LA "SOLUCIÓN FINAL"
La decisión de la “Solución final” ya está tomada de antemano. 15 hombres, su gran mayoría entre los 35 y los 45 años, con amplios estudios que discuten en torno a buen vino y comida, cómo exterminar, usando el eufemismo “deportación”.
Obra: La conferencia de Wannsee
Autores: Filip Nuckolls, Vladimír Cepec y Pavel Bsonek
Intérpretes: Jordi Gràcia i Vallès, Carles Goñi, Jose Pérez-Ocaña, Òscar Intente, Roger Batalla, Xavier Pàmies, Oriana Bonet, Sergi Marcos, José Ángel Rico, Lluís Ruf, José Tobella, Miquel Simó, Ignasi Guasch, Carles Martinho, Edgar Moreno.
Dirección: Pavel Bsonek
Traducción: María García Granell.
Idioma: Catalán
Producción: Manel Ruiz y Pavel Bsonek
Función: Casa de la Seda. Carrer de Sant Pere Més Alt, 1, 08003, (Barcelona).
Fechas: 18 de enero al 5 de febrero.
Inserta dentro del Proyecto Cicatrius, impulsado por la compañía Exquis Teatre y dirigida por el director polaco, afincado en Barcelona, Pavel Bsonek. Dicho proyecto pretende llevar a escena cuatro obras de carácter histórico sobre temas que consideran no solucionados. Las obras que se presentarán son: La nit de Helver (12 al 22 de enero), Protesta (entre el 9 de marzo y 2 de abril), y Leni (en mayo, sin fechas confirmadas).
La Conferencia de Wannsee reproduce, a partir de la transcripción real de dicha reunión, una de las más tétricas de la historia, la conferencia por la cual el partido Nazi comunica, el 20 de enero de 1942, a 15 altos cargos del partido, la postura ya adoptada de antemano, de proceder a la llamada “Solución Final”.
Dicho término, ideado por Adolf Eichmann, consiste en un modelo eficiente de exterminio de los judíos dentro del Reich.
El montaje, desarrollado en la majestuosa sala gremial de la Casa de la Seda, nos transporta desde el corazón de Barcelona, al Berlín de los años 40 gracias a la majestuosidad de la sala, que evoca el lujo de la casa, cerca del lago Wannsee, donde se mantuvo dicha reunión.
La reunión presidida por Reinhard Heydrich, hombre de confianza de Himmler, reúne a 15 altos cargos de la Alemania Nazi destacando entre ellos: Martin Luther, alto cargo de asuntos exteriores o Josef Bühler, Delegado del Gobierno General de Polonia, entre otros.
Los presentes están convocados para discutir el cómo y cuándo pero no el qué. La decisión de la “Solución final” ya está tomada de antemano. 15 hombres, su gran mayoría entre los 35 y los 45 años, con amplios estudios que discuten en torno a buen vino y comida, cómo exterminar, usando el eufemismo “deportación” en vez de exterminar, no sólo a los judíos físicamente, sino su forma de vida de la cultura alemana.
El texto en sí es un claro reflejo de descomposición de la alteridad humana. Los judíos no son humanos para los allí presentes, ni lo eran para la gran mayoría de la Alemania del momento, el objetivo era llegar a asesinar en cámaras de gas a 2.500 judíos a la hora, lo que suponía 60.000 al día y 21.900.000 al año, según los datos reflejados en el dispositivo.
La apuesta coral, liderada por la figura de Reinhard Heydrich (Carles Goñi), combina los momentos de intervención colectiva con otros más íntimos que reproducen el modo de tantear posturas y de ejercer presiones sobre los presentes por parte de la figura de Heydrich.
La apuesta escénica nos lleva a un teatro de la memoria que intenta recrear lo que pasó, usando la figura de la narradora, Oriana Bonet, para introducirnos en el hecho histórico pensando que con eso es suficiente, sin cuestionarse los elementos más allá de lo acaecido.
Seguimos pensando que el mejor modo de no reproducir errores cometidos en el pasado es conocer la historia, pero algunos confunden el conocer con la exposición del hecho, cuando lo que debe pretender la historia es desvelar, siendo necesario para ello cuestionarse los sucesos más allá de lo evidente. No es tan importante cuántos millones de judíos murieron en la II Guerra Mundial (recordar que no fueron los más numerosos) o cómo se les exterminó sino comprender por qué a ellos y qué papel jugaban dentro de la economía alemana de la época.
Eso es lo que debe pretender un teatro que quiera confrontar lo que sucedió para que no vuelva a pasar, algo que a tenor de lo que estamos viviendo parece que estamos abocados a repetir en diferente forma, cambiando las cámaras de gas por la pasividad.
Un último apunte, lo sucedido en aquellos años no es obra del pueblo alemán como sostiene el discurso final de la narradora, es obra de una estado totalitario apoyado por parte del pueblo alemán, pero no debemos confundir lo uno con lo otro.
Iván Alvarado
Publicado en el Nº 303 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2017
lunes, 20 de marzo de 2017
domingo, 19 de marzo de 2017
"EL TRABAJADOR DEL FUTURO LIMPIANDO EL CAOS DEL CAPITALISMO", MURAL DE VISCOUNT HASTINGS EN LA BIBLIOTECA MEMORIAL MARX DE LONDRES
El Trabajador del Futuro Limpiando el Caos del Capitalismo
Viscount Hastings
1934
Mural
Biblioteca Memorial Marx de Londres
Aunque nunca fueron utilizados por Marx o por Engels, la Biblioteca Memorial Marx en Clerkenwell es un excéntrico tesoro de la historia socialista británica y bien merece una visita. El edificio fue el hogar de William Morris respaldado Twentieth Century Press Ltd, quien publicó el periódico de la Federación Social Demócrata, Justice. En los primeros años del siglo XX, el exiliado Lenin era un visitante frecuente, y publicó desde aquí muchas ediciones de su periódico en ruso Iskra.
El verdadero punto culminante del edificio de hoy es el espléndido mural en la sala de lectura. Titulado El Trabajador del Futuro Limpiando el Caos del Capitalismo, fue pintado en 1934 por el 'Conde Rojo', Viscount Hastings.
Se puede ver la influencia de su maestro Diego Rivera en el estilo del mural, que representa a un gigantesco y moreno minero galés que se alza sobre las ruinas de la sociedad capitalista, flanqueado por las luces del movimiento socialista. Marx y Engels miran aprobando desde la esquina superior izquierda.
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Alemania,
Arte,
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Reino Unido
sábado, 18 de marzo de 2017
"LAS FLORES DE LA GUERRA", PELÍCULA DE ZHANG YIMOU
Titulo original: The Flowers of War
Duración: 146 min
Año: 2011
Pais: China
Director: Zhang Yimou
Guión: Geling Yan (novel), Heng Liu (screenplay)
Reparto: Christian Bale, Ni Ni, Tianyuan Huang, Xinyi Zhang
Sinopsis
En 1937, durante la segunda guerra chino-japonesa, John (Christian Bale), un maquillador de cadáveres, llega a una iglesia católica de Nankín para preparar al párroco antes de su entierro. Las terribles acciones del ejército invasor japonés lo convierten a su pesar en protector de las alumnas de un convento y de las prostitutas de un burdel cercano. Tendrá entonces la oportunidad de saber qué significan el sacrificio y el sentido del honor.
La película más cara de la historia del cine chino es una adaptación de una novela de Yan Geling titulada ‘Las 13 mujeres de Nankín’, basada en un suceso real que todavía hoy conmociona a China.
