martes, 9 de octubre de 2012
45 AÑOS DE LA MUERTE DEL CHE GUEVARA
Discurso del Comandante Che Guevara en la Asamblea General de las Naciones Unidas, pronunciado el 11 de diciembre de 1964
Señor Presidente,
Señores Delegados:
La representación de Cuba ante esta Asamblea se complace en cumplir, en primer término, el agradable deber de saludar la incorporación de tres nuevas naciones al importante número de las que aquí discuten problemas del mundo. Saludamos, pues, en las personas de su Presidente y Primeros Ministros, a los pueblos de Zambia, Malawi y Malta y hacemos votos porque estos países se incorporen desde el primer momento al grupo de naciones no alineadas que luchan contra el imperialismo, el colonialismo y el neocolonialismo.
Hacemos llegar también nuestra felicitación al Presidente de esta Asamblea, cuya exaltación a tan alto cargo tiene singular significación, pues ella refleja esta nueva etapa histórica de resonantes triunfos para los pueblos de Africa, hasta ayer sometidos al sistema colonial del imperialismo y que hoy, en su inmensa mayoría, en el ejercicio legítimo de su libre determinación, se han constituido en Estados soberanos. Ya ha sonado la hora postrera del colonialismo y millones de habitantes de Africa, Asia y América Latina se levantan al encuentro de una nueva vida e imponen su irrestricto derecho a la autodeterminación y el desarrollo independiente de sus naciones. Le deseamos, Señor Presidente, el mayor de los éxitos en la tarea que le fuera encomendada por los países miembros.
Cuba viene a fijar su posición sobre los puntos más importantes de controversia y lo hará con todo el sentido de la responsabilidad que entraña el hacer uso de esta tribuna, pero, al mismo tiempo, respondiendo al deber insoslayable de hablar con toda claridad y franqueza.
Quisiéramos ver desperezarse a esta Asamblea y marchar hacia adelante, que las Comisiones comenzaran su trabajo y que éste no se detuviera en la primera confrontación. El imperialismo quiere convertir esta reunión en un vano torneo oratorio en vez de resolver los graves problemas del mundo; debemos impedírselo. Esta Asamblea no debiera recordarse en el futuro sólo por el número XIX que la identifica. A lograr ese fin van encaminados nuestros esfuerzos.
Nos sentimos con el derecho y la obligación de hacerlo debido a que nuestro país es uno de los puntos constantes de fricción, uno de los lugares donde los principios que sustentan los derechos de los países pequeños a su soberanía están sometidos a prueba día a día, y minuto a minuto y, al mismo tiempo, una de las trincheras de la libertad del mundo situada a pocos pasos de imperialismo norteamericano para mostrar con su acción, con su ejemplo diario, que los pueblos sí pueden liberarse y sí pueden mantenerse libres en las actuales condiciones de la humanidad. Desde luego, ahora existe un campo socialista cada día más fuerte y con armas de contención más poderosas. Pero se requieren condiciones adicionales para la supervivencia: mantener la cohesión interna, tener fe en los propios destinos y decisión irrenunciable de luchar hasta la muerte en defensa del país y de la revolución. En Cuba se dan esas condiciones, Señores Delegados.
De todos los problemas candentes que deben tratarse en esta Asamblea, uno de los que para nosotros tiene particular significación y cuya definición creemos debe hacerse en forma que no deje dudas a nadie, es el de la coexistencia pacífica entre Estados de diferentes regímenes económico-sociales. Mucho se ha avanzado en el mundo en este campo; pero el imperialismo -norteamericano sobre todo- ha pretendido hacer creer que la coexistencia pacífica es de uso exclusivo de las grandes potencias de la tierra. Nosotros expresamos aquí lo mismo que nuestro Presidente expresara en El Cairo y lo que después quedara plasmado en la declaración de la Segunda Conferencia de Jefes de Estado o de Gobierno de países No Alineados: que no puede haber coexistencia pacífica entre poderosos solamente, si se pretende asegurar la paz del mundo. La coexistencia pacífica debe ejercitarse entre todos los Estados, independientemente de su tamaño, de las anteriores relaciones históricas que los ligara y de los problemas que se suscitaren entre algunos de ellos, en un momento dado.
Actualmente, el tipo de coexistencia pacífica a que nosotros aspiramos no se cumple en multitud de casos. El reino de Cambodia, simplemente por mantener una actitud neutral y no plegarse a las maquinaciones del imperialismo norteamericano se ha visto sujeto a toda clase de ataques alevosos y brutales partiendo de las bases que los yanquis tienen en Viet Nam del Sur. Laos, país dividido, ha sido objeto también de agresiones imperialistas de todo tipo, su pueblo masacrado desde el aire, las convenciones que se firmaran en Ginebra han sido violadas y parte del territorio está en constante peligro de ser atacado a mansalva por las fuerzas imperialistas. La República Democrática de Viet Nam, que sabe de todas estas historias de agresiones como pocos pueblos en la tierra, ha visto una vez más violadas sus fronteras, ha visto como aviones de bombardeo y cazas enemigos disparaban contra sus instalaciones; como los barcos de guerra norteamericanos, violando aguas territoriales, atacaban sus puesto navales. En estos instantes, sobre la República Democrática de Viet Nam pesa la amenaza de que los guerreristas norteamericanos extiendan abiertamente sobre su territorio y su pueblo la guerra que, desde hace varios años, están llevando a cabo contra el pueblo de Viet Nam del Sur. La Unión Soviética y la República Popular China, han hecho advertencias serias a los Estados Unidos. Estamos frente a un caso en el cual la paz del mundo está en peligro, pero, además, la vida de millones de seres de toda esta zona del Asia está constantemente amenazada, dependiendo de los caprichos del invasor norteamericano.
La coexistencia pacífica también se ha puesto a prueba en una forma brutal en Chipre debido a presiones del gobierno turco y de la OTAN, obligando a una heroica y enérgica defensa de su soberanía hecha por el pueblo de Chipre y su gobierno.
En todos estos lugares del mundo, el imperialismo trata de imponer su versión de lo que debe ser la coexistencia; son los pueblos oprimidos, en alianza con el campo socialista, los que le deben enseñar cuál es la verdadera, y es obligación de las Naciones Unidas apoyarlos.
También hay que esclarecer que no solamente en relaciones en las cuales están imputados Estados soberanos, los conceptos sobre la coexistencia pacífica deben ser bien definidos. Como marxistas, hemos mantenido que la coexistencia pacífica ente naciones no engloba la coexistencia entre explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos. Es, además, un principio proclamado en el seno de esta Organización, el derecho a la plena independencia contra todas las formas de opresión colonial. Por eso, expresamos nuestra solidaridad hacia los pueblos, hoy coloniales, de la Guinea llamada portuguesa, de Angola o Mozambique, masacrados por el delito de demandar su libertad y estamos dispuestos a ayudarlos en la medida de nuestras fuerzas, de acuerdo con la declaración del Cairo.
Expresamos nuestra solidaridad al pueblo de Puerto Rico y su gran líder, Pedro Albizu Campos, el que, en un acto más de hipocresía, ha sido dejado en libertad a la edad de 72 años, sin habla casi, paralítico después de haber pasado en la cárcel toda una vida. Albizu Campos es un símbolo de la América todavía irredenta pero indómita. Años y años de prisiones, presiones casi insoportables en la cárcel, torturas mentales, la soledad, el aislamiento total de su pueblo y de su familia, la insolencia del conquistador y de sus lacayos en la tierra que le vio nacer; nada dobló su voluntad. La Delegación de Cuba rinde, en nombre de su pueblo, homenaje de admiración y gratitud a un patriota que dignifica a nuestra América.
Los norteamericanos han pretendido durante años convertir a Puerto Rico en un espejo de cultura híbrida; habla española con inflexiones en inglés, habla española con bisagras en el lomo para inclinarlo ante el soldado yanqui. Soldados portorriqueños han sido empleados como carne de cañón en guerras del imperio, como en Corea, y hasta para disparar contra sus propios hermanos, como es la masacre perpetrada por el ejército norteamericano, hace algunos meses, contra el pueblo inerme de Panamá -una de las más recientes fechorías del imperialismo yanqui.
Sin embargo, a pesar de esa tremenda violentación de su voluntad y su destino histórico, el pueblo de Puerto Rico ha conservado su cultura, su carácter latino, sus sentimientos nacionales, que muestran por sí mismos la implacable vocación de independencia yacente en las masas de la isla latinoamericana.
También debemos advertir que el principio de la coexistencia pacífica no entraña el derecho a burlar la voluntad de los pueblos, como ocurre en el caso de la Guayana llamada británica, en que el gobierno del Primer Ministro Cheddy Jagan ha sido víctima de toda clase de presiones y maniobras y se ha ido dilatando el instante de otorgarle la independencia, en la búsqueda de métodos que permitan burlar los deseos populares y asegurar la docilidad de un gobierno distinto al actual colocado allí por turbios manejos, para entonces otorgar una libertad castrada a este pedazo de tierra americana.
Cualesquiera que sean los caminos que la Guayana se vea obligada a seguir para obtenerla, hacia su pueblo va el apoyo moral y militante de Cuba.
Debemos señalar, asimismo, que las islas de Guadalupe y Martinica están luchando por su autonomía desde hace tiempo, sin lograrla, y ese estado de cosas no debe seguir.
Una vez más elevamos nuestra voz para alertar al mundo sobre lo que está ocurriendo en Sur Africa; la brutal política del «Apartheid» se aplica ante los ojos de las naciones del mundo. Los pueblos de Africa se ven obligados a soportar que en ese continente todavía se oficialice la superioridad de una raza sobre otra, que se asesine impunemente en nombre de esa superioridad racial. ¿Las Naciones Unidas no harán nada para impedirlo?
Quería referirme específicamente al doloroso caso del Congo, único en la historia del mundo moderno, que muestra cómo se pueden burlar con la más absoluta impunidad, con el cinismo más insolente, el derecho de los pueblos. Las ingentes riquezas que tiene el Congo y que las naciones imperialistas quieren mantener bajo su control son los motivos directos de todo esto. En la intervención que hubiera de hacer, a raíz de su primera visita a las Naciones Unidas, el compañero Fidel Castro advertía que todo el problema de la coexistencia entre las naciones se reducía al problema de la apropiación indebida de riquezas ajenas, y hacía la advocación siguiente: «cese la filosofía del despojo y cesará la filosofía de la guerra.» Pero la filosofía del despojo no sólo no ha cesado, sino que se mantiene más fuerte que nunca y, por eso, los mismos que utilizaron el nombre de las Naciones Unidas para perpetrar el asesinato de Lumumba, hoy, en nombre de la defensa de la raza blanca, asesinan a millares de congoleños.
