Y bien, esas personas, como profesores, seguían siendo seleccionistas. Se ponían, pues, enteramente en el plano de lo particular, mientras que por otra parte eran totalmente partidarios del F.L.N., o sea por la liberación social de Argelia, y allí ponían lo universal… completo. Utilizaban sus conocimientos, su manera de razonar formada por los estudios y su saber práctico; los ponían a disposición de ideas que eran igualmente ideas universales, por ejemplo el derecho de los pueblos a disponer de sí mismos, mientras por otra parte seguían siendo seleccionistas y dictaban sus cursos según el plan querido por la Universidad. Son personas a quienes jamás se les ocurrió la idea de discutirse como intelectuales. Encontraban una buena conciencia en la mala conciencia, a través de lo que hacían o creían hacer por Argelia o Vietnam. El intelectual clásico es un tipo que saca una buena conciencia de su mala conciencia por los actos (en general escritos) que ésta le hace hacer en otros dominios. Esas personas, en Mayo del 68, no procedieron en absoluto de la misma manera que las otras. Sin duda, estaban con los estudiantes y los huelguistas, pero no comprendían que era un movimiento que los impugnaba a ellos mismos. Se ha visto el derrumbe en algunos, y una hostilidad a pesar de todo frente a Mayo, porque, de golpe, sentían que el movimiento los impugnaba como intelectuales, mientras que hasta entonces el intelectual era aquel que debía ayudar y ponerse n disposición, y que naturalmente se pensaba como aquel que proveía las teorías, las ideas.

Pero ellos eran atacados según la forma de su saber, que recién usted llamaba el saber universal y que por los chinos es llamado bastante justamente: saber quizá universal pero seguramente burgués, porque en su forma misma ya está particularizado.

Estamos de acuerdo, pero eso se descubrió luego. Quiero decir que el intelectual clásico de 1950, es el tipo que piensa que las matemáticas son un saber totalmente universal. No distingue entre una manera de aprender y de utilizar las matemáticas que sería ella misma universal, y luego una manera particularista de aprenderlas.

¿Finalmente la verdadera ruptura se habría situado en Mayo, cuando los intelectuales comprendieron que ellos mismos eran cuestionados hasta en la forma de su saber?

En la forma de su saber y en su existencia real. Es decir que no se debo manifestar: son víctimas de esa contradicción y nada más. Es necesario que ellos mismos sientan que esa contradicción deben suprimirla en su interior. En el fondo, es una gran verdad que su contradicción es la contradicción de la sociedad en general. y es bien cierto que un intelectual es un asalariado, que sus verdaderos problemas son problemas de asalariado; tiene un saber y un poder que pone a disposición de una sociedad de un cierto tipo. Y allí se descubrió que esas bravas personas que por una parte estaban por el F.L.N. argelino, por el F.L.N. vietnamita, que tomaban posiciones en todos los dominios, permanecían en sí mismos totalmente al servicio de un estado de cosas que hacía que en el fondo fueran ellos mismos perjudiciales. No eran simplemente personas desdichadas que tenían su contradicción; eran perjudiciales precisamente en el sentido de que eran inmediatamente recuperables. Pero en Mayo, no fueron los intelectuales “llegados”, es decir los que habían pasado sus exámenes y cobrado ampliamente dinero y un salario quienes comenzaron, sino los aprendices de intelectuales que comprendieron la situación y se dijeron: lo que no queremos es ser eso.

A fin de Mayo los estudiantes en Ciencias eran izquierdistas políticamente, pero el retorno reflexivo y político sobre su saber no se hacía en absoluto.

Es verdad, yo lo he constatado en reuniones donde había una mezcla de paternalismo, porque se suponía que el saber era con todo un elemento esencial del poder, y al mismo tiempo de “obrerismo”, es decir el abandono completo de la cultura. Y el verdadero problema era raramente evocado.

Entonces, pues, a partir de mayo, los aprendices de intelectuales, los jóvenes, no quisieron ser ese personaje definido por su función y su salario, puesto que eso es lo que al fin define a un hombre: ¿cuánto gana, qué hace? Usted me dirá que eso no es universal hablando propiamente, es el universal burgués que se enseña, estoy de acuerdo. Pero si los intelectuales hubiesen pensado eso en 1968, no habrían hecho la revuelta del 68. Porque es necesario que hayan tenido en algún momento dado la idea de lo universal, para que comprendieran que ese universal exigía una sociedad universal.

¿La adecuación de la sociedad al saber?

Eso es. Pero si habían pensado –un pensamiento mucho más duro– que no poseían el saber universal sino solamente su particularización, el contraste hubiera sido menos violento. Mientras que allí era: tenemos lo universal, podemos tenerlo, ¿pero para qué sirve?

Se bajó a la calle en efecto sobre ese primer análisis y el segundo…

…Vino por consecuencia, estoy de acuerdo. Pero los dos forzosamente se vincularon y descubrieron, sobre todo en cierto plano, por ejemplo en psiquiatría (pienso en Gorizia).

Según usted, ¿en qué punto está el proceso de reeducación, como dicen los chinos, en los intelectuales? Es decir, la desaparición de la frontera cultural-politica. ¿Ese proceso de reeducación, a qué punto de su camino le parece a usted que ha llegado?

Está en sus comienzos. Si el movimiento, si la protesta violenta de Mayo del 68 hubiera durado, si no se hubiera producido la traición y la relativa derrota de junio, pienso que muchos hubieran llegado a posiciones mucho más radicales que las que tienen ahora. Porque muchos estaban en movimiento.

Entonces tenemos de un lado los intelectuales clásicos y del otro, entre los estudiantes, personas que han roto completamente, que se han ido a trabajar a fábricas y que, dos o tres años más tarde, ya no hablaban el mismo lenguaje. Su lenguaje se había simplificado, sus relaciones con el proletariado se habían vuelto reales. Se habían convertido en hombres nuevos, como por ejemplo… los establecidos de Renault (centralistas u otros), su lenguaje se transformó completamente. Esa conversión es mucho más difícil para los intelectuales de treinta, cuarenta o cincuenta años, pero existe. ¿Cuál podría ser su papel?