VER PELICULA EN CASTELLANO EN MOSCOFILMS: http://moscovita.org/moscofilms/745-2/
Duración: 146 min
Año: 2011
Pais: China
Director: Zhang Yimou
Guión: Geling Yan (novel), Heng Liu (screenplay)
Reparto: Christian Bale, Ni Ni, Tianyuan Huang, Xinyi Zhang
Sinopsis
En 1937, durante la segunda guerra chino-japonesa, John (Christian Bale), un maquillador de cadáveres, llega a una iglesia católica de Nankín para preparar al párroco antes de su entierro. Las terribles acciones del ejército invasor japonés lo convierten a su pesar en protector de las alumnas de un convento y de las prostitutas de un burdel cercano. Tendrá entonces la oportunidad de saber qué significan el sacrificio y el sentido del honor.
La película más cara de la historia del cine chino es una adaptación de una novela de Yan Geling titulada ‘Las 13 mujeres de Nankín’, basada en un suceso real que todavía hoy conmociona a China.
VER PELICULA EN CASTELLANO EN MOSCOFILMS: http://moscovita.org/moscofilms/745-2/
viernes, 17 de marzo de 2017
RECORRIDO POR EL SAN PETERSBURGO REVOLUCIONARIO
¿Qué se puede hacer en los puntos más importantes de la Revolución rusa? Aquí van seis ideas.
1. Echar un vistazo al dormitorio de Lenin
Fuente: Marina MironovaEn la casa museo del nº 13 donde en los años 1894-1895 alquiló una habitación Vladímir Lenin, con solo 24 años, la decoración es de una austeridad espartana: los únicos muebles que hay son una cama estrecha, una cubeta con un cántaro para lavarse y una mesa en la que el futuro líder del país tomaba el té acompañado de pan negro y escribía sus mensajes propagandísticos a los obreros de las fábricas de San Petersburgo, soñando con una Rusia distinta. En esta diminuta habitación comenzó la historia de la revolución mundial y del mayor experimento social del siglo XX: la URSS.
2. La toma de la estación
Fuente: Lori/Legion-MediaLenin recorrió el camino de los escritos ensayísticos en su habitación a la preparación del levantamiento armado de 1917 en 20 años. Nosotros solo necesitamos diez minutos y cuatro estaciones del metro.
Nos encontramos en la plaza Lenin, cerca de la estación de Finlandia. De camino hasta aquí, deteneos en la estación Ploschad Vosstania y echad un vistazo a sus bajorrelieves de bronce, que cuentan la historia de los acontecimientos del año de la Revolución.
En la salida y en el vestíbulo del metro ya no aparecerá el soñador que vivía en aquella habitación, sino el líder del proletariado mundial con el disco del sol y las banderas escarlata de fondo: así refleja el artista el regreso ilegal de Lenin a principios de octubre de 1917 procedente de Finlandia, donde había emigrado para evitar su detención. La locomotora del tren en el que viajó Lenin se conserva en el andén convertido en monumento: este tren, fabricado por una empresa estadounidense en 1900, se convirtió en un elemento importante de la mitología de la Unión Soviética.
El monumento a Lenin con su pose de orador junto a la estación se convirtió en un canon para las miles de estatuas similares que se erigieron por toda la URSS. Es fácil imaginar a Lenin bajando a toda prisa del tren y dando instrucciones urgentes para la toma de San Petersburgo: “¡Hay que tomar inmediatamente y a toda costa el teléfono, el telégrafo, las estaciones ferroviarias y los puentes! ¡El triunfo de la revolución rusa y mundial depende de dos o tres días de lucha!”.
3. Colarse en el cuartel general de la Revolución
Fuente: Marina MironovaImaginad que sois el principal revolucionario del país y que por primera vez en la historia tenéis en vuestra mano la oportunidad de ganar. Hay que actuar de inmediato, pero vuestros compañeros se mueven lentamente, os hablan de seguridad y os obligan a quedaros en un apartamento secreto.
El gobierno provisional, el órgano oficial de administración del imperio hasta la Revolución de octubre, os ha declarado en busca y captura. Además, vuestro plan “secreto” de levantamiento ha sido publicado hace unos días por un popular periódico de la ciudad al que vuestros enemigos internos del partido han filtrado información.
En estas circunstancias, la tarde del 24 de octubre de 1917 Lenin, a pesar del peligro de ser detenido, se dirigió a pie desde la estación de Finlandia hasta el Instituto Smolni. El edificio del antiguo Instituto para Doncellas Nobles en 1917 fue ocupado por hombres revolucionarios que instalaron allí un órgano alternativo de gobierno de la ciudad: el Sóviet de los Diputados de Obreros y Soldados. Este órgano fue de facto el cuartel general de la Revolución, donde se emitían todo tipo de documentos, como decretos y edictos. De allí se enviaban las órdenes a las unidades militares que se pasaron al bando de los bolcheviques. Allí se fue Lenin para dar la orden de iniciar el levantamiento.
Disfrutad de un paseo hacia Smolni a última hora de la tarde a través del puente Liteini y la calle Shpalérnaya. Mentalmente, encended hogueras y colocaros alrededor de los marineros y militares armados. Esta es la imagen del cuartel general de los revolucionarios la víspera de los acontecimientos decisivos. Para visitar las salas de Smolny es necesario reservar una visita guiada con un mes de antelación.
“Tras la abdicación de Nicolás II, el gobierno fue ocupado de forma aleatoria. Aunque detrás de los miembros del Gobierno Provisional se encontraban importantes empresarios moscovitas y banqueros de San Petersburgo, estos personajes no tenían un programa de acciones y eran aún más débiles que el gobierno de Nicolás II durante los últimos años de su reinado. Era un gobierno temporal necesario para convocar la Asamblea Constituyente que debía determinar el orden estatal de Rusia. Pero en lugar de prepararse para esta asamblea, el Gobierno Provisional se quedó atascado en la discusión sobre a qué fuerzas debía dar preferencia, a las monárquicas o a las socialistas de izquierdas. Como resultado, en otoño de 1917 el gobierno se quedó sin ningún tipo de apoyo”.
Vladímir Ivanov, fundador de la agencia de visitas guiadas de autor por San Petersburgo Smart Walks
4. Dar la señal para el inicio del levantamiento
Fuente: Marina MironovaEl 25 de octubre, las instrucciones revolucionarias de Lenin se llevaron a la práctica. El comité de los bolcheviques controlaba las comunicaciones: el teléfono, el telégrafo y la central de correos; la tipografía y las redacciones de los medios de comunicación y el transporte: las estaciones ferroviarias y los puentes. En el tablero de ajedrez quedaba una sola pieza: el Gobierno Provisional con la escasa protección de varios destacamentos de cadetes esperaba la llegada de la fatalidad en el Palacio de Invierno, el edificio principal de la Rusia imperial.
El inicio del asalto fue similar a una película de acción bien dirigida. Al puente Blagovéschenski se acercó el crucero militar Avrora, que asustaba con solo mirarlo. El buque Avrora dio la señal disparando una salva con munición de fogueo. Al mismo tiempo, desde la fortaleza de Pedro y Pablo se comienza a bombardear las entradas principales del Palacio de Invierno.
Para oír los ecos de la revolución en la actualidad, haced una visita al buque Avrora hacia el mediodía. Desde 1865 los relojes de la ciudad de San Petersburgo se ponen en hora gracias a las salvas de un cañón en la fortaleza de Pedro y Pablo.
5. La toma del Palacio de Invierno
Fuente: Marina MironovaLa imagen canónica de la toma del Palacio de Invierno la creó el director Serguéi Eisenstein en su película Octubre del año 1927: una multitud de marineros cruza una plaza del Palacio vacía hacia la residencia del zar, sus negras figuras se encaraman por la reja de la entrada principal y en una ola revolucionaria inundan la escalera principal del palacio.