¿Cómo es posible que olvidemos la forma en que fue traicionada la esperanza que Patricio Lumumba puso en las Naciones Unidas? ¿Cómo es posible que olvidemos los rejuegos y maniobras que sucedieron a la ocupación de ese país por las tropas de las Naciones Unidas, bajo cuyos auspicios actuaron impunemente los asesinos del gran patriota africano?
¿Cómo podremos olvidar, Señores Delegados, que quien desacató la autoridad de las Naciones Unidas en el Congo, y no precisamente por razones patrióticas, sino en virtud de pugnas entre imperialistas, fue Moisé Tshombe, que inició la secesión de Katanga con el apoyo belga?
¿Y cómo justificar, cómo explicar que, al final de toda la acción de las Naciones Unidas, Tshombe, desalojado de Katanga, regrese dueño y señor del Congo? ¿Quién podría negar el triste papel que los imperialistas obligaron a jugar a la Organización de Naciones Unidas?
En resumen se hicieron aparatosas movilizaciones para evitar la escisión de Katanga y hoy Tshombe está en el poder, las riquezas del Congo en manos imperialistas... y los gastos deben pagarlos las naciones dignas. ¡Qué buen negocio hacen los mercaderes de la guerra! Por eso, el gobierno de Cuba apoya la justa actitud de la Unión Soviética, al negarse a pagar los gastos del crimen.
Para colmo de escarnio, nos arrojan ahora al rostro estas últimas acciones que han llenado de indignación al mundo.
¿Quiénes son los autores? Paracaidistas belgas, transportados por aviones norteamericanos que partieron de bases inglesas. Nos recordamos que ayer, casi, veíamos a un pequeño país de Europa, trabajador y civilizado, el reino de Bélgica, invadido por las hordas hitlerianas; amargaba nuestra conciencia el saber de ese pequeño pueblo masacrado por el imperialismo germano y lo veíamos con cariño. Pero esta otra cara de la moneda imperialista era la que muchos no percibíamos.
Quizás hijos de patriotas belgas que murieran por defender la libertad de su país, son los que asesinaran a mansalva a millares de congoleños en nombre de la raza blanca, así como ellos sufrieron la bota germana porque su contenido de sangre aria no era suficientemente elevado.
Nuestros ojos libres se abren hoy a nuevos horizontes y son capaces de ver lo que ayer nuestra condición de esclavos coloniales nos impedía observar; que la «civilización occidental» esconde bajo su vistosa fachada un cuadro de hienas y chacales. Porque nada más que ese nombre merecen los que han ido a cumplir tan «humanitarias» tareas al Congo. Animal carnicero que se ceba en los pueblos inermes; eso es lo que hace el imperialismo con el hombre, eso es lo que distingue al «blanco» imperial.
Todos los hombres libres del mundo deben aprestarse a vengar el crimen del Congo.
Quizás muchos de aquellos soldados, convertidos en subhombres por la maquinaria imperialista, piensen de buena fe que están defendiendo los derechos de una raza superior; pero en esta Asamblea son mayoritarios los pueblos que tienen sus pieles tostadas por distintos soles, coloreadas por distintos pigmentos, y han llegado a comprender plenamente que la diferencia entre los hombres no está dada por el color de la piel, sino por las formas de propiedad de los medios de producción, por las relaciones de producción.
La delegación cubana hace llegar su saludo a los pueblos de Rhodesia del Sur y Africa Sudoccidental, oprimidos por minorías de colonos blancos. A Basutolandia, Bechuania y Swazilandia, a la Somalia francesa, al pueblo árabe de Palestina, a Adén y los protectorados, a Omán y a todos los pueblos en conflicto con el imperialismo o el colonialismo y les reitera su apoyo. Formula además votos por una justa solución al conflicto que la hermana República de Indonesia encara con Malasia.
Señor Presidente: uno de los temas fundamentales de esta Conferencia es el del desarme general y completo. Expresamos nuestro acuerdo con el desarme general y completo; propugnamos además, la destrucción total de los artefactos termonucleares y apoyamos la celebración de una conferencia de todos los países del mundo para llevar a cabo estas aspiraciones de los pueblos. Nuestro Primer Ministro advertía, en su intervención ante esta Asamblea, que siempre las carreras armamentistas han llevado a la guerra. Hay nuevas potencias atómicas en el mundo; las posibilidades de una confrontación crecen.
Nosotros consideramos que es necesaria esta conferencia con el objetivo de lograr la destrucción total de las armas termonucleares y, como primera medida, la prohibición total de las pruebas. Al mismo tiempo, debe establecerse claramente la obligación de todos los países de respetar las actuales fronteras de otros estados; de no ejercer acción agresiva alguna, aun cuando sea con armas convencionales.
Al unirnos a la voz de todos los países del mundo que piden el desarme general y completo, la destrucción de todo el arsenal atómico, el cese absoluto de la fabricación de nuevos artefactos termonucleares y las pruebas atómicas de cualquier tipo, creemos necesario puntualizar que, además, debe también respetarse la integridad territorial de las naciones y debe detenerse el brazo armado del imperialismo, no menos peligroso porque solamente empuñe armas convencionales. Quienes asesinaron miles de indefensos ciudadanos del Congo, no se sirvieron del arma atómica; han sido armas convencionales, empuñadas por el imperialismo, las causantes de tanta muerte.
Aun cuando las medidas aquí preconizadas, de hacerse efectivas, harían inútil la mención, es conveniente recalcar que no podemos adherirnos a ningún pacto regional de desnuclearización mientras Estados Unidos mantenga bases agresivas en nuestro propio territorio, en Puerto Rico, Panamá, y otros estados americanos donde se considera con derecho a emplazar, sin restricción alguna, tanto armas convencionales que nucleares. Descontando que las últimas resoluciones de la OEA, contra nuestro país, al que se podría agredir invocando el Tratado de Río, hace necesaria la posesión de todos los medios defensivos a nuestro alcance.
Creemos que, si la conferencia de que hablábamos lograra todos esos objetivos, cosa difícil, desgraciadamente, sería la más trascendental en la historia de la humanidad. Para asegurar esto sería preciso contar con la presencia de la República Popular China, y de ahí el hecho obligado de la realización de una reunión de ese tipo. Pero sería mucho más sencillo para los pueblos del mundo reconocer la verdad innegable de que existe la República Popular China, cuyos gobernantes son representantes únicos de su pueblo y darle el asiento a ella destinado, actualmente usurpado por la camarilla que con apoyo norteamericano mantiene en su poder la provincia de Taiwan.
El problema de la representación de China en las Naciones Unidas no puede considerarse en modo alguno como el caso de un nuevo ingreso en la Organización sino de restaurar los legítimos derecho de la República Popular China.
Debemos repudiar enérgicamente el complot de las «dos Chinas». La camarilla Chiangkaishekista de Taiwan no puede permanecer en la Organización de las Naciones Unidas. Se trata, repetimos, de expulsar al usurpador e instalar al legítimo representante del pueblo chino.
Advertimos además contra la insistencia del Gobierno de los Estados Unidos en presentar el problema de la legítima representación de China en la ONU como una «cuestión importante» al objeto de imponer el quórum extraordinario de votación de las dos terceras partes de los miembros presentes y votantes.
El ingreso de la República Popular China al seno de las Naciones Unidas es realmente una cuestión importante para el mundo en su totalidad, pero no para el mecanismo de las Naciones Unidas donde debe constituir una mera cuestión de procedimiento. De esta forma se haría justicia, pero casi tan importante como hacer justicia quedaría, además, demostrado de una vez que esta augusta asamblea tiene ojos para ver, oídos para oír, lengua propia para hablar, criterio certero para elaborar decisiones.
La difusión de armas atómicas entre los países de la OTAN y, particularmente la posesión de estos artefactos de destrucción en masa por la República Federal Alemana, alejarían más aún la posibilidad de un acuerdo sobre el desarme, y unido a estos acuerdos va el problema de la reunificación pacífica de Alemania. Mientras no se logre un entendimiento claro, debe reconocerse la existencia de dos Alemanias, la República Democrática Alemana y la República Federal. El problema alemán no puede arreglarse si no es con la participación directa en las negociaciones de la República Democrática Alemana, con plenos derechos.
Tocaremos solamente los temas sobre desarrollo económico y comercio internacional que tienen amplia representación en la agenda. En este mismo año del 64 se celebró la Conferencia de Ginebra donde se trataron multitud de puntos relacionados con estos aspectos de las relaciones internacionales. Las advertencias y predicciones de nuestra delegación se han visto confirmadas plenamente, para desgracia de los países económicamente dependientes.
Sólo queremos dejar señalado que, en lo que a Cuba respecta, los Estados Unidos de América no han cumplido recomendaciones explícitas de esa Conferencia y, recientemente, el Gobierno norteamericano prohibió también la venta de medicinas a Cuba, quitándose definitivamente la máscara de humanitarismo con que pretendió ocultar el carácter agresivo que tiene el bloqueo contra el pueblo de Cuba.
Por otra parte, expresamos una vez más que las lacras coloniales que detienen el desarrollo de los pueblos no se expresan solamente en relaciones de índole política: el llamado deterioro de los términos de intercambio no es otra cosa que el resultado del intercambio desigual entre países productores de materia prima y países industriales que dominan los mercados e imponen la aparente justicia de un intercambio igual de valores.
Mientras los pueblos económicamente dependientes no se liberen de los mercados capitalistas y, en firme bloque con los países socialistas, impongan nuestras relaciones entre explotadores y explotados, no habrá desarrollo económico sólido, y se retrocederá, en ciertas ocasiones volviendo a caer los países débiles bajo el domino político de los imperialistas y colonialistas.
Por último, Señores Delegados, hay que establecer claramente que se están realizando en el área del Caribe maniobras y preparativos para agredir a Cuba. En las costas de Nicaragua sobre todo, en Costa Rica también, en la zona del Canal de Panamá, en las Islas Vieques de Puerto Rico, en la Florida; probablemente, en otros puntos del territorio de los Estados Unidos y, quizás, también en Honduras, se están entrenando mercenarios cubanos y de otras nacionalidades con algún fin que no debe ser el más pacífico.
Después de un sonado escándalo, el Gobierno de Costa Rica, se afirma, ha ordenado la liquidación de todos los campos de adiestramiento de cubanos exiliados en ese país. Nadie sabe si esa actitud es sincera o si constituye una simple coartada, debido a que los mercenarios entrenados allí estén a punto de cometer alguna fechoría. Esperamos que se tome clara conciencia de la existencia real de bases de agresión, lo que hemos denunciado desde hace tiempo, y se medite sobre la responsabilidad internacional que tiene el gobierno de un país que autoriza y facilita el entrenamiento de mercenarios para atacar a Cuba.
