viernes, 17 de julio de 2015

70 AÑOS DE LA SINFONÍA Nº 9 DE DIMITRI SHOSTAKOVICH



FUE COMPUESTA PARA CELEBRAR LA VICTORIA SOVIÉTICA SOBRE EL FASCISMO

La “Sinfonía Nº 9 en mi bemol mayor”  Op.70 fue empezada en el mes de abril de 1945, pensando escribir una gran sinfonía para solistas y coros celebrando la victoria, como había declarado en sus intenciones de 1943. Pero el compositor cambió su idea inicial, deteniendo durante tres meses la composición. Volvió a su trabajo, con un planteamiento totalmente distinto el 26 de julio, escribiéndola rápidamente, terminando la partitura el 30 de agosto de 1945. Se estrenó en Leningrado el 3 de noviembre del mismo año, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Leningrado dirigida por Yevgeny Mravinsky.

Es la tercera sinfonía de su ciclo de sinfonías de guerra. Cuando se estrenó, las autoridades soviéticas pensaban en una gran obra para la celebración de la victoria rusa sobre la Alemania Nazi. Pensaban que Shostakovich se inspiraría en la sinfonía de Beethoven de idéntico número, construyendo una obra para gran orquesta, solistas y coro, que terminaría con un gran himno de alabanza en honor a Stalin. Pero Shostakovich tenía una idea completamente diferente de la victoria.

El primer movimiento, allegro, está escrito en forma sonata. El primer tema es presentado por la cuerda. Un tema juguetón e irónico. El segundo tema tiene algo de música de circo. Los intentos del trombón para cambiar de tonalidad proporcionan efectos divertidos. La exposición es repetida. Continúa con un desarrollo de forma clásica. Durante esta época el compositor solía tocar todas las tardes las sinfonías de Haydn, adaptadas para dúo de piano, con el compositor Dimitri Kabalevsky. Una también clásica recapitulación cierra el movimiento.

El segundo movimiento, moderato, posee un melancólico lirismo. Los temas son presentados por la madera con una orquestación austera. Empieza con un solo del clarinete acompañado por los violoncelos y contrabajos en pizzicato. La melodía gana expresividad cuando es interpretada conjuntamente con la flauta y el fagot. La música se vuelve más amenazadora con un misterioso ritmo de las cuerdas acompañando al corno inglés. En la parte final las flautas interpretan nuevamente el tema inicial.

El tercer movimiento, presto, constituye el scherzo. Empieza mediante una dinámica melodía del clarinete, pronto acompañado por el piccolo y las flautas. En la sección correspondiente al trio, una trompeta triunfal toma el protagonismo acompañada por ecos del trombón, otro de los momentos de influencia de Mahler. Después del retorno del scherzo, la música se va diluyendo uniéndose sin transición al siguiente movimiento.

El cuarto movimiento, largo, empieza con el sonido de los trombones y la tuba. Un solo para fagot presenta una siniestra melodía, contestada por los trombones de modo contundente. Pero el fagot continúa con su triste melodía, que enlaza sin interrupción con el movimiento final.

El último movimiento, allegretto, empieza con la melodía del fagot que se transforma lentamente en una marcha alegre, sin que termine de ocultarse cierta amenaza. Un crescendo nos conduce a la parte final, en la cual la trompeta nos lleva en un modo aparentemente más feliz, en forma de un galop desenfrenado, hacia una coda triunfal.

Fuente: Historia de la Sinfonía

jueves, 16 de julio de 2015

"EL FINAL DE LA GUERRA, LA ÚLTIMA PUÑALADA A LA REPÚBLICA", DE PAUL PRESTON

Reseña de María Rosa de Madariaga (Historiadora. Consejo de Redacción de Crónica Popular)


Más que una reseña al uso sobre la obra El final de la guerra. La última puñalada a la República ((Debate, 2014), del historiador británico Paul Preston, lo que damos en las páginas que siguen es un artículo en el que, por su elevado interés y el desconocimiento que todavía hoy se tiene sobre el tema, tratamos de reflejar los elementos esenciales que conformaron el golpe de Estado del coronel Segismundo Casado contra el Gobierno de la II República y la entrega de Madrid al general golpista Francisco Franco, el 5 de marzo de 1939. El libro de Paul Preston lo merece. Compuesto de doce capítulos y un Epílogo, se inicia con el capítulo titulado “Una tragedia innecesaria”, del que vale la pena transcribir el primer párrafo:


Esta es la historia de una tragedia humanitaria evitable que costó muchos miles de vidas y arruinó decenas de miles más. Tiene numerosos protagonistas, pero se centra en tres individuos. El primero, el doctor Juan Negrín, víctima de lo que se podría llamar una conjura de necios, trató de impedirla. Los otros dos fueron responsables de lo acontecido. Uno, Julián Besteiro, actuó con ingenuidad culposa. El otro, Segismundo Casado, con una sorprendente combinación de cinismo, arrogancia y egoísmo”.

En efecto, la historia se centra sobre todo en estos tres hombres, de los que Preston traza un fino análisis psicológico. Pero hay otros muchos personajes que, como en las tragedias griegas, forman parte del coro. El relato empieza con el coronel Casado, al que Preston presenta como a un “eterno insatisfecho”, calificativos a los que habría que añadir los de “obseso anticomunista”, dos características que bastan quizá para explicar su comportamiento casi al final de la guerra, cuando lanzó el 5 de marzo de 1939 un golpe militar contra el gobierno de Juan Negrín, con el argumento de que éste era una marioneta del Partido Comunista, y de que se preparaba un golpe de Estado para imponer una dictadura comunista sometida a la Unión Soviética. Así se producía al final de la guerra civil un escenario parecido al del comienzo, en el que los militares facciosos, como Franco y Mola, se alzaron contra el gobierno legítimamente constituido con el pretexto de que los comunistas preparaban un asalto al poder. Naturalmente, tanto en un caso como en el otro, estas acusaciones eran totalmente falsas. Como Preston demuestra a lo largo de las páginas de su libro, Negrín no era ni mucho menos una marioneta de los comunistas y la acusación de que se proponía encabezar personalmente un golpe comunista carecía totalmente de fundamento. Los testimonios del corresponsal de guerra estadounidense Herbert Matthews, que conocía bien a Negrín, y de Marcelino Pascua, gran amigo personal suyo desde siempre, expresaban una opinión sobre el líder socialista que contradecía totalmente esas acusaciones.

Según Matthews, Negrín veía que Rusia era la única nación que ayudaba a la España republicana y que los comunistas eran los mejores soldados y los más disciplinados, sin que eso significase ni mucho menos que estuviera a sus órdenes. Para Marcelino Pascua, el personaje político al que más admiraba Negrín era Clemenceau, jefe del gobierno francés durante la Primera Guerra Mundial, y el eslogan preferido de Negrín era el comentario de Clemenceau: “En la guerra como en la paz, los que tienen la última palabra son los que no se rinden jamás”.

Cuando Casado, que era desde mayo de 1938 comandante del Ejército Republicano del Centro, lanzó su golpe, afirmaba que lo hacía para poner fin a una matanza cada vez más insensata, y porque estaba convencido de que podría obtener la clemencia de Franco para todos, excepto para los comunistas. Cuando adoptó en sus negociaciones con Franco la postura de que el conflicto estaba ya perdido para la República, mostró que no tenía nada que ofrecer a cambio. Totalmente ajeno a la realidad, e imbuido de una asombrosa fatuidad pensaba que podría convencer a Franco de que, por encima de las diferencias ideológicas, ambos pertenecían a la “gran familia militar”. Pretender ponerse en el mismo plano que Franco, que contaba con el apoyo de la Alemania nazi y la Italia fascista, era un completo despropósito. Aunque la derrota de la República parecía estar próxima, era todavía posible pensar en un desenlace que permitiera la evacuación de los políticos y soldados que corrían mayor riesgo y ofreciese garantías a la población civil que dejaban a sus espaldas.

Preston cita las palabras que Negrín había comentado a Juan Simeón-Vidarte, miembro del Comité Ejecutivo del Partido Socialista: “La paz negociada, siempre; la rendición sin condiciones para que fusilen a medio millón de españoles, eso nunca”. Y Ernst Hemingway resumía la postura de Negrín con que en una guerra nunca se puede reconocer, ni siquiera a uno mismo, que todo está perdido, ya que, si lo reconoces, te machacan. El que está siendo machacado, se niega a reconocerlo y sigue luchando, gana todas las batallas definitivas, a menos que lo maten, se muera de hambre o se vea privado de armas o traicionado. “Todas estas cosas le sucedieron al pueblo español. Muchos murieron, sucumbieron al hambre o fueron privados de armas o traicionados”. Esta situación fue consecuencia de las acciones de Casado, que ocasionaron miles de muertos.

Aunque la derrota de la República era previsible, la revuelta de Casado contra el Gobierno de Negrín la precipitó al desencadenar en el Madrid asediado por las fuerzas franquistas una “mini guerra civil”, en palabras de Preston, que costó la vida de dos mil personas y dio al traste con los planes de evacuación de miles de republicanos.

SEGUIR LEYENDO: http://www.cronicapopular.es/2015/07/el-final-de-la-guerra-la-ultima-punalada-a-la-republica-de-paul-preston/

miércoles, 15 de julio de 2015

"Z / Ζει!", ACCIÓN URBANA DE LAURA CAZZANIGA EN ATENAS (2015)



Z / Ζει!
5’ 00’’.
Atenas 2015
Texto-acción Atenas
Laura Cazzaniga (Italia)

Z / Ζει! Es la acción urbana que Laura Cazzaniga desarrolló en marzo, en Atenas, dentro del amplio programa de arte y activismo P.I.G.S.

La Z es una letra que en Grecia tiene un significado muy preciso. Z alude, de hecho, a la palabra "Ζει", que en griego antiguo significa "Vive / Está vivo".

Venía escrita, durante los desfiles de protesta, por los manifestantes que se oponían al Régimen de los Coroneles (1967-1974), después de los repetidos asesinatos políticos y de la matanza del diputado socialista griego Gregoris Lambrakis, en 1963.

Esta letra quedó proscrita hasta que vino retomada en la famosa novela política "Z" (1967) del escritor Vassilis Vassilikos y también en la celebre película "Z" (1969) de Costa-Gavras, galardonada con dos Premios Oscar.

