miércoles, 13 de junio de 2012
CANCIONES DE AMOR Y DE LUCHA EN EL NUEVO DISCO DE ISMAEL SERRANO
“TODO EMPIEZA Y TODO ACABA EN TI”
“Todo empieza y todo acaba en ti”, el nuevo disco de estudio del cantautor Ismael Serrano, propone una mirada incisiva sobre la crisis europea y ofrece, a partir de un sonido más eléctrico que en sus trabajos anteriores, un compendio épico donde pequeñas batallas cotidianas llaman a despertar a la ciudadanía.
Lejos del sesgo rupturista de “Acuérdate de vivir”, su placa anterior, este álbum ofrece una musicalidad menos innovadora pero agudiza, desde lo estrictamente discursivo, un mensaje que se materializa -por partes iguales- en canciones de amor, de lucha y de bronca.
Así, en el flamante álbum desfilan temas como "Mañana porteña en Madrid", que habla de aquellos inmigrantes que a partir de la crisis española tuvieron que regresar a América Latina; o "Despierta" que apuesta -en palabras del propio Serrano- “a buscar la llama del cambio para asumir el protagonismo político que nos han arrebatado”.
Con texturas sonoras que evidencian su dilección por artistas como Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, en “Todo comienza y todo acaba en ti” Serrano apuesta a volver al origen, a resaltar y digitar, solo y con su guitarra, las variaciones anímicas y climáticas de toda la placa.
Fuente: Telam
"DESPIERTA"
Sin querer, llegará abril pero oscuro y sin claveles
y tú mirarás los días como quien mira la nieve
caer sobre la ciudad, alunada y siempre hambrienta
y la crisis va llenando de dormidos las cunetas.
Y tú hibernando, ausente, exhausto y sin latido,
vencido por el miedo y la luz de los mercados,
cansado ya, quizá de estar perdido. Perdido.
Cuando el trabajo te escupa cual carozo de cereza
rodarás pendiente abajo. No quedará quien proteja
a la virgen del dragón. Cuando suenen las alarmas
la marea habrá subido acorralándote en la cama.
Despertarás entonces, desarmado y cautivo.
Y como quien regresa a la casa en que fue niño
todo parecerá más pequeño, más oscuro:
el horizonte, la llama y el futuro.
Y entonces dime qué harás.
Despierta,
ya verás, que te están esperando,
paciendo en el portal una reata de pegasos
para cruzar el cielo tras la estrella del vencido
y hacerse las preguntas que exigen estar aún vivo.
Despierta,
has de pintar nuevas constelaciones
para que navegantes extraviados en la noche
encuentren el camino que les acerca al mañana
en el que Prometeo burla al dios y trae la llama.
Que el destino no parió la miseria en la que duermes,
nació de las voluntades de mil hombres y mujeres,
que nada está escrito para siempre.
Despierta.
El invierno llegará, arañándote la espalda,
mirarás el telediario como quien lee un telegrama
que trae pésames y flores. Mientras mascas los silencios
te robarán la memoria nigromantes y usureros.
Aquellos que ahora bailan celebrando la hoguera,
en que arde tu futuro, herido de hipotecas,
de dulce mansedumbre, narcótica ceguera,
herido y desangrado, el futuro aún espera.
"MAÑANA PORTEÑA EN MADRID"
Todos los días lo encontraba
en el mismo autobús, el mismo viaje.
Le oía platicar y nos hablaba
de las calles de Boedo en Buenos Aires.
Tardes de truco y los amigos,
los pibes, la vieja y esas noches
de diciembre en el portal de cada casa.
Y era todo tan suave como un roce.
Su soliloquio oíamos, entre paradas,
y Argentina, despacito, se colaba
en la mañana fría y los viajeros
sonreían escuchando sus palabras.
Nos hablaba del temor y la miseria,
de la crisis que ennegrece estos días
y recordaba antes de que todo estallara:
él tuvo planes, futuro, toda una vida.
Y el autobús callaba y de repente
habitábamos todos un colectivo
recorriendo, cansado, Buenos Aires,
por las calles de un Madrid lleno de frío.
Ahora, decía, estaba bárbaro:
tenía un buen laburo y ya su jefe
le había prometido que muy pronto
le arreglaría todos los papeles.
Y muy pronto los pibes y la vieja
se vendrían acá. Todo se arregla.
"Cuestión de confianza", nos decía.
El futuro ha de venir en primavera.
Y me parece oír un dulce tango,
y no sé si eres vos o si sos tú,
entre el yira o tal vez la última curda,
tenés el corazón mirando al sur.
Cada mañana nos toca leer
nuevas leyes contra el viajero que llega.
Entonces pienso en él. Ruego a los dioses
que guarden su camino y lo protejan.
No lo hemos vuelto a ver. Hará
tres meses desde el tiempo en que decía
que se sentía tan bien acá en España...
igual que si estuviera en su Argentina.
http://www.ismaelserrano.com/
martes, 12 de junio de 2012
"ANTIACADEMIA"
La vocación de San Mateo
TEXTO DEL PINTOR COMUNISTA RENATO GUTTUSO SOBRE LA OBRA DE CARAVAGGIO PUBLICADO EN 1967
"ANTIACADEMIA"
¿Cómo un muchacho lombardo, aprendiz de pintor, llegado a Roma cuando apenas contaba dieciocho años, pudo edificarse, crecer, desbordar las bajas zonas de la plaza Navona más allá del Tíber y de los Alpes, más allá de su siglo y de los siguientes y llegar a nosotros como uno de los más altos reclamos (quizás el más estable y compacto) e imponerse como bandera de modernidad a las más dispares opciones, a los bando más opuestos? ¿ Cómo es posible que todavía hoy, después de Kandinsky o Mondrian, el viandante más casual o el apasionado de Pollock o de Rauschenberg, o el más condescendiente seguidor del arte lúdico, entre en San Luis de los Franceses y sienta que se le abre en el pecho una llaga que creía restañada para siempre?
Preguntas sin respuesta o cuya única contestación posible (por muchos menospreciada) es que la verdad de una gran pasión creadora se mide por su duración, por su capacidad de reaparecer como fuente de aguas vivas a las ideologías, a las nuevas convicciones, a los gustos nuevos: y mostrar una nueva faz, antes nunca vista.
Es verdad que el joven había salido de Milán dueño ya de un núcleo ideal propio. Había sabido adueñarse de cuanto le servía con un agudo sentido de la fruición cultural que le impedía vacilaciones y dispersiones. Su juvenil certidumbre era para él el más perfecto principio seleccionador, la brújula que lo orientaba y seguiría orientándolo en el porvenir. Por natural adhesión entra en contacto con los grupos "naturalistas" de Lombardía, mantenedores de un arte simple, realista, no "ideal".
Sigue después el viaje a Roma. Y ha de suponerse que en el camino llenó su morral de nuevas adquisiciones útiles para reforzar su propio núcleo. Ignoramos qué caminos siguió, pero sabemos el que había en aquel pedazo de tierra italiana al sur del Po: Parma, Bolonia, Florencia, Asís, tal vez Orvieto; Annibale Carracci, Masaccio, Giotto.
En Roma se instala en cualquier sitio, en las callejuelas llenas de cuchillos en torno a la plaza Navona. Y era natural que se encontrara con los jóvenes rebeldes, afines al ambiente de los naturalistas lombardos y más de acuerdo con su propio talante: los nombres de Lorenzo Siciliano, de Prosperino, de Longo y de Leoni y el del Caballero de Arpiño, ya en el flujo de la moda, nos indican su elección. Una elección normal para un artista llegado recientemente a un gran centro; como ha sucedido y sucede a cualquier joven ardiente que se descuelgue desde su provincia en Roma o en París.
En la Roma "de los manieristas y de los creadores de grutescos" era natural que se acercara a los últimos. No sólo por temperamento o por necesidad; más bien por un pensamiento propio, el pensamiento dominante, y por la conciencia intelectual de que en aquel clima "menor" había más posibilidad de alcanzar el corazón de las cosas, terreno más fecundo para la revolución que llevaba dentro, que el que quedaba bajo el apagado baldaquín académico.
Y aunque su desdén por la "grande maniere" envolviera -y era comprensible- también a Rafael ("despreciando los excelentísimos mármoles de los antiguos y las célebres pinturas de Rafael" [Bellori]), hubo de darse cuenta (y muchos fragmentos de su obra dan fe de ello) de que Rafael no era un " rafaelista": Caravaggio no podía menos de percibir la relación ideal entre Rafael y Masaccio; ni en consecuencia podía excluirlo, por mera polémica, de la propia experiencia creadora.