Es de hacer notar que las noticias sobre el entrenamiento de mercenarios en distintos puntos del Caribe y la participación que tiene en tales actos el Gobierno norteamericano se dan con toda naturalidad en los periódicos de los Estados Unidos. No sabemos de ninguna voz latinoamericana que haya protestado oficialmente por ello. Esto nos muestra el cinismo con que manejan los Estados Unidos a sus peones. Los sutiles Cancilleres de la OEA que tuvieron ojos para ver escudos cubanos y encontrar pruebas «irrefutables» en las armas yanquis exhibidas en Venezuela, no ven los preparativos de agresión que se muestran en los Estados Unidos, como no oyeron la voz del presidente Kennedy que se declaraba explícitamente agresor de Cuba en Playa Girón.
En algunos casos es una ceguera provocada por el odio de las clases dominantes de países latinoamericanos sobre nuestra Revolución; en otros, más tristes aún, es producto de los deslumbrantes resplandores de Mammon.
Como es de todos conocido, después de la tremenda conmoción llamada crisis del Caribe, los Estados Unidos contrajeron con la Unión Soviética determinados compromisos que culminaron en la retirada de cierto tipo de armas que las continuas agresiones de aquel país -como el ataque mercenario de Playa Girón y las amenazas de invadir nuestra patria- nos obligaron a emplazar en Cuba en acto de legítima e irrenunciable defensa.
Pretendieron los norteamericanos, además, que las Naciones Unidas inspeccionaran nuestro territorio, a lo que nos negamos enfáticamente, ya que Cuba no reconoce el derecho de los Estados Unidos, ni de nadie en el mundo, a determinar el tipo de armas que pueda tener dentro de sus fronteras.
En este sentido, sólo acataríamos acuerdos multilaterales, con iguales obligaciones para todas las partes.
Como ha dicho Fidel Castro: «Mientras el concepto de soberanía exista como prerrogativa de las naciones y de los pueblos independientes; como derecho de todos los pueblos, nosotros no aceptamos la exclusión de nuestro pueblo de ese derecho. Mientras el mundo se rija por esos principios, mientras el mundo se rija por esos conceptos que tengan validez universal, porque son universalmente aceptados y consagrados por los pueblos, nosotros no aceptaremos que se nos prive de ninguno de esos derechos, nosotros no renunciaremos a ninguno de esos derechos.»
El señor Secretario General de las Naciones Unidas, U Thant, entendió nuestras razones. Sin embargo, los Estados Unidos pretendieron establecer una nueva prerrogativa arbitraria e ilegal: la de violar el espacio aéreo de cualquier país pequeño. Así han estado surcando el aire de nuestra patria aviones U-2 y otros tipos de aparatos espías que, con toda impunidad, navegan en nuestro espacio aéreo. Hemos hecho todas las advertencias necesarias para que cesen las violaciones aéreas, así como las provocaciones que los marinos yanquis hacen contra nuestras postas de vigilancia en la zona de Guantánamo, los vuelos rasantes de aviones sobre buques nuestros o de otras nacionalidades en aguas internacionales, los ataques piratas a barcos de distintas banderas y las infiltraciones de espías, saboteadores y armas en nuestra isla.
Nosotros queremos construir el socialismo; nos hemos declarado partidarios de los que luchan por la paz; nos hemos declarado dentro del grupo de países no alineados, a pesar de ser marxistas leninistas, porque los no alineados, como nosotros, luchan contra el imperialismo. Queremos paz, queremos construir una vida mejor para nuestro pueblo y, por eso, eludimos al máximo caer en las provocaciones maquinadas por los yanquis, pero conocemos la mentalidad de sus gobernantes; quieren hacernos pagar muy caro el precio de esa paz. Nosotros contestamos que ese precio no puede llegar más allá de las fronteras de la dignidad.
Y Cuba reafirma, una vez más, el derecho a tener en su territorio la armas que le conviniere y su negativa a reconocer el derecho de ninguna potencia de la tierra, por potente que sea, a violar nuestro suelo, aguas jurisdiccionales o espacio aéreo.
Si en alguna asamblea Cuba adquiere obligaciones de carácter colectivo, las cumplirá fielmente; mientras esto no suceda, mantiene plenamente todos sus derechos, igual que cualquier otra nación.
Ante las exigencias del imperialismo, nuestro Primer Ministro planteó los cinco puntos necesarios para que existiera una sólida paz en el Caribe. Estos son:
«Primero: Cese del bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económica que ejercen los Estados Unidos en todas partes del mundo contra nuestro país.
Segundo: Cese de todas las actividades subversivas, lanzamiento y desembarco de armas y explosivos por aire y mar, organización de invasiones mercenarias, filtración de espías y saboteadores, acciones todas que se llevan a cabo desde el territorio de los Estados Unidos y de algunos países cómplices.
Tercero: Cese de los ataques piratas que se llevan a cabo desde bases existentes en los Estados Unidos y en Puerto Rico.
Cuarto: Cese de todas las violaciones de nuestro espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos.
Quinto: Retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por los Estados Unidos.» No se ha cumplido ninguna de estas exigencias elementales, y desde la Base Naval de Guantánamo, continúa el hostigamiento de nuestras fuerzas. Dicha Base se ha convertido en guarida de malhechores y catapulta de introducción de éstos en nuestro territorio.
Cansaríamos a esta Asamblea si hiciéramos un relato medianamente detallado de la multitud de provocaciones de todo tipo. Baste decir que el número de ellas, incluidos los primeros días de este mes de diciembre, alcanza la cifra de 1.323, solamente en 1964.
La lista abarca provocaciones menores, como violación de la línea divisoria, lanzamiento de objetos desde territorio controlado por los norteamericanos, realización de actos de exhibicionismo sexual por norteamericanos de ambos sexos, ofensas de palabra; otros de carácter más grave como disparos de armas de pequeño calibre, manipulación de armas apuntando a nuestro territorio y ofensas a nuestra enseña nacional; provocaciones gravísimas son: el cruce de la línea divisoria provocando incendios en instalaciones del lado cubano y disparos con fusiles, hecho repetido 78 veces durante el año, con el saldo doloroso de la muerte del soldado Ramón López Peña, de resultas de dos disparos efectuados por las postas norteamericanas situadas a 3,5 kilómetros de la costa por el límite noroeste. Esta gravísima provocación fue hecha a las 19:07, del día 19 de julio de 1964, y el Primer Ministro de nuestro Gobierno manifestó públicamente, el 26 de Julio, que de repetirse el hecho, se daría orden a nuestras tropas de repeler la agresión. Simultáneamente, se ordenó el retiro de las líneas de avanzada de las fuerzas cubanas hacia posiciones más alejadas de la divisoria y la construcción de casamatas adecuadas.
1.323 provocaciones en 340 días significan aproximadamente 4 diarias. Sólo un ejército perfectamente disciplinado y con la moral del nuestro puede resistir tal cúmulo de actos hostiles sin perder la ecuanimidad.
47 países reunidos en la Segunda Conferencia de Jefes de Estado o de Gobierno de países No Alineados, en El Cairo, acordaron, por unanimidad:
«La Conferencia advirtiendo con preocupación que las bases militares extranjeras constituyen, en la práctica, un medio para ejercer presión sobre las naciones, y entorpecen su emancipación y su desarrollo, según sus concepciones ideológicas, políticas, económicas y culturales, declara que apoya sin reserva a los países que tratan de lograr la supresión de las bases extranjeras establecidas en su territorio y pide a todos los Estados la inmediata evacuación de las tropas y bases que tienen en otros países.
La Conferencia considera que el mantenimiento por los Estados Unidos de América de una base militar en Guantánamo (Cuba), contra la voluntad del Gobierno y del pueblo de Cuba, y contra las disposiciones de la Declaración de la Conferencia de Belgrado, constituye una violación de la soberanía y de la integridad territorial de Cuba.
La Conferencia, considerando que el Gobierno de Cuba se declara dispuesto a resolver su litigio con el Gobierno de los Estados Unidos de América acerca de la base de Guantánamo en condiciones de igualdad, pide encarecidamente al Gobierno de los Estados Unidos que entable negociaciones con el Gobierno de Cuba para evacuar esa base.»
El gobierno de los Estados Unidos no ha respondido a esa instancia de la Conferencia de El Cairo y pretende mantener indefinidamente ocupado por la fuerza un pedazo de nuestro territorio, desde el cual lleva a cabo agresiones como las detalladas anteriormente.
La Organización de Estados Americanos, también llamada por los pueblos Ministerio de las Colonias norteamericanas, nos condenó «enérgicamente», aun cuando ya antes nos había excluido de su seno, ordenando a los países miembros que rompieran relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba. La OEA autorizó la agresión a nuestro país, en cualquier momento, con cualquier pretexto, violando las más elementales leyes internacionales e ignorando por completo a la Organización de las Naciones Unidas.
A aquella medida se opusieron con sus votos los países de Uruguay, Bolivia, Chile y México; y se opuso a cumplir la sanción, una vez aprobada, el gobierno de los Estados Unidos Mexicanos; desde entonces no tenemos relaciones con países latinoamericanos salvo con aquel Estado, cumpliéndose así una de las etapas previas de la agresión directa del imperialismo.
Queremos aclarar, una vez más, que nuestra preocupación por Latinoamérica está basada en los lazos que nos unen: la lengua que hablamos, la cultura que sustentamos, el amo común que tuvimos. Que no nos anima otra causa para desear la liberación de Latinoamérica del yugo colonial norteamericano. Si alguno de los países latinoamericanos aquí presentes decidiera restablecer relaciones con Cuba, estaríamos dispuestos a hacerlo sobre bases de igualdad y no con el criterio de que es una dádiva a nuestro gobierno el reconocimiento como país libre del mundo, porque ese reconocimiento lo obtuvimos con nuestra sangre en los días de la lucha de liberación, lo adquirimos con sangre en la defensa de nuestras playas frente a la invasión yanqui.
Aun cuando nosotros rechazamos que se nos pretenda atribuir ingerencias en los asuntos internos de otros países, no podemos negar nuestra simpatía hacia los pueblos que luchan por su liberación y debemos cumplir con la obligación de nuestro gobierno y nuestro pueblo de expresar contundentemente al mundo que apoyamos moralmente y nos solidarizamos con los pueblos que luchan en cualquier parte del mundo para hacer realidad los derechos de soberanía plena proclamados en la Carta de las Naciones Unidas.
Los Estados Unidos sí intervienen; lo han hecho históricamente en América. Cuba conoce desde fines del siglo pasado esta verdad, pero la conocen también Colombia, Venezuela, Nicaragua y la América Central en general, México, Haití, Santo Domingo.
En años recientes, además de nuestro pueblo, conocen de la agresión directa Panamá, donde los «marines» del Canal tiraron a mansalva sobre el pueblo inerme; Santo Domingo, cuyas costas fueron violadas por la flota yanqui para evitar el estallido de la justa ira popular, luego del asesinato de Trujillo; y Colombia, cuya capital fue tomada por asalto a raíz de la rebelión provocada por el asesinato de Gaitán.