La Z es, desde entonces, un símbolo de resistencia y de disenso; un afilado simulacro de denuncia que Laura Cazzaniga ha decidido retomar, después de muchos años, otorgándole un nuevo sentido en la actual crisis económica griega.

La artista ha pegado centenares de Z por toda Atenas, pasando por la sede del Parlamento griego a plaza Syntagma, el Politécnico, lugar histórico de revuelta estudiantil, y el barrio anárquico de Exarchia.

P.I.G.S. es el acrónimo de Portugal, Italia, Grecia, España, cuatro países del área mediterránea. Cada país interpretó la crisis actual y las resistencias sociales y artísticas en los encuentros anteriores de Atenas (A.R.T.H.E.S.I.S., Nosotros Social Centre), Roma (AuditoriumArte, MAAM–Museo dell’altro e dell’altrove de Metropoliz), Barcelona, con La Ravala, (Arts Santa Mònica, Ágora Juan Andrés, Casa de la Solidaritat, Llibreria Veusambveu, Reial Cercle Artístic), con una sesión video memorable, performances, charlas y debates. En Lisboa intervinieron Silva Manuela Branco Jorge, Mario Rui Gomes Pinto, Alessandro Zorzetto, Andrea Staid y Massimo Mazzone.

P.I.G.S. esta hecho por: Escuela Moderna/Ateneo Libertario, La Ravala, Andrea Staid, Andrea Aureli, Giorgio De Finis, Fabrizio Boni, Beltran Roca Martinez, Giorgio Byron Davos, Cuco Suarez, Pedro G. Romero, BPM, Juan Pablo Macias, Glac/Caracas, Nosotros, a.r.t.h.e.s.i.s. Atene, Mario Rui Pinto, a Ideia Lisboa, Particula/Oporto, Aladin, Paolo Palermo e Valerio Muscella, Paolo Di Vetta, Raquel Anton Panchòn, Bru Aguillo Vidal, Beatriz Guijarro Turègano, Luca Stasi, Gemma Saez Mazariegos, David Bravo Bordas, David Liver(Y Liver), Juan Domingo Sanchez Estop, Bifo, Mauro Folci, Iralinks/Framecutter, Domingo Mestre, Nùria Güell, Metropoliz Lab, Massimo Mazzone, Marios Tsagkaris, Paolo Martore, Nicoletta Braga, Laura Cazzaniga, Marco Rovelli, Akis Stamatiadis, Elisa Franzoi, Antonio Gomez Villar, Juan Domingo Estop, Juan Simo, Arianna Sorgentone, Anna Cestelli Guidi, Antonio Manuèl, Santiago Sierra, Democracia, Joan Abello, Ernest Morera Muñoz, Alain Urrutia, Venko, Alice Vercesi, Alessandro Zorzetto, Alberto Zanazzo.
Una producción de Escuela Moderna/Ateneo Libertario.

Fuente: Metalocus

martes, 14 de julio de 2015

ESTRENADO EN ESPAÑA "LA MIRADA DEL SILENCIO", 2ª PARTE DEL DOCUMENTAL DE JOSHUA OPPENHEIMER SOBRE EL GENOCIDIO DE COMUNISTAS EN INDONESIA

Título en V.O.: The Look of Silence
Dirección: Joshua Oppenheimer
Nacionalidades: Dinamarca, Finlandia, Francia, Gran Bretaña y Indonesia
Año: 2014 Fecha de estreno: 10-07-2015
Duración: 102 min.
Guión: Joshua Oppenheimer
Fotografía: Lars Skree

'La mirada del silencio': De nuevo con los verdugos


Perseverante y luchador, como corresponde al descendiente de una familia judía que sufrió en sus carnes la infamia del Holocausto, el documentalista Joshua Oppenheimer (Texas, 1974) cosechó una cincuentena de premios con The act of killing, durísima reconstrucción del genocidio que grupos paramilitares perpetraron contra personas acusadas de comunistas, en la Indonesia de 1967.

Dos años después, el cineasta completa aquella aterradora disección del terror disfrazado de presunto patriotismo con La mirada del silencio, asimismo ganadora de galardones en numerosos festivales. En realidad, ésta se rodó al mismo tiempo que The act of killing, aunque lo ocultara a fin de preservar la seguridad de algunos de quienes intervinieron.

La mentira sigue latente cuando se pretende ocultar las atrocidades de un ayer aún próximo. Oppenheimer ha declarado que los "asesinos se inventan fantasías para poder vivir con sus crímenes". En su nueva y soberbia incursión, el protagonista (Adi Runkun), hermano de una de las víctimas, vuelve a su lugar de origen para reencontrar a algunos de los verdugos o a sus familiares y amigos, sin que en ello le guíe el afán de represalia.

Como afirma el propio cineasta, Adi, nacido después del genocidio, "no busca venganza, sino reconciliación". ¿Es posible? Ante la cámara comparecen miembros de varias generaciones familiares. Pero no es un documental al uso: Oppenheimer combina imágenes cotidianas de enorme creatividad visual con paisajes tan amplios como el engaño o el cinismo de verdugos que se vanaglorian de sus crímenes.

Fuente: La Vanguardia

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lunes, 13 de julio de 2015

NUEVO MONUMENTO AL COMPOSITOR SOVIÉTICO DIMITRI SHOSTAKOVICH, DE GEORGI FRANGULIAN, EN LA CASA DE LA MÚSICA DE MOSCÚ

 
La inauguración del monumento al compositor Dmitri Shostakovich se ha celebrado en Moscú el pasado mes de junio como parte del Festival de las Artes “Jardín de los cerezos”; el monumento ha sido instalado en la entrada principal de la Casa Internacional de la Música de Moscú, informaron a RIA Novosti en la oficina de prensa del festival.

También se ha celebrado el concierto de la Orquesta Filarmónica Nacional de Rusia dirigida por Vladimir Spivakov “Dedicación a Shostakovich”. El concierto, en memoria al gran compositor, está incluido en el programa del “Jardín de los cerezos” por iniciativa de la Fundación Internacional de Caridad Chaikovski, y está dedicado al 70 aniversario de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial y al 40 aniversario de la muerte de Shostakovich. El monumento fue creado por el escultor Georgi Frangulian.

“El monumento a Shostakovich, fundido en bronce, representa al compositor sentado y muy concentrado, como si estuviera recibiendo al público en la entrada de la Casa de la Música, – comentó el escultor. – Quería mostrar al creador tal como era, transmitir el cúmulo de su energía creativa, el momento del nacimiento de su música, la palpitación, la tensión y el genio… “

En el concierto “La dedicación a Shostakovich” de la Orquesta Filarmónica Nacional de Rusia se han interpretado famosas obras del compositor: la Sinfonía №9 en mi bemol mayor, el ciclo de canciones “De la poesía popular judía” con la participación de solistas Anna Aglatova, Svetlana Shilova y Mikhail Gubski. Al final de la velada ha sido interpretada la suite de jazz para orquesta sinfónica.

Fuente: RIA Novosti

domingo, 12 de julio de 2015

"LA CANCIÓN DE LOS GRANDES RÍOS", DE PABLO PICASSO


La canción de los grandes ríos
Pablo Picasso
1955

Pablo Picasso colaboró con el consagrado cineasta holandés Joris Ivens (1898-1989), comprometido izquierdista y autor de míticos documentales como Komsomol (1932), Miseria al Borinage (1933) y Tierra de España (1937). Fue en La canción de los grandes ríos, largo-documental que conmemoraba el 10º aniversario de la WFTU (World Federation of Trade Union: Federación Mundial de Sindicatos Obreros).

El pretexto del documental (que en realidad llama a una lucha de clases contra el explotador enemigo capitalista) gira en torno a los seis grandes ríos de la Tierra: Amazonas, Mississippi, Nilo, Ganges, Yangtsé y Volga.

En este film de encargo innegablemente propagandístico, coinciden por primera y única vez dos genios de la escena del siglo XX: Shostakovich y Bertolt Brecht (que en los años previos al nazismo había alcanzado una simbiosis total palabra-música con el compositor Kurt Weill -1900-1950-), autor de los textos de la canción que acompaña los títulos de crédito de la película. Otros artistas comprometidos con la izquierda, participaron en este documental: Pablo Picasso se haría cargo del diseño del cartel de la película; la canción escrita por Brecht la interpretó el actor y cantante alemán Ernst Busch (1900-1980); y la narración del documental corrió a cargo del actor Paul Robeson (1898-1976). Los dos actores, firmes activistas políticos, militaron en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil en España.

Fuente: El Tema 8


sábado, 11 de julio de 2015

"LA BANDA DE BONNOT", PELÍCULA SOBRE EL GRUPO ANARQUISTA FRANCÉS DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

Título original: La bande à Bonnot
Año: 1968
Duración: 110 min.
País: Francia
Director: Philippe Fourastié
Guión: Jean-Pierre Beaurenaut, Marcel Jullian, Pierre Fabre, Rémo Forlani, Philippe Fourastié
Música: Jacques Brel, François Rauber
Fotografía: Alain Levent
Reparto: Jacques Brel, Bruno Cremer, Annie Girardot, Jean-Pierre Kalfon, François Dyrek, Dominique Maurin, Michel Vitold, Nella Bielski, Pascal Aubier, Anne Wiazemsky, Armand Mestral, François Moro-Giafferi, Léonce Corne, Jean Mauvais


Sinopsis

La Banda Bonnot fue uno de los tantos grupos anarquistas "expropiadores" que surgieron en Europa a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Su foco de lucha fue Francia, entre 1911 y 1912. Denominada de esta forma por la sociedad de ese país, ya que su “líder” era Jules Bonnot, practicaron numerosas acciones ilegales como forma de emanciparse de la esclavitud moderna, principalmente del trabajo asalariado. Este grupo usó el robo a mano armada, el asalto y asesinato con un doble fin: El no someterse a la esclavitud moderna y el agitar a la sociedad, tan dormida y conforme como es su característica. Para dicho fin usaron el automóvil, el máximo invento de la época, con lo cual pasaron a la historia como una de las bandas pioneras en usar este medio de transporte con fines subversivos. Esta es la historia de esta banda, que se sumerge en las vidas de sus integrantes, además de entregar una imagen muy detallada de la sociedad francesa de entonces.