Los últimos decenios del siglo XVI fueron años de gran actividad, densos de novedades, de extraordinaria importancia en la formación de una conciencia moderna. Son los años que vieron la muerte de Miguel Ángel, el nacimiento de Galileo y la conclusión de los trabajos del Concilio de Trento. Es la hora en que Caravaggio enciende su fuego. La operación, artesanal en apariencia, de pintar frutas y flores exigirá una extraordinaria fuerza moral, se convertirá en arma de renovación, propuesta (y no poco perentoria) de un nuevo realismo. No se trata de proponer una hipótesis, sino de afirmar el significado objetivo de nuevos contenidos y formas, de una pintura ceñida a las cosas reales, nacida de la observación genuina de la realidad.
Después de Giotto y Masaccio, Caravaggio afirma el principio de que no son los conceptos abstractos o las consabidas ideas filosóficas las que hay que extender sobre la tela, sino el conocimiento de la realidad, las cosas tales como son, indagadas y exploradas en sus relaciones de lugar, espacio y luz: las cosas, por sí solas, expresan ideas, filosofía e historia, porque de ellas se libera el "presente" y su sonido, la nueva condición humana, las nuevas relaciones concretas entre los hombres, y de éstos con las cosas y la historia.
No son infinitos los caminos del realismo. Es significativo que, a finales del siglo XVI, sea la naturaleza muerta, la pintura de objetos, el punto de partida hacia el realismo. Lo mismo sucederá en el momento de la nueva reanudación realista en los últimos decenios del siglo XIX: las "flores", la "trucha", las "peras" de Courbet, el "dessert" de Monet y la obstinación de Cézanne ante una bolsa de manzanas, en tantos aspectos semejante a "aquellos dos centavos de fruta" pintados por Caravaggio ante el Baco enfermo. Nace así una tesis revolucionaria, el desmantelamiento de las jerarquías de temas, la elección de una pintura "sin sujeto aparente" y "sin acción", más idónea para acercarse a la verdad y liberarla de mitos, ideologías y del falso decoro. Sólo por ese camino podía llegarse a una justa y moderna idea de la "acción", a una nueva y viva actualización de una pintura de "historia". Y vendrán las "historias" de la mano de Caravaggio — y bien sabido es de qué manera violenta sabrá proponerlas de nuevo.
Su búsqueda, como ya es habitual, va a ser acusada de plebeya. Pero no se trató de una revuelta plebeya, ni de la proposición intelectual de un arte popular que hubiera que oponer al áulico. Al contrario: en la base de su revolución hay un profundo conocimiento del arte, de los hechos, de las obras, de las escuelas, de las discusiones entonces frecuentes: un elevado conocimiento cultural e histórico. No plebeyo, sino de ánimo popular, como de quien ha entendido cuál es la fuente de verdad en la que conviene beber: tocar en tierra para sacar de ella linfa y sangre. Ciertamente, no es casualidad que hayan sido Géricault y Courbet quienes sacaran a Caravaggio de los desvanes de los museos; y que antes aún que ellos haya sido David quien tuviera un pensamiento caravaggesco, inspirándose en el San Mateo de Caravaggio para el gesto de Martin d'Auch en el Juramento del Juego de pelota (y confesando haber sido atraído, en aquellos años juveniles, por las obras " brutalement exécutées, mais pleines de mérite" de Caravaggio).
Es notable el hecho de que en tiempos de total olvido del arte italiano de la segunda mitad del siglo XVI, y del XVII, en medio de la casi total ausencia de textos críticos e historiográficos, entre las informaciones falsas, incompletas, simplistas y de mero oído, hayan sido los pintores quienes buscaran sus ascendientes y por sí solos sacaran sus consecuencias, introduciendo elementos culturales de relación ideal con otras empresas referentes a la misma exigencia.
Su trayectoria, una vez llegado a Roma, es semejante a la de tantos otros. "Sin dinero y pésimamente vestido", miseria, enfermedades, asilo en el hospital de los pobres; trabajuchos de taller con este p aquel pintor, cabezas a un "grosso" [un ochavo] cada una, copias, etc.: para vivir apenas, y mal. Pero también pintaba, por cuenta propia, cuadros de naturalezas muertas y de género, figuras de medio cuerpo de tema "cortado", breve, "ni siquiera en condiciones de recibir un título" [Longhi], temas de la calle. Pero ése es su descubrimiento: sus personajes mitológicos y, más adelante, sus santos, no descenderán a su taller de ningún Olimpo ni de un Empíreo: serán los mismos hombres con quienes mantiene intercambio de juventud y de vida. Porque el mundo está sembrado de dioses, de santos y de héroes, en las calles, en las casas, en los estadios, en los talleres, en los mesones.
Sus malévolos biógrafos y los historiadores de la época, quiéranlo o no, deben darse cuenta de que el joven lleva el diablo en el cuerpo. ¿El tema? Todo es un tema. ¿La "historia"? No la necesita. ¿Las leyes académicas? Inútiles. Puede estructurarse una escena compleja a través de un movimiento de brazos, una inclinación de la cabeza, una vuelta de pliegues. Cada parte contiene en sí la estructura general.
Se trata de elaboraciones en las que, a la simplicidad aparente, corresponden una articulación imaginativa pero controlada, una ciencia de ritmos, de acordes, de correspondencia entre los espacios, una sabia distribución de los acentos, un dibujo extremadamente cuidado y sensible. Pintura que no es tosca, ni incorrecta, ni improvisada. Y no faltó quien llegara a observarlo ya que Caravaggio, dejando atrás a muchos "maestros" acreditados, consiguió obtener cuando apenas superaba los veinte años un importante encargo para la capilla Contarelli en San Luis de los Franceses, en competencia con aquel Caballero de Arpiño (José Cesari, llamado "Cavalier d'Arpiño") en cuyo taller había sido hasta poco antes primer trabajador.
He aquí a Caravaggio frente al compromiso de pintar "historias". E inmediatamente surgen los disgustos. Su San Mateo "no tenía decoro ni aspecto de santo, sentado con las piernas abiertas y con los pies burdamente mostrados al pueblo". Dícese que el cuadro fue rechazado, aunque resulta difícil explicar cómo después pudo obtener Caravaggio el encargo, para la misma capilla, de la Vocación y el Martirio de San Mateo, lo que no sólo no estaba en el contrato inicial, sino que venía a reemplazar un encargo de frescos hecho al de Arpiño.
El primer San Mateo y el ángel -destruido por la guerra en Berlín en 1945- es el primer gesto de su invasión del terreno, de su entrada en el arte "público". En el cuadro, el contraste entre el Santo, terrestre a más no poder, y el ángel, dulcemente manierista, asume un significado ideológico. Mateo es un hombre como los que conoce y trata Caravaggio; pero el pintor no sabe cómo es un ángel: debe imaginarlo; y aunque le dé semblante de muchacho, no parece convencerse él mismo de que lo sea. El ángel, femenino, se insinúa junto a Mateo, desliza un torneado brazo para guiar la gruesa mano campesina, que no parece la de un hombre que no sabe qué escribir, sino la de uno que no sabe escribir en absoluto. De este contraste de declaraciones, terrena y celeste, de esta intersección y cruce de formas heterogéneas nace una violencia ambigua, un nuevo atractivo.
Es más probable que, tras la realización de la Vocación y el Martirio, el mismo Caravaggio lo sustituyera por razones de armonía en el conjunto de la capilla. Y creo que el segundo San Mateo y el ángel es un cuadro de ligamiento, menos intenso que el primero, pero desde luego más culto y menos provocativo.
Caravaggio pasó así en Roma un decenio de tumultuosa creatividad, que lo convierte en "celeberrimus pictor", como lo define en 1597 Ruggero Tritonio. Su campo de acción se ha ensanchado improvisamente y por él corre sin contradecirse, concretando los términos de su propuesta, haciéndolos cada vez más convincentes a medida que adquiere capacidad de integrar culturalmente su propia contribución en una situación histórica.
Los encargos de obras "de historia" le plantean naturalmente nuevos problemas. Caravaggio debe tenerlos en cuenta; pero lo que importa es que Caravaggio no se enfrenta con tales problemas "alineándose" con el gusto de la época: se lanza a una pintura más severa, a timbres más bizarros; da profundidad y nitidez a los oscuros, sin desmentirse a sí mismo o adaptarse a otros; más aún: reafirmando su idea en el ámbito de una operación más vasta. Inventa para la luz una función estructural completamente nueva, como un "tercer elemento" junto al dibujo y al color (Longhi compara su importancia al descubrimiento de la perspectiva cuatrocentista), una nueva emotividad de las relaciones espaciales, que logra que el "tumulto" nazca del equilibrio ortogonal (empleo del cuadrado en el interior de la estructura compositiva) más que de la miguelangelesca pirámide en espiral a través de la cual legislaban los manieristas. Un trabajo intelectual, de efectiva y total construcción del espacio, que se concreta fatigosamente entre vueltas atrás, destrucciones y rehacimientos. Y en cuanto se da cuenta de que se ha dejado atraer por la máquina de su tiempo (primera realización del Martirio, según se ve por las radiografías), deshace en sus piezas la composición y vuelve a conducirla a su propósito con animoso acto de coherencia y moralidad artística.