Y bien, es necesario que aquellos de entre ellos que han cambiado verdaderamente se den cuenta que no hay otra posibilidad de tener un fin universal, que colocarse en relación directa con aquellos que reclaman una sociedad universal, es decir con las masas. Pero eso no quiere decir que ellos deban, como los intelectuales clásicos, “hablar” al proletariado, en suma hacer la teoría, sostenida por las masas en la acción.

A ese respecto ¿qué piensa usted de las organizaciones de escritores en Mayo del 68? (Hotel de Massa, Comité de Escritores Estudiantes.)

De hecho, todos ellos pensaron que Mayo era la ocasión de realizar las ideas que tenían antes. Pienso que eran personas que estaban dando en la tecla (eran antiguos comunistas, a menudo). Trataron vanamente de que Mayo se pareciera a su esquema preconcebido.

¿Piensa usted entonces que hay poco que esperar de los grupos de intelectuales más o menos llegados (y aún jóvenes) de antes de Mayo del 68?

Sí, lo pienso.

¿Su reeducación es improbable?

Sí. Porque no hay que olvidar que un intelectual es un individualista. No todos, pero los escritores, por ejemplo, arrastran a pesar de todo su individualismo…

Luego no se puede esperar nada de personas que han producido culturalmente, pero se puede esperar una posible reeducación de un tipo de intelectual nuevo que todavía no ha producido culturalmente nada.

Eso es. Deutscher insistía mucho sobre lo que él llamaba: “interés ideológico”. Lo que quiere decir: usted ha escrito por ejemplo varios libros, y ellos se han convertido en su interés ideológico. Dicho de otro modo, no son simplemente ideas suyas las que están allí, son objetos materiales, reales y que constituyen su interés. Lo que no quiere decir necesariamente que lo que cuenta es el dinero que reportan esos libros, sino su objetivación. Ella está allí, ella existe y usted está obligado en este momento o a renegar de ella o a roerla o a aceptarla completamente, pero de todos modos usted está ante esa cosa que hace de usted que sea diferente del tipo que, supongamos, perfora los tickets del subterráneo todo el día. Él no tiene interés ideológico. Yo por ejemplo: es verdad que tengo detrás de mí un cierto número de libros. No siempre estoy de acuerdo con lo que he escrito, pero ellos representan mi interés ideológico, porque la idea de verle:? íntegramente suprimidos es una idea que no acepto, no porque esté particularmente orgulloso de ellos, sino porque así es. La gente es así, tenemos detrás nuestro un pasado del que no podemos renegar. Aún si se lo reniega, no se lo reniega jamás completamente porque es en uno algo así como un esqueleto personal. Entonces hay un problema: ¿qué se puede pedir a un tipo de cuarenta y cinco años que ya tiene detrás de sí toda una producción?

Finalmente hay dos tipos de intelectuales: los que se rehusan completamente a tomar partido o aquellos de los que habla Musil en “El hombre sin cualidades”, los “escritores vistos de espaldas” que firman todos los petitorios, están políticamente presentes en todas partes, tienen un papel útil, pero que no franquean cierto umbral, por honestos, por rigurosos que sean.

Sólo que se trata de un problema de hoy, porque ayer no había izquierdísmo. A la izquierda del partido comunista no había nada. En el 36, en el 40-41, no había más que una solución: era ir del lado del Partido. Si no se quería entrar en él porque no se estaba sin embargo de acuerdo con todo, se era compañero de ruta, se marchaba al lado, pero no se podía hacer más. No hubiera servido de nada entrar en una fábrica en ese momento. No tenía ningún sentido.

Entonces: ¿cómo ve usted ahora la nueva misión del intelectual? “Misión” no es, por lo demás, una palabra feliz.

Es necesario primero que se suprima como intelectual. Lo que yo llamo intelectual es la mala conciencia. Es necesario que él ponga lo que ha podido retirar de las disciplinas que le han enseñado la técnica de lo universal, directamente al servicio de las masas. Es necesario que los intelectuales aprendan a comprender lo universal que es deseado por las masas en la realidad, en el momento, en lo inmediato.

¿Lo universal concreto?

Lo universal concreto. E inversamente, aprendiendo el lenguaje de las masas, ellos pueden dar, si lo conservan, a las técnicas que tienen, un cierto medio de expresión. Por ejemplo pienso que un diario hoy, creado para las masas, debería comprender una cierta proporción de intelectuales y una cierta proporción de obreros, y que los artículos deberían ser no por los intelectuales ni por los obreros sino entre ambos. Los obreros explican lo que hacen, lo que son, y los intelectuales están a la vez para comprender, para aprender y al mismo tiempo para dar a la cosa momentánea un cierto tipo de generalidades.

En su opinión ¿el aprendizaje del lenguaje de las masas transforma completamente la forma del saber universal?

No lo pienso. Al menos no por el momento. Es un problema muy importante que toca a la cultura, y la cultura es un problema muy difícil.

Siempre se posterga ese problema…

Sí, porque no se tienen todavía los medios para tratarlo.

Pera retomar el ejemplo de ese diario, los dos tercios de los artículos son redactados por una quincena de personas (periodistas., militantes o intelectuales). Ahora bien, llegamos, a pesar de todo, a una forma que da razón todavía al intelectual tradicional, como usted lo ha hecho notar.

Sí, estamos todavía en el momento del aprendizaje del lenguaje de las masas, no se puede decir mucho más.

Pregunta personal o, más bien, personalizada: ¿en qué medida, por ejemplo, Mayo lo ha transformado a usted culturalmente?

Mayo, de inmediato, nada. Pero sí las recaídas. En Mayo era como todo el mundo: no comprendí nada en el momento en que eso sucedió. Comprendía lo que se decía, pero no el sentido profundo. De hecho, he seguido una evolución que va desde cerca de Mayo a mi entrada en La Cause du Peuple. Me fui cuestionando progresivamente como intelectual. En el fondo, yo era un intelectual clásico.

