viernes, 16 de marzo de 2012

"MUERTE DE UN MAESTRO"


ARTÍCULO DE JUAN CARLOS RIVAS FRAILE PUBLICADO EN MUNDO OBRERO Nº 246 DE MARZO DE 2012

En los últimos tiempos Theo Angelopoulos se quejaba de que el cine europeo había sucumbido al peso aplastante del cine norteamericano, a esa manera de narrar que convierte al espectador medio o mayoritario en un zombi a merced del delirio acelerado en el montaje y del grado cero en la escritura de las ideas, de la fórmula repetida "ad nauseam". Su cine, el del maestro griego, no podía sobrevivir en un ecosistema tan falto de oxígeno y cada vez tenía más dificultades para poderlo producir. Había perdido la alta consideración que un día tuvo, en los festivales más impor­tantes, Venecia, Berlín, Cannes, y entre la crítica que a ellos acudía, quienes un día le instalaron en el panteón de los dioses junto a algunos de sus amigos consagrados, Antonioni, Tarkovski, Bergman... Él, que en 1997 estuvo nominado al Goya a la mejor película europea por su fascinante y estremecedora "La mirada de Ulises", pudo haber dicho unos años más tarde, con la socarronería de nuestro admirado Juan Antonio Bardem: "¿hay algún productor en la sala?".

Estaba, pese a todo, rodando su última película, "El otro mar", que versará -si su hija Eleni consigue terminarla- sobre la gran tragedia griega actual, cuando un desgraciado lance del destino le arrebató la vida. Un accidente absurdo sobrevenido en una localización de rodaje, un policía motorista fuera de servicio le atropello el 24 de enero, una polémica sobre varias ambulan­cias averiadas y una tardanza fatal para sus gravísimas heridas. El maestro de la melancolía, del viaje incesante adelante y atrás en la historia de los pueblos, de la niebla, la nieve y la lluvia empa­pando el alma de sus desarraigados personajes, emigrantes que retornan, refugiados que huyen, periodistas que investigan el pasado, cineastas que tratan de recuperar la memoria propia y la colectiva... murió. Y su muerte pareció la venganza propia de un dios cruel, uno de esos dioses que se complacen en juguetear con el destino de las personas, concepto subyacente en sus his­torias, las de los pueblos y las de sus solitarios personajes, siem­pre caminando, siempre en movimiento a ninguna parte, a una Itaca finalmente inexistente, testigos de la violencia, "partera de la Historia", que diría aquel pensador renano que asoma sin enseñorearse, pero latente, en sus películas.

Theo Angelopoulos había dirigido, entre otras, unas cuantas obras maestras: "El viaje de los comediantes", 1975 (Premio de la Crítica en Cannes), de "Alejandro Magno", 1980 (León de Oro en Venecia), de "Viaje a Citera", 1984 (Premio al Mejor Guión y de la Crítica en Cannes), de "Paisaje en la niebla", 1988 (Mejor Director en Venecia), de la citada "La mirada de Ulises", 1995 (Premio del Jurado y de la Crítica en Cannes), y de "La eternidad y un día", 1998 (Palma de Oro en Cannes), último instante de fulgor, aunque no de creatividad, prolongada después durante más de una década. Un cine cargado de poderosas imágenes, preñadas de simbolismo, cuyo significado él mismo desdeñaba aclarar. En una entrevista a propósito de "La mirada de Ulises" me confesaba que, la gigantesca estatua de Lenin viajando río abajo por el Rin para algunos representaba el ocaso del comunismo, y para otros, comunistas, decía con media sonrisa, significaba un regreso a los orígenes, al marxismo, abandonada la tenebrosa noche del estalinismo en la desmembración de la antigua Yugoslavia. Él no había pretendido ni lo uno ni lo otro, no lo había buscado; como decía Picasso, "yo no busco, encuentro". Nunca he visto una secuencia en el cine más conmovedora, más aterradora y violenta, como la secuencia de la matanza de toda una familia envueltos en la niebla en Sarajevo. El espectador tiene ante sí al protagonista de la cinta, un inmenso Harvey Keitel, escuchando voces fuera de cuadro, luego disparos, luego el atronador silencio de la muerte. Un uso magistral del campo y del fuera de campo que provoca mil veces más horror que la visualización pornográfica de la violencia. Es una secuencia que encierra en sus muchas capas emocionales todos los elementos princi­pales de su cine: poesía, tragedia, testimonio de la Historia, lo único de puesta en escena, mirada humanista, compromiso con la Humanidad.

En estos tiempos, en que tantos valores están siendo pisotea­dos por la barbarie del gran capital, en que los forajidos financie­ros someten de manera implacable y ejemplarizante al viejo y noble pueblo griego, la mirada lúcida de Theo Angelopoulos se ha apagado. Su voz y su aliento perdurarán por siempre en sus películas.

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jueves, 15 de marzo de 2012

"EL VIAJE ANDALUZ DE ROBERT CAPA"

Título: EL VIAJE ANDALUZ DE ROBERT CAPA
Autora: Carmen Rengel Ramos
Editorial: CENTRO ANDALUZ DEL LIBRO
Año de edición: 2012
Páginas: 152
Formato:RÚSTICA
ISBN: 978-84-88067-19-7
Precio: 14,30 €


Robert Capa (Hungría, 1913 - Indochina, 1954) está considerado como el mejor fotógrafo de guerra de la Historia. Consolidó una manera de mirar la batalla insólita hasta aquel momento, hecha de valor (“Si tus fotos no son suficientemente buenas es que no has estado suficientemente cerca”, es su frase más representativa) y de humanidad, aproximándose a las víctimas con la dignidad como premisa esencial en su labor, sabedor de que una mirada, un gesto o una anécdota narran mejor una contienda que toneladas de sangre. Pero antes de la gloria, Capa pasó por la precariedad, por la dura vida de freelance y por el anonimato de ser André Friedman, un húngaro judío exiliado que no despuntaba como profesional. Ese vuelco llegó en Andalucía. Aquí vivió su estreno como enviado especial en el extranjero, en 1935, cuando fotografío la Semana Santa y la Feria de Abril de Sevilla. Y fue aquí, un año más tarde, donde lució su nuevo nombre de batalla, Robert Capa, inventado junto a su pareja personal y profesional, la también fotógrafa Gerda Taro, y aquí también donde imprimió su firma al pie de la fotografía que lo catapultaría a la fama, la “muerte de un miliciano”, capturada en Cerro Muriano (Córdoba), en plena Guerra Civil. La instantánea más aclamada y polémica de su vida. Todavía viajaría en otra ocasión Capa a Andalucía, en 1937, a retratar en Almería a los refugiados escapados del brutal bombardeo nacional de Málaga y a la zona de La Granjuela, en Córdoba, acompañando a los resistentes republicanos. De España, de Andalucía, el reportero se llevó el espaldarazo definitivo a su carrera, una guerra perdida por sus ideales progresistas y el dolor infinito por la muerte de la mujer a la que más quiso nunca Eso es lo que repasan las páginas de este libro, los caminos de Capa por un tiempo clave en su siglo y en su obra.

Además, El viaje andaluz de Robert Capa repasa la obra de los fotoperiodistas andaluces que, antes o después, han mantenido sendas similares a las del maestro húngaro. Desde un clásico en los inicios de la fotografía de guerra como Enrique Facio a profesionales forjados en la contienda civil como los Campúa y Juan José Serrano, o referentes del oficio en nuestros días: Pablo Juliá, Gervasio Sánchez, Emilio Morenatti, Rafael Marchante, Laura León y Sergio Caro, la veteranía y la savia nueva del oficio.

Carmen Rengel Ramos (Albacete, 1980), trabajó ocho años en El Correo de Andalucía y uno más como asesora de prensa en la Secretaría de Estado de Defensa, en el Ministerio de Defensa de España. Es licenciada en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad de Sevilla y es experta universitaria en Comunicación y Defensa y en Comunicación Institucional y Marketing Político. Actualmente trabaja como freelance en Israel y los Territorios Palestinos para medios como la Cadena SER, Canal Sur TV y Periodismo Humano. Junto a sus compañeros de Andalucía de El Correo recibió la mención especial en la XX Edición de los Premios Andalucía de Periodismo.

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miércoles, 14 de marzo de 2012

MUERE LA ESCRITORA COMUNISTA TERESA PÀMIES

Teresa Pàmies en un mitin en la Plaza Monumental de Barcelona en 1939

La escritora catalana publicó novelas, dietarios, narrativa y reportajes, y tuvo que exiliarse por sus ideas comunistas

La escritora catalana Teresa Pàmies, nacida en Balaguer (Lleida) en 1919, ha muerto este martes en Barcelona a los 92 años, según han confirmado fuentes de la Institució de les Lletres Catalanes (ILLC).

Pàmies, nacida en Lleida en 1919, fue hija del dirigente marxista Tomàs Pàmies y comenzó desde muy joven su compromiso con las ideas comunistas en las Juventudes del Partido Socialista Unificado de Catalunya (PSUC), donde fue dirigente. En el mismo PSUC conoció al que sería su marido, el ex secretario general del Partido Socialista Unificado de Catalunya, Gregorio López Raimundo, quien falleció en 2007 a los 93 años de edad.

De formación autodidacta, Pàmies empezó a escribir casi por casualidad, ya que sus compromisos políticos lo requirieron: siendo miembro de las Juventudes del PSUC y con todos los chicos en el frente, ellas les relevaron en la redacción de la revista del partido.

Debido a sus ideales comunistas, tuvo que exiliarse en 1939, donde perdió el contacto con su padre y hermanos, a los que nunca volvió a ver, y regresó a Catalunya en 1971. Tras un tiempo en Francia, donde estuvo en un campo de concentración y ayudando a la resistencia francesa durante la II Guerra Mundial, Pàmies se exilió en varios países de América Latina, como Cuba, México o la República Dominicana. En Checoslovaquia ejerció de redactora para Radio Praga y colaboró en diversas revistas.

Estudió periodismo en México, donde vivió ocho años, y de vuelta a Europa trabajó en Praga (Checoslováquia) como editora de Radio Praga. Cuando por fin volvió a Catalunya, se dio a conocer con 'Testament a Praga', escrito junto a su padre, y con el que ganó en 1970 el Premio Josep Pla y el Crítica Serra d'Or de prosa narrativa.