La Vocación de San Mateo es uno de los cuadros clave de toda la historia del arte. Es el verdadero "objetivo" de Caravaggio. Un cuadro en el que todos sus aspectos están compenetrados y son interdependientes, donde la elección del fragmento de vida -una elección nada casual- se actúa a través del empleo constructivo y lleno de significado de la luz. (Será precisamente esta luz significante la que corroa y adjudique a Caravaggio el manto del apóstol que cubre a Cristo, de invención un tanto manierista).
Naturalmente, para los académicos, para la burocracia cultural y catedrática de la época, sólo los " incompetentes" podían alabar semejante pintura. El príncipe de la pintura de entonces, semejante a los príncipes de la pintura de nuestro tiempo, Federico Zuccaro, se descolgó con la conocida frase referida por Baglione: "¿Qué ruido es este? Yo no veo más que el pensamiento de Giorgione ... y con una risita ...alzó los hombros y se fue con Dios". ¿Qué quería demostrar la Academia? Que en Caravaggio no había nada nuevo, fuera de la vulgaridad; y que en cuanto al estilo llegaba con retraso y estaba superado.
Un juicio torpe y superficial (la única relación con Giorgione está en los gorros con plumas y en los vestidos a lo lansquenete). Pero la escena recuerda otros acercamientos más profundos (al Tributo de Masaccio en el Carmen florentino. Ambos pintores habían metido su mano en el mismo repertorio de verdades).
Poco importa al pintor quién pudo haber sido el Mateo de los Evangelios: bastábale saber que había sido un hombre llamado mientras atendía a cualquier acto de su jornada. Y Caravaggio, para "decir", se sirve de una escena que le es familiar, de un tema que siempre lo ha fascinado, porque sólo puede dar cuenta de la verdad a través de lo que le es congenial y familiar, no a base de reconstruir un teatrillo sobre textos y nociones tradicionales. El hombre lee, piensa, imagina; pero cada cosa en la que pone su mano vive sólo en la comparación con el presente, con lo que él conoce; y las historias del tiempo pasado, o de lugares lejanos y desconocidos, sólo pueden ser devueltas a la vida a través de lo que nos es más próximo, de aquello con lo que tenemos trato habitual -casas, objetos, acciones, sentimientos.
En la Caída de San Pablo de la capilla Cerasi, Caravaggio construye la composición sobre un cuadrado en el rectángulo vertical de la tela. San Pablo, en tierra, levanta las manos: diríase que deslumbrado por la enorme masa luminosa del cuerpo del caballo. También el cuadrado incluido en el rectángulo, en la Crucifixión de San Pedro. Pero los descubrimientos formales y las invenciones están siempre en función del "decir cosas". Una hoja de vid puede arrugarse de la misma manera en que se frunce la frente de San Mateo, porque "tanto trabajo" le "suponía hacer un buen cuadro de flores como de figura". Y no es una tesis formalista, no es una tesis artesanal: es idea de "hombre de valía" ("Para mí", dice Caravaggio, "un pintor de valía es uno que sepa pintar bien las cosas naturales"), de uno que cumple bien su oficio de pintor; oficio por el que se engendra vida, se suscitan impulsos vitales se significan ideas y conceptos, se desvela la realidad.
Diríase que los biógrafos de Caravaggio no saben contarnos la vida del pintor sino a través del rechazo de sus obras por esta o aquella cofradía. Pero la verdad es que en cuanto un cuadro era rechazado, alguien lo recibía inmediatamente. Los encargos se sucedían sin descanso. Por desordenada y complicada que fuera la existencia del pintor, entre peleas, golpes de espada, fugas, obras de gran compromiso se siguen, numerosas, escrupulosamente elaboradas.
¡En qué se convierte entre sus manos el viejo tema de la Dormido Virginis! Una escena cotidiana de luto que se desarrolla entre parientes y amigos, hecha de verdadero dolor: la muerte de la madre tal como ocurre en todas las casas. ¿Cómo va a ser colocado Cristo en el sepulcro? ¿Quién había pensado antes en construir así una escena semejante? Tampoco se da aquí expresionismo alguno ni forzadas actitudes teatrales. El único "gesto" es el de la figura de María Cleofás que levanta al cielo los brazos: y es gesto clásico, de tragedia griega. Todo es sonoro, escandido, concreto: gestos, sentimientos, espacio, volúmenes, color.
Ignoramos, aunque podemos intuirlas, las relaciones de Caravaggio con las disputas ideológicas de su tiempo. Pero debe rechazarse la interpretación de su obra desde el punto de vista de la Contrarreforma lombarda. La naturaleza de Caravaggio se acerca más al pensamiento de Giordano Bruno que al de San Carlos Borromeo.
Caravaggio dispone a su manera el tema sagrado. Su discurso con la realidad no le consiente respetar esquema alguno preestablecido: lombardas o romanas, fastuosas o severas, las "máquinas" pictóricas contrareformistas se asemejan entre sí, expresan la misma ideología, voluntariamente edificante o amonestadora. El arte de Caravaggio es ajeno a ese espíritu. Debe observarse también que en Caravaggio las gentes del pueblo no son, como en la pintura lombarda de la Contrarreforma, espectadores orantes, infelices, apestados, plebe a la que vuelve la pintura la mirada de la candad. No. Son los protagonistas: se convierten en el Cristo muerto, en San Mateo, en la Virgen, en Santa Ana.
Aumenta la gloria, el bienestar y la envidia; crece la convicción de Caravaggio y, con ella, el rencor de los fariseos. El ánimo del pintor se hace más áspero, pero no cambia su estilo, ni su vida; entre impedimentos y oposiciones de todas clases, pinta y sigue tratando a su gente. Hasta que, por una pelea en el Juego de pelota, un hombre cae muerto. Huida del pintor, a Nápoles; y esta vez, no provisional.
En Nápoles llueven en seguida los encargos y en el espacio de un año pintará algunas de sus obras más memorables, sin contrastes con los comitentes y sin incidentes personales. Entre otras, la Flagelación para Santo Domingo: pintura altísima, esencial, compuesta con simplicidad absoluta, cuya estructura compositiva está hecha toda ella de cosas "que contar".
Dos verdugos, cargadores del puerto, preparan a la víctima y del cuerpo de ésta se difunde una luz, una blancura de carne humana cual nunca la había dado la pintura, una masa de candor que está a punto de caer, la blanca piel del Agnus Dei, que en contraste (contacto) con las masas musculosas de los truhanes engendra un impresionante chorro de verdad.
Otro cuadro memorable: Las Siete Obras de Misericordia, donde Nápoles aparece como era, como es, con su estrépito y su actividad. Un cuadro denso, variado, venturoso, como la ciudad.
De Nápoles a Malta. (Tal vez invitado o animado por algún encuentro casual. Desde luego, no "para hacerse investir caballero".)
La obra más importante pintada en Malta, que debe incluirse en la más exigente antología caravaggesca, es la Degollación del Bautista, en la que se superan muchos contrastes ideales y frente a la cual naufragan muchos lugares comunes (realismo opuesto a espíritu clásico), muchas vanas disputas culturales. Como en ciertos fragmentos de Las Siete Obras de Misericordia (la Virgen que se asoma al balcón de la noche, la mujer del pueblo que da el pecho para alimentar al encarcelado), resuena en esta pintura el alto espíritu clásico de Caravaggio -y su encuentro con el mejor Rafael- y aletea una resonancia de Grecia o de Pompeya (¿detalles vistos en Nápoles, o inconsciente acuerdo de intenciones?).
Pero una naturaleza despreocupada, y tal vez un vaso de más de vino maltés, pueden de pronto poner en peligro a un hombre, aunque sea caballero (de Honor y Devoción): habrá en tal caso un supercaballero (de Justicia) que halle el modo de arrastrarlo a la cárcel. Huirá una noche, refugiándose en Siracusa, donde va a nacer otra de sus obras asombrosas: el Entierro de Santa Lucía. De cuantos conoce la historia de la pintura (pienso en el Entierro del Conde de Orgaz del Greco y en el Enterrement a Ornans de Courbet) éste de Caravaggio es desde luego el más trágico, cotidiano y verdadero. Un entierro tal cual es, con la gente tal cual es: un entierro nocturno en el patio de una cárcel; dos terceras partes de la tela, en vertical, están cubiertas por un inexorable muro que se alza sin accidente alguno, pared de piedra, limitada sólo por el arco oscuro cuyo espacio se hunde, a la izquierda, hasta la curva que sobresale en el ángulo superior del cuadro, y es detenido abajo por el montón de luz sobre la maciza espalda del enterrador. Aunque de sentimiento trágico más presente, está bastante próximo a la Degollación de Malta: la misma idea de un gran espacio unido en lo alto, apenas corregido por indicaciones de la narración. Un espacio que engendra una relación inusitada con las figuras, manejado de manera absolutamente nueva, libre, que desconoce los cánones compositivos, igual que, con opuesto procedimiento, los había anulado un año antes en Las Siete Obras de Misericordia.