Y después de 1968, espero haberme vuelto algo diferente, aunque no haya tenido la ocasión de hacer mucho. Dirigir un diario nominalmente, como lo hago, o aún distribuirlo en la calle, no es todavía verdadero trabajo, es decir escribir en las condiciones que decíamos. El problema que planteo en mi caso, un intelectual de sesenta y cinco años que, desde los veinticinco a los veintisiete años tiene en la cabeza la idea de escribir un Flaubert, es decir de utilizar los métodos conocidos, científicos si usted quiere, en todo caso analítico, para estudiar un hombre. Llega Mayo del 68. Ya hace quince años que trabajo, que estoy metido. ¿Qué debo hacer? ¿Abandonar? Eso no tiene sentido, y sin embargo no sé quién decía esto: «los cuarenta volúmenes de Lenin representan una opresión para las masas», lo que se puede creer bajo palabra pues las masas no tienen ni el tiempo ni los medios, actualmente, para abordar ese tipo de conocimiento que es un conocimiento de intelectual. Entonces, ¿qué hacer? Este problema es exacto y práctico: ¿qué hacer cuando se está desde hace quince años con un libro, cuando finalmente se ha permanecido en cierta medida el mismo porque no se abandona del todo la infancia, etc.? ¿Qué hacer? Decidí terminarlo, pero, por el hecho de terminarlo, sigo en el plano de antiguo intelectual.

¿Terminarlo como lo había previsto?

¡Sí! De otro modo no tendría sentido. Peto ve usted, es un buen ejemplo de esta mezcla: se va lo más lejos posible en un sentido, pero en otro se termina lo que se tiene que hacer… Me veo difícilmente renunciando a eso, porque haría falta renunciar, en suma, a los esfuerzos de muchos años.

Pero le ha sucedido, más joven, el renunciar por ejemplo a «Los caminos de la libertad» o a ciertas obras que usted , había comenzado.

Sí, pero porque había dificultades internas.

Y sin embargo «Los caminos de la libertad» podía dirigirse a las masas y ser una literatura mucho más popular que lo que su «Flaubert” llegará a serlo nunca.

¡Nunca! Pero ese es un problema del que no logro salir. ¿Es que no debe haber un tipo de investigación y de cultura que no sea directamente accesible a las masas, y que encuentre sin embargo mediaciones para llegar a las masas? ¿Es que no hay siquiera aún en el presente un cierto tipo de especialización? O, más profundamente, ¿es que tiene un sentido escribir ese Flaubert (no hablo de su valor), es que se trata de una obra necesariamente destinada a ser absorbida, o al contrario es un trabajo que, a largo plazo, puede todavía servir? No se sabe nada de eso. Por ejemplo, no me gusta lo que escribe Tal o Cual, pero no puedo afirmar que éste u otro no será recuperable para las masas un día por razones que no vemos hoy. No sé nada ¿cómo puedo saber?

Evidentemente, puesto que el mismo Mallarmé en “L’Humanité-Dimanche” se convirtió en el camarada Mallarmé. Entonces, entre Mayo del 68 y la dirección de “La Cause”, pasó algo que no logró detener su “Flaubert” pero que…

…Pero que me ha radicalizado en el otro sentido. Ahora me considero disponible para todas las tareas políticamente justas que me serán pedidas. Y no he tomado la dirección de La Cause du Peuple como la caución de un liberal que defiende la libertad de prensa. No, no la he tomado así. Lo he hecho como un acto que me comprometía, junto a personas que amo mucho, de las cuales no comparto por cierto todas las ideas, pero no es un compromiso simplemente formal.

Sobre todo que no se trata solamente de “La Cause du Peuple”. Está también el Secours Rouge, del cual es usted uno de los fundadores.

La diferencia entre el Secours Rouge (Socorro Rojo) de antes de la guerra y el de ahora es importante y muy clara. Cuando se fundó el primer Secours Rouge, había un partido verdaderamente fuerte y revolucionario, el P.C., sin ninguna duda. Éste constituía un órgano revolucionario violento. Hoy ningún partido está representado, no hay sino individuos, pero pertenecen todos a grupos diferentes, que por el momento están en contradicción absoluta, lo que hace que surjan aquí o allá iniciativas que corren el riesgo de ser inmediatamente desmentidas. Hay un problema real que es necesario resolver. ¿El Secours Rouge es verdaderamente un Secours Rouge, y en ese caso debe él tomar posición con respecto a la actividad de los sindicatos, y eventualmente a la de los partidos en ciertos casos precisos, o si no lo hace arriesga romperse? Veo desde ahora un conflicto interno.

¿Cómo superar ese conflicto interno? El Secours Rouge está en un estado embrionario, y ese conflicto interno puede ser excelente si contribuye a esclarecer su trabajo.

Hay como una izquierda y una derecha. Llamaré derecha a aquellos que dicen: «después de todo, uno se ensancha al máximo y eso implica por lo demás que no entraremos realmente en las cuestiones políticas.» Y después está la izquierda, donde yo estoy, que dice: «es una situación insostenible actualmente; hay al contrario que estudiar la situación en cada caso y reaccionar ante la situación tal como se da.» Para mí, es de este lado que hay que ir, pero nos arriesgamos a perder auxiliares bastante importantes; pienso en los miembros del P.C. que están en el Seccours Rouge a título individual, sería necesario que no se fuera.

¿AI principio fue una organización que se pretendía de sostén, no de combate?

Sí: de sostén y combate. La antigua organización decía sostén y combate:

Contra la represión, únete
Proletario a tu organización,
Adhiere al Secours Rouge
Que conduce al verdadero combate.
¡Vamos, pueblo, muévete, te atacan, defiéndete!

¿Los iniciadores del Secours Rouge admiten las iniciativas libres de la base?

Por cierto. Cada comité de fábrica, de barrio, decidiría las acciones a llevar a cabo después de despido a encarcelamiento. Eso no sucederá ciertamente por los iniciadores o el Comité director que habrá sido nombrado. Se deberán hacer dos o tres mítines, después las audiencias. El Comité director estará en relación con todos los otros comités. Pero, localmente, es evidentemente el comité de base quien toma las decisiones. Secours Rouge será lo que la base querrá que sea. Pienso que las cosas no pasarán a escala nacional sino cuando las iniciativas locales no basten, en el caso de un arresto y un proceso, por ejemplo, abogados que deberemos designar nosotros mismos, etc.