En cuanto a su producción literaria, Pàmies publicó novelas, dietarios, narrativa y reportajes. Su obra, de alto carácter testimonial, trató de reflejar las vivencias colectivas a través de su propia experiencia. Fue la gran cronista de la Guerra Civil y sobre todo del exilio catalán, con obras como 'Quan érem capitans' (1974), 'Va ploure tot el dia' (1974) y 'Gent del meu exili' (1975).

El galardón más importante que recibió fue el Premi d'Honor de les Lletres Catalanes (2001), máxima distinción de las letras en lengua catalana que sólo una mujer (Mercè Rodoreda) también ha recibido en los 38 años que hace que se entrega.

Además, en 1984 Pàmies recibió la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya y en 2000 la Medalla d'Or al mérito artístico del Ayuntamiento de Barcelona.

Pàmies se inspiró en sus experiencias personales para crear una obra de prosa llana, a menudo coloquial, y muy clara, como 'Amor clandestí' (1976-1998), donde evoca la relación clandestina con su pareja Gregorio López-Raimundo, militante antifranquista que vive bajo una identidad falsa. Fruto de esta relación nació el también escritor Sergi Pàmies.

Además de escribir, Pàmies colaboró en varios medios de comunicación como el diario 'Avui', las revistas 'Presència' y 'Serra d'Or' y Catalunya Ràdio. Algunos de sus artículos se recogieron en los libros 'Opinions de dona' (1983) y 'La vida amb cançó. Cròniques radiofòniques' (1999).

Otras obras que destacan en la prolífica carrera de Pàmies son 'Jardí enfonsat' (1992, I Premi de la Institució de les Lletres Catalanes), 'Quan n'érem refugiats' (1975), 'Dona de pres' (1975), 'Records de la guerra i de l'exili' (1976) y 'Una española llamada Dolores Ibáurri' (1977), biografía de La Pasionaria. Su última obra publicada fue 'Cròniques de comiat' (Empúries, 2000).

Fuente: Público

martes, 13 de marzo de 2012

"PRIMERO COMO TRAGEDIA, DESPUÉS COMO FARSA", DE SLAVOJ ZIZEK

Título: Primero como Tragedia, Después como Farsa
Autor: Zizek, Slavoj
Fecha de edición: 01/10/2011
Encuadernación: Rústica
Idioma: Español
Editorial: Akal
Páginas: 192
ISBN: 978-84-460-3209-0
PVP 16 €


"PARA COMBATIR SIN COMPLEJOS", RESEÑA DE PASCUAL SERRANO

“En el pasado cristiano, era habitual que gentes que habían llevado vidas disolutas regresaran al seguro refugio de la Iglesia cuando se hacían viejos, de manera que pudieran morir reconciliados con Dios. Algo similar está sucediendo hoy día con muchos izquierdistas anticomunistas. En sus años finales regresan al comunismo, como si, después de su vida de traición depravada, quisieran morir reconciliados con la idea comunista. Como las de los viejos cristianos, estas conversiones tardías comportan el mismo mensaje básico: hemos gastado nuestras vidas rebelándonos en vano contra lo que, en nuestro profundo interior, sabíamos todo el tiempo que era verdad. Así cuando (…) un gran comunista regresa a su fe, nuestro mensaje debe ser: ¡no tengáis miedo, uníos, regresad! Ya habéis tenido vuestra diversión anticomunista y quedáis perdonados: ¡es hora de ponerse serios otra vez!”. Así termina el libro de Slavoj Zizek “Primero como tragedia, después como farsa”.

Recurriendo en su título a una frase de Marx en su Dieciocho brumario de Luis Bonaparte , Slavoj Zizek nos ofrece una reflexión sobre prácticamente la totalidad de los asuntos de la actualidad: la crisis económica y el papel del Estado, las políticas proteccionistas agrícolas de EEUU y la UE, la berlusconización de la política, el populismo -pero no el de los gobernantes sino el de quienes se rebelan mediante estallidos sin comprender nada ni comprometerse-, la disyuntiva incluidos/excluidos, los movimientos islamistas que son benévolamente vistos por algunas izquierdas porque los consideran socios antiimperialistas, los nuevos gobiernos progresistas latinoamericanos, las credenciales progresistas de Obama que le facilitan reforzar los reajustes estructurales necesarios para estabilizar el sistema, el capitalismo como aliado histórico de las emigraciones tal y como ya mostró hace años Howard Zinn en La otra historia de los Estados Unidos . Todo ello con una reflexión radical, comprometida y feroz, como requiere -añado yo- la situación que atravesamos. Porque Zizek reivindica la ideología, o mejor dicho, la lucha ideológica, la guerra cultural que merece estudiarse detenidamente para lograr saber por qué “ya no se necesita la represión directa, cuando se puede convencer al pollo para que entre libremente en la carnicería”.

Zizek tiene la respuesta a una reciente pregunta de Eric Hobsbawn, “El socialismo falló, el capitalismo está en la bancarrota, ¿qué viene a continuación?”. Zizek, lo tiene claro: el comunismo. En estos tiempos en los que las movilizaciones colectivas huyen de las etiquetas políticas, Zizek advierte desde sus primeras páginas que su libro toma partido “por supuesto, por el comunismo”. Y para ello propone su gran paso adelante: “en nuestras sociedades, los izquierdistas críticos hasta ahora sólo han conseguido ensuciar a los que están en el poder, cuando de lo que se trata es de castrarlos...”. Y no duda en reivindicar los “cuatro conceptos fundamentales” que han caracterizado históricamente a las revoluciones: la estricta justicia igualitaria, el terror disciplinario, el voluntarismo político y la confianza en el pueblo.

Si Noemi Klein hablaba en La doctrina del shock de cómo el capitalismo aprovecha los shock para aplicar políticas que de otro modo no serían aceptadas por la población, Zizek propone que la izquierda revolucionaria aproveche los momentos en que el sistema funciona abiertamente mal o se colapsa para apoderarse del poder. Un libro para tomar nota.

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lunes, 12 de marzo de 2012

"LA MUERTE DE GUSTAV KLIMT"


ARTÍCULO DE MARGARITA NELKEN PUBLICADO EL 12 DE MARZO DE 1918 EN LA REVISTA RENOVACIÓN ESPAÑOLA

Al referirnos la muerte del más ilustre de los pintores austriacos, la prensa vienesa preguntábase quién podría llenar el vacío dejado por él; no es aventurado asegurar que ese vacío es imposible que lo llene nadie.

Klimt no fue sólo un gran pintor: fue la representación más alta de uno de los movimientos más grandes del arte moderno, la encarnación más viva de un ideal nacional, y así, su obra, además de su mérito propio, es, entre todas, significativa. Klimt es el arte vienés. Así como por un trozo de escultura mutilada podemos recomponer en espíritu toda una civilización, dentro de unos siglos bastará con una sola pintura de Gustav Klimt para dar idea del arte decorativo moderno. Y, a pesar de eso, Klimt supo ser mucho más que un creador de pinturas decorativas.

De todos los pintores decorativos, es decir, de todos aquellos que buscan ante todo la sugestión de la apariencia, Klimt, siendo el más visual, el más fastuoso e intrínsecamente decorativo, según la acepción literal del término, es quizá el único para quien la apariencia no lo forma todo; y su exterioridad, con ser fastuosa como ninguna, se apoya siempre en una idea fundamental de arte que busca la emoción y la idea. En su deseo decorativo, su ideal es supremamente reflexionado, tanto, que se le ha tachado a veces de demasiada intelectualidad, pero la apreciación no era justa, pues no hay obra de Klimt en que el refinamiento de la idea quedase sin su interpretación absoluta por el tono y la forma. Debiérase decir que Klimt, entre su intelectualidad, a veces excesiva, pero siempre justificada por su realización plástica y su norma de belleza exterior, siempre razonada en el ideal espiritual de la composición, es, por excelencia, el artista moderno equilibrado. Y esta cualidad, primordial en toda su producción, es la que le ha permitido ser la personalidad más fuerte y más fuertemente adecuada del arte de su patria.

El arte decorativo vienes, no siendo forzado, tiene su vida propia. Con la rusa y la de Munich, la decoración vienesa es la única basada, desde un principio, en un sentimiento nacional, y su nacimiento y su desarrollo no fueron cuestiones circunstanciales. Pueden aprobarse o censurarse las normas de estas artes, pero hay que reconocer siempre su «razón de ser». Por razones de estética –sentimiento popular más flexible y, sobre todo, más occidental–, la influencia del arte decorativo vienes ha llegado muy pronto a ser más completa y más general que la del arte ruso o del muniqués, limitadas en cierto modo estas dos al arte más pomposamente efectista. Y así como Bakst resume por sí solo toda la tendencia decorativa rusa y como, en otro plano, algunos ebanistas o «decoradores en telas» figuran toda la tendencia decorativa de Munich, Gustav Klimt, en su producción diversa y siempre una, es la síntesis más perfecta del arte decorativo vienes en su multiplicidad. Y para ser de este modo la encarnación de un ideal nacional, no era posible confinar su obra en lo exterior, por muy perfecto que éste fuera.

Decir pintura decorativa es decir, casi siempre, belleza hueca. Los frescos de Giotto no eran pinturas decorativas: eran pinturas murales que por su armonía y su equilibrio, por la intuición del genio de su creador resultaban, además, decorativas. Pero hoy, un pintor decorativo no sabe más que de la sensación superficial, y así, por muy hermosa que sea su obra, no puede llegar nunca a la grandiosidad de belleza de una obra intensa, aunque ésta, al parecer, no sea bella: basta con pensar en todas las pinturas del universo llamadas «decorativas» y en lo menos importante de las obras de Van Gogh, pongamos por ejemplo. Y he aquí lo que hace único a Gustav Klimt: el ser, a un tiempo, insuperablemente decorativo en su apariencia y profundamente intenso en su concepción.