Después de Siracusa: Mesina y Palermo; siempre dejando huellas de su actividad y de su paso. Hasta la muerte en el trágico litoral tirreno, que arrastró también los huesos de Palinuro, de Shelley, de Nievo.
Pero Roma no supo alcanzar conciencia de aquella muerte, ni de aquella vida. Durante siglos dejó en la sombra la extraordinaria ocasión revolucionaria que le ofrecía la obra de Caravaggio. Y desde entonces correspondió, a escasos hombres nuevos, a creadores solitarios y convencidos, tomar en sus manos los hilos de aquella ocasión y perseguir la idea de la pintura como afirmación de la verdad de las cosas, conciencia de la vida y de la muerte.
Renato Guttuso
Fuente: La obra pictórica completa de Caravaggio (Ed. Noguer, 1972)
Fuente original: Angela Ottino Della Chiesa (ed.), L'opera completa del Caravaggio (Milano: Rizzoli, 1967).
Las Siete Obras de Misericordia
lunes, 11 de junio de 2012
SANTIAGO SIERRA DISPARA CONTRA EL PAPA
Una de las cosas que nos gustan de Santiago Sierra es que a pesar del éxito ha conservado la flexibilidad y la apertura hacia proyectos experimentales y creadores que se mueven en ámbitos bien distintos del suyo. De esta actitud, totalmente ajena al cinismo del que a menudo se le acusa, surge su colaboración con el joven artista alemán Julius von Bismarck, cuyos resultados se presentan en la Galería Off Limits de Madrid, desde el miércoles 6 hasta el 14 de julio, en el marco de la XV edición del festival de fotografía PHotoEspaña.
En Off Limits se exhiben dos fotografías gigantescas, una horizontal de cinco metros de largo y otra vertical de cuatro metros de alto, pertenecientes al proyecto NO, proyectado sobre el Papa, que consiste en una serie de imágenes surgidas del encuentro entre el NO, Global Tour, un proyecto en proceso que Santiago Sierra va llevando por el mundo desde hace tres años y el Image Fulgurator, un aparato fotográfico creado por Julius von Bismarck.
El Image Fulgurator, que en 2008 ganó el Golden Nica de los Ars Electronica Prix, los premios más prestigiosos en el ámbito del arte interactivo, es un ejemplo práctico de cómo las herramientas analógicas en ocasiones viven una segunda juventud de la mano de artistas formados en ámbito digital. En este caso, se trata de una normal cámara réflex de 35 mm., que el artista berlinés ha manipulado de modo que ya no sirve para fotografiar, sino para proyectar imágenes, imperceptibles para el ojo humano, que tan sólo quedan registradas por otras cámaras. Básicamente, un sensor lumínico, permite al Fulgurator sincronizar su proyección con el flash de otros aparatos y por tanto infiltrar mensajes en las fotografías y filmaciones de otros dispositivos.
Por eso sus acciones, tal como atestiguan los vídeos en YouTube, se desarrollan siempre en lugares donde hay mucha gente fotografiando, como enclaves turísticos y eventos de tirón mediático, como por ejemplo los viajes del Papa.
El estreno del Fulgurator en sociedad fue a finales de 2008, durante la visita de Obama a Berlín. Bismarck, mezclado entre la multitud, proyectó la imagen de un crucifijo bajo el atril donde el entonces candidato presidencial estaba hablando y al mirar las capturas los fotorreporteros no se podían creer que en sus imágenes apareciera el fantasmal símbolo. El artista continuó con sus acciones allá donde hubiera grandes masas de gente fotografiando, provocando todo tipo de reacción. En China, cuando los turistas que inmortalizaban el retrato de Mao en la plaza de Tiananmen, descubrieron el rostro del Gran Timonel surcado por una paloma muchos llegaron a invocar la brujería.
Mientras Bismarck ensayaba con su Image Fulgurator, Sierra había puesto en marcha el NO, Global Tour, un trabajo en proceso, una escultura en movimiento o una road movie épica, según se mire. Gracias al apoyo de la galería italiana Prometeo Gallery, el enorme NO de media tonelada, arrancó en Lucca (Italia), en julio de 2009, una gira que lo portó en las principales ciudades de Europa y América. Actualmente existen tres copias de la enorme negación, talladas en mármol o en madera, que se pueden ver en ferias, de Arco a Art Basel Miami, eventos y exposiciones. A su paso por las campiña francesa un misterioso y gigantesco No apareció incluso en un campo de maíz cerca de Poitiers.
Junto a las esculturas también va itinerando NO, Global Tour, la película que desde su estreno en la Berlinale de 2011 no ha dejado de ser requerida para festivales, ciclos de documentales y videoarte, y eventos de diverso tipo a lo largo y ancho del globo.
Cuando, en agosto de 2011 el Papa Benedicto XVI viajó a España para celebrar las Jornadas Mundiales de la Juventud en Madrid, Sierra y Bismarck diseñaron una de las diversas acciones, que se organizaron en contra de la visita. Aprovechando la gran cantidad de participantes, todos diligentemente armados con cámara, teléfonos y demás aparatos para captar imágenes, los dos artistas decidieron introducir subrepticiamente un NO en sus fotografías. Gracias a su sensor lumínico el Fulgurator iba detectando los destellos de los flashes ajenos para lanzar en el mismo instante la proyección del mensaje NO, que quedó así registrado involuntaria e inevitablemente en el resto de dispositivos.
Además de todas las imágenes captadas por fotógrafos anónimos, que descubrieron el NO a posteriori sin poderse explicar su presencia, la acción se plasmó en las imágenes que a partir del miércoles se exhiben en Off Limits junto con la máquina que las captó encerrada en una vitrina. “Las fotografías de Sierra y Bismarck subvierten los códigos de representación de la tradición pictórica de la historia del arte occidental, jalonada por obras maestras consagradas a la exaltación del poder religioso, desde El Cardenal de Rafael hasta el Inocencio X de Velázquez. Con sus obras convierten el espacio de Off Limits, una sala alternativa fundamental en la construcción de un tejido artístico horizontal en Madrid, en una especie de capilla del disenso, la negación y el malestar en la que reflexionar acerca del lado más alienante de las imágenes del poder”, concluye Lurdes Fernández, directora de Off Limits.
Roberta Bosco y Stefano Caldana
Fuente: El País
domingo, 10 de junio de 2012
"EL CRÍTICO DE ARTE", FOTOMONTAJE DEL ARTISTA COMUNISTA RAOUL HAUSMANN
Raoul Hausmann
El Crítico de Arte
1919
Litografía y fotocollage en papel
32 cm x 25,5 cm
Tate Collection, Londres, Reino Unido
Raoul Hausmann fue el miembro céntrico del Dadaísmo y era conocido por los integrantes como el "dadósofo", porque también realizaba escritos teóricos sobre el movimiento. El Crítico de Arte es una obra ácida, que traducía bien el movimiento al cual pertenecía.
El Dadaísmo, en Berlín, se asoció a los movimientos de los trabajadores y sus batallas políticas. Ideológicamente alineado con la izquierda, Rauol Hausmann comenzó a crear fotomontajes satíricos en 1918, como forma de protesta contra la sociedad burguesa.
Él usaba materiales del cotidiano, como fotografías, recortes de periódico y una imprenta extrema. En El Crítico de Arte, Hausmann satirizá a los periodistas, cuyas críticas de arte podían ser compradas con dinero; algo sugerido con la colocación de un pedazo de cédula atrás del cuello del crítico.
Los ojos garabateados del periodista simbolizan la oscuridad de su visión. Esto significa que el juicio del crítico de arte, así como el de cualquier institución es ineficiente.
La boca y los ojos del personaje principal están cubiertos por dibujos infantiles, los ojos están vendados y su lengua se enrolla en dirección a la dama de la sociedad. Además de eso, la mejilla del hombre está rojiza, indicando que el juicio del crítico está perjudicado por bebida.
Raoul Hausmann hace una autorreferencia en la obra. La renuncia del kaiser Wilhelm, en 1918, llevó las clases políticas a que maniobraran para conseguir el poder de Alemania. Los dadaístas ridiculizaron esa ambición. El autorreferencial Hausmann incluye su propia tarjeta de visitas, que lo describía como "Presidente del SOL, de la Luna y de la Pequeña Tierra (superficie interna)".