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO (ACTIVAR SUBTITULOS EN YOUTUBE):

viernes, 10 de julio de 2015

LA SEMANA NEGRA DE GIJÓN HOMENAJEA AL FILÓSOFO MARXISTA ADOLFO SÁNCHEZ VÁZQUEZ


La XXVIII edición de la Semana negra se celebra en Gijón del 10 al 19 de julio

La próxima edición de la Semana Negra de Gijón homenajeará la figura del filósofo marxista Adolfo Sánchez Vázquez (Algeciras, 1915-México, 2011) que luchó en el bando republicano compartiendo trinchera con el poeta Miguel Hernández.

Sánchez Vázquez combatió en el bando republicano en el frente del Ebro, en el V Cuerpo de Ejército, bajo el mando del general Lister, informa la Semana Negra.

El algecireño se exilió en México a los 23 años y llegó en el mítico buque Sinaia al puerto de Veracruz en 1939, donde cursó el doctorado en filosofía y realizó toda su obra literaria y filosófica.
El edificio de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) lleva su nombre y es considerado uno de los más eminentes filósofos marxistas del continente americano.

La Semana Negra organizará una mesa redonda con la presencia de Fritz Glockner, Paco I. Taibo II, Alejandro Gallo y Stefan Gandler, filósofo alemán de la Universidad de Fráncfort, actualmente en la UNAM, que ha analizado la teoría crítica en la obra de Adolfo Sánchez Vázquez.

Este foro de debate, con el que la Semana Negra quiere aproximarse al recuerdo de este importante pensador español, llevará por título "Marxismo crítico: cien años con Adolfo Sánchez Vázquez".

El trabajo y la cuestión social en la XXVIII Semana Negra

Un año más, diversas actividades recogerán múltiples visiones del mundo del trabajo y lo social en la Semana Negra. Quienes gustan de la historia y el compromiso social tendrán buenos motivos para acercarse al recinto de la Semana Negra.

Las dos exposiciones de Alejandro Zapico, Aprendiendo a mirar y Muyeres de carbón, serán reflejo e imagen de situaciones complejas e historias más o menos cercanas, pero que apelan a la conciencia y al compromiso de los ciudadanos y que no pudieron ser contadas anteriormente.

Se proyectarán tres documentales realizados en Asturias, Remine, de Marcos M. Merino (2014); El astillero, de Alejandro Zapico (2007), y Prejubilandia, de Jaime Santos y Vanessa Castaño (2009), cuyos contenidos están relacionados directamente con el mundo del trabajo y la lucha por la defensa de los derechos de los asalariados o los más desprotegidos.

Y tres largometrajes de realización latinoamericana, Mujeres de la mina, de Malena Bystrowicz y Loreley Unamuno (2014). ¿Quién mató a Mariano Ferreyra? De Alejandro Roth y Julián Morcillo (2013) y La experiencia Cecosesola de Ronan Kerneur y David Ferret (2014)
La presentación, a cargo de sus autores, del libro Ni frailes ni conquistadores, de Luis Argeo, y del documental Poca ropa, de Alberto Vázquez García, nos acercará a producciones con fuerte carga de compromiso colectivo hechas desde esta región, pero que trascienden las fronteras.

Uno de los momentos más emotivos que se vivirán este año en la Semana Negra será la mesa redonda en recuerdo de la lucha de las trabajadoras de la emblemática empresa textil gijonesa IKE, cuando se cumple el cuarto de siglo. La mesa, como el ciclo de cine, estará presentada y coordinada por el historiador Rubén Vega y contará con la presencia de Ana Carpintero y Charo López. Será el domingo 12 de julio, a las 18.00 h, en la carpa del Encuentro, y llevará por título IKE. Así que pasen veinticinco años.

Las movilizaciones sociales de los últimos tiempos estarán presentes con la presentación del libro 485,2 kilómetros en las Marchas de la Dignidad de Miguel Ángel Fernández. En la carpa Espacio A Quemarropa , el domingo 12 de julio.

Igualmente en la rama histórica y social se enmarca la mesa redonda de presentación del libro Francisco García Salve. Preso político, cura obrero y sindicalista de CC. OO., de Juan Antonio Delgado de la Rosa, que dará pie para hablar de los curas obreros durante el Franquismo. La mesa de debate contará con la presencia de Francisco Prado Alberdi y Ricardo Gayol, y con la colaboración de la Fundación Juan Muñiz Zapico
 
También el jueves 16 de julio, con la colaboración de la Sociedad Cultural Gijonesa, tendrá lugar una mesa redonda bajo el nombre ¿Cambio de ciclo?, ¿Cambio de régimen? en la que participarán Manolo Monereo, Beatriz Talegón, Mauricio Valiente y Emilio León. En ella la política de los partidos progresistas, ante la realidad más actual, se traerá a debate.

Y cierra la Semana Negra, en su vertiente más reivindicativa y de memoria histórica, el domingo 19 de julio, con la presentación del libro Luchadores del ocaso. Represión, guerrilla y violencia política en la Asturias de posguerra (1937-1952), de Ramón García Piñeiro.

http://www.semananegra.org/

jueves, 9 de julio de 2015

LA OVEJA ROJA PUBLICA "PANFLETO PARA SEGUIR VIVIENDO", DE FERNANDO DÍAZ

Panfleto para seguir viviendo
Fernando Díaz
La Oveja Roja

Sobre el libro: 'Panfleto para seguir viviendo', de Fernando Díaz

Literatura, ¿para qué?

Seguimos dándole vueltas a la misma pregunta de siempre: ¿Puede la literatura transformar el mundo o su origen burgués y su forma cerrada desactivan de inmediato su potencialidad emancipadora? ¿Debemos disputarle a la clase dominante ese discurso que hemos convenido en denominar «literatura» o debemos renunciar a él, abandonarlo a su suerte, para empezar a construir un tipo de discurso otro, bien diferenciado de la forma que adquiere el discurso dominante? ¿Tenemos que seguir escribiendo novelas y sonetos o ha llegado la hora de dejar de emular a la burguesía y empezar a escribir otra cosa, por ejemplo, panfletos? ¿Necesitamos la literatura? ¿Nos sirve la literatura para hacer la Revolución? En definitiva, literatura, ¿para qué?

Esta pregunta –y su correspondiente respuesta: a veces la literatura también se atreve a responder las preguntas que formula– acaso funcione como el eje sobre el que gira Panfleto para seguir viviendo de Fernando Díaz. Porque quizá la literatura no nos sirve si lo que pretendemos es hacer la Revolución, y tenemos que imaginar nuevas prácticas que nos conduzcan a la emancipación. Por ejemplo, militar en una organización política revolucionaria, como propone Panfleto para seguir viviendo. Porque la literatura –insiste esta novela que se autodenomina panfleto– no sirve para cambiar el mundo, sino para todo lo contrario: para dejarlo tal y como está.

Por eso Panfleto para seguir viviendo no quiere ser literatura: «a mí la literatura me la suda, os lo juro, a mí me importa producir un efecto [...]. A la mayoría de escritores y a quienes difunden a los escritores les importa que nada salga fuera. Quieren que se agiten las ondas dentro de la piscina sin que desborde». Para el autor no le sirve, porque la literatura mantiene el agua –nuestra rabia, nuestra indignación– estancada.

Pero, ¿quién es el autor de Panfleto para seguir viviendo? «No sabemos nada concreto de Fernando Díaz», se anuncia en la solapa del libro, y lo que poco que sabemos queda envuelto en un enorme halo de misterio. Sabemos su nombre, aunque la editorial afirma que es un pseudónimo –si bien personas que se dicen próximas al autor lo han desmentido y afirman que se trata de su nombre real–; creemos que su biografía se corresponde con la del protagonista de su novela/panfleto. Sabemos, o creemos saber, que tenía 13 años cuando cayó la URSS, que pertenece a la clase trabajadora y que vivió en un barrio de la periferia madrileña. Suponemos que, como el protagonista, se dedicó en su juventud al tráfico de drogas, que fue un lector compulsivo de Jack London, que en la actualidad trabaja como bedel en un instituto y que milita en un grupo político revolucionario. Eso es todo lo que podemos extraer de la lectura del libro.

Pero, ¿por qué el autor –o la autora, o los autores– se oculta detrás de un pseudónimo? O si en verdad Fernando Díaz es su nombre real, ¿por qué decide no mostrarse en público? Ciertamente, a juzgar por el contenido del libro, no parece que sea necesario ocultarse, pues no hay nada delictivo en él ni sus afirmaciones podrían poner en riesgo su integridad física ni simbólica. Salvo la reflexión sobre el estalinismo –o mejor dicho: la lectura que hace de Stalin, insertándolo en su contexto histórico para explicarlo, no para reivindicarlo–, que sí podría ocasionarle algún tipo de perjuicio al autor, el resto de la novela no es más subversivo que una novela de, por ejemplo, Belén Gopegui (por citar un caso conocido), esto es, una novela que se enfrenta al discurso dominante, una novela crítica y disidente, contrahegemónica, que cuestiona el capitalismo, pero que se distribuye, sin demasiados problemas, por los canales de difusión capitalistas. Fernando Díaz podría sobrevivir –o seguir viviendo– en el mundo literario sin correr el riesgo de ser arrestado, como viven o sobreviven otros escritores contrahegemónicos en el capitalismo.

Por lo tanto la explicación hay que buscarla en otro sitio, no en el contenido del libro, sino en la noción de literatura misma a la que se enfrenta el autor. En Panfleto para seguir viviendo se decide prescindir del autor precisamente para que este panfleto no se convierta en novela, en literatura. Quiere romper con la noción «autor» porque el mercado literario la ha convertido en una marca, porque leemos textos por sus autores y no por las ideas que los textos ponen sobre la mesa. Para evitar que su nombre de autor se convierta en marca, para evitar que la mercantilización de su nombre desactive la capacidad que tienen sus palabras para desbordar el agua de la piscina, Fernando Díaz se refugia en una suerte de anonimato. Nuestro autor sabe que si este panfleto se hace literatura, si se convierte en novela, quedará desactivada su potencia revolucionaria. Si la literatura no sirve para hacer la Revolución, entonces, parafraseando a Lenin, no podemos sino preguntarnos: literatura, ¿para qué?
David Becerra Mayor

Publicado en el Nº 285 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2015

miércoles, 8 de julio de 2015

UNA EXPOSICIÓN EN BEIJING RECUERDA LA DERROTA DEL FASCISMO EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


China luchó durante ocho años para acabar con la invasión japonesa en la Segunda Guerra Mundial.