Sus retratos ¡qué vieneses, qué decorativamente vieneses son todos! Tienen, en su voluntad de personalización, unido al sentimiento característico del modelo, un ritmo en todos sus detalles que los hace equivalentes a pinturas murales; y sus composiciones todas tienen, unida a su armonía exterior, una agudeza de caracterización que hace de cada una de sus figuras un personaje independiente. Y todo, belleza exterior y profundidad, expresiones y tonos, todo entra en un sentimiento único de originalidad incomparable.

Una pintura de Klimt es inimitable e inconfundible, y no sólo por el acuerdo único entre su idea y su representación. Tonos que, más que vibrantes por su agrupamiento, se imponen por su calidad inaudita; líneas razonadas pero siempre imprevistas; y, por fin, cubriéndolo todo con una riqueza y un refinamiento de lejano orientalismo, el detalle, ese acierto de los mil detalles jamás vistos que son, quizá, la característica más definida del arte vienes. Y luego, por debajo de esa apariencia casi fantástica, la fuerza de la ciencia, de la técnica apretada, de la rigidez constructora, ese dominio insustituible del «oficio» que permite todas las audacias, las justifica todas, las confirma y las hace viables y que poquísimos, entre los que tienden a la sugestión exterior, poseen.

Sí, será muy difícil, y muy largo, sin duda, llenar el vacío dejado por Gustav Klimt.

Margarita Nelken

Renovación Española, revista semanal ilustrada
Madrid, 12 de marzo de 1918
año I, número 7

Fuente:
www.filosofia.org


domingo, 11 de marzo de 2012

"HOMENAJE A MALÉVICH", DE VICTOR VASARELY


Homenaje a Malévich
1953.
Acrílico sobre lienzo.
130 x 195 cm.
Colección privada.


Kasimir Malevich (Kiev, 1878 - Leningrado, 1935) es una de las más relevantes figuras artísticas de la Rusia pre y post-revolucionaria y uno de los pioneros del arte abstracto geométrico. En los primeros años del XX, partiendo de una orientación hacia la naturaleza, recorre un camino que parte del impresionismo y asimila influencias fauvistas, cubistas y futuristas, sin olvidar la tradición artística popular rusa. En 1915 expone sus primeras obras suprematistas, que le llevan en 1918 a un aparente punto final con la serie de pinturas en "blanco sobre blanco". Durante unos años se dedica a la escritura y a la enseñanza. En 1922 se traslada a Leningrado, donde vive el resto de su vida. Entre 1923 y 1926 dirigió el Museo de Cultura Artística del INKhUK de la URSS. En 1927 publicó en Munich el libro El universo no-objetivo y, a finales de esa década vuelve a la pintura figurativa, con retratos y temas campesinos, cayendo en desgracia con el apogeo del realismo socialista.

Del periodo de “abstracción cinética” de Vasarely data su Homenaje a Malévich, pintura en la que sólo emplea los neutros -blanco, negro y gris- y en la que pueden verse dos cuadrados en perspectiva, en forma de rombos. En ella se encuentra claramente im¬plícita la idea de dinamizar la forma del cuadrado empleada por el artista abstracto ruso. A partir de ese momento, la investigación llevada a cabo por Vasarely le conduciría a trabajar con el blanco y el negro, exclusivamente, durante un período bastante largo. Vasarely explicó los motivos esenciales de esta restricción al afirmar que el contraste blanco-negro es el que más afecta la retina humana y que, por otro lado, permite una mejor difusión en revistas y periódicos.

Dentro del período «blanco-negro» pueden distinguirse tres tipos de realizaciones. En primer lugar se encuentran los fotografismos, obras basadas en el empleo de la fotografía. El artista realizaba pequeños dibujos constituidos por líneas perfectamente paralelas y después los aumentaba por procedimientos fotográficos. En segundo lugar aparecen las obras «profundas cinéticas", que consisten en superponer dos o más fotografismos pintados en planchas de plexiglás, colocadas de manera que entre cada una de ellas quede un espacio de unos centímetros. En este tipo de obras, la sensación de movimiento se obtiene gracias al desplazamiento del espectador. Y, por último, se hallan las "unidades plásticas blancas y negras”, que son pinturas en las que configuraciones como el cuadrado y su forma dinámica, el rombo y el círculo con su correlato en perspectiva, la elipse, constituyen los elementos básicos de sus composiciones

Fuente: http://historiadelarte4.blogspot.com/

sábado, 10 de marzo de 2012

"EL LADRÓN DE BICICLETAS", PELÍCULA DE VITTORIO DE SICA

TÍTULO ORIGINAL: Ladri di Biciclette
AÑO DE PRODUCCIÓN: 1948
DURACIÓN: 88 min.
PAÍS: Italia
DIRECTOR: Vittorio De Sica
GUIÓN: Cesare Zavattini, Vittorio De Sica, Suso Cecchi d'Amico & Otros (Novela: Luigi Bartolini)
MÚSICA: Alessandro Cicognini
FOTOGRAFÍA: Carlo Montuori (B&W)
REPARTO: Lamberto Maggiorani, Enzo Staiola, Lianella Carell, Gino Saltamerenda, Giulio Chiari, Vittorio Antonucci


El llamado neorrealismo, como tal escuela cinematográfica italiana, nace aproximadamente cuando acaba la segunda guerra mundial. En rigor, ese nuevo concepto técnico y temático del cine supuso algo más que un movimiento de renovación expresiva: fue una presumible reacción contra la vileza consecutiva del fascismo. Para muchos defensores de la libertad resultaba insoslayable verificar un diagnóstico efectivo, honesto, despojado de toda clase de retóricas, en torno a la realidad social inmediata, ese mundo cotidiano y humilde donde coincidían tantas víctimas directas o indirectas de la guerra. Ya Visconti había intentado con Obsesión un quiebro en la inane retórica cinematográfica burguesa, propiciada por el correspondiente negociado de la Italia fascista. Ese primer notable estímulo se consolida efectivamente a partir de 1945, año de la victoria aliada y la caída de Mussolini. De ahí arranca sin duda un cambio de sentido en el arte de hacer cine que incluye -según fuentes autorizadas- películas como Roma, ciudad abierta, de Rosellini; Sin piedad, de Lattuada; Años difíciles, de Luigi Zampa; El ferroviario, de Pietro Germi; Arroz amargo, de Giuseppe de Santis; Un día en la vida, de Blasetti; Bajo el cielo de Roma, de Renato Castellani, y otras que probablemente omito. Pero la cumbre de todo ese brillante ciclo renovador la alcanza Vittorio de Sica con Ladrón de bicicletas.

Parece ser que el director tuvo serios problemas a la hora de encontrar apoyo profesional y económico para realizar esta película. Nadie parecía dispuesto a patrocinar una aventura carente en principio del menor interés y cuyas posibilidades de éxito, de acuerdo con sus propias limitaciones temáticas y artísticas, eran prácticamente nulas. Vittorio de Sica ha recordado repetidas veces lo que Ladrón de bicicletas supuso para él cuando la concibió a partir de un argumento de Cesare Zavattini. No es improbable que pensara que aquella historia de muy calculada simplicidad, más bien anodina, directamente entresacada de la dramaturgia social de la Italia de posguerra, contenía de hecho el germen de sus aspiraciones en torno al lenguaje cinematográfico y aun a su eficacia como vehículo moralizador. Ya había intentado más de una vez aproximarse a esa coyuntura expresiva, pero fue entonces, al enfrentarse al relato previo de Ladrón de bicicletas, cuando supo que ese era justamente el rumbo que mejor se adaptaba a sus pretensiones. De lo que probablemente no se había percatado era de que con esa película estaba definiendo un nuevo ciclo estético del cine del siglo XX.

El argumento de Ladrón de bicicletas es muy sencillo y hasta puede parecer trivial. Resumirlo viene a ser como malograr la riqueza dramática del contenido. Antonio Ricci, un obrero parado, consigue trabajo como fijador de carteles, puesto para el que resultaba imprescindible la posesión de una bicicleta. Ricci logra desempeñar la suya, y un día, mientras está trabajando, se la roban. Sale en persecución del ladrón sin poder darle alcance. Su situación es desesperada. Un compañero lo conduce a un baratillo con la esperanza de que el ladrón haya vendido allí la bicicleta, pero las pesquisas no dan resultado. Se dirige a otro mercado y descubre de pronto al ladrón, que se escabulle entre el gentío. Después de algunas otras peripecias desdichadas, Ricci decide robar él mismo una bicicleta para poder sobrevivir. Una tarde, cuando va paseando con su hijo, se separa de éste y, una vez solo, se apodera efectivamente de una bicicleta estacionada en la calle. Pero es descubierto, perseguido y alcanzado. El niño presencia la escena y acude en ayuda del padre, consiguiendo que no lo arresten. Mientras se alejan abatidos, el niño coge al padre de la mano. Eso es todo.

La continuidad narrativa de Ladrón de bicicletas es tan explícita y lineal como su ambiente urbano. El blanco y negro contribuye obviamente a acrecentar la tonalidad triste de escenarios y personajes: el suburbio y la gente que malvivía en aquellos años de privaciones, heridas sin cicatrizar y agobiantes luchas por la vida. La película, en términos generales, no es más que una simplificación de esos infortunios emanados de la realidad cotidiana de la posguerra. La grisura ambiental, el depresivo paso de las horas, la sordidez sucesiva de la acción, delimitan un campo moral ciertamente sombrío. No hay salidas, todo parece estancado en la propia hostilidad del paso del tiempo. Y todo se habría quedado en eso, en una enumeración de adversidades a partir de una anécdota banal, a no ser por la maestría con que está contada la película. Habría que referirse, antes que nada, a la dignidad magnífica de Vittorio de Sica para sacar a flote un relato de tan restringida proyección literaria. Se sabe que el director emprendió el rodaje casi sin medios, valiéndose de actores no profesionales y renunciando a cualquier equipamiento que no fuera del todo imprescindible. Tampoco podía haber sido de otra manera. No se trataba de ningún alarde formal ni de ninguna audacia conceptual, sino precisamente de la deliberada reducción de todo eso al sucinto retrato de un implacable fragmento de vida. De un fragmento de vida que viene a representar, a no dudarlo, la completa dimensión de la vida. Nada más opuesto a los objetivos del director que encubrir tan veraz imagen de la pobreza y la infelicidad con alguna inapropiada ostentación técnica.