“En realidad, la toma del Palacio de Invierno se pareció más a una operación antiterrorista moderna. En la oscuridad de la noche, unos grupos de marineros y soldados cruzaron a rastras la plaza del Palacio. Las ventanas del palacio son unas barbacanas perfectas. Los revolucionarios no querían arriesgar sus vidas en vano. Nadie asaltó la reja ni las escaleras principales. En las entradas principales había instalado un hospital militar provisional. Los invasores sabían que los miembros del gobierno se reunían en las cámaras privadas de la emperatriz, a las que se accedía por una entrada aparte, la de “Su majestad” (la entrada izquierda de la fachada sur). Por esta entrada accedieron tranquilamente al edificio”.
Vladímir Ivanov, fundador de la agencia de visitas guiadas de autor por San Petersburgo Smart Walks
Hoy en día existe un detalle que recuerda el asalto: entre las infinitas salas del palacio vale la pena encontrar el modesto Pequeño Comedor, donde la noche del 25 al 26 de octubre se reunían los últimos miembros del Gobierno Provisional. Allí fueron rodeados y arrestados por los soldados del Ejército Rojo, que anunciaron el cambio de gobierno en el país.
Este momento es conocido con minutos de precisión: el reloj de bronce en forma de rinoceronte que había sobre la chimenea se detuvo y desde hace ya muchos años da las dos y diez: el momento en el que el Imperio Ruso quedó en el pasado y dio comienzo una historia diferente.
6. Comprar una pequeña parte de la Revolución
Los restos de la época soviética se venden en un mercadillo situado en la avenida Udelni, cerca del último apartamento secreto de Vladímir Lenin. Si tenéis suerte, en este mercadillo podéis encontrar objetos muy interesantes, como el juego de mesa “Había una vez en Petrogrado”, en el que los personajes repiten el recorrido de Lenin hacia Smolni en forma de aventura, o como el símbolo de la Revolución, la estrella de cinco puntas, usada como colofón decorativo para el árbol de navidad. ¡Regatead! Los vendedores de leyendas acostumbran a inflar sus precios.Fuente: Rusia Hoy
jueves, 16 de marzo de 2017
SE PUBLICA "LUCHA NACIONAL Y OBRERA EN IRLANDA", UNA ANTOLOGÍA DE JAMES CONNOLLY, EN EL MARCO DEL 80 ANIVERSARIO DE LA BATALLA DEL JARAMA
En el marco del 80 aniversario de la Batalla del Jarama que se conmemoró durante los días 17 y 18 de febrero en la ciudad de Rivas-Vaciamadrid, la editorial Atrapasueños publica un libro fundamental para conocer al dirigente irlandés asesinado en 1916, del que tomó su nombre la “columna Connolly”, de la brigada Lincoln de brigadistas internacionales que vinieron a combatir en la Guerra Civil.
Destacado político y sindicalista irlandés jugó un papel muy importante en el movimiento obrero irlandés de principios del siglo XX. Fusilado por su liderazgo en el Levantamiento de Pascua y la proclamación de la República de Irlanda de 1916, su obra y pensamiento políticos destacan por su coherencia a lo largo de su vida y su compromiso con la lucha nacional y obrera de Irlanda contra el colonialismo británico y el capitalismo.
Hoy, James Connolly sigue siendo uno de los principales referentes del movimiento revolucionario y es fácil encontrar referencias hacia él en todas las figuras políticas del republicanismo irlandés durante todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI.
La selección de textos y la traducción son de Ángel Velasco, y es la primera vez que una editorial andaluza publica a James Connolly.
Con este libro y con otras iniciativas comienza la relación de cooperación de la cooperativa Atrapasueños con el Ayuntamiento de Rivas para conmemorar la batalla del Jarama, junto con una grupo de ciudadanos/as y entidades que dan forma a esta celebración: “En febrero de 2017 se cumplen 80 años de la Batalla del Jarama. Una Batalla recordada a lo largo del mundo debido a su importancia estratégica en el desarrollo de la Guerra Civil Española (GCE). Es igualmente recordada debido a la importancia en su desarrollo de la participación de las BRIGADAS INTERNACIONALES (BB.II.) encuadradas en el Ejercito Republicano”.
Fuente original: https://atrapasuenos.wordpress.com/2017/02/16/se-publica-lucha-nacional-y-obrera-en-irlanda-una-antologia-de-james-connolly-en-el-marco-del-80-aniversario-de-la-batalla-del-jarama/
Destacado político y sindicalista irlandés jugó un papel muy importante en el movimiento obrero irlandés de principios del siglo XX. Fusilado por su liderazgo en el Levantamiento de Pascua y la proclamación de la República de Irlanda de 1916, su obra y pensamiento políticos destacan por su coherencia a lo largo de su vida y su compromiso con la lucha nacional y obrera de Irlanda contra el colonialismo británico y el capitalismo.
Hoy, James Connolly sigue siendo uno de los principales referentes del movimiento revolucionario y es fácil encontrar referencias hacia él en todas las figuras políticas del republicanismo irlandés durante todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI.
La selección de textos y la traducción son de Ángel Velasco, y es la primera vez que una editorial andaluza publica a James Connolly.
Con este libro y con otras iniciativas comienza la relación de cooperación de la cooperativa Atrapasueños con el Ayuntamiento de Rivas para conmemorar la batalla del Jarama, junto con una grupo de ciudadanos/as y entidades que dan forma a esta celebración: “En febrero de 2017 se cumplen 80 años de la Batalla del Jarama. Una Batalla recordada a lo largo del mundo debido a su importancia estratégica en el desarrollo de la Guerra Civil Española (GCE). Es igualmente recordada debido a la importancia en su desarrollo de la participación de las BRIGADAS INTERNACIONALES (BB.II.) encuadradas en el Ejercito Republicano”.
Fuente original: https://atrapasuenos.wordpress.com/2017/02/16/se-publica-lucha-nacional-y-obrera-en-irlanda-una-antologia-de-james-connolly-en-el-marco-del-80-aniversario-de-la-batalla-del-jarama/
miércoles, 15 de marzo de 2017
IMAGINÁNDOSE MOSCÚ: ARQUITECTURA, PROPAGANDA, REVOLUCIÓN
El Palacio de los Soviets (1932) por Boris Iofan
Exposición en el Design Museum de Londres para conmemorar el centenario de la Revolución Rusa
En el marco del centenario de la Revolución rusa, esta exposición analiza Moscú, tal como lo imaginó una audaz generación de nuevos arquitectos y diseñadores en los años veinte y principios de los treinta. La exposición acoge seis proyectos no construidos y se podrá ver del 15 de marzo al 4 de junio de 2017.
Apoyándose en material raramente visto, Imagine Moscow presenta una visión idealista de la capital soviética que nunca se realizó. Todas las propuestas fueron diseñadas originalmente para Moscú entre los años 20 y 30. El Design Museum celebra el primer centenario de la Revolución Rusa al albergar una exposición donde los visitantes pueden descubrir seis antiguos proyectos diseñados para cambiar la ciudad.
La exposición muestra dibujos arquitectónicos a gran escala apoyados por obras de arte, propaganda y publicaciones de la época. En conjunto, estos proyectos no construidos sugieren una realidad alternativa para la ciudad, ofreciendo una visión única de la cultura de la época. Cada uno de los seis proyectos presentados en la exposición introduce un tema relevante para la vida y la ideología en la Unión Soviética: colectivización, planificación urbana, aviación, comunicación, industrialización, vida comunitaria y diversión-descanso.
La propuesta de un nuevo Moscú fue creada por una audaz nueva generación de arquitectos y diseñadores en los años 20 y principios de los 30. Trabajaron en una visión idealista de la capital soviética que nunca fue construida.