El último aspecto que llama atención en la obra es la silueta de un hombre repleta de noticias impresas en periódico. En ella, está la palabra "merz", en negrita. Hausmann hace una alusión al pintor Kurt Schwitters y sus coladas "Merz". El artista tuvo su entrada rechazada en el Club Dadaísta de Berlín porque pintaba paisajes - algo burgués.
sábado, 9 de junio de 2012
"FRIDA, NATURALEZA VIVA", PELÍCULA DE PAUL LEDUC
Título: Frida: naturaleza viva
Dirección: Paul Leduc
Dirección artística: Alejandro Luna
Guion: José Joaquín Blanco, Paul Leduc
Fotografía: Ángel Goded
Protagonistas: Ofelia Medina, Juan José Gurrola, Max Kerlow, Margarita Sanz, Gina Morett, Salvador Sánchez, Cecilia Toussaint, Claudio Brook
País: México
Año: 1983
Duración: 108 minutos
Desde su lecho de moribunda, Frida Kahlo (1907-1954), la gran pintora, reconstruye acorde a las auténticas palpitaciones de la memoria, es decir, de una manera inconexa y fragmentada, únicamente a través de las imágenes, su vida y su obra, que fue medular en la época del muralismo mexicano.
Así empieza Frida, naturaleza viva (1984), la primera película biográfica de la pintora mexicana, dirigida por Paul Leduc. Este director nació en la ciudad de México el 11 de marzo de 1911. Dirigió varios cortometrajes con motivo de las Olimpiadas en 1968, después se entregó al cine documental. Entre sus trabajos están: Reed México Insurgente (1970) y Etnocidio: Notas sobre el Mezquital (1976). En 1977 fue galardonado con un Ariel por su labor cinematográfica. Frida, naturaleza viva, consiguió nueve Arieles, incluidos mejor director y mejor película. Leduc ha mantenido su prestigio como cineasta, pero sus realizaciones comerciales como ¿Cómo ves? (1985), Barroco (1985), Latino Bar (1991) y Dollar Mambo (1993) lo han alejado del cine.
La vida de Frida Kahlo ha sido llevada a la pantalla grande sólo dos veces: esta primera vez, donde Ofelia Medina —a quien siempre recordaremos por su actuación en el video musical María de Café Tacvba— encarna a la gran Frida; y una segunda, mucho más conocida, dirigida por Julie Taymor, donde Salma Hayek se pintó un bigote y se unió las cejas para hacer el papel protagónico. También existe un documental, Frida Kahlo-Art Documentary (2009), producido por Art Haus Musik/Eila Hershon & Roberto Guerra. Ofelia Medina nació en Yucatán en 1950 y participó en algunas películas como Patsy mi amor o El águila descalza. Además, ha incursionado en la televisión y el teatro.
Frida, naturaleza viva es una película que se filmó con bajo presupuesto, sin embargo, logra narrar poéticamente el México durante y después de la revolución. La mayoría de escenas fueron filmadas en el interior de la Casa Azul (Museo Frida Kahlo), mas la película empieza con un flashback en el Palacio de Bellas Artes cuando el cuerpo de Kahlo está siendo velado bajo la bandera comunista. El ritmo es muy lento, lo que nos invita a la reflexión, y la producción es artesanal; es decir, no se vale de efectos especiales para contar la historia, sino que apela a la imagen artística como recurso primario. El guión no es extenso; los diálogos están cargados de la ideología política de los muralistas y los silencios son para Leduc otra manera de expresar la soledad y la angustia. Una de las escenas más memorables es la del accidente de 1925 que dejó condenada la salud de Kahlo: el pasamanos del tranvía la atravesó como a un toro y la gente la llevó a una mesa de billar para sacárselo; durante el grito pavoroso se escuchó la sirena de la ambulancia. Las escenas ofrecen detalles íntimos de la vida de Kahlo como la atención médica que recibía a diario en casa, el consumo de morfina, la dependencia a las enfermeras y a su hermana menor, Cristina. Y Leduc no olvida otros detalles como las relaciones lésbicas, las infidelidades, las adicciones, la estrecha relación que mantuvo con su padre, el fotógrafo alemán Guillerm Kahlo.
La similitud física entre Ofelia Medina y Frida Kahlo es evidente y es lo que maravilla en el filme; ver a Ofelia vestida de tehuana junto a los perros de raza Itzcuintli en la Casa Azul es casi como ver a la misma Frida. El elenco es muy acertado: Juan José Gurrola es Diego Rivera, Max Kerlow es León Trotsky y Salvador Sánchez es David Alfaro Siqueiros. Leduc muestra símbolos muy importantes para comprender el arte de Kahlo como el espejo: en la película vemos a Frida varias veces sola frente a su espejo de tres cuerpos, dibujándose una golondrina en la frente, cantando o pintándose los labios. El espejo fue un objeto que le permitió aceptar su cuerpo herido y surgió como un motivo para su obra: Kahlo pintó poco, no más de 125 cuadros, la mayoría son autorretratos porque dijo que pasaba mucho tiempo sola y que era el motivo que mejor conocía. A diferencia de la versión de Hollywood, Frida, naturaleza viva invoca a la vida política, a las revoluciones y a los momentos más íntimos que vivió la pintora para llevar a cabo cuadros tan crueles como Sin esperanza (1945) o Árbol de la esperanza (1946).
viernes, 8 de junio de 2012
"LA TIERRA MÁS HERMOSA, CUBA"
"Chevy azul y Pareja bailando", de José María Mellado
EXPOSICIÓN DE FOTOGRAFÍA EN CASA AMÉRICA
Una historia muy particular que comienza en 1959... 50 años, 66 imágenes, 11 españoles. La selección de sesenta y seis fotografías de once fotógrafos españoles que nos muestran, a través de sus mejores fotografías, su visión personal de la Isla de Cuba.
Enrique Meneses, Alberto García Alix, Ángel Marcos, Cristina García Rodero, Isabel Muñoz, José Mª Díaz-Maroto, José María Mellado, José Ramón Bas, Juan Manuel Castro Prieto, Juan Manuel Díaz Burgos y Toni Catany conforman esta exposición.
El sustento teórico de este nuevo proyecto expositivo está inspirado en la manera de ver y percibir una cultura, el eterno anhelo del fotógrafo. A pesar de la distancia, el fotógrafo busca con tesón sus fuentes de inspiración y por lo tanto persigue nuevas culturas, nuevos paisajes y nuevos seres. Las imágenes de esta muestra nos llevarán a muchos rincones de la gran isla, a percibir la tierra, la piel y el sabor de una cultura diferente, cercana y lejana al mismo tiempo. A pesar de la diversidad de los trabajos la muestra no pretende ahondar en el valor simple de la lejanía ("lo lejano es bueno"), todo lo contrario, podremos disfrutar de visiones y formas de trabajar tan distintas como el numero de autores participantes en la muestra.
Para llevar a buen fin este nuevo acontecimiento cultural, el comisario ha contado con el apoyo de José Mª Mellado y de José María Díaz-Maroto como ideólogos del proyecto, y de Gabriel Navarrete, presidente de la asociación CCI.
Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo con la totalidad de las obras expuestas además de 55 imágenes (cinco por autor) que completan este importante libro. Los textos corren a cargo de Juan Carlos Moya como comisario de la muestra; de Moraima Clavijo Colóm, directora del Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba; de Eusebio Leal como historiador de la Ciudad de La Habana, y de Manuel Cacho Quesada, embajador de España en Cuba.
Fechas: del 8 de junio al 16 de septiembre de 2012.
De lunes a sábado de 11:00h a 20:00h.
Domingos y festivos de 11:00h a 15:00h.
Sala Frida Khalo.
http://www.casamerica.es/exposiciones/la-tierra-mas-hermosa-cuba
"Escuela", de Cristina García Rodero
jueves, 7 de junio de 2012
GROSZ, EL ARTE COMO FUSIL
"Mi arte debe ser fusil y sable". La obra de George Grosz (1893-1959), uno de los artistas más destacados del siglo XX, representa como ninguna los conflictos sociales y los acontecimientos ocurridos en la Alemania de la primera mitad de este siglo que sacudieron los pilares de nuestra civilización. Con sus agudos dibujos cargados de crítica social, que evidencian un nuevo lenguaje visual marcado por la denuncia, la ironía y las imágenes impactantes y grotescas, Grosz alcanzó gran popularidad en la década de los años veinte.