Se producen intervenciones solapadas por intermedio de las misiones militares que participan en la represión interna, organizando las fuerzas destinadas a ese fin en buen número de países, y también en todos los golpes de estado, llamados «gorilazos», que tantas veces se repitieron en el continente americano durante los últimos tiempos.
Concretamente, intervienen fuerzas de los Estados Unidos en la represión de los pueblos de Venezuela, Colombia y Guatemala que luchan con las armas por su libertad. En el primero de los países nombrados, no sólo asesoran al ejército y a la policía, sino que también dirigen los genocidios efectuados desde el aire contra la población campesina de amplias regiones insurgentes y, las compañías yanquis instaladas allí, hacen presiones de todo tipo para aumentar la ingerencia directa.
Los imperialistas se preparan a reprimir a los pueblos americanos y están formando la internacional del crimen. Los Estados Unidos intervienen en América invocando la defensa de las instituciones libres. Llegará el día en que esta Asamblea adquiera aún más madurez y le demande al gobierno norteamericano garantías para la vida de la población negra y latinoamericana que vive en este país, norteamericanos de origen o adopción, la mayoría de ellos. ¿Cómo puede constituirse en gendarme de la libertad quien asesina a sus propios hijos y los discrimina diariamente por el color de la piel, quien deja en libertad a los asesinos de los negros, los protege además, y castiga a la población negra por exigir el respeto a sus legítimos derechos de hombres libres?
Comprendemos que hoy la Asamblea no está en condiciones de demandar explicaciones sobre hechos, pero debe quedar claramente sentado que el gobierno de los Estados Unidos no es gendarme de la libertad, sino perpetuador de la explotación y la opresión contra los pueblos del mundo y contra buena parte de su propio pueblo.
Al lenguaje anfibológico con que algunos delegados han dibujado el caso de Cuba y la OEA nosotros contestamos con palabras contundentes y proclamamos que los pueblos de América cobrarán a los gobiernos entreguistas su traición.
Cuba, señores delegados, libre y soberana, sin cadenas que la aten a nadie, sin inversiones extranjeras en su territorio, sin procónsules que orienten su política, puede hablar con la frente alta en esta Asamblea y demostrar la justeza de la frase con que la bautizaran: «Territorio Libre de América.»
Nuestro ejemplo fructificará en el Continente como lo hace ya, en cierta medida en Guatemala, Colombia y Venezuela.
No hay enemigo pequeño ni fuerza desdeñable, porque ya no hay pueblos aislados. Como establece la Segunda Declaración de La Habana: «Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de doscientos millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo.
Esta epopeya que tenemos delante la van a escribir las masas hambrientas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados; la van a escribir las masas progresistas, los intelectuales honestos y brillantes que tanto abundan en nuestras sufridas tierras de América Latina. Lucha en masas y de ideas, epopeya que llevarán adelante nuestros pueblos maltratados y despreciados por el imperialismo, nuestros pueblos desconocidos hasta hoy, que ya empiezan a quitarle el sueño. Nos consideraban rebaño impotente y sumiso y ya se empieza a asustar de ese rebaño, rebaño gigante de doscientos millones de latinoamericanos en los que advierte ya sus sepultureros el capital monopolista yanqui.
La hora de su reivindicación, la hora que ella misma se ha elegido, la vienen señalando con precisión también de un extremo a otro del Continente. Ahora esta masa anónima, esta América de color, sombría, taciturna, que canta en todo el Continente con una misma tristeza y desengaño, ahora esta masa es la que empieza a entrar definitivamente en su propia historia, la empieza a escribir con su sangre, la empieza a sufrir y a morir, porque ahora los campos y las montañas de América, por las faldas de sus sierras, por sus llanuras y sus selvas, entre la soledad o el tráfico de las ciudades, en las costas de los grandes océanos y ríos, se empieza a estremecer este mundo lleno de corazones con los puños calientes de deseos de morir por lo suyo, de conquistar sus derechos casi quinientos años burlados por unos y por otros. Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América, con los explotados y vilipendiados, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia. Ya se los ve por los caminos un día y otro, a pie, en marchas sin término de cientos de kilómetros, para llegar hasta los «olimpos» gobernantes a recabar sus derechos. Ya se les ve, armados de piedras, de palos, de machetes, en un lado y otro, cada día, ocupando las tierras, afincando sus garfios en las tierras que les pertenecen y defendiéndolas con sus vidas; se les ve, llevando sus cartelones, sus banderas, sus consignas; haciéndolas correr en el viento, por entre las montañas o a lo largo de los llanos. Y esa ola de estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado, que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoamérica, esa ola ya no parará más. Esa ola irá creciendo cada día que pase. Porque esa ola la forman los más, los mayoritarios en todos los aspectos, los que acumulan con su trabajo las riquezas, crean los valores, hacen andar las ruedas de la historia y que ahora despiertan del largo sueño embrutecedor a que los sometieron.
Porque esta gran humanidad ha dicho «¡Basta!» y ha echado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera e irrenunciable independencia.»
Todo eso, Señores Delegados, esta disposición nueva de un continente, de América, está plasmada y resumida en el grito que, día a día, nuestras masas proclaman como expresión irrefutable de su decisión de lucha, paralizando la mano armada del invasor. Proclama que cuenta con la comprensión y el apoyo de todos los pueblos del mundo y especialmente, del campo socialista, encabezado por la Unión Soviética.
Esa proclama es: Patria o muerte.
Periódico Revolución, 12 de diciembre de 1964.
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Argentina,
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lunes, 8 de octubre de 2012
"EL ESPAÑOL" RINDE HOMENAJE AL PILOTO DE AVIACIÓN JOSÉ MARÍA BRAVO
Título: EL ESPAÑOL
Director: Aleksandr TSATSUEV (Александр ЦАЦУЕВ)
Guión: Vladislav ROMANOV (Владислав РОМАНОВ), Aleksandr TSATSUEV (Александр ЦАЦУЕВ)
Reparto: Vladimir PANCHIK (Владимир ПАНЧИК), Yelena SHILOVA (Елена ШИЛОВА), Yulia GALKINA (Юлия ГАЛКИНА), Oleg KHARITONOV (Олег ХАРИТОНОВ), Sergey SHNYREV (Сергей ШНЫРЕВ)
Director de fotografía: Ilya OVSENYEV (Илья ОВСЕНЕВ)
Música: Andrei BATURIN (Андрей БАТУРИН)
Productor: Andrei BATURIN (Андрей БАТУРИН), Aleksandr TSATSUEV (Александр ЦАЦУЕВ)
Producción: AST
El cine ruso rindió el pasado miércoles homenaje con el estreno de "El español" a José María Bravo, uno de los mejores pilotos de guerra en la historia de España, que escoltó a Stalin en su viaje a la histórica cita de los dirigentes aliados en Teherán en 1943.
El cine Octubre de Moscú que acogió el estreno le habría parecido un lugar perfecto para el estreno al personaje y protagonista de la película, producida y dirigida por dos hombres que aman España, el cine español y esas historias que unen dos países situados en los extremos opuestos del continente europeo.
Fue uno de los cines más señeros de la Unión Soviética, algo que a nadie escapa al ver el imponente edificio de piedra roja, adornado con motivos que remiten a la Revolución de Octubre de 1917 y la lucha de los obreros, una lucha que siempre impregnó la vida del piloto español.
Bravo, que vivió dos décadas en la Unión Soviética después de huir como soldado republicano de una España que había perdido su guerra y haber pasado por un campo de prisioneros españoles en la Francia dominada por los nazis, siempre fue un guerrero comunista y ferviente patriota de los ideales obreros.
Así lo dejó claro este miércoles el productor de "El Español", Andréi Baturin, el hombre que ideó el filme después de conocer al insigne piloto durante uno de sus frecuentes desplazamientos a Madrid. "Era un patriota de Rusia y también de España. Profesaba ideas comunistas y amaba a Rusia. Incluso a su avanzada edad quería volver para ingresar en el nuevo Partido Comunista ruso", recordó Baturin, que tras leer la autobiografía de Bravo se propuso hacer la película.
Tras encontrar un director y también productor para el proyecto, Alexandr Tstatsúyev, escribieron juntos el primer guión. "Por desgracia, José María falleció hace tres años, por lo que tuvimos que ultimar la película sin él, con algunos cambios en el guión. Para entonces ya había leído mucho más sobre los españoles que había participado en la guerra y consideré necesario hacer esta película en su memoria y honor", dijo Baturin.
Uno de los mejores pilotos de guerra durante la Guerra Civil española
La historia de Bravo cautivó a director y productor, porque el que había sido uno de los mejores pilotos de guerra durante la Guerra Civil española era también un "auténtico ruso, dispuesto a dar su vida por este país".
Además "era un auténtico as de la aviación, con una inmensa cantidad de vuelos de combate", que había logrado derribar 23 aviones enemigos en España, recuerda Baturin.
"En la URSS habría sido condecorado con la orden de Héroe de la Unión Soviética (máxima condecoración del Estado) por tan solo cinco aviones derribados", según Tstatsúyev.
Los autores de "El español" hablaron con muchos amigos y compañeros de trincheras de Bravo en la URSS, y todos recordaban al "hombre valiente, atrevido, capaz de enfrentarse él solo con varios aviones enemigos en combate". Cuando la invasión nazi sorprendió a José María Bravo en la ciudad ucraniana de Jarkov, el Ejército Rojo no le permitió entrar en las Fuerzas Aéreas, por lo que tuvo que alistarse como zapador para seguir su destino de guerrero.
"Contaban de él que cuando fue zapador se arriesgaba mucho y era capaz de ir solo a una misión muy peligrosa. Tuvo mucha suerte y nunca resultó herido de gravedad, incluso cuando fue derribado en combate", apuntó Tstatsúyev.
Ya en 1943 pudo volver a los mandos de un avión de combate y ese mismo año "le permitieron escoltar a Stalin a la famosa conferencia de Teherán en 1943".
"Cuando ya había abandonado la Unión Soviética, dejando atrás a su hijo por parte de su primera mujer, volvió a tomar grandes riesgos para cruzar el telón de acero y encontrase con él", relató el cineasta sobre una de las últimas hazañas del protagonista de "El español".
La película, a cuyo estreno asistieron muchos españoles y también héroes soviéticos de la Segunda Guerra Mundial, relata los años que pasó Bravo en la URSS, donde vivió grandes historias de amor pero también muchas penurias.