Este año se celebra el 70 aniversario del fin de este conflicto bélico y para conmemorar esta fecha, el Gran Palacio del Pueblo de Beijing ha organizado una exposición de arte.

Para China, la Segunda Guerra Mundial comenzó dos años antes de que los aliados se unieran en Europa en la lucha mundial contra el fascismo.

Ahora, 70 años después del fin de la guerra, China rinde tributo con 70 obras de arte a las penalidades que sufrió su pueblo por la brutal invasión y ocupación japonesa que comenzó en 1937.

Organizada por la Sociedad China para la Historia del Partido Comunista de China, la exposición recuerda con sobriedad la larga lucha por la independencia nacional.

Jin Shangyi, artista, dice: "Es muy importante que nuestras generaciones más jóvenes recuerden ese periodo de tiempo, y la lucha por la paz y la libertad."

"El espíritu del ejército y el pueblo chinos se muestra en las pinturas expuestas. Es inspirador. Su espíritu nos motiva para realizar nuestros propios esfuerzos por el país."

La guerra antifascista acabó con la rendición incondicional de las potencias del eje en 1945.

Para entonces, China había sufrido enormes pérdidas, pero su continua y obstinada resistencia contribuyó enormemente a los esfuerzos de los aliados en la guerra, especialmente en la región del Pacífico.

Fuente: CCTV










martes, 7 de julio de 2015

EDITORIAL DYSKOLO PUBLICA "117 DÍAS", DE LA COMUNISTA SUDAFRICANA RUTH FIRST

117 Días
Ruth First
Traducción de Silvia Arana
Prólogo: Albie Sachs
Epílogo: Tom Lodge
1ª edición (digital), abril 2015
pdf: 267 pág.

Ruth First, una comunista lituana en el país del “apartheid”

Rebelión informa de la edición de la publicación 117 Días , la primera traducción al castellano, obra de la militante comunista sudafricana contra el apartheid Ruth First (Johannesburgo, 4 de mayo 1925 – Maputo, Mozambique, 17 de agosto 1982). Este verdadero empeño militante ha corrido a cargo de la editorial Dyskolo ( www.dyskolo.cc ) en una versión descargable que merece una mayor atención por cuanto resulta uno de los “momentos estelares” de la historia social del siglo XX.

La motivación inicial ha sido rendir homenaje a esta mujer ofreciendo su testimonio de su periodo de encarcelamiento en la década de 1960. La obra está organizada en cinco partes: 1) La celda, 2) La vida en una estación de policía, 3) El aislamiento, 4) Las presiones y 5) "Este no es lugar para ti". El método escogido por Ruth es el del diario personal, combinando lo descriptivo (las condiciones carcelarias), lo político (análisis del contexto político de Sudáfrica en una etapa de crecimiento y a la vez de crisis para el Congreso Nacional Africano bajo constante persecución por parte del régimen), lo personal (los efectos del aislamiento y el costo afectivo de no poder ver a sus hijas y familia), lo legal (la preparación para los interrogatorios). Algunos de los aspectos más conmovedores del relato incluyen su lucha cotidiana contra la rabia y la humillación del encarcelamiento y sus estrategias para mantener su mente lúcida y el espíritu combativo en pie. En un momento, reconoce que debe racionar sus pensamientos, como se raciona el alimento cuando hay escasez.

Quizás sea este el momento de recordar que existe una notable aproximación cinematográfica a la figura de Firts, Un mundo aparte (A World Apart, EUA, 1998) , una producción realizada como punto de apoyo de la campaña internacional contra el régimen de Pretoria para desesperación de su gobierno. Aunque se trataba de un producción mucho más modesta que la emblemática Cry Freedom (su presupuesto es siete veces inferior, solamente alcanza los dos millones de dólares), contó a su favor con el apoyo de la actriz Barbara Hershey (responsable original de que Scorsese se embarcara en The last temptation of Christ donde interpretaba de una manera muy singular a una Maria Magdalena), quién hizo una apuesta muy valiente encarnando a una militante comunista íntegra, a una heroína real que causó verdaderas “ofensas” entre los medias derechistas que marcaban la línea en la época de Ronald Reagan. Por cierto, tanto este como Margaret Thatcher o Helmulth Kolh fueron defensores a ultranza del un “régimen democrático” que tenía subyugada a la mayoría de la población. También Manuel Fraga Irirbarne se distinguió en su defensa y a tal efecto, el autor de estas líneas recuerda dos flamantes artículos publicados en el País en los ochenta y que parecían un folleto de propaganda del régimen.

Igualmente importante fue la contribución de su director, Chris Menges, hasta entonces un fotógrafo, eso sí, con dos oscar –Los gritos del silencio y La misión, ambas con Roland Joffé-, amén de contar con una extensa colaboración con Ken Loach del que reconoce “haber aprendido muchísimo, así con Stephen Frears y otros. Menges es también responsable de centenares de documentales.

Menges recordaba que a “principios de los años sesenta estuve en Sudáfrica trabajando en un programa de World in action que mostraba la realidad del apartheid; programas equivalente a los que llegaron aquí bien entrado los ochenta. Entonces -sigue diciendo-: “Mi responsabilidad se limitaba a cuidarme del encuadre, pero tuve la oportunidad de conocer aquello. Casi contemporáneamente se produjeron parte de los hechos que muestro en la película”. Estaba hablando de1963 fue un año crucial y dramático. El CNA fue prohibido, Nelson Mandela encarcelado y condenado a cadena perpetua, la plana mayor de la resistencia tuvo que exiliarse, entró en vigor la infame Ley de los 90 días que la policía podía renovar utilizando un método que recuerda a la famosa «ley de fugas» aplicada por la dictadura de Primo de Rivera contra la CNT (detalle que la película recoge con precisión), con la el gobierno racista podía retener y encarcelar a un ciudadano sin cargos durante el tiempo que quería.

Después de todo esto, cuando la productora Sarah Radclyffe -la productora responsable de buena parte de los filmes británicos más comprometidos de la época- lo contrató como cámara, a Menges le “atrajo el hecho de que hubiera dos historias realmente...La primera, un relato muy sensible de las relaciones entre una niña ya en la pubertad y su madre, metida fuertemente en el mundo de la política, que parece absorberla y llena de celos a la niña, incapaz de comprender que el alejamiento de su madre se debe sobre todo, a querer preservarla de los peligros que corrían en un país y una situación como la de Sudáfrica bajo el apartheid...”


Conviene recordar que la historia de Ruth firts estaba todavía muy viva en la memoria de las luchas. Se trataba de una destacada periodista, académica y militante del Congreso Nacional Africano (CNA), una periodista que enfocó su compromiso hacia la denuncia de las condiciones paupérrimas de los mineros y agricultores sudafricanos, y su actividad política a la formación ideológica e investigación de las luchas antiimperialistas. Era una mujer especialmente maltratada por los medias adictos al régimen racista, cuyos servicios secretos organizaron el paquete bomba que acabó con su vida, un medio de lo más habitual y que, por decirlo suavemente, no tenían por aquí lo que se dice “mala prensa”.

El guión de la película se basa en la historia clandestina de Ruth y fue escrito por alguien que también lo vivió en primera persona, por Shawn Slovo, hija del principal dirigente del SAPC, Joel Slovo, y de la periodista y también militante comunista judía de origen lituano, Ruth Firts, editora de los discursos de Mandela y activa publicista que fue asesinada en 1982. “La mataron --declaro Shawn-- agentes de los servicios secretos sudafricanos cuando ya vivíamos exiliadas en Mozambique. Ella y yo habíamos pasado épocas muy difíciles; ella, encarcelada y luchando contra el apartheid; yo, echando en falta una vida familiar como el de las otras niñas”. Y añade: “El asesinato me impulsó a escribir el guión, quise que la muerte de mi madre tuviera un sentido claro, que otra gente supiera lo que había sucedido y porqué”.

En los diálogos el concepto “comunista” proviene siempre desde fuera, utilizada por la policía naturalmente, pero también por el padre la su mejor amiga de la muchacha, y por sus compañeras de colegio. En esto, existe una razón dictaminada por la propia Shawn: “Para mí era muy importante poner alguna distancia entre el relato y la vida. Por eso he cambiando los nombres de los protagonistas, he inventado algunas secuencias y personajes y, sobre todo, he mantenido como punto de vista narrativo el de una niña de 13 años, que da al relato una dimensión universal y concreta a un tiempo, pues, sin disminuir para nada la dimensión política, le da otra más humana» (idem).
Cabría añadir que Joe Slovo falleció a principios de enero de 1995 mientras ocupaba la cartera de Vivienda en el gabinete de Unidad Nacional presidido por Mandela, “obligado” a desarrollar una política neoliberal, la misma que habría aplicado los borres todavía amenazantes. Este judío lituano nacido en 1907, se afilió al SAPC cuando estudiaba para abogado, oficio que ejerció junto con Mandela --ambos estudiaron en la Universidad de Witwatersrand-- en los años cuarenta y cincuenta. Considerado como un estalinista, Slovo acabó criticando duramente el estalinismo en un opúsculo titulado ¿Es el socialismo un fracaso?, en el que defendía la idea de un socialismo pluralista y con elecciones libres. Ruth First judía lituana que militaba en el SAPC desde su juventud. Sus actividades como periodista se hicieron insoportables para el régimen de Pretoria que acabó con su vida con una carta-bomb.

Delante de su tumba, Nadime Gordimer subrayó su “coraje y sus cualidades revolucionarias” y al referirse a su libro, encontró en 117 Días :   "Una espléndida mirada interior en la personalidad de una prisionera de conciencia, una heroína de la liberación de Sudáfrica, que fue también una mujer talentosa, encantadora y con un agudo sentido del humor. Este libro es un clásico en su género."