Una de las más conspicuas lecciones de Ladrón de bicicletas radica en la actitud del director, en su manera de conducir un hilo argumental tan quebradizo y tan propenso a deslizarse hacia lo excesivamente didáctico o hacia cierto oportunismo populista. No ocurre así, por supuesto. Vittorio de Sica ejerce de crítico de la sociedad -de la vida- sin recurrir a ningún artificio expresivo, sólo mostrando la impecable desnudez de unos hechos vividos o que han podido simbólicamente vivirse en un tiempo y unas circunstancias muy precisas. En aquella Italia de finales de los 40, todavía recientes los desastres de la guerra, el obrero que protagoniza Ladrón de bicicletas no es sino un arquetipo sugerido por otros muchos posibles. La intensidad emocionante de la acción, su estricta significación social, la escueta y limpia estructura narrativa, constituyen a todas luces un ejemplo de eficacia y veracidad. En este sentido, Ladrón de bicicletas trasciende de todo manifiesto realismo y va más allá de su propia pretensión crítica. Por ahí habría que buscar uno de los más incuestionables aciertos ideológicos de la película: el de plantear el diagnóstico de un ejemplo humano sin dejar de ser un paradigma artístico.

Da la impresión de que todas las secuencias de Ladrón de bicicletas van encadenándose en virtud de una especie de mecánica de la fatalidad. La intermitente ramificación del tema no es más que una fórmula dialéctica para fijar la trayectoria humana del protagonista. Los otros personajes -el censo de actores secundarios del entorno popular- apenas tienen necesidad de perfilarse, sólo actúan para acentuar el desamparo de la figura central de la película. Y son las imágenes que enmarcan a esa figura las que acaban interpretando netamente la realidad. La cadencia, el ritmo, responden a un intachable talento expositivo. No sobra ni falta nada.

Los diálogos, sagazmente deducidos del habla popular, cumplen sólo una función accesoria, como de pinceladas adicionales del cuadro que intenta reproducirse en Ladrón de bicicletas: esa reflexión sobre el desamparo, pero también ese alegato donde todas las argumentaciones está hábilmente dosificadas. En última instancia, la testificación objetiva de la realidad introduce en la anécdota un veredicto acusatorio. La tan comentada última escena de la película, cuando el desolado obrero se aleja con su hijo y éste lo coge de la mano, podía haberse reducido a un desenlace puramente sentimental, incluso un poco afectado, pero se convierte, gracias a la lucidez del realizador, en una solución esperanzadora.

Los vínculos entre el cine neorrealista y la corriente literaria del socialrealismo no parecen discutibles. Pero lo que en un principio bien pudo ser un contagio del lenguaje literario en el lenguaje cinematográfico, acabó invirtiendo sus términos: fue el cine el que ejerció un notorio ascendiente sobre la literatura. Dicen quienes lo saben que un buen sector de la narrativa asociada al realismo social y escrita en los años 50 y 60 -sobre todo en España e Italia- debe no pocas orientaciones programáticas al neorrealismo. Es posible. Hay como un trasvase de procedimientos testimoniales y, lo que es más elocuente, un similar enfoque crítico de la sociedad. Tal vez haya que admitir que todo eso contribuyó también a que Ladrón de bicicletas alcanzara unas cotas de relevancia y difusión extraordinarias, consiguiendo los más altos premios internacionales y convirtiéndose en una referencia memorable dentro de la historia social y artística del cine. Volver a ver hoy esta película, al medio siglo largo de su estreno, produce sin duda una llamativa mezcla de respeto y emoción.

José Manuel Caballero Bonald

Fuente: El Cultural

VER PELÍCULA CON SUBTÍTULOS EN CASTELLANO:


viernes, 9 de marzo de 2012

PRESENTACIÓN EN SEVILLA DEL NUEVO LIBRO-CD DEL CANTAOR COMUNISTA MANUEL GERENA

Título: "A contracorriente por la dignidad"
Autor: Manuel Gerena
Editorial: Umbriel
Año: 2011
Colección Tabla rasa
ISBN 9788492915002
Precio: 22 €


Manuel Gerena es, antes que nada, un hombre del pueblo andaluz que canta al pueblo andaluz desde una acuciante y empecinada solidaridad. Por eso escribe fervorosamente sus propias letras y por eso las arropa en una música inmemorial donde parecen fundirse el íntimo acorde del lamento y el grito comunitario de la rebeldía. Esas coplas las define su condición humana, su sensibilidad crítica. Y esa condición y esa sensibilidad vienen enaltecidas en cierto modo por la propia música que les sirve de vehículo de expansión: el flamenco.

Si Gerena no hubiese asimilado desde niño ese suntuoso y enigmático lenguaje musical, tampoco sus estímulos poéticos habrían sido exactamente como son. El flamenco, o lo mucho que tiene que ver el flamenco con la expresión de una atribulada intimidad, ha supuesto para Gerena un acicate creador y, al mismo tiempo, una norma de conducta.

El autor

Manuel Gerena nació en el sevillano pueblo de La Puebla de Cazalla en 1945. Desde su juventud se sintió atraído por el cante y la poesía, dedicándose primero a escribir letras flamencas y luego a cantar.

A mediados de los sesenta debuta como cantaor profesional realizando una gira por Alemania y publica su primer disco en 1971. En esos años traba lazos con Rafael Alberti y con Paco Ibáñez que le introducen, en París, en el mundo de la canción protesta en contacto con la inmigración y el exilio español.

Pronto se convierte en una referencia de la lucha antifranquista. Algunos de sus discos, como fueron Cantando a la libertad, Cantes del Pueblo para el Pueblo y Alianza del Pueblo Nuevo, le darán a conocer en todo el país, siendo objeto de admiración popular y censura administrativa a partes iguales.

La trayectoria vital de Gerena; la búsqueda de un equilibrio entre sus preocupaciones sociales –justicia para los hombres- y las estéticas –oír el pulso mineral de su gente- han consolidado una vasta producción en el cante flamenco. Este libro recoge una particular selección de los materiales poéticos que alimentan su arte.

jueves, 8 de marzo de 2012

DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA

Milicianas en el frente de Madrid (Otoño, 1936)

"100 AÑOS EN FEMENINO. UNA HISTORIA DE LAS MUJERES EN ESPAÑA"

Conde Duque (Madrid) acoge desde ayer miércoles, 7 de marzo, 100 años en femenino. Una historia de las mujeres en España, una exposición que recorre los caminos emprendidos por las mujeres españolas durante el último siglo; una centuria marcada por su reivindicación de la igualdad de oportunidades y de derechos y por su acceso a la vida profesional y pública.

100 años en femenino recorre los nuevos caminos emprendidos por las mujeres españolas durante el último siglo; una centuria marcada por la reivindicación de la igualdad de oportunidades y derechos de las mujeres y por su acceso mayoritario a la vida profesional y pública. Estos últimos cien años dejan tras de sí uno de los movimientos sociales más importante del siglo XX, un movimiento que ha afectado a más de la mitad de la población de nuestro país. La influencia fundamental de este cambio social recae en el feminismo, una de las corrientes de pensamiento de mayor impacto en la cultura contemporánea: no sólo ha transformado la sociedad en lo que atañe a la vida y derechos de las mujeres, sino que ha sido relevante para las teorías queer, trenzándose en los países anglosajones con los movimientos por la igualdad de derechos y representación sociocultural de los ciudadanos y ciudadanas provenientes de cualquier geografía o cultura.

Durante el siglo XX, el feminismo hizo tambalearse el milenario canon patriarcal, las hegemonías culturales y el histórico monopolio del poder y de los recursos en manos de una minoría, dándose un proceso de democratización social sin parangón que ha conllevado, a su vez, sucesivas re-escrituras de la historia. La exposición se desarrolla en cuatro capítulos o bloques temáticos que recorren los diversos momentos del siglo XX y los ámbitos, tanto públicos como privados, en los que se ha dirimido la lucha por los derechos de las mujeres, sus protagonistas, arquetipos e iconografía. El punto de partida de la exposición es 1911, año en el que se inicia la celebración del Día Internacional de la Mujer, que había sido propuesta por Clara Zetkin durante la segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas que tuvo lugar en Copenhague los días 26 y 27 de agosto de 1910. Pero también hemos incluido unos antecedentes a modo de introducción que proyectan estos cambios sociales hacia sus primeros balbuceos entre los siglos XVIII y XIX. Asimismo, aunque la exposición se centra en España, se hace una incursión en los movimientos de otros países, especialmente el movimiento de las sufragistas inglesas y americanas, pues no se debe de aislar lo sucedido en nuestro país presentándolo como si fuera un compartimento estanco respecto al resto del mundo, aun cuando nuestra historia, como puede verse en la cronología, no siempre ha corrido en paralelo y al mismo ritmo.

Hay momentos históricos que requieren una especial atención por suponer picos en aquellos cambios sociales que hoy leemos como de especial relevancia. En este sentido es imprescindible detenernos en la década de los años 1920 y los cortos pero fructíferos años de la II República en los 1930, años de una incipiente normalización de las mujeres en la vida pública y que en el periodo republicano suponen por vez primera el sufragio universal en nuestro país. También nos detendremos en el importante papel que asumieron las mujeres en la dolorosa Guerra Civil, así como la dura vuelta al orden patriarcal que supuso la dictadura del General Francisco Franco. Durante esas casi cuatro décadas, el Estado se comportó como un patrón controlando la vida de las mujeres a través de sus políticas reproductivas, de educación y del trabajo, control que se ejercía desde el ámbito legislativo hasta la formulación de una disciplinada iconografía que se reproducía en los medios de masas.