Fuente: NTN24
VER NOTICIA EN TVE:
José María Bravo, uno de los pilotos españoles que ha derribado más aviones
domingo, 7 de octubre de 2012
75 AÑOS DEL "GUERNICA"
Guernica
Pablo Ruiz Picasso
1937
Oleo sobre lienzo
349,3 x 776,6 cm.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid
Guernica, fue pintado por Pablo Ruiz Picasso (1881-1973), en 1937. El título de esta obra alude a un episodio concreto de la Guerra Civil española: el bombardeo de la población vasca de Guernica, que tuvo lugar el 26 de abril de 1937. Cuarenta y tres bombarderos y cazas alemanes de la Legión Cóndor y algunos italianos, al servicio de los nacionales, arrasan la ciudad vasca de Guernica. En este momento, España estaba inmersa en la Guerra Civil, iniciada un año antes, el 18 de julio de 1936, cuando las tropas nacionales se sublevaron contra el gobierno republicano. Mientras tanto, Europa, a grandes rasgos, tras haber sufrido las consecuencias de la depresión económica mundial y dividida por el fascismo, se preparaba para el inminente estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Pablo Picasso salió de su aparente
atolladero creativo y vital el 26 de abril de 1937. Por fin encontró
el tema que estaba buscando, el atroz bombardeo le permitiría materializar
perfectamente ese encargo del Gobierno republicano. Esta idea es importante,
Picasso inmortalizó con esta obra el nombre de Guernica, simplemente
porque su destrucción le inspiró ese enorme, a la par que genial, cartel
propagandístico en contra del fascismo. Picasso era consciente que esta
obra debía ser contemplada no sólo por entendidos del arte, sino, y
principalmente, por todo tipo de personas que visitaran el pabellón
español. Por tanto, el mensaje debía ser perfectamente claro, y que
mejor modo para ello, que partir para la creación de una masacre de
resonancia internacional como la de Guernica. No queremos insinuar con
esto, que Picasso no sintiera una gran repulsión por lo acontecido,
ya que la rabia y la indignación del artista queda visiblemente palpables
sobre el lienzo objeto de nuestro estudio, pero es igualmente evidente,
que este fatal hecho se amoldaba a la perfección al encargo que había
recibido.
El primero de mayo de 1937 París vivió
una fiesta del trabajo marcada por el rechazo vehemente de la destrucción
de Guernica [3] y por una fervorosa
oposición al franquismo. Ese mismo día Picasso encontró su tema y se
pudo a trabajar en él de un modo febril. Durante los siguientes diez
días hizo numerosos bocetos de lo que podría ser el cuadro en su conjunto,
así como de diversos elementos y personajes del mismo. El día 11 de
mayo, Picasso, comenzó a trabajar sobre el soporte definitivo. Se trataba,
como ya hemos apuntado, de una tela de 349 x 776 centímetros, instalada
en un taller especial que Dora Maar había buscado para este propósito.
Era tan inusualmente grande el tamaño del cuadro que ocupaba por completo
toda la altura de la pared, y aún tenía que inclinarse un poco para
que cupiese entre el suelo y las vigas del techo. Esta circunstancia
y el hecho de que estuviera destinada a adherirse al muro del pabellón
de la República Española forzaron al artista a ejecutarlo con un material
que ofreciera una superficie sin brillos, por eso eligió una pintura
vinílica Ripolin mate, de tipo industrial. El cuadro, que lo
concluyó el 4 de junio de 1937, está pintado en blanco y negro, con
una variadísima gama de grises y algunos toques azulados casi imperceptibles.
La mujer que entra en la escena por
la derecha tiene el trasero al descubierto, existe una divertida anécdota
entorno a esta figura, que nos ayudará un poco más a advertir, que los
discursos grandilocuentes entorno a una obra de arte parten de críticos
e historiadores, pero pocas veces del propio autor. El significado de
la figura nos lo proporciona un curioso testimonio aportado por Henry
Moore, contando una visita al taller donde se pintaba esta obra maestra:
“Todavía faltaba bastante para que Guernica estuviese terminado
(...) ¿Recuerda a la mujer que llega corriendo desde la cabina de la
derecha con una mano levantada delante de ella? Bien, Picasso nos dijo
que allí faltaba algo, se marchó, cogió un rollo de papel y lo pegó
en la mano de la mujer, como para decir que había sido sorprendida en
el cuarto de baño cuando cayeron las bombas. Así era él. Por supuesto
estaba tremendamente conmovido por España y sin embargo podía tratarlo
como una broma”.
En la pintura mural en la que estoy trabajando, y que titularé Guernica, y en todas mis últimas obras expreso claramente mi repulsión hacia la casta militar, que ha sumido a España en un océano de dolor y muerte.Pablo Picasso, 1937.
Lo primero que nos llama la atención
al contrastar el trabajo definitivo con las fotografías tomadas durante
el proceso de la obra, es la ubicación espacial de la escena. Guernica,
la obra definitiva, se desarrolla en un interior, iluminado principalmente
por la luz artificial, pudiendo ser perfectamente una escena nocturna.
En origen, la escena era en el exterior, en plena calle, con un hermoso
y esférico sol, como ocurrió realmente la tarde del bombardeo. La figura
femenina fantasmagórica que parece entrar por una ventana, realmente
está saliendo por una ventana de su hogar,
candil
en mano, una casa en llamas situada al fondo a la derecha.
El caballo, o yegua, y el toro, también
han experimentado notables transformaciones. La yegua no aparece con
esa expresión de dolor, que anteriormente hemos analizando, como si
la acabaran de atravesar con una lanza; en un principio, se recogía
agonizante sobre si misma, torturada por el dolor, efecto de una herida
previa que le estaba consumiendo la vida. El toro, también a sufrido
varias modificaciones a lo largo del proceso, la más seria afectó a
su ubicación, pues en un principio estaba dispuesto con el cuerpo en
la dirección contraria, sobrepasando el extremo de su rabo el candil
que aparece en el centro de la composición.
[1]: La asociación entre Picasso y la república no es nueva, el gobierno republicano buscó desde el principio de la guerra la colaboración y el apoyo moral del artista español más conocido internacionalmente. Picasso, de hecho, fue nombrado director del Museo del Prado por el Gobierno republicano en septiembre de 1936, aunque nunca llegó a tomar posesión efectiva de este cargo, por el devenir del conflicto. También conviene recordar, que la Guerra Civil española era considerada como una manifestación del belicismo y la agresividad fascista y nacionalsocialista, a los que, por parte de la izquierda intelectual y política, se oponía una ideología pacifista y social. Guernica no era sólo un testimonio del bombardeo, ni siquiera de la Guerra Civil española, era también un alegato contra la guerra, contra la barbarie y todos los desastres que conlleva la sinrazón. Por otra parte, siguiendo con el tema político, indisoluble a esta obra, Picasso es el maestro indiscutible de todo lo que Hitler teme del arte moderno, él es el creador de lo que los nazis llaman “el arte degenerado” (kunstbolchevismus). A modo de anécdota, se cuenta que un día la Gestapo fue a indagar en la casa de Picasso. Durante este registro un oficial nazi, al ver sobre la mesa una foto del Guernica, le preguntó al artista español: “ha sido usted quien ha hecho esto?” “¡No, ustedes!”, respondió Picasso.
[2]:
Precisamente Dora Maar, una inteligente fotógrafa de izquierdas, a la
que le debemos una interesantísima serie de fotografías, que nos permiten
seguir minuciosamente el proceso creativo de Guernica, le encontró
a Picasso el lugar idóneo para realizar este proyecto, una hermosa casa
del siglo XVII en el número 7 de la rue des Grands-Agustins,
en pleno corazón de París.
[3]:
RAMIREZ, Juan Antonio.: Guernica. La Historia y el mito,
en proceso. Electa, Madrid, 1999. pp.38-41.
[4]:
Exactamente el 10 de septiembre de 1981, se instala en el Museo del
Prado de Madrid, hasta que en 1992 se traslada definitivamente al Museo
de Arte Reina Sofía.
Marc Montijano Cañellas
sábado, 6 de octubre de 2012
"ROMA, CIUDAD ABIERTA"
Título: Roma, ciudad abierta
Director: Roberto Rossellini.
Año: 1945.
País: Italia.
Intérpretes: Anna Magnani (Pina), Aldo Fabrizi (Don Pietro), Marcello Pagliero (Manfredi), Marai Michi (Marina), Francesco Grandjacquet (Francesco)
Duración: 98 minutos
Roma. El poder de Mussolini ha tocado a su fin, pero los aliados todavía no han llegado a la ciudad, donde la resistencia se manifiesta cada vez con más encono. El día antes de su boda con la viuda Pina, Manfredi, uno de los jefes de la resistencia comunista, consigue evitar que las autoridades le capturen y refugiarse junto a su compañero Francesco. Aunqye Manfredi consigue escapar del cerco de la policía, Francesco cae en sus manos y Pina es prácticamente fusilada. Más adelante, Francesco conseguirá escaparse y se refugiará junto a Manfredi en casa de Marina, una antigua amante de éste. Tras una disputa sentimental, Marina denuncia a Manfredi a la Gestapo. Arrestado cuando iba a visitar a Don Pietro, un cura de su total confianza, Manfredi morirá a causa de las torturas a las que se le somete, mientras que Don Pietro.
La película se sitúa en Roma, en los últimos años de la ocupación nazi del año 1944. Rosellini comenzó a trabajar en el guión en agosto de 1944, a sólo dos meses de terminar la ocupación alemana, con la colaboración de Federico Fellini y de Sergio Amadei. Según sus propias palabras, estaba movido por una fuerte necesidad de narrar los acontecimientos recientes, y literalmente salió a la calle a buscar historias (el argumento está basado en parte en sucesos reales). Comenzó a rodarse en enero de 1945, tanto en estudios como en locaciones de la ciudad devastada, siendo esto último algo que se caracterizaría en el neorrealismo. También lo sería el empleo de actores no profesionales, a excepsión de Anna Magnani y Aldo Fabrizi. En su lanzamiento, la película fue víctima de la censura. En Estados Unidos se la recortó, reduciendo su duración en un cuarto de hora. En Argentina fue inexplicablemente quitada de exhibición por una orden anónima del gobierno en 1947. En la Alemania Occidental fue prohibida desde 1951 hasta 1960.

La más representativa de la corriente neorrealista italiana. La más intensa de Europa en los años 40. Es un cine que trata de mostrar la realidad italiana. Con pocos medios económicos sin ayuda estatal. Raya la censura. Da al traste el estado italiano en 1955 con la ley Andreotti, donde se prohibía mostrar una Italia de penuria económica y propicia un tipo de película donde se prodiga en grandes ciudades, las bellezas italianas (Sofia Loren, Gina Lolobrigida) y el latin lover. Se llama neorrealista porque es más crítica que el realismo francés.