Ahora, la exposición George Grosz. De Berlín a Nueva York. Obras 1912-1949 repasa desde hoy jueves, 7 de junio, en CaixaForum Palma, por primera vez en España, la evolución del artista entre estas dos ciudades, polos centrales de su vida. En Alemania se convirtió en un agitador que utilizaba su arte como arma, lo que le ha valido comparaciones con Goya, pero pocos días antes de la llegada de Hitler al poder se trasladó a Nueva York, escapando en el último momento de la Gestapo.
Cambio radical
Aunque su obra en América sufre un cambio radical, sigue siendo un artista próximo a la política. Desde la distancia observa la victoria del fascismo y del nacionalsocialismo, en los que reconoce los presagios de un nuevo apocalipsis: la Segunda Guerra Mundial. La muestra también profundiza, por primera vez, en su preocupación por la Guerra Civil Española.
La exposición incluye más de 180 obras –la mayor parte dibujos, pero también óleos y acuarelas– que realizó entre 1912 y 1949. Durante ese periodo se generó la esencia de su obra. Se ha subrayado su compromiso evidenciado en su obra como dibujante, tanto en Berlín como en Nueva York, mientras que los cuadros que pintó en América muestran su creciente desilusión en su vida como emigrante.
La mezquindad
George Grosz reflejó la mezquindad y fealdad de la vida contemporánea, la crueldad de la guerra, las desigualdades, los abusos de poder y la falta de respeto por las libertades individuales que llevó al nazismo. Es por ello que su obra contiene una lección válida aún para el mundo actual.
Su obra habla del destino del artista alemán en el siglo XX, que de joven va a la guerra y vive horribles experiencias que le marcan para toda la vida, emprendiendo desde entonces, con la pluma de dibujante, una lucha obsesiva contra el estamento militar, la iglesia, la burguesía y la autoridad. Su ambición artística experimenta una evolución que, del satírico airado e implacable moralista que fue en los años veinte, le convierte en el visionario que advierte del fascismo desastroso.
La mayor parte de las obras –en especial los dibujos– que se muestran ahora en Palma proceden de la Colección Sabarsky de Múnich. También se exhiben numerosos préstamos de galerías y coleccionistas privados, lo que ha permitido ampliar la muestra con óleos y acuarelas.
Vida y obra íntimamente relacionadas
La estrecha relación entre la vida y la
obra de Grosz le convierte en un artista extraordinariamente auténtico y
aún hoy convincente. Su obra se nutre de la vida en esa gran ciudad
que es Berlín, donde conviven ricos y pobres, esplendor y miseria,
cafés, bares y teatros de variedades, además de los más variados
personajes humanos. En 1912 se instaló en un estudio en Berlín y soñó
con Nueva York. Joven dibujante de gran talento, con trazos simples
supo fusionar expresionismo y ensoñación.
Su breve experiencia como soldado a los
21 años durante la Primera Guerra Mundial acabó de forma traumática, y
durante un decenio alimentó el odio hacia todo aquello que fuera
militar y contra su apoyo social. Los angulosos dibujos con pluma se
convierten desde aquel momento en su forma de lucha. Produce
incontables dibujos y numerosa obra gráfica, donde radiografía la
sociedad de la República de Weimar y refleja sin piedad a militares,
jueces, clérigos y funcionarios.
Con su nuevo lenguaje visual incidió en
la opinión pública. Violencia, orgías sexuales, "pequeñoburgueses",
truhanes, prostitutas, heridos de guerra y usureros formaban su
vocabulario visual, de fácil comprensión, que rozaba lo grotesco con
títulos como Tiburones y Parásitos. El artista, que publicó y
difundió sus dibujos como transferencias litográficas y fotolitografías
en publicaciones y revistas de gran tirada, tuvo que enfrentarse a
juicios por atentar contra la moral pública, entre otros cargos.
Grosz se convirtió en el artista alemán
más destacado y activo de la República de Weimar (1919-1933), antes de
la toma de poder de Hitler, el 30 de enero de 1933.
Hacia finales de los años veinte, el
mundo ficticio de sus cuadros cambió. Desaparecieron la agresividad
política y los seres de su pandemonio, sustituidos ahora por dandis,
hedonistas, figuras frívolas y esnobs; por otra parte, siguiendo los
consejos de su marchante, vuelve a pintar las naturalezas muertas de su
época en el sur de Francia, de venta más fácil.
Pocos días antes de que Hitler alcance el
poder, Grosz se traslada a Nueva York. Su migración es el sueño de su
juventud hecho realidad y, al mismo tiempo, una cruel necesidad. En
Nueva York, la amarga ironía de sus estudios de la sociedad desaparece a
favor de las impactantes ilustraciones y alegorías de su obra
pictórica, que surgen paralelamente a sus paisajes y desnudos.
Pese a que su obra en América sufre un
cambio radical –habían desaparecido las razones de su lucha–, no se
convierte en absoluto en un artista alejado de la política, sino que
vuelve a estudiar los acontecimientos europeos con cuidada precisión.
Mientras tanto, en Alemania su obra es objeto de una caza de brujas
sistemática por parte del régimen nazi, que la pone en la picota en la
exposición propagandística Entartete Kunst [Arte degenerado] de 1937.
|
Palma de Mallorca. George Grosz. De Berlín a Nueva York. Obras 1912-1949. CaixaForum Palma.
Del 7 de junio al 2 de septiembre de 2012.
Comisaria: Annette Vogel.
Fuente: hoyesarte
miércoles, 6 de junio de 2012
EDICIONES ESCALERA PUBLICA "NELSON MANDELA. EL CÓMIC AUTORIZADO"
Prologado por el propio dirigente sudafricano se trata de una colaboración de Fundación Nelson Mandela y Umlando Wezithombe
El 27 de abril de 1994 Sudáfrica escuchó por última vez el viejo himno del apartheid, Die Stem, mientras se arriaba para siempre la antigua bandera de la opresión. Acto seguido se izó la nueva bandera multicolor y se estrenó el himno, Nkosi Sikelele IAfrica. Horas después salió el sol en esa hermosa tierra por fin libre y millones de ciudadanos de todas las razas acudieron a las urnas para elegir al primer presidente democrático de su historia: Nelson Rolihlahla Mandela.
La vida de Nelson Mandela es sin duda el espejo en el que las sociedades y los dirigentes del mundo deberían de mirarse, y uno de los pocos ejemplos de autoridad moral capaces de instaurar el perdón, la tolerancia, la reconciliación y la amistad como valores fundamentales tanto en la vida diaria de un pueblo como en el ejercicio de la más alta política.
Luchador por la libertad, presidente de su nación y héroe mundial, Nelson Mandela fue juzgado terrorista, proscrito en su propia tierra, capturado, amenazado de muerte y encarcelado durante veintisiete años. Pero nada pudo detener su lucha contra uno de los regímenes más abominables de la historia.
Liberado el 11 de febrero de 1990, supo estar a la altura de las circunstancias, tanto a la hora de liderar una transición democrática sin derrramamiento masivo de sangre como para sentar, con su inigualable capacidad para apelar a los corazones de sus enemigos, las bases de una reconciliación duradera. También supo hacer lo más difícil para un gobernante: marcharse del poder una vez logrado su objetivo y seguir trabajando a través de sus numerosas iniciativas en favor de los sectores más desfavorecidos de la población sudafricana.
Este libro recoge por primera vez en forma de novela gráfica la larga marcha de Mandela hacia la libertad de la población negra, india y mestiza en un país dominado durante décadas por la minoría blanca a través del Apartheid. Una historia capaz de sacar lo mejor de quienes se acercan a ella, un mensaje de esperanza para las nuevas y no tan nuevas generaciones de lectores y ciudadanos ávidos de un mundo más sano.
No son los diamantes, ni el oro, ni el platino, ni los recursos pesqueros. El bien de exportación más valioso de Sudáfrica es el legado de Nelson Mandela, el que tienes ahora en tus manos.
Fuente: Tercera Información
martes, 5 de junio de 2012
SE PUBLICA NUEVO NÚMERO DE "DESACUERDOS" DEDICADO A LOS FEMINISMOS
Desacuerdos. Sobre arte, políticas y esfera pública en el Estado español. Cuaderno 7.
Año publicación: 2012
Autores: VV.AA.
Editores: Arteleku-Diputación Foral de Gipuzkoa, Centro José Guerrero-Diputación de Granada, Museu d'Art Contemporani de Barcelona, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y UNIA arteypensamiento
Idioma: Castellano
Proyecto: Desacuerdos. Sobre arte, políticas y esfera pública en el Estado español
Otros: Disponible e-book
Descripción: Al plantear la materia de estudio de este nuevo número partimos de los artículos publicados sobre feminismos en otros boletines de Desacuerdos; de ejercicios de arqueología para rastrear genealogías y releer el presente; y de preguntas sobre cómo resituar la singularidad de la modernidad artística del Estado español, ligada a los avatares sociopolíticos del pasado siglo; cómo seguir quebrando la oposición entre estética y política, al igual que la teoría feminista puso el foco en la ruptura de códigos establecidos en lo binario que se expresan en dominación o supremacía; o cómo la crítica feminista, que junto a la institucional articuló las relaciones entre patriarcado, capitalismo y producción del conocimiento, negocia con los gestos de inclusión de la institución arte, poco permeable a las transformaciones y orientaciones epistemológicas que los feminismos han producido.