A World apart fue rodada en 1986 en Bulamayo y en Zimbabwe, y fue seleccionada para el Festival de Cannes donde consiguió aparecer en el palmarés Menges, como mejor director, el premio a la mejor interpretación femenina fue repartido ex aequeo entre las tres actrices protagonistas, mientras que la película ganó un Premio Especial del Jurado. La fotografía corría a cargo de Peter Biziou, colaborador habitual de Alan Parker, y el enfoque para Menges radicaba en «reflejar en la pantalla adecuadamente las dos historias (...), y para ello hacía falta dos estilos de iluminación totalmente diferentes, precisamente en exteriores e interiores. Cada historia se refería a uno de esos espacios; una luz enorme, pero no cegadora, y una oscuridad inquietante, pero matizada...». Ulteriormente, Menges combinaría su oficio inicial con el de director, pero no volvió a revalidar el prestigio que le otorgó A World apart.

La trama nos lleva a Johannesburgo en 1963, para examinar la experiencia de Molly Roth (Jodhi May), hija de dos periodistas blancos acusados de comunistas por apoyar la causa anti-apartheid. Una noche es testigo del abrazo de despedida entre sus padres. Su padre Gus (Jeroen Krabe), implicado en las actividades del ANC, se ve obligado a desplazarse hacia la clandestinidad y el exilio. Su madre, Diana (Barbara Hershey), toma el relevo, y participa asiduamente en reuniones y manifestaciones contra el gobierno, provocando en Molly la sensación de abandono. Elsie (Linda Mvusi), la doncella negra cuyo hermano Salomon (Albee Lesotho), también está implicado en la mismas actividades de oposición. Elsie le presta más atención que su propia madre, pero también tiene sus problemas (tiene que ayudar a sobrevivir a su propia familia, y en sus visitas le acompaña Molly que comparte con ellos una prolongación calurosa de la vida familiar), la mujer no tiene mucho carácter. La abuela también resulta desbordada por las tareas, y le reprocha a Ruth “si no tiene corazón”, justo lo que le sobra.

Diana considera que no puede abandonar su causa, y sufre con concentración la doble presión. Molly trata de refugiarse en la amistad de su compañera de colegio Ivonne, hija de una familia conservadora, pero el padre de ésta reacciona violentamente. Diana será víctima de la Ley de los 90 días, por lo que la soledad y la desesperación de Molly se acentúan. Muller (David Suchet), el policía «bueno» que la salva de los malos tratos físicos de sus compañeros afrikaners, ferozmente anticomunistas, trata de cercarla ahondando esta herida. Si declara, le dice, podrá volver a ser una madre para sus hijos, si persiste podrá incluso resultar «desaparecida», una insinuación sostenida por ejemplos que ella conoce de sobras. Ruth está incluso al borde del suicidio, hasta que finalmente comienza a darse cuenta que no solo es necesaria para la lucha, también lo es para su hija.

El acoso policial, la relación con Elsie y su familia, y finalmente, el asesinato de Salomon, unirá a las dos en un entierro que concluye siendo un abierto desafío a las autoridades racistas. Esta relación madre-hija vértebra toda la historia, concebida también como «un diálogo póstumo» que llevará a Molly (Shawn Slovo) a "aceptar mejor su desaparición". Este drama intimista reproduce, como raramente lo había hecho antes el cine, uno de los problemas centrales en la historia del activismo femenino contra la opresión. La propia lucha contra la dictadura franquista está repleta de ejemplos, anónimos en la práctica totalidad de los casos, de mujeres «comunistas» o no, que tuvieron que abandonar sus funciones de madres, produciendo un desgarro añadido a sus años de cárceles y ostracismo con un desencuentro que, en muchos casos, les acompañó el resto de sus vidas.


Desde este punto de mira, cabe plantear la cuestión que planteaba cierta crítica sobre Cry freedom, fiolmes que describen «lo mal que lo pasan en Sudáfrica...los blancos, porque ese color pintan los protagonistas principales y los desgarradores gritos, las lágrimas derramadas provienen de ellos, aunque su lucha sea en favor de la raza negra». Una respuesta pasa por una constatación que argumenta Attenborough, una película que se arriesgara por contar la vida y la muerte de Biko no tendría una salida comercial, eso quizás podría venir más tarde. De momento, el alegato cinematográfico contra el «apartheid» --incluyendo el biopic como los diversos sobre Mandela, hechos a la medida de la opinión pública de las izquierdas establecidas- solo se ha mostrado posible desde este ángulo, aunque sus autores no han titubeado a la hora de presentar inequívocamente cuales son las víctimas de verdad, que los blancos lo son solo en la medida en que asumen una «toma de conciencia» a favor de los negros, y por lo tanto, cuestionándose sus propios privilegios.
También existe entre ellos una diferencia, y los únicos blancos torturados de este ciclo son los comunistas, utilizados además como una “amenaza” para la democracia. Otra cuestión es que en esta historia están las dos partes, y se invita a los blancos a aceptar y a luchar por las razones de la mayoría negra.

Y como A World appart existen menos dudas que con Cry fredom, por otro lado, su valor fílmico también resulta ser muy superior. De ello se hizo cargo el incisivo rossellianiano José Luís Guarner cuando escribió en su reseña en La Vanguardia de Barcelona: “Esta situación limite podría inspirar un clásico melodrama humanista para buenas conciencias liberales (...) aunque aquí no esté por suerte, el espíritu canonizador de Richard Attenborough...Lo que Un mundo aparte tiene de especial está en su titulo ambiguo. Porque no se trata de mostrar simplemente las injusticias masivas de una minoría blanca contra una mayoría negra en Sudáfrica. Lo que se trata de mostrar aquí es el dato incalculable que la represión causa a las relaciones familiares, hacernos comprender el enorme coste humano que significa tener conciencia bajo una tiranía. De ahí que el extraordinario trabajo interpretativo de las dos protagonistas (...) es una carta de triunfo que Menges juega a fondo para hacernos compartir sus emociones y mantener a raya el bacilo de la infección sentimental, que diría don Luís Buñuel”.

Después de compararla --favorablemente- con Cry fredom, Carlos García Brusco resume su evaluación marcada por un cierto escepticismo sobre la eficacia del cine comprometido, escribiendo: “...hay que dudar de que Un mundo aparte pueda llegar a un alto grado de eficacia política. Pero ello no obsta para indicar que el film de Chris Menges es, en todo caso, un buen film sobre el despertar de una conciencia que comprende que el mundo no es algo que se limita a su medio habitual que, como se dijo y se olvida, «la injusticia hecha a uno es una injusticia hecha a todos...». Es decir, un film que puede ser celebrado más allá de la buena voluntad y que tiene valor por si mismo».

Pepe Gutiérrez-Alvarez (Rebelión)

lunes, 6 de julio de 2015

SE REEDITA "AÑO TRAS AÑO", LA PRIMERA NOVELA DE ARMANDO LÓPEZ SALINAS

SE TRATA DE UNA EDICIÓN DIGITAL A CARGO DE EDICIONES DYSKOLO

Año tras año nos recuerda que la democracia no se la debemos a quienes decidieron acostarse franquistas y amanecer demócratas un buen día, sino a quienes se organizaron en la lucha antifranquista.


Cuando Armando López Salinas obtuvo el Premio Nadal en 1959 y publicó La mina en la editorial Destino en 1960, ya había escrito una primera novela. Año tras año, que así se titulaba su primera novela, que vino a ser segunda, había sido aceptada por la editorial Seix Barral, pero su publicación fue denegada por la censura. El expediente 3458-61 notifica que «no procede su publicación» a causa de atentar contra el régimen y sus instituciones, según reza el informe del censor. En las casillas dispuestas para incluir información adicional, más detallada, el informe añadía que «la obra es claramente FILOCOMUNISTA». Finalmente, y ante la imposibilidad de sortear la censura, Año tras año se publicó en Francia. Tras obtener el Premio «Antonio Machado», cuyo fallo tuvo lugar el 24 de febrero de 1962, en la simbólica ciudad de Colliure, donde descansan los restos de Antonio Machado, Año tras año se publicó en Ruedo Ibérico, parisina editorial del exilio republicano.

Si La mina de Armando López Salinas, hasta 2013, había permanecido casi treinta años sin reeditarse –y sin leerse– en España, Año tras año padeció incluso peor suerte. Hasta el año 2000, cuando se publica en la editorial Alcayuela, Año tras año no había conocido ni una sola edición en España. Se trata, pues, de una obra desterrada, de una novela que difícilmente ha sido leída en España, más allá de por aquellos lectores, muy politizados, que acudían a las librerías en cuyos sótanos sabían que podían encontrar los libros que prohibió Franco, o por los que posteriormente la encontraron, tras mucho buscar bajo el polvo, en las librerías de viejo. Pero el lector de 2015 tiene la posibilidad de leer por primera vez –o acaso releer– Año tras año sin mancharse las manos de polvo. Basta con un solo clic. Ediciones Dyskolo –un proyecto editorial que cree en libre acceso al conocimiento– acaba de publicar una edición digital de Año tras año de Armando López Salinas. Con estas palabras se define el proyecto de Dyskolo: «Nuestros libros tienen un valor, pero carecen de precio. El valor lo fija cada lector o lectora a partir de 0 y hasta 10 o hasta 1.000, y no necesita hacerlo en el momento de la descarga sino que puede regresar en cualquier momento a la página del libro y realizar su aportación. Ese dinero es en realidad una ayuda a la creación». El libro se puede descargar a través de este enlace: http://bit.ly/1FKLdL4