La casa comunal (1920) de Nikolai Ladovski fue uno de los símbolos más emblemáticos y famosos de la vida comunal soviética; Nuve de acero (1924) de El Lissitzky consistió en ocho rascacielos horizontales ligeros que unen el trabajo y los espacios vivideros usando tranvías y metro; El Instituto Lenin (1927) de Ivan Leodiniv fue un nuevo planetario y una gran biblioteca; Fabrica de la Salud (1928) de Nikolai Sokolov consistió en cápsulas individuales para el descanso aislado, y una gran área para las actividades comunales; Narkomtiazhprom (1934-1936) un diseño de edificio por los hermanos de Vesnin: Ivan Leonidov y Konstantin Melnikov. Estaba destinado a albergar el Comisariado del Pueblo de la Industria Pesada; El Palacio de los Soviets (1932) por Boris Iofan, era el monumento final del poder soviético en ese momento y pretendia ser el edificio más alto del mundo.
Fuente: Metalocus
El Lissitzsky, figuras del Diseño Tridimensional del espectáculo electro-mecánico "Victoria sobre el sol", 1923.
La Casa Comunal de Ladovski se convirtió en uno de los símbolos más antiguos y más emblemáticos de la idea soviética de la vida comunal que pretendía revolucionar la estructura familiar tradicional y transformar el papel de la mujer en la sociedad
Yakov Chernikov, Composición sobre un tema de una zona industrial con edificios y construcciones en acero, 1924-33
Gustav Klutsis, Fotomontaje, litografía sobre papel, 1924.
El Lissitzky, Proun, 1922-23
Valentina Kulagina, A la Defensa de la URSS, Cartel, 1930, Ne boltai! Colección.
Valentina Kulagina, Portada diseñada por Valentina Kulagina titulada primero de maho en la revista ‘Krasnaya niva’, 1930.
Valentina Kulagina, Nosotros construimos, de la década de 1930.
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Arquitectura,
Constructivismo,
Diseño,
Fotomontaje,
Rusia,
URSS
martes, 14 de marzo de 2017
EDICIONES 2010 PUBLICA "JUAN PLANELLES, EL MÉDICO ROJO"
Juan Planelles, el médico rojo.
Juan Martínez Hernández
Ediciones 2010
Madrid, 2017
JUAN PLANELLES, EL CINETÍFICO MÁS INJUSTAMENTE OLVIDADO DEL EXILIO ESPAÑOL
Juan Planelles Ripoll, científico, médico y militante comunista (1900-1972) es la figura científica más injustamente olvidada del exilio español de la posguerra.
Licenciado y doctor en Medicina con premio extraordinario, recibe la medalla de oro de la Real Academia Nacional de Medicina en 1924. A su brillante carrera científica como fisiólogo y farmacólogo, hay que añadir su perfil humano y político. Firme defensor de la justicia social y de la universalidad y gratuidad de la atención sanitaria, fue responsable de la sanidad de Madrid en 1936 y de toda la de la España no sublevada en 1937, como subdirector general de Sanidad. Ya en el exilio soviético fue autor del importante descubrimiento de nuevos antibióticos en el Instituto Gamaleya de Moscú, profesor de Microbiología en la Facultad de Medicina y autor de numerosas publicaciones científicas internacionales, considerándosele el mayor experto mundial de la época en efectos nocivos de los antibióticos. Murió en Ochamchira, Abjasia, sin la posibilidad de retornar a España como hubiera deseado.
A su vez, Juan Planelles Ripoll es una muestra importante de la generosidad que como signo identitario del pueblo ruso se mostró una vez más con su acogida de numerosos españoles y españolas en su seno como consecuencia de la Guerra Civil. Acogida que va desde los “niños de la guerra”, como mis amigos Joaquín Beitia y Raúl Morales, a profesionales de diversa índole como el propio Juan Planelles.
Como editor quiero brevemente relatar la aventura de publicar este libro que comenzó hace año y medio como lo que los editores denominamos “un original no solicitado” que es cuando un libro, y llegan muchos, llega a una editorial para probar suerte. Quiero destacar que este no es un libro del Partido porque ni se da esa condición en su autor ni ha sido este el propósito del libro. Es más hay aspectos en el plano ideológico con los que personalmente, no estoy plenamente de acuerdo o simplemente me cuesta aceptarlos, pero yo no soy yo el autor del libro y respeto su punto de vista a la vez que valoro el gran trabajo desarrollado hasta llegar a este día como el mismo nos relatará.
Sí tengo que reconocer que la obra despertó mi interés desde el primer minuto porque aúna valores que consideramos importantes, por una parte recupera una figura histórica ampliamente reconocida en la Unión Soviética, su país de acogida, pero un gran desconocido en España, y por otra es un elemento de la memoria histórica del exilio exterior, a menudo no tan estudiado hoy en día como la historia de los del exilio interior, de los que se quedaron, de los muchos que todavía yacen en las cunetas.
El desconocimiento de la vida y obra de Planelles es parte de este desconocimiento forzado que propugnó la dictadura franquista y que vino a sellar la Transición, hoy a casi cuarenta años del fin de la dictadura nos damos cuenta de cómo la misma dictadura y el pacto de silencio forzado de la Transición han hecho perdurar muchos de los males de la vieja España que hoy nos aparecen en forma de miedos, en forma de corrupción y de otras muchas formas.
Hay muchas maneras de mirar a la figura de Juan Planelles, el médico, el científico, el militante comunista y otras muchas, en este libro y en esta presentación hemos querido valorar su figura como médico e investigador sin dejar de lado su compromiso con los valores comunistas.
Como explicaba al principio, Juan Planelles Ripoll (nacido en Jerez de la Frontera, en Cádiz en, 1900 y falleció en Ochamchira, URSS en 1972) fue un médico español, investigador, profesor y miembro destacado del PCE, además un amigo personal de Dolores Ibarruri, Pasionaria, como atestiguan numerosas fotografías y documentos.
De entre todas las cosas que fue, seguramente la principal, lo que deberíamos destacar de su biografía, es que fue un gran luchador, aunque nunca usase más armas que sus conocimientos científicos. Luchador por y para los desfavorecidos y los enfermos. Curar a las personas y sanar a la sociedad eran sus metas.
De entre todas las sensaciones que produjo, la más reiterada fue la de admiración. Así lo reconocieron sus discípulos y colaboradores tanto en vida como en su centenario. Pero hay una profunda anomalía en su biografía, algo que la vuelve trágica y profundamente emotiva. Esos discípulos no hablaban en español, sino en ruso. Juan Planelles destacó en microbiología y farmacología a gran nivel en el exilio en la Unión Soviética. Al final de la Guerra Civil se dirigió allí, de donde nunca pudo retornar de modo permanente.
Durante la contienda fue responsable de la Sanidad del Quinto Regimiento, luego de la zona centro y por fin de todo el país no sublevado, como subsecretario de Sanidad del gobierno legítimo (1937). Por primera vez en España decretó desde su puesto de subsecretario de Sanidad la gratuidad de los cuidados hospitalarios como recoge el Boletín Oficial de la época.
Por qué un hombre como Planelles se orienta hacia la izquierda es fácil de entender si se sabe que su padre, el también médico y militar de igual nombre, decide enviarle a la escuela pública, decide conscientemente mezclarle con la sociedad real, con el pueblo jerezano. Allí comprendió el joven Juan que las injusticias y desigualdades no sucedían por azar, sino por la perseverancia de una arrogante oligarquía en mantener privilegios medievales, negando los derechos básicos a la mayor parte de la ciudadanía. Es decir, por un modo cruel de masiva injusticia tolerada.