¿De todos modos, Secours Rouge no puede sino ser revolucionario puesto que, habiendo sido negada su inscripción, se presenta como un movimiento ilegal?

No exactamente. Lo que no tenemos derecho a hacer es, por ejemplo, atacar al gobierno ante los tribunales, pero tenemos perfectamente derecho a reunimos, hasta prueba de lo contrario. Los comités de base de Vietnam nunca pidieron nada, se constituyeron, eso es todo.

¿Usted reclama el derecho de criticar al P.C., no?

Yo no reclamo el derecho de criticar al P.C. Yo reclamo el derecho de poner las cosas en claro. Un tipo ha sido encarcelado o se ha hecho despedir ¿qué pasó? ¿Contra quién se debe actuar para defenderlo?

En cuanto a la defensa, nos gustaría también tener abogados consultores. Es decir tipos que pongan a los obreros al corriente de su derecho burgués. Porque, muy a menudo, ellos no lo conocen. Entonces haría falta un grupo de abogados que no sólo defienda, sino que enseñe. Este es el primer punto. El segundo: ayudar a la persona en el plano jurídico. El tercero ayudar a las familias. El cuarto es el más importante: el conjunto de manifestaciones, de acciones puntuales e inesperadas. Pero esa es mi opinión, y es también seguramente la de la gente de la ex G.P. Pero no sé si el conjunto del Secours Rouge la aceptará. En todo caso, para mí, eso sólo tiene sentido si es así, si es verdaderamente acción.

Uno de los grandes problemas de la reanudación de actividades va a ser el de la represión en materia de prensa: “La Cause du Peuple”, “L’Idiot” , «Humanité-Rouge»… ¿Cuáles son en su opinión las perspectivas posibles para nuestro combate?

Para mí no hay problema: esa prensa debe desarrollarse, debe continuamente vincular a las masas en todas partes donde están en lucha. Puede tomar todas las formas. Incluso clandestinas. Al menos prepararse para ello. Después de haber resistido el mayor tiempo posible.

Lo que haría falta también es que usted nos hablara de la fuerza y de la insuficiencia de la prensa revolucionaria.

Por empezar, el tono no ha sido encontrado en ninguna parte. Ni siquiera La Cause du Peuple. Tiene un tono, pero no hay relación entre la práctica y la teoría.

El tipo de información también es problema. El engrosamiento sistemático de pequeñas informaciones es a veces discutible.

Es evidente. Además, concibo una prensa revolucionaria a la vez dando cuenta de las acciones positivas y de las que no lo son- Y en tanto nos quedemos en el discurso triunfal, nos quedaremos en el plano de L’Humanité. Eso es algo que hay que evitar. Hay viejas técnicas de mentira que no me gustan. Se trata, por el contrario, de decir la verdad, o se ha de decir: esto ha fracasado y he aquí por qué; o si no: en tal empresa tal cosa ha funcionado y he aquí por qué. Siempre vale más dar cuenta de la verdad: la verdad es revolucionaria, las masas tienen derecho a la verdad. Lo que nunca se ha hecho. ¿Se da usted cuenta de lo que ha podido ser la vida de un obrero de mi edad, que ha sido stalinista y que, un buen día, se ha enterado brutalmente y sin explicación de que Stalin no valía nada? Y que en eso se quedó, sin que se le explicara nada más. Hay todavía cosas más graves: los diarios burgueses dicen más la verdad que la prensa revolucionaria, aún si mienten. Mienten menos. Mienten más hábilmente. Se arreglan para deformar, pero teniendo en cuenta los hechos. Con todo es terrible pensar que los diarios revolucionarios no son superiores en verdad a los diarios burgueses, sino más bien inferiores. Pero también es necesario que nosotros –nosotros que somos las masas, al mismo tiempo–, aprendamos a recibir la verdad. Es que los revolucionarios no quieren la verdad; les han llenado la cabeza. Viven con especies de sueños. Hay que crear el gusto por la verdad, para todos y para nosotros mismos.

¿Gusto que Mayo no ha dado quizá, por otra parte?

Es verdad: Mayo sin duda no lo ha dado. En parte a causa de un lirismo que, por otra parte, no hay que rechazar.

Se trataría entonces de tratar de ver cómo definir un nuevo papel para los intelectuales. Porque de hecho, después de Mayo, han continuado sin tener nada más que un papel de sostén, de caución, de un movimiento de masa dado (estudiantil u obrero). Pienso en la ocupación del C.N.P.F., por ejemplo.

Le contestaré una cosa: es que eso es todavía tomarlos por intelectuales. No me gusta.

Tiene usted razón, puesto que es un defecto de nuestra parte.

Sí, es un defecto. Escuche: a ese nivel lo que hace falta es un trabajo en común. Y eso es lo que falta. Si ustedes quieren “la unión orgánica” que ha existido en el siglo XIX, la unión orgánica de intelectuales-obreros, hacen falta células mixtas. Terminar con las células distintas, completamente separadas unas de otras. Y es el único medio de cambiar a los intelectuales. Y, por otra parte, eso les da la posibilidad en el interior de hacer valer, de tiempo en tiempo, su opinión sobre un plan que es de su práctica. Creo que es allí donde deben actuar.

¿Cree usted que todos los intelectuales que ocupaban el C.N.P.F. podrían encontrar un tipo de intervención diferente en los movimientos de masa?

Eso me parece imposible. Usted sabe, los intelectuales, es muy difícil… Pienso mucho más en los jóvenes. Cuando concibo organizaciones en las que los intelectuales y los obreros están juntos, pienso en tipos que tienen entre veinte y treinta años. ¡Tipos salidos de Mayo, qué tanto!

Fuente: El Sudamericano

martes, 7 de diciembre de 2021

"CARTA A UN FRANCÉS", DEL FILÓSOFO FRANTZ FANON, EN EL 60 ANIVERSARIO DE SU MUERTE

  "CARTA A UN FRANCÉS", DE FRANTZ FANON

Cuando me has manifestado tu deseo de abandonar Argelia, mi amistad se ha hecho súbitamente silenciosa. Ciertas imágenes surgidas,
tenaces y decisivas estaban en el umbral de mi memoria.