Esta edición digital de la primera novela de López Salinas se presenta con un exhaustivo prólogo del profesor Luis Martín-Cabrera. Año tras año es una novela que –como recuerda Martín-Cabrera– «reconstruye el tiempo que va desde la derrota en la guerra civil y la subsiguiente desarticulación de las organizaciones obreras, a la reconstitución de la movilización obrera y popular contra la dictadura franquista. La novela se cierra alrededor de un ciclo de movilizaciones que comienza en Barcelona en marzo de 1951». Año tras año narra, pues, el momento histórico de la «reconfiguración de un movimiento obrero que va a participar ya decididamente en la resistencia a la dictadura». Es importante situar históricamente la novela y, a partir de ello, aprehender su sentido histórico, pues allí se encuentra posiblemente el motivo de su silenciamiento en el post-franquismo. Porque si el franquismo silenció –i.e. censuró– Año tras año por considerarla una novela filocomunista, el post-franqusimo la ha silenciado porque la novela nos devuelve al presente una historia que no encaja en el relato dominante de la Transición. Luis Martín-Cabrera, en su introducción, lo expone de forma muy clara: «la historiografía liberal (ver, por ejemplo, La resistencia silenciosa de Jordi Gracia o La filología en el purgatorio de José Carlos Mainer) ha situado el funeral del filósofo español José Ortega y Gasset (1955) o las primeras huelgas de estudiantes que le siguieron en 1956 como el germen de las primeras protestas contra la dictadura y el principio de la reconstitución de una protoesfera pública que pronto se llenará con los “mea culpa” y los arrepentimientos de los Laín Entralgo, los Ridruejo o el distanciamiento estratégico de antiguos censores como el propio Cela. A contrapelo de esta visión, López Salinas sitúa el principio de la resistencia en el corazón de los barrios obreros y como parte de los esfuerzos de organización de un partido de clase como el PCE. No se trata aquí de disputarse el primer puesto de la lucha antifranquista, sino de recuperar la memoria de la lucha obrera que a la altura de los años sesenta ya empezaba a borrarse, sometida a las tecnologías del olvido implementadas por la dictadura». Año tras año nos devuelve al presente una historia borrada, nos recuerda que la democracia no se la debemos a quienes decidieron acostarse franquistas y amanecer demócratas un buen día, sino a quienes se organizaron en la lucha antifranquista, a quien sufrió derrotas, cárceles, torturas, privación de libertad para construir libertades colectivas. Año tras año –la narrativa de Armando López Salinas, en general– nos permite recuperar nuestra memoria histórica, tan maltratada, tan desgastada, tan desplazada por los relatos dominantes del presente.

El mejor homenaje que se le puede hacer a un escritor es leer su obra. Año tras año, novela por la que deambulan los derrotados de la Guerra Civil, que malviven en una posguerra que les condena por partida doble, política y socialmente, es memoria de un tiempo que se pretende borrar, edulcorar, despolitizar. La lectura de Año tras año nos permite recordar aquellos años, homenajear a los héroes cotidianos de la posguerra española, pero a la vez recordar y homenajear a quien puso su pluma al servicio de la memoria: Armando López Salinas. A quien nunca olvidamos. Quien sigue entre nosotros.

David Becerra Mayor

Publicado en el Nº 285 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2015

domingo, 5 de julio de 2015

MENSAJE HISTÓRICO DE ALEXIS TSIPRAS AL PUEBLO GRIEGO


DISCURSO DE ALEXIS TSIPRAS EN EL PARLAMENTO GRIEGO

Ciudadanos griegos

Durante los últimos seis meses el gobierno griego ha estado librando una batalla en condiciones de asfixia económica sin precedentes con el fin de poner en práctica su mandato del 25 de enero:

El mandato para negociar con nuestros socios para lograr poner fin a la austeridad, y para que la prosperidad y la justicia social regresen de nuevo a nuestro país.

Por un acuerdo sostenible que respete la democracia, así como la normativa europea, y que dé lugar a una salida definitiva de la crisis.

Durante las negociaciones, se nos pidió varias veces que pusiéeramos en práctica las políticas de orden acordado por los gobiernos anteriores, a pesar de que los memorandums fueron inequívocamente condenados por el pueblo griego en las últimas elecciones.

Nunca consideramos ceder, ni siquiera por un momento. Ni traicionar vuestra confianza.

Tras cinco meses de duras negociaciones, nuestros socios presentaron una propuesta-ultimátum en la reunión del Eurogrupo que afecta a la democracia griega y sl pueblo griego.

Un ultimátum que contraviene los principios y valores fundadores de Europa. Los valores de nuestro proyecto europeo común.

Se pidió al gobierno griego que aceptase una propuesta que agregará nuevo peso insoportable sobre los hombros del pueblo griego, y que pondrá en peligro la recuperación de la economía griega y la sociedad, no sólo al alimentar la incertidumbre, sino también al exacerbar aún más las desigualdades sociales.

La propuesta de las instituciones incluye medidas como desregular aún más el mercado laboral, recortes de pensiones y nuevas reducciones de salarios para el sector público, así como un aumento en el IVA en alimentos, restaurantes y turismo, al tiempo que elimina las exenciones fiscales de las islas griegas.

Estas propuestas -que violan directamente el acervo social europeo y de los derechos fundamentales al trabajo, la igualdad y la dignidad- demuestran que ciertos socios y miembros de las instituciones no están interesados en llegar a un acuerdo viable y beneficioso para todas las partes, sino en la humillación del pueblo griego.

Estas propuestas ilustran principalmente la insistencia del FMI sobre las medidas de austeridad duras y punitivas. Ahora es el momento en el que las potencias europeas se pongan a la altura de las circunstancias y tomen la iniciativa para poner fin definitivamente la crisis de la deuda griega, una crisis que afecta a otros países europeos, amenazando con ello el futuro de la integración europea.

Ciudadanos griegos

Estamos frente a la responsabilidad histórica de no permitir que las luchas y los sacrificios del pueblo griego sean en vano, y fortalecer la democracia y la soberanía nacional, y esta responsabilidad pesa sobre nosotros.

Es nuestra responsabilidad en relación al futuro de nuestro país el que nos obliga a responder al ultimátum sobre la base de la voluntad soberana del pueblo griego.

A principios de esta tarde, convoqué el Consejo de Ministros y propuse la celebración de un referéndum para que el pueblo griego pueden decidir. Mi propuesta fue aceptada por unanimidad.

Mañana, el Parlamento celebrará una reunión extraordinaria para ratificar la propuesta del Consejo de Ministros de un referéndum que tendrá lugar el próximo domingo, día 5 de julio. La pregunta sometida a referéndum será si la propuesta de las instituciones debe ser aceptada o rechazada.

He informado al presidente francés, a la canciller alemana, y el presidente del BCE, de mi decisión, al tiempo que voy a pedir una breve prórroga del programa -por escrito- de los líderes de la UE y de las instituciones, para que el pueblo griego pueda decidir sin presiones ni chantajes, según lo estipulado por la Constitución de nuestro país y la tradición democrática de Europa.

Ciudadanos griegos

Hago un llamamiento a decidir desde la soberanía y la dignidad -como exige la historia de Grecia- si debemos aceptar el desorbitado ultimátum que pide una eterna y estricta austeridad humillante, sin la perspectiva de que en algún momento podamos ponernos en pie, social y económicamente.

Debemos responder al autoritarismo y a la dura austeridad con democracia, con calma y decisión.

Grecia, la cuna de la democracia, debe enviar un rotundo mensaje democrático a la comunidad europea y mundial.

Y yo personalmente me comprometo a respetar el resultado de su elección democrática, sea lo que sea.

Estoy absolutamente seguro de que su elección honor la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad a todo el mundo.

En estos momentos críticos, todos tenemos que recordar que Europa es la casa común de todos sus pueblos.

Que en Europa no hay propietarios y huéspedes.

Grecia es, y seguirá siendo, una parte integral de Europa, y Europa en una parte integral de Grecia.

Pero una Europa sin democracia será una Europa sin identidad y sin brújula.

Hago un llamamiento a todos ustedes para actuar en el sentido de la unidad nacional y para que, con templanza, tomemps una decisión digna.

Para nosotros, para nuestras generaciones futuras, para la historia griega.

Por la soberanía y la dignidad de nuestro país.

sábado, 4 de julio de 2015

"MUJER DEL PAÑUELO ROJO", DE FRANCIS PICABIA


Femme au foulard rouge (Mujer del pañuelo rojo)
Francis Picabia París (Francia, 1879 - 1953)
1937
Óleo sobre tabla
109,5 x 100 cm
Museo Nacional centro de Arte Reina Sofía (Madrid)

Femme au foulard rouge (Mujer del pañuelo rojo) es uno de los escasos óleos de Francis Picabia inspirado en la Guerra Civil española. Realizada en el verano de 1937, esta pintura se encuadra en el denominado «período verde» de su autor, caracterizado por la utilización de un lenguaje marcadamente expresionista. Relacionada en cierto modo con el ciclo de las Transparences (Transparencias), la escena representada en Femme au foulard rouge destaca por su magnetismo y su fuerza, rivalizando en este sentido el propio rostro de la mujer con el resto de los potentes motivos que la rodean. Todo el conjunto funciona así como un cliché visual, recordando las efigies románicas o las ilustraciones de las carteleras de los cines. Aun considerando que Femme au foulard rouge no es una de las obras más conocidas de Picabia, este óleo presenta un interés especial, tanto por sus propias características plásticas como por su contenido, alusivo a la contienda española.

Paloma Esteban Leal

viernes, 3 de julio de 2015

"PROPAGANDA", DOCUMENTAL PRODUCIDO POR COREA DEL NORTE, EN ATLÁNTIDA FILM FEST 2015

Título original: Propaganda
Año: 2012
Duración: 96 min.
País: Nueva Zelanda
Director: Slavko Martinov
Guión: Slavko Martinov
Música: Jody Lloyd
Fotografía: Mike Kelland


Sinopsis

Documental producido por Corea del Norte, que mira desde una perspectiva critica el estilo político, social y económico occidental, poniendo de relieve grandes conflictos disfrazados por nuestra cultura.

Durante un viaje a Seúl, a la traductora Sabine Program se le acercaron una pareja de disidentes norcoreanos. Le dieron un DVD con la petición de traducirlo y difundirlo. La película estaba protagonizada por científicos norcoreanos, cuyas identidades no han sido reveladas, que utilizaban cientos de extractos de televisión e imágenes de archivo para mostrar los vicios de Occidente y la sociedad de consumo. En la tradición de Michael Moore, la película atacaba la atenuación moral, la manipulación política y el consumismo que caracteriza a Occidente. En capítulos con titulos como "Reescribiendo la historia", "Publicidad" o "El culto a los famosos", asistimos a un embarazoso desfile de los excesos occidentales y la globalización, un punto de vista que nos recuerda notablemente al movimiento Occupy Wall Street: "la guerra psicológica" en las manos de las multinacionales, los consumistas compulsivos y el fallo de la democracia.