Gran parte de las conquistas sociales ansiadas por el Dr. Planelles han llegado ya para los países desarrollados hace décadas, tales como reconocimiento de los derechos laborales o la protección social que conocemos, incluyendo la sanidad gratuita. Sin embargo, la crisis económica actual nos está abocando a un retroceso sin precedentes en derechos sociales y laborales, por lo que las reivindicaciones del pasado, que creíamos ya superadas, pueden ser otra vez un activo político y una necesidad social.
De entre la actividad científica y médica de Planelles, destacan sus investigaciones en farmacología y fisiología en España y sus éxitos, primero en el descubrimiento de valiosos antibióticos en la antigua URSS y después en el estudio sistemático de los efectos perjudiciales de este tipo de medicamentos. Planelles creó toda una escuela de microbiólogos y farmacólogos en ese país, sin poder disfrutar aquí del reconocimiento, ni poder crear a su vez esa necesaria escuela científica que nuestro país tanto precisaba.
Planelles es uno de los exponentes más destacados y a la vez más desconocidos de la sangría de hombres y mujeres desaparecidos en el exilio. Científicos y docentes, entre otros, que fueron arrebatados a los españoles, condenándonos a un atraso de décadas del que aún no nos hemos recuperado por completo.
En definitiva, esta biografía titulada El médico Rojo: vida de Juan Planelles escrita por el médico y escritor, Juan Martínez Hernández, reivindica su figura y pretende como decía al inicio la recuperación como científico y humanista de uno de los españoles exiliados por la contienda civil más injustamente olvidado.
* Intervención del editor Jerónimo Hernández, de Ediciones 2010, en el acto de presentación en el Centro Ruso para la Ciencia y la Cultura, de Madrid, el pasado 16 de febrero, del libro El médico rojo. Vida de Juan Planelles, escrito por el doctor Juan Martínez Hernández, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, autor asimismo de numerosas publicaciones científicas y de los libros Nociones de salud pública (2003, y segunda edición, 2013); Manual de higiene y medicina preventiva hospitalaria (2006); Gripe A, pandemia gripal 2009 (2009); La urraca y el pez. Reflexiones sobre salud y sociedad (2010), y Todo es veneno. Reflexiones sobre salud y sociedad (2011). Recientemente, ha sido nombrado director general en la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.
Fuente: Crónica Popular
Juan Martínez Hernández
Ediciones 2010
Madrid, 2017
JUAN PLANELLES, EL CINETÍFICO MÁS INJUSTAMENTE OLVIDADO DEL EXILIO ESPAÑOL
Juan Planelles Ripoll, científico, médico y militante comunista (1900-1972) es la figura científica más injustamente olvidada del exilio español de la posguerra.
Licenciado y doctor en Medicina con premio extraordinario, recibe la medalla de oro de la Real Academia Nacional de Medicina en 1924. A su brillante carrera científica como fisiólogo y farmacólogo, hay que añadir su perfil humano y político. Firme defensor de la justicia social y de la universalidad y gratuidad de la atención sanitaria, fue responsable de la sanidad de Madrid en 1936 y de toda la de la España no sublevada en 1937, como subdirector general de Sanidad. Ya en el exilio soviético fue autor del importante descubrimiento de nuevos antibióticos en el Instituto Gamaleya de Moscú, profesor de Microbiología en la Facultad de Medicina y autor de numerosas publicaciones científicas internacionales, considerándosele el mayor experto mundial de la época en efectos nocivos de los antibióticos. Murió en Ochamchira, Abjasia, sin la posibilidad de retornar a España como hubiera deseado.
A su vez, Juan Planelles Ripoll es una muestra importante de la generosidad que como signo identitario del pueblo ruso se mostró una vez más con su acogida de numerosos españoles y españolas en su seno como consecuencia de la Guerra Civil. Acogida que va desde los “niños de la guerra”, como mis amigos Joaquín Beitia y Raúl Morales, a profesionales de diversa índole como el propio Juan Planelles.
Como editor quiero brevemente relatar la aventura de publicar este libro que comenzó hace año y medio como lo que los editores denominamos “un original no solicitado” que es cuando un libro, y llegan muchos, llega a una editorial para probar suerte. Quiero destacar que este no es un libro del Partido porque ni se da esa condición en su autor ni ha sido este el propósito del libro. Es más hay aspectos en el plano ideológico con los que personalmente, no estoy plenamente de acuerdo o simplemente me cuesta aceptarlos, pero yo no soy yo el autor del libro y respeto su punto de vista a la vez que valoro el gran trabajo desarrollado hasta llegar a este día como el mismo nos relatará.
Sí tengo que reconocer que la obra despertó mi interés desde el primer minuto porque aúna valores que consideramos importantes, por una parte recupera una figura histórica ampliamente reconocida en la Unión Soviética, su país de acogida, pero un gran desconocido en España, y por otra es un elemento de la memoria histórica del exilio exterior, a menudo no tan estudiado hoy en día como la historia de los del exilio interior, de los que se quedaron, de los muchos que todavía yacen en las cunetas.
El desconocimiento de la vida y obra de Planelles es parte de este desconocimiento forzado que propugnó la dictadura franquista y que vino a sellar la Transición, hoy a casi cuarenta años del fin de la dictadura nos damos cuenta de cómo la misma dictadura y el pacto de silencio forzado de la Transición han hecho perdurar muchos de los males de la vieja España que hoy nos aparecen en forma de miedos, en forma de corrupción y de otras muchas formas.
Hay muchas maneras de mirar a la figura de Juan Planelles, el médico, el científico, el militante comunista y otras muchas, en este libro y en esta presentación hemos querido valorar su figura como médico e investigador sin dejar de lado su compromiso con los valores comunistas.
Como explicaba al principio, Juan Planelles Ripoll (nacido en Jerez de la Frontera, en Cádiz en, 1900 y falleció en Ochamchira, URSS en 1972) fue un médico español, investigador, profesor y miembro destacado del PCE, además un amigo personal de Dolores Ibarruri, Pasionaria, como atestiguan numerosas fotografías y documentos.
De entre todas las cosas que fue, seguramente la principal, lo que deberíamos destacar de su biografía, es que fue un gran luchador, aunque nunca usase más armas que sus conocimientos científicos. Luchador por y para los desfavorecidos y los enfermos. Curar a las personas y sanar a la sociedad eran sus metas.
De entre todas las sensaciones que produjo, la más reiterada fue la de admiración. Así lo reconocieron sus discípulos y colaboradores tanto en vida como en su centenario. Pero hay una profunda anomalía en su biografía, algo que la vuelve trágica y profundamente emotiva. Esos discípulos no hablaban en español, sino en ruso. Juan Planelles destacó en microbiología y farmacología a gran nivel en el exilio en la Unión Soviética. Al final de la Guerra Civil se dirigió allí, de donde nunca pudo retornar de modo permanente.
Durante la contienda fue responsable de la Sanidad del Quinto Regimiento, luego de la zona centro y por fin de todo el país no sublevado, como subsecretario de Sanidad del gobierno legítimo (1937). Por primera vez en España decretó desde su puesto de subsecretario de Sanidad la gratuidad de los cuidados hospitalarios como recoge el Boletín Oficial de la época.
Por qué un hombre como Planelles se orienta hacia la izquierda es fácil de entender si se sabe que su padre, el también médico y militar de igual nombre, decide enviarle a la escuela pública, decide conscientemente mezclarle con la sociedad real, con el pueblo jerezano. Allí comprendió el joven Juan que las injusticias y desigualdades no sucedían por azar, sino por la perseverancia de una arrogante oligarquía en mantener privilegios medievales, negando los derechos básicos a la mayor parte de la ciudadanía. Es decir, por un modo cruel de masiva injusticia tolerada.