Primer episodio de la trilogía neorrealista de Rossellini, Roma, ciudad abierta ha sido reconocida universalmente como una obra maestra, una suerte de símbolo del neorrealismo. Tras una fría acogida en Italia, la película obtuvo un éxito inmediato en el extranjero, venciendo en el Festival de Cannes de 1946. Aún hoy, la escena de la muerte de Pina-Anna Magnani forma parte del imaginario colectivo. La película se inspira en la historia verídica del sacerdote Luigi Morosini, torturado y asesinado por los nazis por ayudar a la resistencia. En la Roma de los años 1943-44, se entretejen las historias de varias personas relacionadas con la resistencia antinazi.
Al final de la II Guerra Mundial, con la ciudad de Roma aún ocupada por los nazis, el idealista líder de la resistencia, el comunista Giorgio Manfredi -Marcello Pagliero-, perseguido por la Gestapo, se reúne con su grupo en un apartamento prestado por un simpatizante, el tipógrafo Francesco -Francesco Grandjacquet-, al que piden ayuda para llevar dinero, provisiones y otros enseres al campo de batalla. Francesco mantiene relaciones con su vecina, Pina -Anna Magnani-, una viuda que lleva adelante a su pobre familia y que además espera un hijo de Francesco. El sacerdote católico Pietro Pellegrini -Aldo Fabrizi-, amigo de todos ellos, quiere casar a Francesco con Pira. La temible Gestapo sólo piensa en arrestar a Manfredi, miembro del Comité Nacional de Liberación. Annie Marie ofrece refugio en su casa a Manfredi y a alguno de sus compañeros pero, tras una denuncia de Marina -Maria Michi-, una vecina que tiempo atrás fue una antigua amante de Giorgio, son descubiertos y los alemanes rodean la casa en la que se esconde el líder de la resistencia y sus camaradas. Algunos consiguen escapar por los tejados, pero Manfredi es apresado
Durante la ocupación, el padre Pietro protege a los partisanos y, entre otros, da asilo a un ingeniero comunista: Manfredi. Pina, una mujer de pueblo, está de novia con un tipógrafo que lucha en la resistencia. Cuando la policía lo arresta, Pina corre desesperadamente tras el camión que se lo lleva, pero cae asesinada por una ráfaga de ametralladora ante los ojos de su hijito.
Poco después, también el padre Pietro y el ingeniero -éste traicionado por su examante drogadicta- son arrestados. Manfredi muere por las atroces torturas que le infligen los alemanes para que revele el nombre de sus compañeros de resistencia. El padre Pietro corre la misma suerte: lo fusilan en presencia de los niños de la parroquia, entre los cuales se encuentra el hijo huérfano de Pina.
Al valor intrínseco de las películas de Rossellini hay que añadir su valor histórico y su trascendencia en la evolución del cine. Se comenzó a rodar cuando la guerra todavía no había terminado, con lo que hubo que hacer de la necesidad virtud: el desmantelamiento de la industria y la precariedad de la producción obligó a rodar en escenarios naturales y se recurrió a muchos no profesionales como actores.
Roma, ciudad abierta es la primera obra maestra de la postguerra: un hito cinematográfico que marcó la aurora del neorrealismo italiano e influyó en gran parte del cine que vendría después, desde la nueva ola francesa al cinéma vérité y del cine directo al tercer cine. Al igual que ocurrió con El gabinete del Dr. Caligari (1919), Roma, ciudad abierta es una obra maestra surgida de la privación.
Los nazis habían salido de la ciudad sólo dos meses antes de que el director Roberto Rossellini comenzara el rodaje, sólo disponía de película de mala calidad y la mayoría de los estudios habían sido destruidos por las bombas. En otro caso, cualquiera de estos factores podría haber suspendido la producción, pero el genio de Rosselini consigue aprovechar estos obstáculos aparentes para redefinir con valentía el realismo cinematográfico.
Sacó su película a las calles y contrató a actores novatos para sus papeles protagonistas, lo que da a la película su aire de proximidad y autenticidad. Rosselini rodó Roma, ciudad abierta sin sonido, una táctica que permitió a los cámaras una gran movilidad y que sería imitada por gran parte del cine italiano de la época. Lo que es más, imbuyó la película de un humanismo que se convertiría en una característica de toda su carrera y que marcaría gran parte de las películas de la postguerra, desde Ladrón de bicicletas de Vittorio De Sica a Ikiru de Akira Kurosawa.
La película rompió todos los moldes del acartonado cine que se estilaba en la Italia de Mussolini. Fue rodada en escenarios naturales -las mismas ruinas de la ciudad después de la guerra, sin iluminación añadida- y, además, con actores no profesionales, salvo la Magnani, que era una artista de variedades relativamente conocida.
Fuente: Claqueta
VER PELICULA:
https://zoowoman.website/wp/movies/roma-ciudad-abierta/
Director: Roberto Rossellini.
Año: 1945.
País: Italia.
Intérpretes: Anna Magnani (Pina), Aldo Fabrizi (Don Pietro), Marcello Pagliero (Manfredi), Marai Michi (Marina), Francesco Grandjacquet (Francesco)
Duración: 98 minutos
Roma. El poder de Mussolini ha tocado a su fin, pero los aliados todavía no han llegado a la ciudad, donde la resistencia se manifiesta cada vez con más encono. El día antes de su boda con la viuda Pina, Manfredi, uno de los jefes de la resistencia comunista, consigue evitar que las autoridades le capturen y refugiarse junto a su compañero Francesco. Aunqye Manfredi consigue escapar del cerco de la policía, Francesco cae en sus manos y Pina es prácticamente fusilada. Más adelante, Francesco conseguirá escaparse y se refugiará junto a Manfredi en casa de Marina, una antigua amante de éste. Tras una disputa sentimental, Marina denuncia a Manfredi a la Gestapo. Arrestado cuando iba a visitar a Don Pietro, un cura de su total confianza, Manfredi morirá a causa de las torturas a las que se le somete, mientras que Don Pietro.
La película se sitúa en Roma, en los últimos años de la ocupación nazi del año 1944. Rosellini comenzó a trabajar en el guión en agosto de 1944, a sólo dos meses de terminar la ocupación alemana, con la colaboración de Federico Fellini y de Sergio Amadei. Según sus propias palabras, estaba movido por una fuerte necesidad de narrar los acontecimientos recientes, y literalmente salió a la calle a buscar historias (el argumento está basado en parte en sucesos reales). Comenzó a rodarse en enero de 1945, tanto en estudios como en locaciones de la ciudad devastada, siendo esto último algo que se caracterizaría en el neorrealismo. También lo sería el empleo de actores no profesionales, a excepsión de Anna Magnani y Aldo Fabrizi. En su lanzamiento, la película fue víctima de la censura. En Estados Unidos se la recortó, reduciendo su duración en un cuarto de hora. En Argentina fue inexplicablemente quitada de exhibición por una orden anónima del gobierno en 1947. En la Alemania Occidental fue prohibida desde 1951 hasta 1960.
La más representativa de la corriente neorrealista italiana. La más intensa de Europa en los años 40. Es un cine que trata de mostrar la realidad italiana. Con pocos medios económicos sin ayuda estatal. Raya la censura. Da al traste el estado italiano en 1955 con la ley Andreotti, donde se prohibía mostrar una Italia de penuria económica y propicia un tipo de película donde se prodiga en grandes ciudades, las bellezas italianas (Sofia Loren, Gina Lolobrigida) y el latin lover. Se llama neorrealista porque es más crítica que el realismo francés.
Primer episodio de la trilogía neorrealista de Rossellini, Roma, ciudad abierta ha sido reconocida universalmente como una obra maestra, una suerte de símbolo del neorrealismo. Tras una fría acogida en Italia, la película obtuvo un éxito inmediato en el extranjero, venciendo en el Festival de Cannes de 1946. Aún hoy, la escena de la muerte de Pina-Anna Magnani forma parte del imaginario colectivo. La película se inspira en la historia verídica del sacerdote Luigi Morosini, torturado y asesinado por los nazis por ayudar a la resistencia. En la Roma de los años 1943-44, se entretejen las historias de varias personas relacionadas con la resistencia antinazi.
Al final de la II Guerra Mundial, con la ciudad de Roma aún ocupada por los nazis, el idealista líder de la resistencia, el comunista Giorgio Manfredi -Marcello Pagliero-, perseguido por la Gestapo, se reúne con su grupo en un apartamento prestado por un simpatizante, el tipógrafo Francesco -Francesco Grandjacquet-, al que piden ayuda para llevar dinero, provisiones y otros enseres al campo de batalla. Francesco mantiene relaciones con su vecina, Pina -Anna Magnani-, una viuda que lleva adelante a su pobre familia y que además espera un hijo de Francesco. El sacerdote católico Pietro Pellegrini -Aldo Fabrizi-, amigo de todos ellos, quiere casar a Francesco con Pira. La temible Gestapo sólo piensa en arrestar a Manfredi, miembro del Comité Nacional de Liberación. Annie Marie ofrece refugio en su casa a Manfredi y a alguno de sus compañeros pero, tras una denuncia de Marina -Maria Michi-, una vecina que tiempo atrás fue una antigua amante de Giorgio, son descubiertos y los alemanes rodean la casa en la que se esconde el líder de la resistencia y sus camaradas. Algunos consiguen escapar por los tejados, pero Manfredi es apresado
Durante la ocupación, el padre Pietro protege a los partisanos y, entre otros, da asilo a un ingeniero comunista: Manfredi. Pina, una mujer de pueblo, está de novia con un tipógrafo que lucha en la resistencia. Cuando la policía lo arresta, Pina corre desesperadamente tras el camión que se lo lleva, pero cae asesinada por una ráfaga de ametralladora ante los ojos de su hijito.
Poco después, también el padre Pietro y el ingeniero -éste traicionado por su examante drogadicta- son arrestados. Manfredi muere por las atroces torturas que le infligen los alemanes para que revele el nombre de sus compañeros de resistencia. El padre Pietro corre la misma suerte: lo fusilan en presencia de los niños de la parroquia, entre los cuales se encuentra el hijo huérfano de Pina.
Al valor intrínseco de las películas de Rossellini hay que añadir su valor histórico y su trascendencia en la evolución del cine. Se comenzó a rodar cuando la guerra todavía no había terminado, con lo que hubo que hacer de la necesidad virtud: el desmantelamiento de la industria y la precariedad de la producción obligó a rodar en escenarios naturales y se recurrió a muchos no profesionales como actores.
Roma, ciudad abierta es la primera obra maestra de la postguerra: un hito cinematográfico que marcó la aurora del neorrealismo italiano e influyó en gran parte del cine que vendría después, desde la nueva ola francesa al cinéma vérité y del cine directo al tercer cine. Al igual que ocurrió con El gabinete del Dr. Caligari (1919), Roma, ciudad abierta es una obra maestra surgida de la privación.