Te miraba y tu mujer estaba a tu lado.


Te vas a Francia ya... Nuevos rostros rondarán en torno a ti, muy

lejos de este país donde desde hace algunos días las cosas decidida
mente no van bien.
Tú me has dicho: La atmósfera se deteriora, es necesario que me

vaya. Tu decisión, sin ser irrevocable por haberla ya expresado, toma
ba forma progresivamente.
¡Este país inexplicablemente erizado! Los caminos han dejado de

ser seguros. Los campos de trigo se han transformado en braseros.

Los árabes se hacen perversos.

Se habla. Se habla.


Las mujeres serán violadas Los testículos serán cortados y clava
dos entre los dientes 

¡Acuérdense de Sétif! ¿Queréis otro Sétif?
Ellos lo tendrán, pero no nosotros.

Tú me has dicho todo esto riendo.

Pero tu mujer no reía.

Y he mirado tras de tu risa.

He visto tu esencial ignorancia de las cosas de este país.

Cosas que yo te explicaré.

Quizá partirás, pero dime, cuando se te pregunte:

“¿Qué pasa en Argelia?” ¿Qué responderás?

Cuando tus hermanos te pregunten: “¿Qué ha sucedido en Arge
lia?” ¿Qué les responderás?
Más concretamente, cuando se quiera comprender por qué has

dejado este país, ¿cómo harás para apagar esta vergüenza que ya

arrastras?

Esta vergüenza de no haber comprendido, de no haber querido

comprender lo que pasaba a tu alrededor todos los días.

Durante ocho años estuviste en este país.


¡Y ni un pedazo de esta enorme herida que te había estorbado!

¡Y ni un pedazo de esta enorme herida que te había obligado!


De descubrirte semejante al fin.

Inquieto por el hombre, pero singularmente no por el árabe.

Preocupado, angustiado, atenazado.

Pero en pleno campo, tu inmersión en el mismo cieno, en la mis
ma lepra.
Porque no hay un europeo que no se revuelva, que no se indigne,

que no se alarme de todo, salvo de lo que se le hace al árabe.

Árabes desapercibidos.

Árabes ignorados.


Árabes sometidos al silencio.

Árabes sutilizados, disimulados.

Árabes negados cotidianamente, transformados en decoración

sahariana. Y tú te has mezclado con aquéllos:

Que jamás han estrechado la mano de un árabe.

Jamás han bebido café.

Jamás han hablado del tiempo pasado junto a un árabe.

A ambos lados de ti los árabes.

Alejados los árabes.


Arrojados sin esfuerzo los árabes.

Confinados los árabes.

Ciudad indígena destruida.

Ciudad dc indígenas dormidos.

Nunca les ocurre nada a los árabes.

Toda esta lepra sobre tu cuerpo.

Tú partirás. Pero todas estas preguntas, estas preguntas sin respuesta... El conjugado silencio de 800 mil franceses, este silencio ignorante, este silencio inocente.
Y 9 millones de hombres bajo este sudario de silencio.

Yo te ofrezco este expediente, a fin de que ninguno muera, ni los

muertos de ayer, ni los resucitados de hoy.

Quiero que mi voz sea brutal, no la quiero bella, ni la quiero pura,

no la quiero de todas dimensiones.

La quiero desgarrada de parte a parte, no quiero que se divierta,

ya que, en fin, hablo del hombre y de su repulsa, de la pudrición coti
diana del hombre, de su espantosa renuncia.
Quiero que tú expliques.

Que, por ejemplo, yo digo: existe una crisis de escolarización en

Argelia, para que tú pienses: es una falla que se debe remediar.

Que yo digo: de cada trescientos árabes solo existe uno que puede

firmar con su nombre, para que tú pienses: es triste, es necesario que
esto termine.
Escucha más, todavía:


Una directora de escuela se quejaba ante mí, se quejaba de estar

obligada cada año a admitir en su escuela a nuevos pequeños árabes.

Una directora de escuela que se quejaba de que, una vez todos los

europeos inscritos, se veía obligada a escolarizar a algunos pequeños

árabes.

El analfabetismo de estos pequeños mocosos que aumenta en la

misma medida de nuestro silencio.

Instruir a los árabes, pero vosotros no pensáis en ello.


Queréis pues complicarnos la vida.

Ellos están bien como están.


Mientras menos comprendan, mejor les va.

Y dónde adquirir créditos.

Esto les va a costar los dos ojos de la cara.

Por otra parte, ellos no piden tanto.

Una encuesta hecha a los caídos muestra que el árabe no reclama

escuelas.

Millones de pequeños limpiabotas. Millones de “un mozo señora”.

Millones de dame un pedazo de pan. Millones de analfabetos. “Ya

que no sabes firmar, no firmes. Nosotros firmamos”.

Millones de impresiones digitales en los procesos verbales que

llevan a prisión.

En las actas del señor Cadí.


En los enrolamientos de los regimientos de fusileros argelinos.

Millones de
fellah explotados, engañados, robados.
Fellah
atrapados a las cuatro de la madrugada.

Abandonados a las ocho de la noche
De sol a luna.

Fellah
ahitos de agua, ahitos de hojas, ahitos de viejas galletas que
deben durar todo el mes.

Fellah
inmóvil y tus brazos se agitan y tu espalda esta encorvada
pero tu vida detenida.

Los coches pasan y no os movéis. Os pasarían sobre el vientre y

no os moveríais.

Árabes en los caminos.

Bastones pasados por el asa de la canasta.


Canasta vacía, esperanza vacía, toda esta muerte del
fellah.
Doscientos cincuenta francos por día.

Fellah
sin tierra.
Fellah
sin razón.
Si no estáis contentos no tenéis más que partir. Los muchachos

llenan la choza. Las mujeres llenas en las chozas.

Fellah
secado.
Sin sueño.

Seis veces doscientos cincuenta francos por día.


Y nada aquí os pertenece.