ÍNDICE
.. 11 Editorial
Mar Villaespesa
.. 18 De cultura política, cultura de género y aprendizaje del feminismo histórico en el Estado español
Mary Nash
.. 42 Españolas con, contra, bajo, (d)el franquismo
Aurora Morcillo Gómez
.. 64 La heterogeneidad como estrategia de afirmación. La construcción de una mirada femenina antes y después de la Guerra Civil
Patricia Molins
.. 146 El Imperio de “las señoras”. Orígenes de un mito fundacional o el acceso de las mujeres a la institución arte
Patricia Mayayo
.. 160 Yes, we camp. El estilo como resistencia.
Feminismos, disidencia de género y prácticas subculturales en el Estado español
María José Belbel
.. 174 Desviando la atención. De la representación del cuerpo al cuerpo vector en la nueva danza
Isabel de Naverán
.. 196 Del paradójico reforzamiento (y descrédito) de la categoría mujer a su erosión en las prácticas y
discursos artísticos en el Estado español
Juan Vicente Aliaga
.. 214 De la cultura feminista en la institución arte
Laura Trafí-Prats
.. 246 Apuntes desde un feminismo que no llegó al poder
Cristina Garaizabal
.. 264 La re-politización del feminismo, activismo y microdiscursos posidentitarios
Miriam Solà
DESCARGAR "DESACUERDOS 7": http://ayp.unia.es/dmdocuments/des_c07.pdf
lunes, 4 de junio de 2012
HOY CUMPLE 100 AÑOS EL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE
El Partido Comunista de Chile tiene sus orígenes en el Partido Obrero Socialista (POS), fundado el 4 de junio de 1912 por el obrero tipógrafo Luis Emilio Recabarren, junto a unos 30 obreros salitreros y empleados, en el local del periódico obrero El Despertar de los Trabajadores, ubicado en calle Barros Arana 9, en la ciudad de Iquique, en el Norte Grande de Chile.
El Partido Obrero Socialista en su III Congreso de Rancagua ocurrido el 2 de enero de 1922, decide ser parte de la Internacional Comunista, aceptando las 21 condiciones de la misma, por lo cual adoptan el nombre de Partido Comunista de Chile, siendo este uno de los pocos partidos comunistas en el mundo que tiene continuidad política y orgánica luego de ingresar a la Tercera Internacional.
Entre sus militantes más destacados se encuentra Pablo Neruda, quien dedicó el siguiente poema al Partido Comunista de Chile:
A MI PARTIDO
(Canto
General XXVII)
Me has dado la fraternidad hacia el que no conozco.
Me has agregado la fuerza de todos los que viven.
Me has vuelto a dar la
Patria como en un nacimiento.
Me has dado la libertad que no tiene el solitario.
Me enseñaste a encender la bondad, como el fuego.
Me diste la rectitud que necesita el árbol.
Me enseñaste a ver la unidad y la diferencia de los hombres.
Me mostraste cómo el dolor de un ser ha muerto en la victoria de todos.
Me enseñaste a dormir en las camas duras de mis hermanos.
Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una roca.
Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético.
Me has hecho ver la claridad del mundo y la posibilidad de la alegría.
Me has hecho indestructible porque contigo no termino en mi mismo.
Pablo Neruda 1950
Salvador Allende junto a Pablo Neruda
"UN PARTIDO CENTENARIO". TEXTO DEL ESCRITOR CHILENO FERNANDO QUILODRÁN: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=150729
domingo, 3 de junio de 2012
ALAIN RESNAIS, 90 AÑOS
Retratando el tiempo y la memoria desde la "Rive Gauche"
Hoy, domingo 3 de junio, el cineasta del tiempo y la memoria, Alain Resnais, cumple 90 años. Han pasado más de 5 décadas desde que revolucionó oficialmente el panorama cinematográfico internacional con su ópera prima de ficción Hiroshima mon amour (1959), inaugurando, junto a Francois Truffaut y Jean Luc Godard, la corriente cinematográfica conocida como la Nueva Ola francesa. Desde sus primeros documentales experimentales, este director ha investigado en el lenguaje cinematográfico, logrando soluciones expresivas claves en la historia del cine para la representación de los procesos psicológicos humanos de la memoria y el recuerdo.
El cine de Alain Resnais
Resnais es un ejemplo de cineasta completamente ligado a su tiempo. Nació en Vannes en 1922, localidad situada en la Bretaña francesa, ha vivido, por tanto, la mayor parte del siglo más catastrófico de la historia de la Humanidad. Un siglo de violencia, cuyas principales desgracias y atrocidades cometidas contra el propio ser humano y contra la naturaleza, han sido provocadas por el mismo ser humano. El trauma que ha supuesto y supone esta feroz e irracional tragedia para la sociedad europea, puede verse reflejado en multitud de títulos de este director. Su cine refleja las heridas producidas por la historia y el pasado en las mentes de los individuos. Los protagonistas de sus films suelen ser personajes inmersos en estados psíquicos nublados, cargados de desorientación, desmemoria y misterio, siendo el recuerdo su principal objetivo o carga en las tramas de los mismos. Esta tendencia varía en su cinematografía desde finales de los años 80 hasta hoy, decantándose por un cine menos hermético y más optimista.
Su incursión en el cine como realizador tuvo lugar en los años 40 mediante la realización de cortometrajes documentales. Estas primeras obras, lejos de constar como títulos menores en su filmografía, como en los casos de gran parte de los directores, suponen auténticos experimentos en el lenguaje audiovisual. Desde sus inicios, Resnais contó con la colaboración de novelistas enmarcados en la vanguardia de la Noveau Roman (Nueva Novela, corriente literaria marcada por la búsqueda de nuevas formas narrativas y la destrucción de la estructura clásica del relato tradicional) para la redacción de sus guiones, por lo que sus documentales se transformaban en ensayos poéticos acerca del pasado a través de los restos y huellas que quedaban del mismo en el presente.
En esta primera etapa de su obra realizó, según gran parte de la crítica internacional, uno de los testimonios más sensibles jamás creados sobre el genocidio nazi, “Noche y niebla” (1955). En él, Resnais recorre con sutileza los restos reales que quedaron tras la tragedia, retrata los lugares donde tuvieron lugar las masacres y vejaciones sin alterar el estado en el que se mantenían en 1955, recupera las imágenes de archivo tomadas durante las liberaciones de los diferentes campos de concentración entremezclándolas con las anteriores. Todo ello interpretado mediante el guión escrito por Jean Cayrol, poeta francés que vivió el horror del campo de concentración de Gusen, y la música de Hans Eisler, logrando finalmente una auténtica poesía audiovisual del horror.
En esta línea opera Resnais al retratar el peso que las vivencias pasadas y la memoria tienen en las vidas de los individuos en sus posteriores obras de ficción. En Hiroshima mon amour aborda el desastre causado por la bomba Atómica sin tratar de reconstruirlo en forma de superproducción, si no a través de la representación del trauma que sufren dos personajes que supuestamente lo vivieron, siendo incapaces de desarrollar el amor que sienten el uno por el otro. Durante el film muestra imágenes de archivo de los heridos y de la ciudad en ruinas, restos de la tragedia humana como pedazos de piel y mechones de cabello expuestos en el Museo Memorial de la Paz de Hiroshima, logrando un impacto en la mente del espectador superior al que pueda producir cualquier actor maquillado con heridas falsas. En esta dinámica de la sugerencia trató también la guerra de Argelia en Muriel (1963), obra mutilada por la censura francesa, y la Guerra Civil española en La guerra ha terminado (1966). En la mayoría de sus obras el amor suele figurar como el elemento clave que persiguen los personajes para resolver su situación, un elemento que a la vez son incapaces de alcanzar debido al peso que el pasado tiene en sus vidas.
Su interés por la psiquis humana culmina en 1980 con Mi tío de América, en la que disecciona el estilo de vida occidental contemporáneo desde una perspectiva casi científica, con la ayuda de las intervenciones del psicólogo y biólogo Henri Laborit, intercaladas a lo largo del film. A partir de este momento, y con algunas excepciones, su cine se va al polo opuesto en cuanto a contenido y forma. Sus películas se llenan de color y de optimismo, y comienza a desarrollar su interés por el cine musical, el cómic y la cultura popular en obras más amables, donde desaparece la tragedia y el pesimismo. La vida es una novela (1983) representa el punto de inflexión hacia esta tendencia en su filmografía. Actualmente continúa lúcido y activo, expandiendo la gran huella que ha dejado en la historia del cine con la presentación de su última obra, Vous n'avez encore rien vu, en el festival de cine de Cannes el pasado mayo.