La garante e instrumento de esta política fue la Sección Femenina de la Falange. La llegada de la democracia supuso, en unos casos, la legalización de situaciones y comportamientos que estaban prácticamente internalizados en la vida social, y en otros, la puesta en marcha de normativas largamente reivindicadas, como el derecho al aborto o la ley del divorcio. Más tarde llegarían otras medidas que visibilizarían, dándole una lectura legal, la violencia machista o la práctica igualdad de derechos para parejas del mismo sexo. Como puede verse en la exposición, el sistema, amenazado por la redefinición de los poderes que suponía este cambio en su escala de valores, expurgó su primer brote, el sufragismo del siglo XIX, prácticamente inexistente en nuestro país, con todos los instrumentos de represión institucional posibles: médicos, policiales, judiciales y culturales. Una situación represiva que cambió de fórmulas y medios, no así de intenciones, con el resurgimiento de los movimientos feministas de los años 60 y 70 del siglo XX; entonces, sus detractores se apresuraron a calificar el feminismo, primero como un movimiento liderado por mujeres egoístas y extremistas y, más tarde, como una ideología superada o trasnochada. La imagen del feminismo, forjada en los ámbitos de poder y en los espacios en los que se formulan las corrientes de influencia sobre la opinión pública, parece haber tenido relativo éxito ya que existen prejuicios generalizados que lo anatemizan e identifican con posturas revanchistas.

La exposición, didáctica y abierta, construye sus discursos a través de una gran variedad de objetos -películas, audios de radio, música, carteles, fotografías, documentales, prensa y publicaciones, objetos cotidianos, moda, obras de arte, recursos textuales-, ya que la historia de las mujeres españolas ha tenido lugar en los lugares de decisión política, pero también en las cocinas, en los campos y en las calles. En las universidades, pero igualmente en las formas cotidianas de entender la sexualidad. En lo visible, pero quizás mucho más en lo invisible. La historia de la vida cotidiana toma una especial importancia en la historia de las mujeres, relegadas al ámbito de la esfera privada. Por ello, durante el siglo XX se produjo lentamente pero sin pausa una recuperación de la esfera pública que, sin duda, es uno de los temas protagonistas de este proyecto. Los objetos deben entenderse como ilustración conjunta, coral, de los temas y momentos históricos propuestos. Por ello, se han evitado voluntariamente las jerarquías. Yuxtapuestos, construyen islas de significado que van puntualmente acompañadas por elementos de carácter textual dirigidos a todo tipo de público.

Salas 1 y 2 de Conde Duque
Desde el 7 de marzo al 20 de mayo de 2012.
Comisarias de la exposición: Oliva María Rubio e Isabel Tejeda

Produce: Acción Cultural Española, AC/E
Organiza: AC/E y Ayuntamiento de Madrid
Colabora: Agencia EFE


http://www.esmadrid.com/condeduque/portal.do

miércoles, 7 de marzo de 2012

CATARINA SIMAO. "FUERA DE CAMPO - ARCHIVO DE CINE DE MOZAMBIQUE"


EXPOSICIÓN EN EL CENTRO ANDALUZ DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE SEVILLA SOBRE EL CINE DEL ANTIGUO PAIS SOCIALISTA AFRICANO

Desde el inicio de los años 60 el cine mozambiqueño fue utilizado simultáneamente como testimonio y partícipe de la historia de su independencia. Este país, desintegrado por el colonialismo portugués, buscó un modelo de producción de cine nacional que creara la nueva imagen de la Nación. Así, una gran parte de las películas del Archivo de Cine de Mozambique contienen imágenes determinadas por esta estrategia oficial: escenificar una ideología unificadora y revolucionaria para el país, denunciar amenazas imperialistas y conflictos armados, para al mismo tiempo consolidar medidas sociales y económicas. Un cine que describiendo un proceso al mismo nivel que lo hace operar, fue capaz también de prever su construcción como archivo de poder. ¿Cómo abordar la evidencia operativa de este archivo?

El trabajo de Fuera de campo consiste en alinear las narrativas de diferentes formas de condición post-colonial: desde la ideología de la Guerra Fría, que produjo una colección de películas revolucionarias pasando por el capitalismo global que busca ahora su preservación, hasta su propuesta situacional como fragmento de una investigación personal. Sólo a partir de la acumulación puede iniciarse una nueva topología de la imagen: la que emerge del equilibrio creado como respuesta al inevitable fracaso de la recuperación de una versión unívoca de los hechos. Aquí se intenta otra cosa distinta a mostrar las actas históricas del cine de propaganda socialista en Mozambique. Se trata, a partir de este fracaso inicial, de evocar una nueva forma de socialismo, la que resulta del montaje de diferentes propuestas de lo real en un mismo plano de comienzo. Una fórmula que rechaza la resolución de conflictos y se abre a las paradojas convocadas por la memoria codificada a través de las imágenes.

Catarina Simão (1972) vive en Lisboa. Es arquitecta, artista e investigadora. En 2009 inició el proyecto en curso, Fuera de campo - archivo de cine de Mozambique. Desde entonces, el proyecto ha sido presentado en instituciones artísticas y seminarios en Lisboa, Oporto, Maputo, Viena, Londres, París, Barcelona, Ámsterdam y Murcia.

PROGRAMA PROYECCIONES

En la exposición se proyectan una serie de filmes realizados tanto por cineastas de Mozambique como de otros países. A continuación puedes consultar el horario de estas proyecciones. Más información en este pdf.

MARTES A SÁBADO:
11:00 h. y 17:55 h. Cap. I. Descolonización.
· Visions: Cinema as Foreign Exchange: Zimbabwe, Madagascar, Mozambique
11:23 h. y 18:18 h. Cap. II. Plan comienzo: una aventura real.
· Changer d'image
· A televisão no bairro
12:03 h. y 18:58 h. Cap. III. Censura.
· Deixem-me ao menos subir às palmeiras
· 10 Giorni con i Guerriglieri nel Mozambico Libero
13:38 h. y 20:33 h. Cap. IV. Archivo reverso.
· Vinte e cinco
15:15 h. Cap. V. Utopía.
· Un día en la aldea comunal
· Papa Samora
15:54 h. Cap. VI. Subversión.
· Estas são as armas
· Nkomati, o direito de viver em Paz
17:17 h. Cap. VII. Devolución: espejos y osamenta.
· Kuxa Kanema nº 63
· A FESTA – 10 anos depois

DOMINGO:
11:00 h. Cap. I. Descolonización.
· Visions: Cinema as Foreign Exchange: Zimbabwe, Madagascar, Mozambique
11:23 h. Cap. II. Plan Comienzo: una aventura real.
· Changer d'image
· A televisão no bairro
12:03 h. Cap. III. Censura.
· Deixem-me ao menos subir às palmeiras
· 10 Giorni con i Guerriglieri nel Mozambico Libero
13:38 h. Cap. IV. Archivo reverso.
· Vinte e cinco

Más información: http://www.juntadeandalucia.es/cultura/caac/

DOS DE LAS PROYECCIONES, EN "LA ESPINA ROJA":

10 Giorni con i Guerriglieri nel mozambico libero
Diez Días con los guerrilleros de Mozambique libre
Franco Cigarini, Italia, 1972, 24’
Diálogos en portugués, italiano, francés y lenguas locales.
Fuente: Archivo INAC

En esta película aparece la primera entrevista a Samora Machel. Fue filmada en las Zonas Liberadas en Cabo Delgado, en 1972. Samora habla de su primera idealización del país independiente a un grupo de operarios del municipio italiano de Reggio Emilia, empeñados en el apoyo al Movimiento de Liberación de Mozambique. En los años en los que se preparaba la liberación del país, activistas europeos y americanos se solidarizan y documentan la vida cotidiana de los guerrilleros. Este tipo de imágenes filmadas por directores extranjeros eran difundidas a gran escala, reapropiadas, multiplicadas y dobladas a varios idiomas en todo el Occidente. Una manera de crear presión internacional sobre los gobiernos que protegían las políticas coloniales del régimen de Lisboa.



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Alterar la imagen
Jean-Luc Godard, INA (Fr), 1982, 10’
Diálogos en francés. Sub. en inglés.
Fuente: INA, Francia.

Se trata de un episodio encargado por el Institut National de l’Audiovisuel al director de cine francés Jean-Luc Godard. Es un pequeño ensayo sobre la posibilidad de cambio en la imagen, en la cual Godard evoca su experiencia real durante la coyuntura políticomediática de 1978 a 1979, cuando el nuevo gobierno de Mozambique le invitó a participar en la fundación de un nuevo tipo de televisión. Este episodio nunca llegó a ser emitido.

martes, 6 de marzo de 2012

"FOTOMONTAJE DE ENTREGUERRAS (1918-1939)"

Jim Dollar (Marieta Shaginián).Mess Mend. Entrega 7. La mano negra.Editorial Estatal Moscú, 1924


HASTA EL 27 DE MAYO EN EL MUSO DE ARTE ABSTRACTO ESPAÑOL DE CUENCA

Esta muestra pretende ofrecer un panorama conciso y representativo del origen del procedimiento del fotomontaje como forma artística y de su desarrollo paralelo en diferentes ámbitos, de modo especial en Alemania y en la Unión Soviética en los años veinte, con una particular atención al periodo de eclosión de esta técnica y su práctica: l'entre–deux guerres. Está compuesta casi en su totalidad por préstamos de la colección del estadounidense Merrill C. Berman, y cuenta con más de cien obras de temática diversa, de artistas y diseñadores de diez países. Incluye fotocollages y maquetas originales, así como ejemplares de carteles, postales, revistas y libros.

En manos de artistas como El Lissitzky (1890–1941), Aleksandr Rodchenko (1891–1956) o Gustavs Klucis (1895–1938), el fotomontaje se convirtió en la Rusia soviética en una poderosa herramienta política. La inmediatez significante de la imagen fotográfica fue muy utilizada en la creación de carteles para la propaganda del régimen soviético, los productos del país o los mitos de Lenin y Stalin. Mientras, artistas como los hermanos Sternberg combinaban con maestría el fotomontaje precisamente en el ámbito más específico del montaje de imágenes en movimiento —el cine—, junto a maestros como Eisenstein y Vertov. Casi al mismo tiempo, en Alemania, artistas como Kurt Schwitters colocaban el fotocollage y el fotomontaje en el centro de su práctica artística, y otros como John Heartfield (1891–1968), Max Burchartz (1887–1961) lo incorporaban a su obra para criticar el régimen nacionalsocialista, en pleno ascenso en los años treinta. Otros, como los holandeses César Domela Niewenhuis (1900–1992), Paul Schuitema (1897–1973) o Piet Zwart (1885–1977), aprovecharon la extrema eficacia del fotomontaje para sus anuncios publicitarios de los productos más diversos y el diseño de publicaciones y revistas.