Son gentiles con vosotros, ¿de qué os quejáis?

Sin nosotros, ¿qué haríais? ¡Ah! ¿Sería lindo este país si nosotros

nos fuéramos?

Transformado en pantano después de poco tiempo, ¡sí!

Veinticuatro veces doscientos cincuenta francos diariamente.

Trabaja,
fellah. En tu sangre el cansancio prosternado de toda una
vida.

Seis mil francos por mes.


En tu rostro la desesperación.

En tu vientre la resignación...

Qué importa,
fellah, si este país es bello.

Fuente: Leer a Fanon, medio siglo después / Aimé Césaire ... [et al.]. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : CLACSO, 2017. Libro digital, PDF

Lettre à un Français, fue una carta escrita por Frantz Fanon a finales de 1956 que testimonia el período de guerra de liberación nacional en Argelia. Fue inédita hasta su publicación en Por la revolución africana. Escritos políticos (1965: 53-57). 

lunes, 6 de diciembre de 2021

EXPOSICIÓN DE HANNA JARZABEK "POLONIA. SIGLO XXI"

 

Las actividades llevadas a cabo por la Unidad 3060 (una organización paramilitar creada en 2015 con un instituto de enseñanza secundaria como sede legal) se enmarcan en el programa ‘Clases de perfil militar’. Brzeg, 2017. Foto: Hanna Jarzabek

ASÍ AVANZA LA ULTRADERECHA EN POLONIA (UN SOS EN FOTOS)

La exposición de Hanna Jarzabek ‘Polonia. Siglo XXI’ preocupa. Por lo que cuenta y por la alerta que nos envía. La fotoperiodista polaca, residente en España desde hace 13 años, retrata la estrategia de la ultraderecha para manipular a la población y llevarla, ‘cautiva’, hacia su modelo autoritario de Estado. Nos deja ver cómo manejan los fantasmas del miedo, cómo manipulan el sentimiento patriótico, de la vida y la seguridad, para enfrentarse, por ejemplo, a las mujeres que abortan y al colectivo LGTBI; y cómo se van infiltrando hasta entrar en el propio Gobierno. “Es muy peligroso”, nos dice Jarzabek. “En España ya se van notando los primeros pasos de esta estrategia, y no sé si ustedes son conscientes”. Esta semana, la presidenta de Madrid ha pactado los presupuestos de la Comunidad con la ultraderecha. ‘Polonia. Siglo XXI’ puede verse hasta el 12 de diciembre en la sala de exposiciones de EFTI.

Así nos presenta EFTI la exposición: “Hace apenas 30 años Polonia luchó para restablecer la libertad y la democracia. Hoy es un país profundamente dividido en el que el partido gobernante impone un ideal de patriota polaco como una persona heterosexual, fervientemente católica, pro-militar y ultra-nacionalista. Quienes no se ajustan a este modelo son despreciados como ciudadanos de segunda, si no son tratados como enemigos de la patria. En esta exposición, a través de dos proyectos realizados con 10 años de diferencia, la autora, polaca, quiere reflexionar sobre la situación actual del país que ella dejó hace 25 años”.

Polonia. Siglo XXI está dividida en dos partes, a cual más impactante y preocupante: la relacionada con parejas de lesbianas y la que aborda la formación militar en los institutos del país como una materia optativa.

Wioletta Małgorzata Organiściak, directora de uno de los institutos de enseñanza secundaria que ofrecen Clases de perfil militar, un programa educativo destinado a adolescentes entre 16 y 19 años de edad. Orzysz, 2017. Foto: Hanna Jarzabek.

Con el trabajo de las parejas de lesbianas, realizado hace 10 años, pero más de actualidad que nunca, Hanna Jarzabek quiso poner negro sobre blanco la normalidad de estas relaciones, basadas en el amor y el compañerismo, frente a una sociedad en la que hay muchos –y ahora también en el Gobierno ultraconservador- que las considera una aberración a la que no hay que dar visibilidad, hasta el punto de que siguen los pasos del vecino gobierno húngaro para ir acorralando las manifestaciones públicas de los colectivos LGTBi. Hay ya ciudades que se declaran libres de LGTBi. ¿No es una provocación que esto ocurra dentro de la Unión Europea?

Jarzabek nos explica que tuvo muchas dificultades para realizar este trabajo con 12 parejas de lesbianas en cuatro ciudades, lo que fue su primer gran proyecto fotográfico; anteriormente había estudiado Ciencias Políticas, y vivido en Francia y Suiza, donde trabajó elaborando informes sobre los refugiados palestinos para las agencias de Naciones Unidas. Para ese su primer proyecto fotográfico eligió volver a su país, que había abandonado cuando tenía 20 años. “Me chocó mucho que se practicaba una homofobia institucional, desde los medios de comunicación, desde los políticos…”. Los problemas surgían porque la mayoría de las retratadas no querían implicar ni a familiares, ni amigos, ni compañeros de trabajo, por temor a que les salpicara de alguna manera negativa esa salida del armario, se les estigmatizara. Por eso la mayoría de las fotos reproducen instantáneas de la intimidad, que tratan de subrayar el día a día de estas parejas, que es, ni más ni menos, como el de cualquier pareja hetero.

El otro proyecto se centra en cómo las escuelas públicas polacas han desarrollado en los últimos años “Clases de perfil militar”, un programa educativo considerado como “innovación pedagógica”, destinado a adolescentes de entre 16 y 19 años bajo el lema “Dios, honor y patria” y al mismo nivel que otras opciones de perfil científico o humanista. A finales de 2016, según estimaciones no oficiales, 60.000 estudiantes seguían esos programas. Incluso ese año, el Ministerio de Defensa polaco publicó una Guía para el tirador con el objetivo de unificar dicha formación a nivel nacional. El manual, enviado directamente a las escuelas, fija el marco básico del curso pero también marca una doctrina clara; por ejemplo, el “patriotismo” se define relacionado con la fe católica y el ultranacionalismo.