VER DOCUMENTAL EN PLATAFORMA FILMIN POR 2,95 €: 

https://www.filmin.es/pelicula/propaganda

jueves, 2 de julio de 2015

IMAGEN DEL PODER Y PODER DE LAS IMÁGENES EN LA FOTOGRAFÍA CUBANA CONTEMPORÁNEA


El Museo Vasco de Arte Contemporáneo (Artium, Vitoria) presenta la exposición 'Iconocracia. Imagen del poder y poder de las imágenes en la fotografía cubana contemporánea', que agrupa, alrededor de la imagen, a creadores del arte cubano de varias generaciones que, pese a su diversidad biográfica, estética o política, coinciden en su desafío hacia lo que se ha asimilado y extendido como Fotografía Cubana.

En febrero de 1957, Herbert Matthews publicó en The New York Times el primer reportaje de alcance mundial sobre la revolución cubana. Lo había realizado en Sierra Maestra, durante la lucha guerrillera, y aquella crónica lo convirtió en un pionero. Tanto de la fascinación occidental por aquel proyecto como del lanzamiento universal del entonces joven líder del mismo. Fue tal el impacto de este reportaje, que Anthony Depalma llegó a definir a Matthews como «el hombre que inventó a Fidel Castro».

La realidad, sin embargo, fue otra: tanto el reportaje como las fotografías que lo ilustraban encajaron perfectamente en los planes de un programa político que, desde el principio, había enfocado su estrategia en dos direcciones. Una, hacia la historia. Otra, hacia la imagen. Por esa razón, de cara al mundo, lo cierto es que la revolución cubana jamás necesitó un departamento de propaganda, pues este siempre estuvo siempre bien cubierto: lo mismo por Cartier-Bresson («el ojo del siglo») que por Barbara Walters; por Time o por la CNN. Todo ello, sin menospreciar a una nutrida tropa de fotorreporteros cubanos de primer nivel (Korda, Corrales, Salas, Noval…). La cubana fue la primera revolución de su tipo en el uso extendido de la televisión y, a diferencia de otros países comunistas, fue la fotografía, y no las estatuas gigantescas, la encargada de difundir la iconografía oficial.

Esto describe el origen de lo que bien podríamos llamar la «Iconocracia», un modelo de gobierno que, entre sus muchos poderes, sostuvo el enaltecimiento de su imaginario a través de la imagen fotográfica. Y eso es lo que explica que el arte cubano posterior no solo se viera obligado a lidiar con esa tradición fotográfica mayúscula, sino también con su mitología, así como con la necesidad de gestionar y traspasar tanto su discurso estético como sus mitos.

Esto es, precisamente, lo que recorre la exposición Iconocracia, que agrupa, alrededor de la fotografía, a creadores del arte cubano de varias generaciones que, pese a su diversidad biográfica, estética o directamente política, coinciden en su desafío hacia lo que se ha asimilado y extendido como Fotografía Cubana.

No se trata de una empresa fácil, habida cuenta de que estos nuevos «fotógrafos» –y las comillas ya hablan del uso problemático del término– se han visto obligados a bregar con una tradición iconográfica, en la cual la imagen se constituía como reflejo y documento del imaginario colectivo de todo un país. De manera que, para desasirse de esa imagen tutelar, fue imprescindible optar por otras estrategias –desde la iconoclastia hasta la iconofagia–, con el fin de buscar nuevos imaginarios acordes a los requerimientos de los nuevos tiempos.

Las obras que han alimentado estos argumentos son toda intención en la tensión. Intención en la sospecha hacia la representación –ese mirar por los demás que suele rozar la demagogia–, e intención en el propio posicionamiento de la mirada. Tensión en su preferencia de la ruptura frente a la tradición, la diferencia ante la homogeneidad, la verdad sobre la realidad. Ello no implica que los artistas del proyecto subestimen la iconografía anterior dominante en los discursos sobre la identidad cubana. Lo que quiere decir es que han sido capaces de deglutir esa iconografía, con el firme propósito de armar, más que una imagen, un imaginario diferente desde sus posiciones individuales y sus particulares miradas.

Conviene recordar un hecho demográfico: la mayoría de los cubanos vivos conocieron antes a los héroes que a los superhéroes –a la cracia antes que al icono–, y esto les dota de un adiestramiento particular a la hora de asumir, rechazar, construir o leer las imágenes contemporáneas.

Iconocracia remite a un proceso de Construcción y de Crítica. De Gestión, pero también de Digestión.

La exposición se plantea como un ensayo visual desplegado a través de 5 capítulos: La jaula de agua / Del Nosotros al Yo / No hay tal lugar / Iconofagia / Apoteosis. Además de un prólogo y un epílogo.

Las obras de Iconocracia responden a una estética menos representativa que «somática», en la que el cuerpo –y no la imagen del cuerpo–, la ciudad –y no la arquitectura de la ciudad–, la naturaleza –y no la reproducción de la naturaleza–, así como la humanidad –y no el humanismo– son magnitudes que atraviesan de manera conflictiva términos tales como revolución, democracia, patria, exilio, identidad, individualidad, género, etnia, globalización…

Pero Iconocracia es, también, una exposición que explora los propios límites del hecho fotográfico. De ahí que persiga una ubicación distinta de la mirada del fotógrafo, y una remoción radical de lo que suele considerarse como objeto fotográfico. Si sus antecesores de los años sesenta llegaron a establecer la fotografía bajo las prescripciones del Agitprop, los artistas de Iconocracia han conseguido licuar el Agitprop en las reglas del arte.

Es lo que corresponde, ya metidos en el siglo XXI, a unos constructores de imaginarios, llamados a transmitir algo más que el destello de un flash en esta Era de la Imagen.

Los capítulos

Prólogo
La obra Revolución una y mil veces, de Reynier Leyva Novo, es muy apropiada como prólogo de la exposición. Este libro –tanto abierto como cerrado– enuncia el grado cero del proyecto, con su reflexión sobre el efecto que produce la reiteración de una palabra –o de la palabra, porque no es una más– y el impacto en las imágenes e imaginarios que se exponen a continuación. Si hay una idea preconcebida ante esta exposición, este libro consigue disiparla y prepararnos para un viaje sin prejuicios por Iconocracia.

Capítulo 1. La jaula de agua
Desde Cristóbal Colón hasta nuestros días, la insularidad ha servido como un recurso plausible a la hora de explicar la identidad cubana. Este concepto ha obsesionado a Alexander von Humboldt y a Antonio Benítez Rojo, a Sartre o a Lezama Lima. Y Virgilio Piñera definió como «la maldita circunstancia del agua por todas partes». Pero esa insularidad no solo ha sido un asunto de la literatura. También ha operado como un icono visual que ha necesitado de múltiples gestiones y digestiones.

Capítulo 2. Del Nosotros al Yo
En los años 60 del siglo pasado, el éxtasis de la misión artística de la revolución cubana quedó evidenciado –según el padre del arte pop cubano Raúl Martínez–, en el paso del «Yo al Nosotros». Este dictum se replantea aquí en profundidad. Incluso se invierte a partir de una somatización de las demandas colectivas en las experiencias privadas, desde la construcción de una nueva subjetividad o el uso del cuerpo como un campo de resistencia ante los imperativos sociales.

Capítulo 3. No hay tal lugar
Cuba se ha percibido, a menudo, como una Utopía; tanto en su sentido ideológico como geográfico, en lo mental y en lo físico. Varios artistas, sin embargo, perciben esa proyección de otra manera, sometiendo a un escrutinio profundo la idea de sociedad ilusoria tan propia de Moro, Bacon o Campanella. Así, desde el país y el destierro –y desde cualquier patria verdadera o ficticia–, apelan al sentido literal del significado de Utopía: «No hay tal lugar». Un espacio sin dueño que nos remite, no ya a una isla fabulosa o perfecta, sino a túneles, búnkeres, reproducciones problemáticas del país original…

Capítulo 4. Iconofagia
La cubana fue la primera revolución de su tipo en el uso extendido de la televisión y, a diferencia de otros países comunistas, no precisó de estatuas gigantescas para expandir la iconografía oficial. Para eso sirvió la fotografía, mucho más moderna, portátil... e imposible de derribar llegado el caso. Más de medio siglo más tarde, la impronta de aquella fotografía de gesta ha quedado en la retina como el marchamo estético del país. Pero la fotografía posterior se ha visto obligada a lidiar con esa tradición, tanto como con la necesidad de digerir y desbordar su discurso estético y los mitos ideológicos, históricos, culturales o urbanos que la habían apuntalado.

Capítulo 5. Apoteosis
Ni Utopía ni Apocalipsis. Si algo define estos tiempos es, precisamente, la Apoteosis. En el último capítulo de Iconocracia no esperamos el futuro por la sencilla razón de que ya está aquí y es lo que tenemos hoy. En ese porvenir «ahora» conviven la antigua iconografía revolucionaria y la nueva iconografía de una sociedad mixta, los discursos ideológicos y las remesas familiares, los negocios por cuenta propia y la retórica socialista, la fiesta y el deber, la ilusión y la depauperación, la isla y el exilio... La vía cubana de los años 60 del siglo XX y el modelo chino del siglo XXI.

Epílogo/Resurrección
Entre la vía cubana –patentada por la naciente revolución a principios de 1959– y el modelo mixto actual puede resumirse la iconografía de una historia de medio siglo. Es lo que consigue sintetizar Lázaro Saavedra al apropiarse del mítico documental PM –objeto de censura en los inicios de la Revolución–, y mezclarlo con un drama migratorio del presente. De la utopía al reguetón tiene lugar este epílogo que nos deja un proyecto abierto al futuro. Esto es: al presente.