Gran parte de las conquistas sociales ansiadas por el Dr. Planelles han llegado ya para los países desarrollados hace décadas, tales como reconocimiento de los derechos laborales o la protección social que conocemos, incluyendo la sanidad gratuita. Sin embargo, la crisis económica actual nos está abocando a un retroceso sin precedentes en derechos sociales y laborales, por lo que las reivindicaciones del pasado, que creíamos ya superadas, pueden ser otra vez un activo político y una necesidad social.
De entre la actividad científica y médica de Planelles, destacan sus investigaciones en farmacología y fisiología en España y sus éxitos, primero en el descubrimiento de valiosos antibióticos en la antigua URSS y después en el estudio sistemático de los efectos perjudiciales de este tipo de medicamentos. Planelles creó toda una escuela de microbiólogos y farmacólogos en ese país, sin poder disfrutar aquí del reconocimiento, ni poder crear a su vez esa necesaria escuela científica que nuestro país tanto precisaba.
Planelles es uno de los exponentes más destacados y a la vez más desconocidos de la sangría de hombres y mujeres desaparecidos en el exilio. Científicos y docentes, entre otros, que fueron arrebatados a los españoles, condenándonos a un atraso de décadas del que aún no nos hemos recuperado por completo.
En definitiva, esta biografía titulada El médico Rojo: vida de Juan Planelles escrita por el médico y escritor, Juan Martínez Hernández, reivindica su figura y pretende como decía al inicio la recuperación como científico y humanista de uno de los españoles exiliados por la contienda civil más injustamente olvidado.
* Intervención del editor Jerónimo Hernández, de Ediciones 2010, en el acto de presentación en el Centro Ruso para la Ciencia y la Cultura, de Madrid, el pasado 16 de febrero, del libro El médico rojo. Vida de Juan Planelles, escrito por el doctor Juan Martínez Hernández, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, autor asimismo de numerosas publicaciones científicas y de los libros Nociones de salud pública (2003, y segunda edición, 2013); Manual de higiene y medicina preventiva hospitalaria (2006); Gripe A, pandemia gripal 2009 (2009); La urraca y el pez. Reflexiones sobre salud y sociedad (2010), y Todo es veneno. Reflexiones sobre salud y sociedad (2011). Recientemente, ha sido nombrado director general en la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.
Fuente: Crónica Popular
lunes, 13 de marzo de 2017
FALLECE ÁNGEL PARRA, HIJO DE VIOLETA Y VOZ FUNDAMENTAL DE LA NUEVA CANCIÓN CHILENA
El cantautor murió a los 73 años en París, debido a un cáncer pulmonar. El hijo de Violeta Parra grabó decenas de discos, trabajó con artistas como Atahualpa Yupanqui y Víctor Jara y hasta los últimos días se mantuvo activo haciendo conciertos, publicando libros y hasta estrenando películas.
El cantautor chileno Ángel Parra falleció este sábado 11 de marzo, a los 73 años, debido a complicaciones derivadas de su cáncer pulmonar. Su deceso ocurrió a las 8:20 horas de París, según indicó la embajada de Chile en Francia.
En los últimos años, el músico había sufrido diversos problemas de salud. En 2014 se le diagnosticó un cáncer al pulmón que hizo metástasis en el hígado y el colon. Aunque el tratamiento le había permitido retomar sus actividades, el pasado 7 de enero, mientras se encontraba en Santiago, sufrió un problema cardíaco que obligó a hospitalizarlo.
En los últimos días, el artista se encontraba internado en estado de coma inducido luego de sufrir una fuerte recaída a causa de la enfermedad.
Luis Ángel Cereceda Parra, su verdadero nombre, nació en Valparaíso el 27 de junio de 1943, hijo del matrimonio entre Violeta Parra y el ferroviario Luis Cereceda, también padre de Isabel Parra.
Fue su madre quien lo educó, en diversos sentidos, durante los primeros años de su vida. No solo le enseñó ella misma a leer, sino que lo instruyó en diversos oficios, incluido el de cantor. Ángel la acompañó en diversos viajes a lo largo del país, mientras Violeta Parra desarrollaba su labor de recopilación e investigación folclórica. Fue así, por ejemplo, como convivió siendo muy joven con Isaías Angulo, eminencia del guitarrón chileno y el canto a lo poeta.
Ya en 1958 tenía un primer registro discográfico, Cuatro villancicos chilenos, junto al grupo Los Norteños. Bajo el nombre Los Parra de Chile, que agrupaba también a Violeta e Isabel, se presentó en París desde 1961, y junto a su hermana mantuvo luego un dúo que publicó también al menos una docena de grabaciones.
De regreso en Chile, en 1965, ambos hermanos fundaron La Peña de los Parra en la casona de Carmen 340, que se convirtió en el germen de lo que luego se conocería como la Nueva Canción Chilena. Allí se presentaron Víctor Jara, Patricio Manns y Rolando Alarcón, entre otros, con los hijos de Violeta como anfitriones.
Durante esos años, Ángel Parra exploró sonidos de una amplitud sorprendente: de las cuecas de su tío Roberto, a diversos oratorios y colaboraciones con escritores como Pablo Neruda y Manuel Rojas, además de vínculos con grupos como Quilapayún, Los Curacas y los Blops, entre otros. Canciones funcionales (1969), Corazón de bandido (1971), Cuando amanece el día (1972) y Pisagua (1973) son títulos de aquella época, agitada por el devenir de la Unidad Popular e interrumpida por el golpe de Estado. Más tarde, gran parte de esa discografía fue publicada por el mismo Ángel Parra para descarga gratuita.
La llegada de la dictadura militar significó la prisión para Ángel Parra: estuvo en el Estadio Nacional y en el campo de prisioneros de Chacabuco, donde compuso un Oratorio de Navidad que quedó en grabaciones que circularon clandestinamente por años. En 1974 comenzó su exilio en México y dos años más tarde se estableció en París, donde vivió hasta ahora.
Desde Europa mantuvo una activa agenda de actuaciones y publicaciones. También consolidó una relación con el maestro argentino Atahualpa Yupanqui, cuya música admiraba desde la infancia y a quien conoció en Santiago en 1967. Ese largo vínculo quedó plasmado en el disco El último recital, que captura una actuación en Zúrich, en 1992.
No solo la música ocupó a Ángel Parra, el cine también fue una de sus predilecciones. En 1969 debutó con la música para Eloy, de Humberto Ríos, y en los años de la UP puso sus composiciones al servicio de diferentes documentales que retratan el proceso chileno. En las décadas siguientes musicalizaría varias películas de Miguel Littin e incluso tendría un par de apariciones en pantalla, ambas en filmes de Raúl Ruiz: Cofralandes y La recta provincia. Especialmente en los últimos años, también se dedicó a la escritura. Entre sus libros destaca Violeta se fue a los cielos, una narración biográfica que luego sirvió como base para la película que Andrés Wood estrenó con el mismo nombre.
En épocas recientes, Ángel Parra acostumbraba a visitar Chile entre octubre y enero, aproximadamente. Así fue como presentó en vivo su último disco, Mi primer tango en París (2015), grabado junto al grupo Diapasón Porteño y dedicado íntegramente a ese género tradicional argentino.
Entre diciembre y enero pasado, justamente, había estado en Santiago para una agenda de actividades que no parecía la de una persona batallando contra la enfermedad. En pocos días presentó otro libro, Mi nueva canción chilena; la reedición ilustrada del disco Al mundo niño le canto; y la película Violeta más viva que nunca, para celebrar el centenario de su madre.