Uno de los participantes en el Orgullo Gay de Varsovia 2019. En marzo de ese año, el alcalde de la ciudad aprobó la Carta pro LGTBI, cuyo objetivo es promover la igualdad de derechos para personas LGTBI, luchar contra la homofobia y violencia de género e implementar la educación sexual en las escuelas. Esta decisión desató en Polonia una violenta reacción en contra de la comunidad LGTBI y varios alcaldes y Ayuntamientos polacos empezaron a adoptar cartas opuestas declarándose como Zonas Libres de LGTBI. Foto: Hanna Jarzabek.

‘La Marcha de la Independencia’, organizada por los movimientos ultranacionalistas. Aprovechan el temor al otro, al distinto, al extranjero, para introducir en la sociedad sus parámetros reaccionarios. Varsovia, 11 de noviembre 2016. Foto: Hanna Jarzabek.

Para desarrollar este trabajo, entre 2016 y 2019, Jarzabek encontró aun más obstáculos. “Es todo opaco, desconfiaban de mí, y solo tuve acceso a dos escuelas; una de ellas porque es en la que estudié yo. Pero no me dejaron acceder a hablar directamente con los chavales”. Los propios alumnos le contestaron que no querían hablar con ella “por cuestiones de seguridad personal y del país”. Hasta ese punto llega el lavado de cerebro.

Estos movimientos ultranacionalistas ocupan espacio público cada vez con más fuerza, respaldados por el Estado y la Iglesia y en sintonía con los movimientos anti-aborto y anti-LGTBI. Por las calles de las ciudades polacas circulan minibuses promocionando por megáfonos mensajes contra personas LGTBI, tratando de persuadir a la sociedad de que estas personas son por definición pedófilos y constituyen un peligro para la identidad cristiana polaca. En Varsovia y otras ciudades principales se organizan oraciones públicas contra la “ideología de género” y para disculparse por el pecado de la sodomía.

Así, las instantáneas de ambos proyectos se completan en la sala de EFTI con imágenes de manifestaciones contra los derechos de los colectivos LGTBI y en contra del aborto –la ley de Polonia es muy restrictiva; se basa en los tres supuestos: permitido solo en casos de violación, malformación del feto y riesgo para la vida de la madre–, pero, aun así, no siempre se cumple por objeciones de conciencia del personal sanitario y, además, hay continuos embates desde el poder para endurecerla. “El gobierno polaco se encarga de difundir que la ideología gender es peligrosa y atenta contra la identidad de la familia y del Estado; y la aprovechan incluso para retirar ayudas a asociaciones que luchan contra la violencia de género”, nos cuenta Jarzabek. Es la estrategia: mezclarlo todo y agitar el fantasma del miedo para ir acaparando cada vez más poder.

Asia y Monika en su casa (imagen del proyecto ‘Lesbianas y mucho más’), Varsovia 2009. Foto: Hanna Jarzabek.

Hanna, y tú que llevas en España 13 años, ¿cómo nos ves?

A ver, en Polonia esto no ha sucedido de un día para otro. Es una labor de años y años, incesante, sin parar. Y yo aquí en España veo que se están dando los mismos pasos. Me da mucho miedo lo que está pasando aquí con Vox.

Por ejemplo, ese veto parental promovido por Vox para que en las escuelas no se hable de igualdad y de defensa de los derechos de las personas LGTBI, me parece el primer peldaño que puede llegar hasta esa aberración de declarar Ciudades Libres de LGTBi, como si fuera una plaga.

Exactamente. Se trata siempre de buscar y crear enemigos que amenazan la identidad. Los colectivos LGTBI, los pro-aborto, las mujeres, Rusia…

En España, el independentismo catalán y una ETA que no existe desde hace 10 años…

Eso es. Y bajo la premisa ‘defiende tu país’, van metiendo otros valores. Todo muy estudiado y medido.

Uno tiene la sensación de que sólo quieren estar en la UE por el dinero, por los mercados, por captar fondos, pero que vulneran cualquier principio de construcción europea. Hasta el punto de que el Tribunal Constitucional polaco se ha declarado insumiso a los tratados europeos que firmó el país para entrar en la UE… Y para formar la tormenta perfecta, ahora que parecía que la Unión Europea comenzaba a ponerse firme con Polonia y la Hungría de la ‘vedette’ europea de la ultraderecha, Viktor Orbán, por la vulneración de derechos y del ordenamiento jurídico europeo, se ve atada de pies y manos porque necesita a Polonia para frenar la avalancha de migrantes desde Bielorrusia…

Al Gobierno de ultraderecha polaco le ha venido muy bien esta crisis migratoria para chantajear a Europa. Para que veas cómo manejan los sentimientos de la gente, ahora el Gobierno ha promovido la campaña: “Manda una postal a los héroes de la frontera”. Lo descontextualizan todo y lo manejan en su beneficio; en el caso de los migrantes, no lo presentan como familias desprotegidas que huyen de un régimen dictatorial, sino que difunden el mensaje de “vienen a invadirnos”. Claro que Polonia es la sexta economía en volumen de la UE y les interesa que se mantenga, pero creo que Europa debería ser más firme ante tanta afrenta.

Esta misma semana, la presidenta de Madrid ha pactado los presupuestos de la Comunidad con la ultraderecha.

Rafa Ruiz

Fuente: El Asombrario & Co.

domingo, 5 de diciembre de 2021

"MONUMENTO AL MAQUIS", DE JAVIER FLORÉN BUENO

 
Monumento al maquis
Javier Florén Buen0
Escultura de cemento 
Santa Cruz de Moya (Cuenca)
1991
3x3x3 m

El monumento al maquis se halla a la entrada del pueblo conquense de Santa Cruz Moya, en la cima de un cerro.

Referente a la escultura, dice su autor:

"El tema de este monumento, me inspira a la realización de esta escultura zoomórfica; paloma, símbolo de la paz, que al tiempo se asemejan a dos manos unidas. Dos elementos que se acoplan y forman una unidad. Una hermandad que habla de la unidad de los pueblos de España.

Su carácter fuerte, robusto y al tiempo etéreo, como un peine que acaricia el viento, viene reforzado por el material elegido para su realización.