El extenso repertorio de carteles presentes en la exposición muestra el enorme poder que el fotomontaje ejerció en la política, la agitación social, la publicidad y el mercado, al mismo tiempo que hace visible su utilización por las vanguardias durante estas dos décadas. La exposición está acompañada por un catálogo ilustrado en dos ediciones, española e inglesa, que cuenta con un ensayo de Adrian Sudhalter, una cronología y una selección de textos y documentos históricos —algunos de ellos inéditos— de algunos de los artistas representados.

AUTORREFLEXIÓN DEL FOTOMONTAJE (Extracto del ensayo de Adrian Sudhalter, La autorreflexión del fotomontaje: escribir sobre la técnica y exponerla (1920-1931)): http://www.march.es/arte/cuenca/exposiciones/fotomontaje-en-europa/autoreflexion-del-fotomontaje.aspx

lunes, 5 de marzo de 2012

TEXTO DE PIER PAOLO PASOLINI EN EL 90 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO


"EL GENOCIDIO" *

Quisiera excusarme de algunas imprecisiones o inexactitudes terminológicas. La materia (preestablecida) no es literaria, y por desgracia o por fortuna sucede que yo soy un literato y que por ello no poseo los términos de lenguaje para tratarla. Está también establecido que lo que diré no es fruto de una experiencia política en el sentido específico y, por así decirlo, profesional de la palabra, sino de una experiencia que llamaría existencial.
Diré en seguida y lo habréis ya intuido, que mi tesis es muy pesimista, más acre y dolorosamente crítica que la de Napolitano. Tiene como tema conductor el genocidio: señalo que la destrucción y sustitución de valores en la sociedad italiana de hoy lleva, aunque sin matanzas y fusilamientos en masa, a la supresión de vastas zonas de la sociedad misma. No es por otra parte una afirmación totalmente herética o heterodoxa. Existe ya en el Manifiesto de Marx un fragmento que describe con claridad y precisión extremas el genocidio que opera la burguesía con relación a determinados estratos de las clases dominadas, sobre todo no obreras, sino subproletarias o ciertas poblaciones coloniales. Hoy Italia está viviendo de manera dramática por primera vez este fenómeno: vastos estratos, que habían permanecido por así decir fuera de la historia — la historia del dominio burgués y de la revolución burguesa — han sufrido este genocidio, o sea esta asimilación al modo y a la calidad de vida de la burguesía.
¿Cómo sucede esta sustitución de valores? Yo sostengo que hoy ocurre clandestinamente, mediante una especie de persuasión oculta. Mientras que en los tiempos de Marx existía todavía la violencia explícita, abierta, la conquista colonial, la imposición violenta, hoy las fórmulas son más sutiles, hábiles y complejas, el proceso es mucho más maduro y profundo técnicamente. Los nuevos valores sustituyen a los antiguos a hurtadillas, quizá no es necesario siquiera decirlo dado que los grandes discursos ideológicos son casi desconocidos por las masas (la televisión, para dar un ejemplo sobre el cual volveré, no ha ciertamente difundido el discurso de Cefis a los alumnos de la Academia de Módena).
Me explicaré mejor volviendo a mi modo habitual de hablar, es decir, el del literato. En estos días estoy escribiendo una obra en la cual enfrento este tema de manera imaginativa, metafórica: imagino una especie de descenso a los infiernos, donde el protagonista, para hacer experiencia del genocidio del cual hablo, recorre la calle principal de una barriada de una gran ciudad meridional, probablemente Roma, y se le aparecen, una serie de visiones cada una de las cuales corresponde a una de las calles transversales que desembocan en la principal. Cada una de ellas es una especie de sima infernal, de círculo de la Divina Comedia, a la entrada hay un determinado modelo de vida puesto allí a hurtadillas por el poder, al cual sobre todo los jóvenes, y todavía más los muchachos, que viven en la calle, se adecúan rápidamente. Han perdido su antiguo modelo de vida, el que realizaban viviendo y del cual en algún modo estaban satisfechos y hasta orgullosos aunque implicara todas las miserias y aspectos negativos que existían y existen — estoy de acuerdo — como los que menciona Napolitano: y entonces tratan de imitar el nuevo modelo puesto allí por la clase dominante de manera oculta. Naturalmente, yo enumero toda una serie de modelos de conducta, una quincena, correspondientes a diez círculos y cinco Simas. Anotaré, brevemente sólo tres; pero anticipo todavía que la mía es una ciudad del centro-sur y el discurso vale sólo relativamente para la gente que vive en Milán, en Turín, en Bolonia, etc.
Por ejemplo, existe el modelo que preside un cierto hedonismo interclasista, el cual impone a los jóvenes que inconscientemente lo imitan, adecuarse en el coortamiento, en el vestir, en los zapatos, en el modo de peinarse o de sonreír, en la manera de moverse o gesticular de acuerdo con lo que ven en la publicidad de los grandes productos industriales: publicidad que se refiere, casi racialmente, al modo de vida pequeño burgués. Los resultados son evidentemente penosos, porque un joven pobre de Roma no está todavía en situación de realizar esos modelos y ello crea en él ansias y frustraciones que lo llevan al umbral de la neurosis. O existe el modelo de la tolerancia, de la permisibilidad. En las grandes ciudades y en el campo del centro-sur regía todavía un cierto tipo de moral popular, más bien libre, por cierto, pero con tabúes que eran suyos y no de la burguesía; no era hipocresía, por ejemplo, sino simplemente una especie de código al cual todo el pueblo se atenía. En un cierto momento el poder ha tenido necesidad de un tipo distinto de súbdito, que fuese antes que nada un consumidor, y no era un consumidor perfecto si no se le concedía una cierta permisividad en el campo sexual. Pero el joven de la Italia retrasada también trata de adecuarse a este modelo de manera tonta, desesperada y siempre neurotizante. O finalmente un tercer modelo, que yo llamo de la afasia, de la pérdida de la capacidad lingüística. Toda la Italia centromeridional tenía sus propias tradiciones regionales o ciudadanas, de una lengua viva, de un dialecto que era regenerado por la invención continua y en el interior de este dialecto, jergas ricas de invenciones casi poéticas: a la cual contribuían todos, día a día, cada noche nacía una frase nueva, un chispazo, una palabra imprevista, había una maravillosa vitalidad lingüística. El modelo instalado ahora allí por la clase dominante los ha bloqueado lingüísticamente. En Roma, por ejemplo, nadie es ya capaz de inventar, se ha caído en una especie de neurosis afásica; o se habla una lengua falsa, que no conoce dificultades ni resistencias, como si todo fuese fácilmente conversable —se expresan como en los libros— o en cambio se llega directamente a la verdadera afasia en el sentido clínico de la palabra. Se es incapaz de inventar metáforas y movimientos lingüísticos reales, casi se gruñe, o se dan empellones, o se ríen a carcajadas sin saber decir otra cosa.
Esto sólo para dar un breve resumen de mi visión infernal, que sin embargo yo vivo existencialmente. ¿Por qué esta tragedia aflige por lo menos a dos tercios de Italia? ¿Por qué este genocidio debido a la aculturación impuesta fraudulentamente por las clases dominantes? Porque la clase dominante ha dividido netamente «progreso» y «desarrollo». A ella le interesa sólo el desarrollo, porque sólo de allí extrae sus beneficios. Es necesario hacer de una buena vez una distinción drástica entre los dos términos: «progreso» y «desarrollo». Se puede concebir un desarrollo sin progreso, cosa monstruosa que es la que vivimos aproximadamente los dos tercios de Italia; pero en el fondo se puede concebir también un progreso sin desarrollo, como sucedería si en algunas zonas campesinas se aplicasen nuevos modos de vida culturales y civilizados aunque sin o con un mínimo de desarrollo material. Es necesario —y és éste en mi opinión el papel del partido comunista y de los intelectuales progresistas— tomar conciencia de esta disociación atroz y hacerla consciente en las masas populares para que precisamente desaparezca, y desarrollo y progreso coincidan.
¿Cuál es en cambio el desarrollo que este poder quiere? Si queremos comprenderlo mejor, leamos el discurso de Cefis a los alumnos de Módena que citaba antes y encontraremos una noción de desarrollo como poder multinacional —o transnacional como dicen los sociólogos — fundado, entre otras razones, sobre un ejército que ya no es nacional, tecnológicamente avanzadísimo, pero ajeno a la realidad del propio país. Todo esto borra de un golpe al fascismo tradicional, que se fundaba sobre el nacionalismo o sobre el clericalismo, viejos ideales, naturalmente falsos; pero en realidad se está asentando una forma de fascismo completamente nueva y todavía más peligrosa. Me explico mejor. Está en curso en nuestro país, como he dicho, una sustitución de valores y de modelos, sobre la cual han tenido gran peso los medios de comunicación de masas y en primer lugar la televisión. Con esto no sostengo para nada que estos medios sean en sí negativos: estoy por el contrario de acuerdo que podrían constituir un gran instrumento de progreso cultural. Pero hasta ahora, tal como han sido usados, son un medio de espantoso retroceso, de desarrollo precisamente sin progreso, de genocidio cultural para por lo menos dos tercios de italianos. Vistos en esta luz, también los resultados del 12 de mayo contienen un elemento de ambigüedad. Según me parece a los «no» ha contribuido poderosamente también la televisión que, por ejemplo, en estos veinte años ha devaluado todo contenido religioso: ¡oh sí!, hemos visto a menudo al Papa bendecir, los cardenales inaugurar, hemos visto procesiones innumerables, pero eran hechos contraproducentes a los fines de la conciencia religiosa. De hecho sucedía, en cambio, por lo menos a nivel inconsciente, un profundo proceso de laicidad, que consignaba las masas del centro-sur al poder de las mass-media y mediante éstas a la ideología del poder: al hedonismo del poder consumista.
Por esto se me ocurre decir —de manera demasiado violenta y exagerada, quizás— que en el «no» hay un doble sentido: por una parte un progreso real y consciente, en el cual los comunistas y la izquierda han tenido un gran papel; por otra un progreso falso, por el cual los italianos aceptan el divorcio debido a las exigencias laicas del poder burgués: porque quien acepta el divorcio es un buen consumidor. He aquí por qué, por amor a la verdad y por un sentido dolorosamente crítico, yo puedo agregar una predicción de tipo apocalíptico y es ésta: si debiera prevalecer en la masa de los «no», la parte que ha tenido el poder, sería el fin de nuestra sociedad. No sucederá, porque precisamente en Italia hay un fuerte partido comunista, hay una intelligenzia bastante avanzada y progresista; pero el peligro existe. La destrucción de los valores en curso no implica una inmediata sustitución de otros valores, con su bien y con su mal, con el necesario mejoramiento del tenor de vida y al mismo tiempo con un real progreso cultural. Existe, en medio, un momento de imponderabilidad y es precisamente el que estamos viviendo; y en esto reside el grande y trágico peligro. Pensad qué puede significar en estas condiciones una recesión y por cierto no se enfrenta sin estremecerse siquiera por un instante el paralelo —quizás arbitrario, quizás novelesco— con la Alemania de los años treinta. Existe alguna analogía entre nuestro proceso de industrialización de los últimos diez años y el alemán de aquella época: fue en estas condiciones que el consumismo abrió el camino, con la recesión de los años veinte, al nazismo.
He aquí la angustia de un hombre de mi generación, que ha visto la guerra, los nazis, los SS, que ha sufrido por ello un trauma que nunca olvidó completamente. Cuando veo a mi alrededor jóvenes que están perdiendo los antiguos valores populares y absorben los nuevos valores impuestos por el capitalismo, arriesgando así una forma de inhumanidad, una forma de atroz afasia, una brutal ausencia de capacidad crítica, una pasividad facciosa, recuerdo que estas eran precisamente las características típicas de los SS: y veo así extenderse sobre nuestra ciudad la sombra horrenda de la cruz gamada. Una visión apocalíptica, por cierto. Pero si junto a ella y a la angustia que la produce, no hubiera también un elemento de optimismo, la convicción de que existe la posibilidad de luchar contra todo esto, simplemente no estaría aquí, entre vosotros, para hablar.