Autores:
Gustavo Acosta, Juan Carlos Alom, Pedro Álvarez, Alexandre Arrechea, Juan Pablo Ballester, José Bedia, Tania Bruguera, María Magdalena Campos Pons, Carlos R. Cárdenas, Raúl Cordero, Luis Cruz Azaceta, Arturo Cuenca, Rafael Domenech, Leandro Feal, Claudio Fuentes, Carlos Garaicoa, Jesús Hernández Güero, Tony Labat, Hamlet Lavastida, Reynier Leyva Novo, Rogelio López Marín (Gory), María Martínez Cañas, Ana Mendieta, Abelardo Morell, Ernesto Oroza, Geandy Pavón, René Peña, Marta María Pérez Bravo, Manuel Piña, Ernesto Pujol, Lázaro Saavedra, José A. Toirac, Rubén Torres-Llorca, José Ángel Vicench

miércoles, 1 de julio de 2015

"CÓRDOBA ES LA MEZQUITA QUE LLEVAMOS DENTRO"


MEZQUITA ES CORAZÓN

Un grupo de músicos, entre los que se encuentran David de María, Queco, Lin Cortés o Medina Azahara, han compuesto una simbólica canción para reivindicar la memoria de la Mezquita de Córdoba. El tema es una nueva versión de “Paseando por la Mezquita”, uno los himnos del rock andaluz de los años ochenta compuesto por el grupo Medina Azahara. Aquí se puede ver la canción:



El portal www.change.org se propuesto el objetivo de relanzar la campaña de recogida de firmas para poder entregarlas en las próximas semanas a la presidenta de la Junta de Andalucía tal como se recogía en el manifiesto en defensa de la Mezquita-Catedral. 

Conseguir alcanzar las 500.000 firmas (ya han firmado cerca de 400.000) es perfectamente posible y, para ello, nuestra modesta contribución divulgando https://goo.gl/VfQZ7x esta campaña.

Ayuda tú también a su difusión:

www.facebook.com/mezquitacatedralcordoba 

En Twitter mencionando a @MezquitaCatdral

O enviando un email a plataformamezquitacatedral@gmail.com 

Salvemos la Mezquita de Córdoba. Por una Mezquita Patrimonio de todas y de todos.

martes, 30 de junio de 2015

LA OVEJA ROJA PUBLICA "INSURGENCIAS INVISIBLES. RESISTENCIAS Y MILITANCIAS EN ESTADOS UNIDOS", DE LUIS MARTÍN-CABRERA

Insurgencias invisibles. Resistencias y militancias en Estados Unidos
Luis Martín Cabrera
La Oveja Roja
2015

“Estamos ustedes” o las luchas de resistencia en Estados Unidos


Un joven profesor español, que llegó a Atlanta a mediados de los años noventa, entra en el aula, seguramente algo nervioso. Es su primer día de clase. Quizá tenía previsto un discurso o unas palabras breves con las que inaugurar el curso, su estreno como docente. Pero al cruzar el umbral de la puerta, descubre una situación que no había podido imaginar: todos los estudiantes afroamericanos se encuentran sentados en una esquina del aula y todos los blancos en la otra. Una simbólica «línea de color» segrega a los estudiantes universitarios. Acaso con la soberbia del ignorante, tal vez por sentirse moralmente superior a ellos, este inexperto y joven profesor les dice a sus estudiantes: “Ahora mismo se acaba esta situación, se tienen que mezclar entre ustedes porque yo no pienso tolerar una situación de apartheid en mi clase, porque esto no es Sudáfrica y Mandela hace tiempo que salió de la cárcel”.

Este joven profesor –hoy un reputado hispanista en Estados Unidos– es Luis Martín-Cabrera, profesor de la Universidad de California-San Diego, colaborador de rebelion.org, y autor de Insurgencias invisibles. Resistencias y militancias en Estados Unidos (La Oveja Roja, 2015), un ensayo que permite interpretar esa situación que el joven profesor encuentra en el aula, explicar los motivos por los cuales nadie estaba dispuesto a cruzar la simbólica línea, ni los blancos ni los negros; un ensayo que buscar responder por qué, cuando el profesor pronunció aquella frase, un estudiante afroamericano se levantó de su silla, miró mal encarado al profesor, salió del aula y nunca más regresó.

La experiencia y el tiempo, y su militancia en los movimientos afroamericanos y chicanos, le permiten a Martín-Cabrera entender qué sucedió aquel día. No es que solamente los blancos quieran distanciarse de los negros –que evidentemente ocurre–, también los negros rechazan mezclarse con ellos. Ven al blanco como una amenaza por la violencia simbólica que ejerce y ejecuta cada día sobre la población de color. Estar al lado de un blanco implica poder ser denunciado –sin una base sólida– en cualquier momento (y la ley siempre niega el principio de presunción de inocencia cuando se trata de un negro). El blanco observa al negro como un intruso en lo que considera sus lugares de privilegio y poder, como puede ser la universidad o, más ampliamente, un barrio o una ciudad; y usa su poder para desplazarlo de lo que considera su territorio. La presencia del negro amenaza su status y, para protegerlo, modifica la violencia física de antaño por una nueva violencia, acaso simbólica, pero no por ello menos real. Los negros, para no sufrir el desprecio blanco, su violencia racista, no tienen más remedio que construir sus propios espacios, sea la ciudad, sea en un aula.

Aunque desde el año 2009, cuando Barack Obama fue investido presidente, viene hablándose en Estados Unidos de la entrada en una etapa histórica post-racial (que un negro se proclame presidente significa que el racismo ya forma parte del pasado, argumentan), lo cierto es que desde la llegada a la Casa Blanca del presidente Obama la población afroamericana no ha conocido mejor suerte. Más bien todo lo contrario. No solo se ha incrementado la violencia contra las minorías de color en Estados Unidos sino que además han aumentado la pobreza, el desempleo, la malnutrición o la falta de acceso a la educación, o a servicios médicos adecuados en los barrios de color segregados de las grandes ciudades estadounidenses; así como también se ha registrado un crecimiento desproporcionado de encarcelamientos de personas de color y de asesinatos de personas afroamericanas. La violencia racista está a la orden del día.

Insurgencias invisibles, sin embargo, no ofrece simplemente una descripción de lo inadecuado del sintagma “sociedad post-racial” para explicar la actualidad política y social de los Estados Unidos. Martín-Cabrera no se conforma con el análisis; se introduce en las organizaciones políticas de resistencia y liberación afroamericanas para, desde su interior, siendo uno de ellos, no solo ofrecer una explicación al lector, sino también participar activamente como militante en sus organizaciones para, junto a ellos, luchar por su emancipación. Como buen lector de la famosa tesis 11 de Karl Marx, Martín-Cabrera no pretende únicamente explicar la realidad sino también transformarla.

Debido a que su trabajo y su vida se desarrollan en San Diego, California, Luis Martín-Cabrera conoce asimismo de cerca los movimientos chicanos en la frontera entre San Diego y Tijuana. Una frontera que es, como dice la escritora chicana Gloria Anzaldúa, una “herida abierta donde el tercer mundo se roza con el primero y sangra”. Una herida que no cicatriza por las asimetrías de poder entre Norte y Sur, donde con solo recorrer unos pocos metros, señala Martín-Cabrera, “se pasa de la opulencia del primer mundo a la miseria del tercero”. Una frontera que constituye una “estructura neocolonial de dominación que permite a Estados Unidos seguir canibalizando los recursos y la fuerza de trabajo de México”. Pero la frontera no es solo ese lugar físico, esa línea trazada entre San Diego y Tijuana; la frontera está en todas partes y en cada uno de los inmigrantes que viven sin documentación en Estados Unidos: la frontera es el miedo a ser deportado, la frontera es la pérdida de la identidad –un idioma y una cultura propia– para ser asimilado por la estructura de dominación, también simbólica, imperialista.

Insurgencias invisibles persigue, además, un propósito todavía más interesante, si cabe. El libro es también una reflexión sobre la escritura revolucionaria. Luis Martín-Cabrera no quiere reproducir ese tipo de escritura académica que cree que por hablar de la pobreza se resuelven los problemas asociados a la pobreza, ese discurso teórico donde las palabras suplantan a las cosas; Martín-Cabrera tampoco quiere que su escritura sea una forma de dar voz a los sin voz, como si asumiera un gesto paternalista. Martín-Cabrera quiere ser parte de esa inteligencia revolucionaria, no hablar sobre las insurgencias, sino formar parte los movimientos insurgentes: “no busco acompañar ni hablar por quienes luchan a pie de calle, aspiro a escribir desde dentro, desde el interior mismo de las luchas, codo a codo, como un participante más, sin borrar mis privilegios letrados, pero sin ceder a las tentaciones antropológicas de quienes pretender saber más que los propios oprimidos”. El autor busca diluirse en lo colectivo, borrarse, desaparecer; porque, según apunta, “la verdadera escritura revolucionaria debería abolir la firma y el nombre, y los libros deberían ser como las grandes alamedas de Allende y dar paso a un sujeto colectivo y liberado también en la escritura”. Este es uno de los grandes objetivos que persigue Insurgencias invisibles, y lo logra a través de una escritura heterogénea donde ensayo, crónica y entrevistas se entremezclan para que el autor, dando un paso atrás, deje emerger las voces de los que luchan y lucharon.

El libro de Luis Martín-Cabrera ofrece, además, una nueva visión de Estados Unidos; una visión no estática ni detenida, sino de plena ebullición de luchas políticas de resistencia y emancipación. Frente a la ideas preconcebidas sobre Estados Unidos como “un siniestro basurero capitalista poblado de obesos blancos e ignorantes que desconocen las nociones más básicas de geografía, política o cultura general”, ideas incluso alimentadas por autores como Vicente Verdú en El planeta americano (1997) o Jean Baudrillard en América de (1986), Insurgencias invisibles –sin negar que lo anterior contenga una parte de verdad– ofrece un retrato de Estados Unidos en el que todavía queda espacio para la lucha, en el que todavía las organizaciones sociales y políticas se movilizan para transformar su realidad, para enfrentarse al capitalismo y al imperialismo (exterior, pero también interior). Martín-Cabrera se pregunta, junto con los movimientos insurgentes, si en Europa “¿sabrán que estamos aquí? ¿Se podrán imaginar fuera de Estados Unidos que haya gente aquí que resista y luche?”. Contra el tópico de una sociedad pasiva y detenida, de una sociedad estática donde ya no es posible la lucha por la emancipación, Luis Martín-Cabrera nos trae estas Insurgencias invisibles para que, desde la distancia oceánica que nos separa, podamos conocer los movimientos políticos y sociales que en Estados Unidos luchan por su liberación. Insurgencias invisibles es una forma de gritar “¡estamos aquí!”, o como dirían los zapatistas: “estamos ustedes”. Si llegamos a oírlos, tal vez entenderemos que su lucha también es nuestra lucha.

David Becerra Mayor
Doctor en Literatura Española. Director de Estética y Literatura de la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM)

Fuente: Crónica Popular