La “Rive Gauche”
Alain Resnais fue una figura clave en la irrupción de la Nueva Ola a finales de los años 50, éste fue un hecho clave en la historia del cine, ya que desencadenó el torrente de creatividad e innovación que supusieron las nuevas corrientes cinematográficas que fueron surgiendo en todo el mundo a partir de ese momento. Su importancia esencial reside en la ruptura del lenguaje cinematográfico institucional, representado por la industria de cine de Hollywood, mediante la violación de las reglas básicas de continuidad narrativa, encargadas de mantener al espectador situado espacial y temporalmente en las tramas de los films. Esto supuso una enorme ampliación de las posibilidades expresivas de este medio en el campo de la psicología y la percepción humanas, ya que dejó de estar limitado a narrar una historia.
Dentro de este movimiento, Resnais encabezó, junto a los realizadores Chris Marker, Agnés Varda, y los novelistas Alain Robbe-Grillet y Marguerite Duras, una corriente creativa más activa políticamente, la Rive Gauche (Orilla Izquierda). Este término fue empleado a principios del siglo XX para definir el estilo de vida bohemio e inconformista que caracterizó el ambiente artístico y cultural que se daba entonces en París a la orilla izquierda del río Sena. El café Dôme, situado en el barrio de Montparnasse, fue punto de reunión entonces de personalidades como Picasso, Hemingway, Robert Capa o Lenin.
Los realizadores que integraron esta corriente décadas después se caracterizaron, en primer lugar, por un compromiso más activo con las ideas comunistas que sus compañeros de la Nueva Ola, a los que consideraban en cierto modo aburguesados. A diferencia de ellos, todos provenían del cine documental, y su convivencia con el resto de artistas y literatos en la atmósfera creativa gestada a la orilla izquierda del Sena, hizo que su cine se impregnase de la poesía y la narrativa experimental que estaba siendo desarrollada allí entonces. El año pasado en Marienbad (1960), obra cumbre de Alain Resnais junto a Hiroshima mon amour, es el ejemplo más representativo de la presencia que la literatura y la poesía tuvieron en el cine de estos realizadores. En ella, la incapacidad de la protagonista de hacer memoria acerca de lo ocurrido el año anterior bloquea el avance de la narración, quedando el relato disperso en episodios mentales inconexos por las estancias barrocas de la enorme mansión de Marienbad.
"NOCHE Y NIEBLA", CON SUBTÍTULOS EN CASTELLANO:
sábado, 2 de junio de 2012
"LA NUEVA MOSCÚ", DE YURI PIMENOV
Yuri Pimenov
La nueva Moscú
1937
Oleo sobre tela
140 x 170cm
Galería Tetryakov, Moscú
Cuando se trata de la obra de Pímenov, se cita ante todo el cuadro La nueva Moscú (1937), donde los sentimientos del artista como moscovita se manifiestan plenamente; en un día de verano soleado, una artería del centro de Moscú, en primer plano, una mujer al volante, de espaldas, dando la impresión de que el pintor y espectador ruedan con ella a través de la ciudad, forman parte de la composición. Con viveza y agilidad innatas el pintor muestra el sentimiento de alegría, de renovación que experimenta; la ciudad tiene el aire de haber sido lavada por una llovizna de primavera y parece que se respire más libremente. El don de observación, la pureza y frescura de su percepción, permiten a Pímenov discernir la novedad y la poesía de lo cotidiano y lo banal. La realización de la idea general del cuadro se apoya en la composición, merced a la cual un motivo aparentemente fragmentado forma paite de un todo, dando a la tela una significación particular. La nueva Moscú es un preludio de lo que Pímenov mantendrá veinte años más tarde, al afirmar que el arte debe abrir los ojos del espectador a la esencia profunda de lo cotidiano, debe acoger la belleza naciente de todo lo nuevo.
Durante los años de la Segunda Guerra Mundial el pintor vuelve a los procedimientos empleados en La nueva Moscú con la tela La ruta del frente (1944). Únicamente que el vehículo es ahora militar y de militar va uniformada la mujer al volante; ante ella, más allá del parabrisas, se extienden no las calles asfaltadas de Moscú, sino los rudos caminos de la guerra. La nueva Moscú tuvo gran éxito antes de la guerra en la exposición "La industria del socialismo" y, luego, ha llegado a ser una de las obras favoritas del realismo socialista por la animación de la belleza de la vida cotidiana, aparte de su manera artística precisa —grandes manchas de color con una multitud de contornos de los objetos netos pero inducidos por toques que se confunden—; en este cuadro se pone en evidencia las particularidades y la fuerza del talento de Pímenov, que se halla en su elemento en las escenas de la vida cotidiana. Justamente por sus cuadros de género el artista fue galardonado con el Premio Lenin.
Fuente: J.A. Kurz Muñoz
La ruta del frente
Etiquetas:
Arte,
Realismo Socialista,
URSS
viernes, 1 de junio de 2012
"MIEL DE NARANJAS"
Director: Imanol Uribe
Productores: Alta Producción
Guionistas: Remedios Crespo
Actores: Eduard Fernández, Ángela Molina, Blanca Suárez, Karra Elejalde, Bárbara Lennie, Nora Navas
País: España
Duración: 101 min.
Año: 2012
Web en español: http://www.altafilms.com/site/sinopsis/miel_de_naranjas
"Antifranquistas de ciudad"
Miel de naranjas, el último trabajo del realizador Imanol Uribe (San Salvador, 1950), ofrece otra mirada “agridulce” sobre la posguerra y la resistencia tejida en las ciudades. La cinta, que se hizo en el pasado Festival de Málaga con el premio a la mejor dirección y el de mejor guión novel, se estrena este viernes en los cines. Una cinta, como explicó el realizador, que encierra la vivencia de unos personajes, que aún queriendo “pasar de puntillas” por la vida, el destino les obliga a tomar partido.
Miel de naranjas, el último trabajo del realizador Imanol Uribe (San Salvador, 1950), ofrece otra mirada “agridulce” sobre la posguerra y la resistencia tejida en las ciudades. La cinta, que se hizo en el pasado Festival de Málaga con el premio a la mejor dirección y el de mejor guión novel, se estrena este viernes en los cines. Una cinta, como explicó el realizador, que encierra la vivencia de unos personajes, que aún queriendo “pasar de puntillas” por la vida, el destino les obliga a tomar partido.
“Me encantaría hacer esta película”, pensó Uribe cuando en un concurso de guiones seleccionó como ganador un trabajo que llevaba por título Miel de naranjas, lo firmaba Remedios Crespo. “Un año más tarde me encargaron el trabajo”, recordó el realizador, una propuesta que ha acabado haciendo suya.
Crespo se sirvió de unos diez folios escritos por su padre en los que relataba sus vivencias en la mili, en la que sirvió en 1950 como secretario de un juez militar, una época en la que las sentencias se dictaban sin ningún tipo de prueba.
El actor Iban Garate da vida a ese secretario, novio de Carmen, interpretada por Blanca Suárez. La terna principal de actores la completa Karra Elejalde, el juez y a su vez tío de Carmen. Pero lo que primero empieza siendo una historia “de dos se abre” y acaba por dibujar una trama colectiva en la que participan Eduard Fernández, Bárbara Lennie, José Manuel Poga, Nora Navas y Carlos Santos.
La cinta es una especie de “cajón de sastre”, con mucho de thriller, de cine de aventuras, unas cuantas pincelas de una historia de amor, y, por supuesto, el retrato de la lucha antifranquista.
“Tiene el olor de las películas sobre la Resistencia francesa”, apuntó Uribe. Un aura que escapa al tratamiento habitual que el cine español ha brindado a la posguerra, según el realizador, con una especial atención a la resistencia franquista urdida en el ámbito rural o al papel desempeñado por los maquis.
“Ese cine recrea un mundo miserable, oscuro, cutre porque seguramente la realidad era así, pero he querido aprovechar que la película se ambienta en Andalucía y esa luz de Cádiz como contraste. Me parecía una opción más atractiva”, aclaró el realizador.
El cineasta trabaja ahora en una cinta sobre Facundo Cabral y tiene en mente recrear el rodaje de La fuga de Segovia, de la que fue director. “Lo recordamos como algo mítico. Pasaron muchas cosas, el 23-F, y cuenta muy bien lo que fue la transición. Voy a empezar a trabajar en esa historia con tranquilidad”, concluyó.
Fuente: El País
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