Los nazis habían salido de la ciudad sólo dos meses antes de que el director Roberto Rossellini comenzara el rodaje, sólo disponía de película de mala calidad y la mayoría de los estudios habían sido destruidos por las bombas. En otro caso, cualquiera de estos factores podría haber suspendido la producción, pero el genio de Rosselini consigue aprovechar estos obstáculos aparentes para redefinir con valentía el realismo cinematográfico.
Sacó su película a las calles y contrató a actores novatos para sus papeles protagonistas, lo que da a la película su aire de proximidad y autenticidad. Rosselini rodó Roma, ciudad abierta sin sonido, una táctica que permitió a los cámaras una gran movilidad y que sería imitada por gran parte del cine italiano de la época. Lo que es más, imbuyó la película de un humanismo que se convertiría en una característica de toda su carrera y que marcaría gran parte de las películas de la postguerra, desde Ladrón de bicicletas de Vittorio De Sica a Ikiru de Akira Kurosawa.
La película rompió todos los moldes del acartonado cine que se estilaba en la Italia de Mussolini. Fue rodada en escenarios naturales -las mismas ruinas de la ciudad después de la guerra, sin iluminación añadida- y, además, con actores no profesionales, salvo la Magnani, que era una artista de variedades relativamente conocida.
Fuente: Claqueta
VER PELICULA:
https://zoowoman.website/wp/movies/roma-ciudad-abierta/
viernes, 5 de octubre de 2012
EXPOSICIÓN EN BERLÍN REVELA LA GRAN PRODUCCIÓN DE FOTOGRAFÍA ARTÍSTICA EN LA RDA
Christian Borchert: Familie W. (Schutzpolizist, Montiererin), 1983
En la exposición "Geschlossene Gesellschaft. Künstlerische Fotografie in der DDR 1949-1989" están representados más de treinta artistas de entre 1949 y 1989.
La Deutsche Demokratische Republik (DDR), en castellano República Democrática Alemana (RDA), es solamente historia. La desaparición del país y su reunificación con la República Federal de Alemania (RFA) es tan reciente (1990) que todavía quedan muchos espacios en blanco por investigar.
A paliar uno de esos territorios opacos contribuirá la exposición Geschlossene Gesellschaft. Künstlerische Fotografie in der DDR 1949-1989 (La sociedad cerrada. Fotografía artística en la RDA, 1949-1989), la primera retrospectiva que compila la gran producción de los fotógrafos dedicados al género artístico de la desaparecida república.
La muestra, organizada por la Berlinische Galerie, estará en cartel entre el 5 de octubre y el 28 de enero de 2013. En paralelo se celebrará un simposio sobre el tema y habrá proyecciones de películas producidas en la RDA.
La sociedad cerrada, dicen sus patrocinadores, "identifica las tradiciones y tendencias" en la fotografía artística que se produjo en la RDA y analiza las "estrategias personales" de los creadores para burlar ese control.
La selección que presenta incluye piezas de más de treinta fotógrafos dedicados al subgénero en teoría menos descriptivo, el artístico o de autor, más preocupado por la plástica que por el contenido documental, pero en la exposición es posible adivinar las condiciones sociales y culturales de la vida cotidiana en el país.
Uno de los tres capítulos en que se divide la exposición muestra como algunos fotógrafos estaban "socialmente comprometidos" y "representaban la verdad" del mundo que habitaban haciendo con sus obras "declaraciones sobre las condiciones sociales".
El segundo capítulo traza un hilo entre el lenguaje modernista de la década de los años veinte y su renacimiento treinta años más tarde, tras la II Guerra Mundial. Sin embargo, este movimiento decayó casi en el momento en que renació y tuvieron que pasar otras dos décadas para que los fotógrafos de Alemania del Este volvieran a prestar atención al lenguaje formal.
La última parte de la muestra se centra en las generaciones más jóvenes, que rompieron con los cánones y ahondaron en una expresión compleja.
Extraído de "20 minutos".
http://www.berlinischegalerie.de/ausstellungen-berlin/aktuell/kuenstlerische-fotografie-in-der-ddr-1949-1989.html
Susi, 1976 (Sibylle Bergemann, una de las fotógrafas más conocidas de la antigua RDA)
Berlin (Ost) 1989 – Pfingsttreffen der FDJ – Stadion der Weltjugend (Jens Rötzsch)
Im Kino / Teil II, Berlin 1983 (Matthias Leupold)
Mann mit Frosch, 1987 (Florian Merkel)
Ohne Titel (aus der Serie: Die Stadt), Berlin 1987 (Peter Oehlmann)
Selbstportraits, Berlin 1981-1989 (Cuatro aurretratos, tomados a lo largo de siete años, de otra gran fotógrafa de la RDA, Helga Paris)
Ohne Titel (aus der Serie: Berliner Traum), 1986 (Sven Marquardt)
Frau in Rot, Leipzig 1985 (Erasmus Schröter)
jueves, 4 de octubre de 2012
EXPOSICIÓN EN VALENCIA "GENOVÉS Y SU GENERACIÓN EN LA COLECCIÓN DEL AYUNTAMIENTO"
Genovés ante su obra "En la calle", que muestra viandantes pintados en tonos grisáceos, los mismos de la policía que detiene a algunos de ellos.
Una muestra sobre la generación de los 70 homenajea a Joan Genovés por su título de Hijo Predilecto de Valencia
La muestra iba a llamarse Genovés y su tiempo, pero el artista dijo que su tiempo era este, el presente, en el que sigue trabajando a sus 82 años. Es tan de su tiempo que en los últimos cuatro años solo pinta manifestaciones y gente moviéndose en la calle. Lo contaba ayer con una sonrisa ante su cuadro En la calle, de 1975, una de las obras características de su producción de aquellos años, marcada por el icónico El abrazo. "Ya no me acordaba de esta pintura -confesó con una sonrisa-. Al verla, me ha venido el mal olor de la dictadura".
En la calle abre la exposición, finalmente denominada Genovés y su generación en la colección del Ayuntamiento. Está en el Museo de la Ciudad desde ayer hasta el 18 de noviembre y sirve de homenaje al valenciano, que mañana recibe el título de hijo predilecto de la urbe.
La obra es la única del autor en la muestra porque es la única importante de Genovés en los fondos municipales, reconocía el comisario, José Garnería. Para acompañarla, ha seleccionado 15 pinturas de valencianos coetáneos de Genovés, la mayoría de gran formato. Forman un breve -pero coherente- repaso a lo que se hacia en Valencia entre finales de los sesenta y 1982. Sobresale el contenido político del homenajeado, del Equipo Realidad (Vista de las barricadas que se levantaron en torno al Cuartel de la Montaña durante el asalto en julio de 1936) o de los Crónica (Este no se escapa). Junto a ellos, el nuevo realismo de Manuel Boix, los geométricos como Yturralde y Sempere, y los que miraban a la abstracción como Michavila o Mompó.
Yturralde, Francisco Sebastián, Felipe Garín o Amparo Zaragoza -fundadora de la galería Punto, clave aquellos años- acompañaron ayer a Genovés y la concejala Mayrén Beneyto en la inauguración.
Joan Genovés (Valencia, 1930) no es de homenajes -"las alabanzas siempre son demasiadas y yo me realizo en mi cueva" (su taller, que desde hace años está en Madrid)-, pero se mostró agradecido al ayuntamiento por el reconocimiento, aunque no esté "muy de acuerdo" con sus políticas. Porque continúa creyendo en el progreso -"nací de izquierdas y moriré de izquierdas, y todo lo que sea ir hacia atrás me duele. Hay cosas que me recuerdan momentos muy desagradables del pasado", afirmó a Levante-EMV- y le duelen algunos olvidos en la cultura, como el de Aguilera Cerni, "tan mal tratado".
Se siente cómodo en su generación -"un momento iluminador en el arte valenciano", aunque el fulgor del Equipo Crónica "tapó a otros muy interesantes"-, si bien siempre piensa que lo mejor es lo que está haciendo en cada momento, pese a que "el mercado dicte en esta época las leyes del arte. Yo creo en el espectador; los artistas no sabemos lo que pintamos".
Fuente: Levante-EMV
miércoles, 3 de octubre de 2012
JUAN DIEGO BOTTO ESTRENA SU OBRA TEATRAL "UN TROZO INVISIBLE DE ESTE MUNDO"
Dirección: Sergio Peris-Mencheta
Autor: Juan Diego Botto
Actores: Juan Diego Botto y Astrid Jones
Duración: 1h. 30 min. (aprox.)
Ayudante de dirección: Rosalia Martinez
Espacio sonoro: Carlos Bonmati
Estudios de grabación: La Bocina
Diseño iluminación: Valentin Álvarez
Autor: Juan Diego Botto
Actores: Juan Diego Botto y Astrid Jones
Duración: 1h. 30 min. (aprox.)
Ayudante de dirección: Rosalia Martinez
Espacio sonoro: Carlos Bonmati
Estudios de grabación: La Bocina
Diseño iluminación: Valentin Álvarez
Una Coproducción de Producciones Cristina Rota y Teatro Español.
DESDE EL 2 DE OCTUBRE AL 4 DE NOVIEMBRE EN LA SALA MATADERO DE MADRID
Cinco personajes en una pieza que aborda con ironía, humor y drama dos temas que se tocan, que se confunden y rozan: el exilio y la inmigración. Sin paternalismos, sin condescendencia y sin tópicos, esta obra trata de poner nombre y apellidos a aquellas personas que a menudo solo conocemos a través de las cifras y estadísticas de los titulares de prensa.
Un agente de policía que cree que en este país no cabe nadie más. Un inmigrante que llama desde un locutorio a su mujer y, entre divertidos desencuentros y confusiones, explica cómo le van las cosas y la dureza de la distancia. Una mujer subsahariana que cuenta a su hijo cómo viajó a Europa y los obstáculos que encontró en el ‘primer mundo’. Un joven que relata su experiencia frente a la tortura en la Argentina de la dictadura de la Junta militar de los 70, y un hombre que, cargado de sarcasmo, filosofa sobre lo que supone estar lejos de casa y perderlo todo por un exilio político.
Estos textos están basados e inspirados en personas y experiencias reales conocidas gracias a la colaboración de diversas organizaciones y ONG´s, a las que el autor debe un enorme agradecimiento.
Entrevista a Juan Diego Botto en Público: http://www.publico.es/442464/juan-diego-botto-la-solidaridad-tambien-es-contagiosa
martes, 2 de octubre de 2012
MUERE ERIC HOBSBAWM A LOS 95 AÑOS
Era considerado uno de los historiadores y pensadores más influyentes. Marxista desde su juventud, sus libros son lectura obligada en la mayoría de universidades
El historiador británico Eric Hobsbawm ha muerto a los 95 años, según el diario The Guardian, que cita a fuentes de la familia.