En cada una de esas presentaciones estuvo acompañado por sus hijos Ángel y Javiera, con quienes tocó sus propias canciones y las de Violeta Parra. Así lo hizo, por ejemplo, el pasado 17 de diciembre en el museo que conserva la obra de su madre, en la que ahora es una de sus últimas actuaciones en vivo.
Rodrigo Alarcón, Diario UChile
El Partido Comunista de Chile se suma al dolor que enluta a la música chilena y a la gran familia de Violeta
11 Marzo, 2017
Ha partido Ángel Parra, un imprescindible y figura clave al momento de hablar de nuestra música, nuestra cultura, nuestras tradiciones y del Movimiento de la Nueva Canción Chilena.
Durante sus 50 años de carrera musical, Ángel mantuvo siempre una cercanía con su pueblo y sus luchas, lo que le valió en dictadura detenciones en el Estadio Nacional primero, Centro de prisioneros de Chacabuco después y luego un largo exilio en México y Francia.
Los comunistas chilenos inclinamos nuestras banderas en señal de respeto y cariño por este ilustre hijo de Chile con quien mantuvimos siempre una cercanía basada en el respeto y la admiración mutua.
Hacemos llegar a sus Hijos Ángel, Javiera, a sus nietos, su familia y amigos nuestro abrazo solidario en estas horas de pesar para todos.
COMITÉ CENTRAL
PARTIDO COMUNISTA DE CHILE
domingo, 12 de marzo de 2017
"LAS CAMPESINAS", DE FILIPP MALYAVIN
Las campesinas
Filipp Malyavin
óleo sobre lienzo
206 x 159 cm
Museo Ruso de Leningrado
Filipp Malyavin (1869-1940) es un pintor ruso, alumno de Repin Influenciado por las pinturas de iconos rusos, realiza un estilo de arte de características peculiares. Es predominante en su obra el tema campesino.
Un carácter distinto e inclasificable es la producción pictórica de Filipp Malyavin. De origen campesino vivió largos años en el campo, no lejos de la ciudad de Riazán, donde llegó a participar en el Comisariado de Educación para el Arte y la Propaganda hasta 1920.
Allí pintó muchos cuadros y, entre ellos, Las campesinas, una obra de grandes proporciones, construida como un panel decorativo, en la que se ha empleado el principio de grandes proporciones en la que se conjugan de manera atrevida tonos muy brillantes cargados de color.
No es posible inscribir esta obra en género alguno. Su carácter es mucho más general que individual aunque esta obra podría definirse como un " poema de colores".
Fuente: Pinturas de vanguardia
sábado, 11 de marzo de 2017
"TERESHKOVA, ALIAS `LA GAVIOTA´", DOCUMENTAL SOBRE LA PRIMERA MUJER COSMONAUTA, EN SU 80 CUMPLEAÑOS
Valentina Vladímirovna Tereshkova, en ruso Валентина Владимировна Терешкова nació el 6 de Marzo de 1937, ha sido la primera mujer de la historia en viajar al espacio, a bordo del Vostok 6, el 16 de Junio de 1963.
Nació en Maslennikovo en el pequeño pueblo de la región de Yaroslavl, Rusia. Su padre, Vladimir Aksyénovich Tereshkov, era conductor de tractores y su madre, Elena Fiedorovna, trabajaba en la granja. Eran una familia muy humilde. Desgraciadamente perdió, a una edad muy temprana (cuando tenía tres años), a su padre que murió en 1940 combatiendo durante la campaña de Finlandia, quedando huérfana. Tuvo que ponerse a trabajar muy joven en una fábrica de neumáticos. Tras abandonar este trabajo se dedicó a la industria textil (en el establecimiento "Krasny Perekop"), que compaginó con estudios de Ingeniería Técnica Industrial, ya que, a pesar de los avatares de la vida, Valya, como la llaman, era una mujer físicamente fuerte, ambiciosa y muy audaz, se inscribió en un aeroclub de su localidad para dar un curso de paracaidismo, (su primer salto como paracaidista fue el 21 de mayo de 1959).
Nació en Maslennikovo en el pequeño pueblo de la región de Yaroslavl, Rusia. Su padre, Vladimir Aksyénovich Tereshkov, era conductor de tractores y su madre, Elena Fiedorovna, trabajaba en la granja. Eran una familia muy humilde. Desgraciadamente perdió, a una edad muy temprana (cuando tenía tres años), a su padre que murió en 1940 combatiendo durante la campaña de Finlandia, quedando huérfana. Tuvo que ponerse a trabajar muy joven en una fábrica de neumáticos. Tras abandonar este trabajo se dedicó a la industria textil (en el establecimiento "Krasny Perekop"), que compaginó con estudios de Ingeniería Técnica Industrial, ya que, a pesar de los avatares de la vida, Valya, como la llaman, era una mujer físicamente fuerte, ambiciosa y muy audaz, se inscribió en un aeroclub de su localidad para dar un curso de paracaidismo, (su primer salto como paracaidista fue el 21 de mayo de 1959).
Era el año de 1959. Este aeroclub era una organización auxiliar de la Fuerza aérea soviética. Dos años más tarde por propia iniciativa ingresa en el Komsomol (Liga de Juventudes Comunistas Leninistas), con fuertes convicciones de clase, defiende entre sus compañeros y compañeras la lucha que tiene que desarrollarse por influir, con sus actos de cada uno, en el ascenso hacia el comunismo. Allí fue captada para ser seleccionada entre las mujeres que iban a ser cosmonautas. Su experiencia en paracaidismo fue vital para esta prueba, (teniendo en cuenta que las naves Vostok no tenían ningún tipo de dispositivo para aterrizar, era necesario que los cosmonautas fueran "despedidos" de la nave e hicieran el descenso en paracaídas) y finalmente fue seleccionada de entre las más de cuatrocientas aspirantes al puesto, para realizar el viaje al espacio.
Tras la selección comenzó la etapa de preparación en el Centro de Entrenamiento para Cosmonautas (el TsPK), en las afueras de Moscú. La preparación consistía en un duro entrenamiento físico para habituarse a la ausencia de gravedad en el espacio, así como en la práctica de diversos tipos de actividades, manipulación de aparatos, etc. Pero además tuvieron que formarse en el aspecto teórico, estudiando matemáticas, meteorología, astronomía, física, computación y navegación espacial, en palabras de Valya: "continuábamos con la preparación física y con especialistas de institutos académicos que nos dictaban charlas. Las aspirantes a cosmonautas girábamos por diez, como denominábamos a las diez unidades de sobrecarga; tu peso de 60 kg se convertía en 600 kg con la fuerza centrífuga". . La misión de Tereshkova también constituyó un experimento para una investigación del Programa Espacial Soviético. Su objetivo era determinar si las mujeres tenían la misma resistencia física y psicológica que los hombres en el ambiente espacial. Esta selección se hizo en secreto, y hasta su madre no sabe nada, hasta tres días antes de partir.