* Se trata de una intervención en la Fiesta de la «Unidad» de Milán (verano de 1974). La versión escrita se debe a la redacción de «Rinacista». Se oye aquí mi «voz» y por ello no excluyo del volumen este escrito repetitivo y obstinado.

Fuente: Escritos corsarios. Monte Avila Editories (1978)

domingo, 4 de marzo de 2012

MURIÓ GIRARDI, IMPULSOR DE "CRISTIANOS POR EL SOCIALISMO"


El pasado 25 de febrero murió en Roma el teólogo y filósofo Giulio Girardi. Deja tras de sí no sólo una obra intelectual impresionante sino una vida cargada de sentido por quien ha sabido -como decía el joven Marx en sus Manuscritos- "ser mucho", no teniendo nada. Por su vida y su obra somos muchos los que, ante su ausencia, nos sentimos obligados a expresar el reconocimiento por tanto como le debemos.

Girardi, en los años setenta del siglo pasado, fue promotor del movimiento "Cristianos por el socialismo" que tantos caminos abrió en biografías personales y trayectorias colectivas. Ya antes, desde los sesenta, Girardi fue de los que, al calor del Vaticano II, impulsó lo que entonces se llamó diálogo entre marxistas y cristianos. Su libro pionero sobre Marxismo y cristianismo (1967), escrito con tanto rigor como voluntad de entendimiento recíproco, fue obra maestra para aproximar análisis y unir voluntades. De aquellos años es también la monumetal Enciclopedia sobre el ateísmo que él mismo dirigió.

Obras posteriores como Por una pedagogía revolucionaria, Fe cristiana y materialismo histórico o La túnica desgarrada: la Iglesia entre la conservación y la liberación, fueron hitos destacados en un recorrido donde a su reflexión teórica le acompañó su compromiso en la praxis. Impulsor de la teología de la liberación desde Europa, no dejó de apoyar también procesos de transformación social que tenían lugar en otras latitudes, siendo especialmente notorio su compromiso activo con la revolución sandinista de Nicaragua.

El recuerdo de sus elaboraciones teóricas y el testimonio de su fe más allá de dogmas permanecerán imborrables. La acción de quien supo dialogar dejó semillas que fructificaron.

José Antonio Pérez Tapias. Filósofo.

sábado, 3 de marzo de 2012

"REGEN" ("LLUVIA"), PELÍCULA DE JORIS IVENS CON MÚSICA DE HANS EISLER


Título: Lluvia
Título original: Regen
País: Holanda.
Año: 1929.
Duración: 12 min.
Director: Joris Ivens, Mannus Franken
Guión: Joris Ivens, Mannus Franken
Producción: CAPI Amsterdam
Productor: Joris Ivens, Mannus Franken
Montaje: Joris Ivens
Música: 1932: Lou Lichtveld; 1941: Hanns Eisler

Documental sobre el inicio y el fin de un chaparrón en Ámsterdam, que es otra de las ciudades filmadas por realizadores de vanguardia durante los años 20 (Moscú, Berlín, París o Nueva York).

Joris Ivens (Nimega, 1898 - París, 1989). Director de cine holandés (...), con trece años fue ya capaz de rodar un primer cortometraje amateur, La flecha ardiente. Estudió Economía en Rotterdam, y Química en la Universidad de Charlottenbourg, mientras lo simultaneaba con el aprendizaje de la técnica fotográfica. (...) En 1926 regresó a la empresa paterna y comenzó a participar en el incipiente movimiento cineclubista de la época. Ese contacto con las tendencias de vanguardia le influyó en sus siguientes obras, caso de El puente o La lluvia, de marcado carácter experimental.A finales de los años veinte viajó a la antigua URSS, donde conoció a los más importantes realizadores soviéticos y adquirió un compromiso ideológico que le acompañaría el resto de su vida. Sin embargo, en un primer momento la influencia soviética es tan patente que las películas de Ivens glosan los avances del comunismo (Construimos) o, sin más, se adscriben a la corriente del "maquinismo" (Sinfonía industrial). Ya en Bélgica entró en contacto directo con las luchas obreras, y llega a filmar importantes huelgas mineras (Borinage). En 1936 se trasladó a Estados Unidos, donde se relacionó con intelectuales como Ernest Hemingway, Lillian Hellman, Robert Flaherty o John Dos Passos. Juntos fundan la sociedad Contemporary Historians, con el objetivo de producir una película que presentase al mundo la lucha de la República española frente al alzamiento militar de Francisco Franco. Dirigida por Ivens con un presupuesto de 2.000 dólares, Tierra de España se convierte en uno de los más estremecedores documentos sobre la Guerra Civil, al estructurarse sobre dos ejes: la lucha de los milicianos y los movimientos campesinos...

Hemingway se encargaría de poner su voz al narrador de este filme. Tras vivir el riesgo físico real de que rodando en el frente alguien le disparase un tiro, optó por una mayor tranquilidad y viajó a China. Pero sería en Estados Unidos donde rodara la mítica La electrificación y la tierra, documental didáctico para convencer a los granjeros de la necesidad de poner electricidad en sus casas. La tecnología como fuente primaria de cambio social es el vértice sobre el que gira esta película, surgida al amparo de los nuevos aires del New Deal puesto en marcha por el presidente Roosevelt.Joris Ivens marcharía después a los países del Este de Europa, rodando en Checoslovaquia (Los primeros años), Polonia (La paz vencerá), la URSS (La amistad vencerá) o la República Democrática Alemana (El canto de los ríos). Afincado en Francia, codirigió Las aventuras de Till l'Espiegle, su único acercamiento al cine de ficción.

En los años sesenta orientaría su compromiso social y político hacia la pobreza que padece Latinoamérica y la agresión sufrida por Vietnam. ...A Valparaíso describe con enorme crudeza la progresiva ruina de una ciudad chilena antaño próspera, como símbolo de una degradación que sólo puede conducir al futuro surgimiento de revoluciones (...). Por lo que respecta a la guerra de Vietnam, Ivens la reflejó en varias películas, aunque destaque sobre todas Paralelo 17, que pretende narrar la capacidad organizadora de un pueblo bajo las bombas. Ya traspasada la barrera de los 65 años empieza a colaborar con la que será su mujer, Marceline Loridan. Juntos filman numerosos documentales en Holanda, Vietnam o China. En 1984 el gobierno español le concedió la Medalla de Oro de las Bellas Artes (...) (Extracto biografía de Joris Ivens en docucinema.wordpress.com)

Tras su «opera prima» El Puente (De Brug, 1928), Joris Ivens dirige Branding, 1929, un drama en el que, con actores no profesionales, narra las penurias de un pescador en paro. Ivens participa además en el comité fundacional de la Film-Liga, el primer cine-club de Holanda, lo que le da la oportunidad de conocer a los primeros representantes de la vanguardia mundial y determinará una nueva orientación creadora en la obra del director holandés.

Influenciado tanto por el germano Walther Ruttman como por el soviético Dziga Vertov, Ivens se desmarca abiertamente del discurso de ambos realizadores para ofrecernos en Regens un poema estético de luz y movimiento. Rodada durante tres meses en las calles de Amsterdam, Ivens centra en la lluvia el objeto de su interés. Se esfuerza por proteger este motivo de cualquier distracción que otros objetos puedan ocasionar al espectador.

El fenómeno meteorológico es esta vez el único protagonista y, a través de él, se nos muestra la vida en la ciudad, modificada por tal circunstancia. Ivens prescinde de toda literatura y describe el suceso en imágenes. Las gotas de lluvia que se deslizan por los cristales, los charcos en el pavimento que reflejan el discurrir de los vehículos o los transeúntes que se cobijan bajo sus paraguas constituyen un espectáculo altamente fotogénico, una sinfonía visual de tintes impresionistas,un auténtico deleite para los sentidos.

El 14 de diciembre de 1929,el film se estrena en el Amsterdamse Filmliga, siendo recibido como un gran acontecimiento en los círculos cinematográficos especializados, lo que le vale a Ivens el ser elogiado como uno de los cineastas más innovadores e importantes del momento. Sonorizada en 1931 por Hélène Van Dongen, Lou Lichtvel escribe la partitura musical. En 1940,Hanns Eisler compondrá una nueva banda musical. (Texto de Luis Enrique Ruiz, tomado de Obras Maestras del Cine Mudo).Via

Fuente: Doctor Ojiplático

viernes, 2 de marzo de 2012

EN EL 38 ANIVERSARIO DE LA EJECUCIÓN DE SALVADOR PUIG ANTICH: "LA ESPERANZA DEL CONDENADO A MUERTE", DE JOAN MIRÓ


Joan Miró
La esperanza del condenado a muerte I, II, III
Acrílico sobre tela
1974
267 x 351 cm (cada uno)
Fundació Miró, Barcelona.