Marxista de toda la vida y considerado uno de los pensadores más influyentes de Europa, su trabajo ha servido de inspiración a multitud de historiadores y políticos. Hobsbawm ha fallecido a primera hora de la mañana en el hospital Royal Free de Londres, donde estaba ingresado aquejado de una neumonía.
Entre sus más de 20 libros, de obligada lectura en la mayoría de las universidades de todo el mundo, destacan Historia del siglo XX. 1914-1991 o Guerra y paz en el siglo XXI. El intelectual, que aplicó los principios del marxismo para explicar el mundo actual, publicó su último libro en 2011: Cómo cambiar el mundo.
Hobsbawm entró en el Partido Comunista Británico en 1936, donde permaneció hasta su disolución en 1991. De hecho, se mantuvo firme aun durante la crisis de 1956, cuando se revelaron los crímenes de Stalin y se aplastó la revuelta húngara contra los soviéticos. Fue muy crítico con el Partido Laborista británico, al que acusó de no saber adaptarse a los nuevos tiempos, y, como apunta The Guardian, aunque se convirtió en una figura clave en la construcción del llamado Nuevo Laborismo también se mostró muy decepcionado con el Gobierno de Tony Blair.
Nació en una familia judía en Alejandría, Egipto, en 1917. Creció entre Viena y Berlín hasta que en 1933, año en el que Hitler llegó al poder en Alemania, se trasladó a Londres. Estudió en la Escuela de Gramática de Marylebone y en Cambridge, en la Kings College. Se hizo profesor en el año 1947 en la Universidad de Birkbeck, de la que acabó siendo rector. Posteriormente en 1978 ingresó en la British Academy.
Su familia ha publicado un comunicado en el que destaca que "lo echarán mucho de menos no solo su mujer de los últimos 50 años, Marlene, sus tres hijos, siete nietos y un bisnieto, sino también sus miles de lectores y estudiantes en todo el mundo".
Fuente: Público
lunes, 1 de octubre de 2012
AL RESCATE DE LA CAPITANA, LA REVOLUCIONARIA ARGENTINA QUE PELEÓ EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
Título: La Capitana.
Autora: Elsa Osorio.
Editorial Siruela
Madrid 2012.
ISBN: 978-84-9841-639-8
288 páginas
PVP: 9,95 €
Elsa Osorio habla de su libro Mika, que cuenta la historia de Micaela Feldman, quien comandó una columna del Partido Obrero de Unificación Marxista en la lucha contra el franquismo. “Quería honrar su vida”, le dijo a Ñ digital en París, en el Festival América, donde presentó la edición francesa.
Hay libros que nacen de encuentros, de historias que el autor escucha o le cuentan como un regalo. Así sucedió hace ya más de veinticinco años con Mika, (Seix Barral) el último libro de Elsa Osorio, que acaba de publicar su edición francesa. Estaba Osorio en la casa de la librera Natu Poblet, en uno de esos encuentros dominicales, en un día de otoño porteño con los escritores Juan José Hernández (1931-2007) y su compañero Pepe Bianco (1908-1986), figura legendaria de la revista Sur. Entonces Hernández ratificó lo que hasta ese momento parecía ficción: “Mika vive en París, la conocimos, fue amiga de Alfonsina Storni y lo ayudo a Julio Cortázar a instalarse en Francia”.
Elsa Osorio no se imaginaba que esa historia la perseguiría durante un cuarto de siglo. Pero supo pronto que tenía enfrente una vida de novela. Desde entonces, no pasó un viaje sin investigar, entrevistar y caminar tras los pasos de Micaela Feldman Etchebéhère, la revolucionaria argentina que nació en 1902 en Moises Ville, una colonia santafesina fundada por los judíos que huían de Pogroms en Europa del Este.
Combatiendo con su marido Hipólito Etchebéhère, participó de las grandes batallas del siglo pasado. Después de un gran viaje por la Patagonia, juntos se mudaron en los años 30 a París. “Llegaron a París para formarse, con la idea de que el militante tiene que saber para hacer un mundo mejor”, revela Osorio. Desde alli, asistieron, impotentes al ascenso del nazismo en el Berlín de 1933 y, lógicamente, siguieron rumbo a España, la antesala de la Segunda Guerra.
Alli, Mika fue la única mujer que estuvo al frente de un batallón republicano en la Guerra Civil Española con el rango de Capitán en las tropas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). La Capitana, es el título del libro en España y en Francia (Siruela, Métailié), y Mika el de la edición Argentina. Ella es el corazón de esta historia.
“Los errores históricos no se le perdonan a un escritor”, dice Osorio, insistiendo en que la suya es una novela. Pero también es la historia de la única argentina antifascista que peleó en la Guerra Civil Española. Osorio escribe y le da a la Capitana el lugar que tiene en la historia. “Quería honrar su vida, no crear un personaje de ficción”.
En paralelo, la autora pone en situación a personajes bien reales para acompañar la vida de Mika. Es el caso del joven músico Guillermo Núñez a través de esa gran amistad que nace de un exilio a otro en 1977 en Périgny, pequeño pueblo de artistas a 25 kilómetros al Sur-Este de París donde Mika ya grande lo sorprende hablando de Spinetta. O de Conchita Arduendo, la portera española de la Place Saint-Sulpice que ayudará a Mika por pedido de André Breton. “El se lo pide, y le cuenta que fue capitana en la Guerra Civil, con el tiempo ambas quedan muy ligadas”, recuerda Osorio. Será Arduendo quien acompañe los restos de Mika al cementerio en 1992.
La historia viene y va de la Argentina a la Europa trágica de la Segunda Guerra mundial. Con ideas revolucionarias que fecundan a Mica y a Hipólito al principio de sus vidas. Y luego París, que para Mika fue una elección, un refugio y un cambio de lengua, más tarde el fracaso en España, las guerras. ” Tuvo que huir de la Segunda Guerra, y se fue a la Argentina, pero luego vuelve a París”, recorre Osorio, que chocó con las dificultades para entender y explicar los vaivenes y diferencias políticas que minaron a los revolucionarios que pelearon por la república en España.
“Es difícil decir si Mika fue trotskista, anarquista o comunista. Fue todo y nada, pero no seguía un dogma y quizá por eso no es reivindicada por ninguno de estos movimientos”, dice Osorio, que siempre se preguntó por qué una mujer que hizo lo que Mika hizo, no era más conocida. Quizá la novela cambie ese destino, quizá no. Osorio la rescató. La Capitana tiene quien le escriba.
Fuente: Revista Ñ
Autora: Elsa Osorio.
Editorial Siruela
Madrid 2012.
ISBN: 978-84-9841-639-8
288 páginas
PVP: 9,95 €
Elsa Osorio habla de su libro Mika, que cuenta la historia de Micaela Feldman, quien comandó una columna del Partido Obrero de Unificación Marxista en la lucha contra el franquismo. “Quería honrar su vida”, le dijo a Ñ digital en París, en el Festival América, donde presentó la edición francesa.
Hay libros que nacen de encuentros, de historias que el autor escucha o le cuentan como un regalo. Así sucedió hace ya más de veinticinco años con Mika, (Seix Barral) el último libro de Elsa Osorio, que acaba de publicar su edición francesa. Estaba Osorio en la casa de la librera Natu Poblet, en uno de esos encuentros dominicales, en un día de otoño porteño con los escritores Juan José Hernández (1931-2007) y su compañero Pepe Bianco (1908-1986), figura legendaria de la revista Sur. Entonces Hernández ratificó lo que hasta ese momento parecía ficción: “Mika vive en París, la conocimos, fue amiga de Alfonsina Storni y lo ayudo a Julio Cortázar a instalarse en Francia”.
Elsa Osorio no se imaginaba que esa historia la perseguiría durante un cuarto de siglo. Pero supo pronto que tenía enfrente una vida de novela. Desde entonces, no pasó un viaje sin investigar, entrevistar y caminar tras los pasos de Micaela Feldman Etchebéhère, la revolucionaria argentina que nació en 1902 en Moises Ville, una colonia santafesina fundada por los judíos que huían de Pogroms en Europa del Este.
Combatiendo con su marido Hipólito Etchebéhère, participó de las grandes batallas del siglo pasado. Después de un gran viaje por la Patagonia, juntos se mudaron en los años 30 a París. “Llegaron a París para formarse, con la idea de que el militante tiene que saber para hacer un mundo mejor”, revela Osorio. Desde alli, asistieron, impotentes al ascenso del nazismo en el Berlín de 1933 y, lógicamente, siguieron rumbo a España, la antesala de la Segunda Guerra.
Alli, Mika fue la única mujer que estuvo al frente de un batallón republicano en la Guerra Civil Española con el rango de Capitán en las tropas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). La Capitana, es el título del libro en España y en Francia (Siruela, Métailié), y Mika el de la edición Argentina. Ella es el corazón de esta historia.
“Los errores históricos no se le perdonan a un escritor”, dice Osorio, insistiendo en que la suya es una novela. Pero también es la historia de la única argentina antifascista que peleó en la Guerra Civil Española. Osorio escribe y le da a la Capitana el lugar que tiene en la historia. “Quería honrar su vida, no crear un personaje de ficción”.
En paralelo, la autora pone en situación a personajes bien reales para acompañar la vida de Mika. Es el caso del joven músico Guillermo Núñez a través de esa gran amistad que nace de un exilio a otro en 1977 en Périgny, pequeño pueblo de artistas a 25 kilómetros al Sur-Este de París donde Mika ya grande lo sorprende hablando de Spinetta. O de Conchita Arduendo, la portera española de la Place Saint-Sulpice que ayudará a Mika por pedido de André Breton. “El se lo pide, y le cuenta que fue capitana en la Guerra Civil, con el tiempo ambas quedan muy ligadas”, recuerda Osorio. Será Arduendo quien acompañe los restos de Mika al cementerio en 1992.
La historia viene y va de la Argentina a la Europa trágica de la Segunda Guerra mundial. Con ideas revolucionarias que fecundan a Mica y a Hipólito al principio de sus vidas. Y luego París, que para Mika fue una elección, un refugio y un cambio de lengua, más tarde el fracaso en España, las guerras. ” Tuvo que huir de la Segunda Guerra, y se fue a la Argentina, pero luego vuelve a París”, recorre Osorio, que chocó con las dificultades para entender y explicar los vaivenes y diferencias políticas que minaron a los revolucionarios que pelearon por la república en España.
“Es difícil decir si Mika fue trotskista, anarquista o comunista. Fue todo y nada, pero no seguía un dogma y quizá por eso no es reivindicada por ninguno de estos movimientos”, dice Osorio, que siempre se preguntó por qué una mujer que hizo lo que Mika hizo, no era más conocida. Quizá la novela cambie ese destino, quizá no. Osorio la rescató. La Capitana tiene quien le escriba.
Fuente: Revista Ñ
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