El cemento armado, material duradero que con el tiempo se mimetizará con el paisaje y sus rocas, cogiendo de éstas sus líquenes y musgos. Haciendo de esta escultura algo siempre vivo.

Las dimensiones están pensadas para que sean armónicas con el espacio que ocupará. Aproximadamente 3x3x3 m."

 En sus cercanías se encuentra una mesa altar con una placa que tiene la siguiente inscripción:

En memoria

de los guerrilleros españoles

muertos en la lucha

por la paz, la libertad y la democracia

al lado de todos los pueblos del mundo

sábado, 4 de diciembre de 2021

REPORTAJE: "RUSIA: EL REGRESO DE LOS COMUNISTAS"

Título: Rusia: el regreso de los comunistas

Realización: Vladimir Vasak, Elyzaveta Zamyslov

Autor: Vladimir Vasak

País: Francia

Año: 2021

Duración: 13 minutos 

Las elecciones parlamentarias del 17 y 19 de septiembre de 2021 en Rusia estuvieron marcadas por el fraude. El partido del Kremlin ganó, por amplia mayoría, las elecciones legislativas de las que habían sido excluidos los principales detractores del presidente ruso.

Fuente: ARTE TV

viernes, 3 de diciembre de 2021

"A LOS ARTISTAS PROLETARIOS", DE ALEKSANDR RODCHENKO, EN EL 65 ANIVERSARIO DE SU MUERTE

 

ALEKSANDR RÓDCHENKO

A LOS ARTISTAS-PROLETARIOS, 1918


¡Somos los proletarios del pincel! ¡Creadores-mártires! ¡Artistas oprimidos!

¡Somos los habitantes de desvanes fríos y sótanos húmedos!

¡Nosotros, que llevamos el fuego abrasador de la creatividad, andamos hambrientos y descalzos!

Nosotros, que no tenemos la oportunidad de crear, damos lo mejor de nuestra energía y nuestro tiempo para ganar los recursos necesarios para una subsistencia miserable.

¡Nosotros, que tenemos una posición peor que la de los obreros oprimidos, porque unos y otros trabajamos para subsistir y para crear nuestro arte al mismo tiempo!

Nosotros, que estamos encerrados en perreras, a menudo sin pintura y sin luz, o sin tiempo para dedicarnos al trabajo de creación.

Proletarios del pincel, tenemos que unirnos, tenemos que organizar una «libre asociación de artistas-pintores oprimidos» y exigir pan, un estudio y el derecho a existir.

¡Basta!

Los mecenas de las artes nos han oprimido, nos han obligado a satisfacer sus caprichos...

Aleksandr Ródchenko, «Judózhnikam-proletáriam», Anarjia, 41, 11 de abril de 1918. Traducción de la versión inglesa de Jamey Gambrell en Alexander N. Lavrentiev (ed.), Aleksandr Rodchenko. Experiments for the Future. Diaries, Essays, Letters, and Other Writings, Nueva York, Museum of Modern Art, 2005, p. 82.

Fuente: Dadá Ruso 1914-1924

jueves, 2 de diciembre de 2021

FESCIMED 2021


El Festival Internacional de Cine por la Memoria Democrática es una iniciativa de la Asociación Cultural Arte y Memoria, un colectivo social formado por profesionales de diferentes ámbitos y disciplinas culturales y artísticas: actores y actrices, cineastas, productores teatrales y cinematográficos, fotógrafos, guionistas, escritores, diseñadores… un colectivo que poco a poco va creciendo y cuya meta es preservar la memoria colectiva desde una perspectiva de justicia y solidaridad con las víctimas de las injusticias, de cualquier parte del mundo, a través de expresiones y herramientas que nos proporciona el cine, el teatro, la literatura, la pintura o cualquier otra disciplina artística.

PROGRAMA: https://fescimed.com/

miércoles, 1 de diciembre de 2021

TRAFICANTES DE SUEÑOS PUBLICA "CÁRCEL Y EXILIO. HISTORIA DE UN COMUNISTA II", DE ANTONIO NEGRI

CÁRCEL Y EXILIO (Historia de un comunista II) // Antonio Negri – Traficante de Sueños

DESCARGAR LIBRO

En esta segunda parte parte de su autobiografía, Toni Negri relata el periodo vital en el que el profesor y militante de la autonomia operaia se convirtió en el protagonista de lo que Michel Foucault denominó «un nuevo affaire Dreyfus en Europa». Elegido por los fiscales cercanos al PCI como el cattivo maestro detrás del conjunto de la lucha armada en el «largo 68″ italiano, la gran redada del 7 de abril de 1979 llevó a Negri a la cárcel y junto a él a buena parte de la militancia autónoma italiana. La apuesta italiana por una Europa revolucionaria terminó de aquella manera. En medio del calvario carcelario, el paisaje político y social italiano y europeo vivió las devastaciones de la contrarrevolución neoliberal, cuya primera tarea fue la desfiguración del pasado y de la memoria. El significante «años de plomo» se encargó de cubrir por igual de una pátina siniestra a verdugos y víctimas, al terrorismo de Estado y a la autodefensa de las luchas obreras y proletarias.

En ese laberinto, Negri aprende a resistir colectivamente a la cárcel como única manera de sobrevivir. Tiene que resistir a intentos de convertirlo en un pentito, a la dinámica suicida del brigadismo rojo que lo condena a muerte y a la extensión del nihilismo posmoderno como estética de la supervivencia. Tras su elección como diputado por el Partido Radical en 1983, no desaprovecha la única posibilidad real de escapar del infierno y de la cadena perpetua. No sin un desgarramiento interno, huye a Francia donde, tras muchas vicisitudes, consigue el estatuto de refugiado político.

El exilio en Francia es una reconstrucción personal y política dura y por momentos casi imposible. Sin documentos, con una familia rota, sin apenas posibilidad de encontrar un trabajo o de reanudar la práctica teórica, amenazado de expulsión ante cualquier expresión directamente política, Negri recorre los hitos de una experiencia de refundación que no es solo personal, sino que está marcada por la renovación salvaje del proyecto comunista iniciada por la experiencia del operaismo y de la autonomia operaia.

 Fuente: Lobo suelto!