El tríptico “La esperanza del condenado a muerte” es un homenaje al anarquista catalán Salvador Puig Antich, ejecutado por el método del garrote vil el 2 de marzo de 1974, por pertenecer al MIL (Movimiento Ibérico de Liberación).

Lo pintó Joan Miró el año 1974, al conocer la ejecución del anarquista catalán.

Joan Miró era partidario de la República, como lo demuestra su participación en pabellón español de la Feria de París de 1937, junto a Picasso, Julio González entre otros.

En esta obra Miró se muestra crítico con la situación política del momento, y se posiciona en favor de la libertad y explora nuevos caminos.

El Régimen de Franco lo ignoró por completo, a pesar de su triunfo y reconocimiento internacional. Solo a partir de la exposición antológica que organizó el Ayuntamiento de Barcelona en el año 1968, empezó a romperse el cerco de silencio que se había establecido en torno a él.

Sobre el tríptico las palabras de Joan Miró recogidas en el catálogo de la exposición de la Fundación “Libertad y Esperanza”, del año 1986:

"(...) Hace años, en una gran tela había pintado un trazo, un pequeño trazo blanco; en otra, un trazo azul. Y luego, un día, sucedió... en el momento en que dieron garrote a ese pobre muchacho, catalanista, Salvador Puig Antich. Yo sentía que era aquéllo. El día que le mataron. Terminé esta tela el día en que le mataron. Sin saberlo. (...)
Su muerte. Una línea que iba interrumpirse. Es un tríptico, que llamé La esperanza del condenado a muerte. No era en absoluto una coincidencia intelectual "


Si observamos: Miró utilizada línea como camino abierto. Es una línea que no se cierra en sí misma, que no cierra nada ni limita.

En la obra Joan Miró (Grandes Biografías), editada por Ediciones Rueda J.M. S.A. en el año 2000 - Páginas 177 y 178, se recogen la palabras del artista:

“Detesto la línea cerrada, la línea que gira sobre sí misma. Un día, mirando mi último intento, me abandonó la incomodidad, que fue reemplazada por la alegría. Cogí el pincel y dibujé la línea de un solo gesto. Pero no la consideré definitiva sino hasta después de otro mes de silencio".

Fuente: Arte en el Aula

La esperanza del condenado a muerte I


La esperanza del condenado a muerte II


La esperanza del condenado a muerte III


jueves, 1 de marzo de 2012

"EL TALÓN DE HIERRO", O CÓMO CONTAR EL FINAL DEL CAPITALISMO DESDE EL FUTURO SOCIALISTA

Título: El Talón de Hierro
Autor: Jack London

Editorial: Akal
Traductor: Julio García Mardomingo
ISBN 978-84-460-3471-1
Dimensiones 12x18
N.° páginas 304
Año edición 2011
Precio 9,50 €


RESEÑA DEL ESCRITOR RAMÓN PEDREGAL CASANOVA

“La historia de la lucha de la clase obrera por su emancipación, por la justicia social, no se puede entender más que como parte de la historia del poder político, el cual, en sus niveles más altos, es el poder de los imperios y los Estados.”

Jack London (1876-1916) fue un escritor de palabra poderosa y combativa criado por una esclava que cuando tenía 14 años dejó la escuela y emprendió su formación autodidacta a base de leer filosofía, literatura, ciencias de la naturaleza, sociología y política. Entre los autores que recorrió se citan a Nietzsche, Flaubert, Darwin, y Karl Marx. Jack London contaba que la lectura de El Manifiesto Comunista le impulsó como militante comunista. Fue minero en Alaska, contrabandista, pescador, corresponsal de guerra, vendedor de periódicos y obrero en fábricas.

En ‘El talón de hierro’, recientemente reeditada, Jack London narra desde su vivencia proletaria y conciencia revolucionaria el tiempo en que la clase obrera vive en barrios paupérrimos, sórdidos, degradados… durante la última crisis del capitalismo; y pone esa misma luz de conciencia social a la expresión y obra de la clase explotadora, la alta burguesía, propietarios de los medios de producción y propaganda. Tan actual es su exposición que reconocemos a los que hoy imperan como propietarios del Estado, que ejercen el poder político y disponen de los medios de coacción, de los medios para ejercer la violencia física, moral y económica y la emplean para mantenerse y seguir robando la plusvalía. Los reconocemos, los reconocemos a pesar de que hace casi un siglo que la novela fue escrita: ‘El talón de hierro’ ilumina el escenario que pisamos.

Jack London coge por dentro y por fuera a las huestes mercenarias de que dispone la gran burguesía y oímos alto y claro a sus defensores: desde el periodismo, desde la iglesia, desde la policía, los jueces, los gobernantes… y dejan constancia de su propósito, de su objetivo, de sus formas de interpretar y vender al pueblo o imponer al pueblo la sociedad que dirigen, y el plan de futuro.

Relato a dos voces

La novela, construida con dos voces al simular ser un documento encontrado, se nos presenta con el prólogo de quien ha descubierto el documento y nos lo muestra. La voz narrativa de la novela es la de la esposa del protagonista, Ernest Everhard,contando el proceso revolucionario en el que era dirigente. A su vez, a pie de página aparecen las acotaciones de quien busca aclarar asuntos que desde la distancia temporal, siete siglos después de aquella lucha final, necesitan algún dato histórico que complete la lectura.

Antagonismos de clases

La discusión filosófica, los acontecimientos fundamentales en la historia, la realidad del momento, descubren pormenorizadamente los antagonismos de clase desde el principio. El diálogo en torno a una huelga entre el protagonista y un responsable de la iglesia le hará decir a éste que la violencia será la solución si no se aúnan el capital y el trabajo “para su beneficio bruto”. Esa discusión abrirá una brecha en el obispo que sentirá la necesidad de observar sus propios actos y los de su institución y, como consecuencia de ello, en el desarrollo novelístico adoptará posturas contrarias a la norma. Ernest, sin dejar de batallar, pone en cuestión a los comerciantes, a los pequeños y medianos empresarios, a los profesionales, a los serviles que desaprueban cualquier observación científica sobre la realidad. En ese camino seguimos el proceso de cambio de quien sería su compañera y su padre sumados a la lucha por el socialismo, sufriendo persecuciones y librando batallas que desembocarían en la revolución.

En la novela encontramos libertad de horarios comerciales, accidentes laborales, robos (cosa habitual entre unos y otros). Los poderosos de la sociedad robaban legalmente, o legalizaban sus robos, mientras que los robos de las clases más bajas eran siempre ilegales. No había nada seguro a no ser que estuviera bien guardado. Había batallones de vigilantes para tratar de impedir los robos. Las casas de los acomodados eran una combinación de depósitos seguros, cajas fuertes y cámaras acorazadas. Y aparece la distinción entre la ley y la justicia, y por ahí pasarán las formas de hacerse rico, la colaboración de los cuadros medios con el poder establecido, la información controlada, las decisiones sobre la vida de los trabajadores escudadas en el nombre de Dios, las bombas de racimo como respuesta a las reivindicaciones obreras, la aprobación de leyes de carácter preventivo, los asaltos y violencia física del aparato estatal, la negación o suspensión de la misma ley cuando la circunstancia la hace desfavorable al capital, la lucha clandestina, la agudización de las contradicciones políticas y sociales, y la huelga general de los trabajadores que se ve enfrentada con la guerra total declarada por la oligarquía, ‘El Talón de hierro’. Si el escrito encontrado termina abruptamente con lo que parece en un primer momento la victoria de los explotadores, ahí suspende la escritura Avis Everhard. La esposa revolucionaria, el segundo narrador, que es quien ha encontrado siglos después el escrito, nos cuenta el resultado de la lucha desde el socialismo.

Tanto si no ha leído ‘El talón de hierro’, como si lo ha leído, es el momento de leerlo, contarlo e invitar a su lectura. Es un clásico actual de la revolución. Un último comentario. El prólogo de Hiru, más allá de los comentarios personales y de cuchicheo de quien firma el prólogo en Akal -que recorre todo lo inútil para entender la novela hoy y entender el propósito del autor- el volumen editado por Hiru parte de un prólogo que centra la atención en algo fundamental de la novela de London: aquello que nos puede aportar al momento en que vivimos, y el análisis de lo que dice el autor desde las fuentes revolucionarias de Marx. La entrada, que firma el maestro Alfonso Sastre, lo dice todo. Con esto la novela se abre a la lectura y la emoción como si fuese un espectáculo que nos atañe. Fundamental.


"El talon de hierro" en la editorial Hiru


London y sus libros

En 1900 publicó ‘El hijo del lobo’, una serie de relatos que le hicieron muy conocido; en 1903 ‘Los de abajo’, ‘La llamada de la selva’, y ‘El pueblo del abismo’; en 1904 ‘El lobo de mar’; en 1905 ‘Guerra de clases’; en 1906 ‘Colmillo blanco’; en 1907 ‘El talón de hierro’; en 1909 ‘Martín Eden’; en 1910 ‘La Revolución y otros ensayos’; en 1911 ‘El crucero del Snarki’; en 1913 ‘John Barleycorn’; en 1915 ‘El vagabundo de las estrellas’;… Lenin leía en sus últimos días ‘Amor a la vida’. El conjunto es una producción enorme.En algunos de sus libros se aprecia más directamente su fortaleza ideológica, como en ‘El pueblo del abismo’, ‘El talón de hierro’, ‘Amor a la vida’, o ‘La revolución y otros ensayos’. La entrega a su labor como escritor le hacía dedicar un mínimo de seis horas diarias, que empleaba al estudio de historias de otros autores, a leer noticias periodísticas, resolver contradicciones ideológicas, y analizar las luchas obreras y las perspectivas sociales.

Fuente: Crónica Popular