La Vostok 5 con el cosmonauta Valery Bykovsky es lanzado el 14 de Junio. El 16 de Junio de 1963, a la edad de 26 años y a bordo del Vostok 6, se convirtió en la primera mujer en viajar al espacio. Su nombre en clave durante la misión fue Chaika - Чайка – “gaviota”. La Vostok 5 y la Vostok 6 establecieron contacto por radio, y llegaron a estar a menos de 5 kms de distancia mientras orbitaban la tierra. Bykovsky tenía como nombre en en Yastreb, que significa "halcón". De esta forma la "gaviota" y el "halcón" surcaron el espacio como unidos por un hilo invisible. Las primeras palabras de Valya fueron: "Aquí Gaviota, aquí Gaviota. Veo en el horizonte una raya azul: es la Tierra. ¡Qué hermosa! Todo marcha espléndidamente. Posiblemente ustedes no pueden imaginar lo hermoso que es. Cualquiera que vea la Tierra desde el espacio exterior, no puede dejar de ser asaltado por una sensación de reverencia y amor por este planeta que es nuestro hogar."El viaje de Tereshkova duró exactamente 70 horas y 50 minutos, tiempo suficiente para dar 48 vueltas alrededor de la Tierra (lo que significa que vio un nuevo amanecer cada hora y media). Durante esas horas, comprobó que la órbita de la nave era incorrecta y se encontraba desviada 90 grados de la dirección planeada. Tras advertirlo a la central y corregir la órbita del programa al segundo día, Tereshkova respiró algo más tranquila, ya que esto habría provocado seguramente un retraso en su vuelta a la Tierra (de hecho podría no haber vuelto). En el aterrizaje, una vez fue expulsada de la cápsula espacial, se dio cuenta que la trayectoria la había llevado a un enorme y profundo lago (en la zona de Karaganda, Kazakhstan) que tendría que atravesar nadando. Exhausta, hambrienta y deshidratada, tuvo que armarse de valor y fe para no desfallecer en medio del lago. Un golpe de viento la lanzó al suelo, golpeándose la nariz contra el casco y provocándole un fuerte hematoma. Pero este hecho histórico pasó inadvertido buena parte del mundo occidental, al ser convenientemente ocultado por las agencias de noticias yankis, que no estaban dispuestas a hablar de los logros que alcanzaba el comunismo. Cuando la prensa occidental, por fuerza tuvo que plasmar el éxito conseguido, dijo que era pura propaganda, en una declaración Valya comentó: "Nunca aceptaré el juicio de que el vuelo de la primera mujer cosmonauta fue sólo propaganda. No, porque nos preparamos para ello cabalmente. Llegamos como paracaidistas y nos convertimos en cosmonautas". El 3 de noviembre de 1963 se casaría con el también astronauta Andrián Nikoláiev (1929-2004), y un año más tarde dio a luz a su hija Elena. Divorciada de Nikoláiev en 1982, se une a Yulyi Shapóshnikov, quién murió en 1999. Tras la misión espacial, ingresó en el Partido Comunista de la Unión Soviética, se graduó en la Academia de la Fuerza Aérea de Zhukovski, como ingeniera espacial en 1969, obteniendo la calificación de sobresaliente. Algunos años más tarde recibiría el doctorado en ingeniería (en 1977). Aunque estaban previstos más vuelos en los que participaran mujeres, pasaron 19 años hasta que otra mujer, Svetlana Savítskaya viajara al espacio en la nave Soyuz T-7. Años después Elena Kondakova, que estuvo trabajando en órbita durante 169 días. La hazaña de Valya inspiró en los años 60 una canción popular en la Unión Soviética, "Valushka". También le han dedicado canciones la chilena Violeta Parra, el canadiense Kurt Swinghammer y la banda de electro-pop Komputer.
Como hemos podido comprobar, la vida política de Tereshkova ha sido casi más señalada que su faceta como cosmonauta: Desempeña varios cargos políticos a lo largo de su vida. De 1966 a 1974 fue miembro del Soviet Supremo; en 1966 también fue miembro del concilio mundial de paz; miembro del Yaroslavl Supreme Soviet en 1967; de 1974 a 1989 formó parte del Presidium del Soviet Supremo, de 1969 a 1991 perteneció al Comité Central del Partido Comunista, y de 1968 a 1987 fue Presidenta del Comité de Mujeres Soviéticas, desde 1986 es Presidenta de la U.A.S.A. (Unión de Asociaciones Soviéticas de Amistad), además de otros cargos internacionales. Gracias a su posición política, Tereshkova la aprovechó para, como no podía esperarse según muchos, ayudar a los ciudadanos con problemas así como dando asistencia personal a varios orfanatos. En el trabajo, en la lucha contra el imperialismo, en la vida diaria, abogaba por que las mujeres soviéticas sean totalmente iguales a los hombres.
Tras el colapso de la Unión Soviética, encabezó la Agencia para la Cooperación Internacional de Rusia. El 30 de abril de 1997, al cumplir 60 años, se retiró de la fuerza aérea y del cuerpo de cosmonautas. A partir de entonces ha sido miembro del comité editorial de la popular revista científica “Vuelo”, ha trabajado como científica en el Centro de Entrenamiento de Cosmonautas Yuri Gagarin y ha colaborado en proyectos privados de ayuda a huérfanos, así como en la promoción científica y cultural de Rusia. Es aficionada a la historia, matemáticas y a la música.Y tras la muerte de su segundo marido, se retiró a una pequeña casa en el campo donde recibe las visitas de sus amigos, de su hija y de sus dos nietos Andrei y Alexei y vive una vida apacible y tranquila.
Tereshkova ha recibido multitud de medallas y condecoraciones a lo largo de su vida, entre otras: dos Órdenes de Lenin, distinguida como Heroína de la Unión Soviética; la Medalla de Oro de la Paz de Naciones Unidas; el Premio Simba International Women's Movement o la Medalla de Oro Joliot-Curie. Posee numerosas distinciones (doctorados “Honoris Causa” y medallas científicas) otorgadas por Universidades y Sociedades de distintos países. Su nombre fue puesto a un cráter de la Luna.
Después de ella, otras mujeres de otras nacionalidades han viajado al espacio, pero Valentina sigue siendo la única que vivió esa aventura absolutamente sola a bordo de una nave espacial.
viernes, 10 de marzo de 2017
LA CÚPULA EDITA LA NOVELA GRÁFICA "LA VIRGEN ROJA", DE MARY M. TALBOT
LA VIRGEN ROJA
MARY M. TALBOT
2016
Nº de páginas: 148 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: LA CUPULA
ISBN: 9788416400447
El primero de septiembre de 1870, el gobierno imperial de Napoleón III es derrotado en la Guerra Franco-Prusiana. Mientras París se ve asediada por las tropas ocupantes y las fuerzas republicanas locales pujan por la supremacía política, un movimiento revolucionario se va haciendo fuerte en la colina de Montmartre. Está por cuajarse la Comuna de París, un periodo de autogestión que durante apenas dos meses tocó el cielo de la utopía anarquista. Hoy heroína del pueblo francés, la educadora, poetisa y oradora Louise Michel, la llamada Virgen Roja, luchó en primera fila durante aquella época tan turbulenta y represiva que fue la segunda mitad del siglo XIX. Sus ideales fueron una educación igualitaria y laica, un matrimonio libre donde el hombre no tuviera derecho de propiedad sobre la mujer y un trato de cuidado para los oprimidos, los rebeldes y los desvalidos. Tras el éxito de Sufragista, Mary M. Talbot y Bryan Talbot, adalides de un tipo de novela gráfica de rigor histórico que hace memoria de la insurrección, reconstruyen en estas páginas la vida y las circunstancias de una mujer extraordinaria que luchó en las barricadas, lideró un batallón femenino y llegó a vivir deportada en una colonia penal de Nueva Caledonia, siempre fiel al signo de la bandera negra y perseverante en sus ideales feministas.
MARY M. TALBOT
2016
Nº de páginas: 148 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: LA CUPULA
ISBN: 9788416400447
El primero de septiembre de 1870, el gobierno imperial de Napoleón III es derrotado en la Guerra Franco-Prusiana. Mientras París se ve asediada por las tropas ocupantes y las fuerzas republicanas locales pujan por la supremacía política, un movimiento revolucionario se va haciendo fuerte en la colina de Montmartre. Está por cuajarse la Comuna de París, un periodo de autogestión que durante apenas dos meses tocó el cielo de la utopía anarquista. Hoy heroína del pueblo francés, la educadora, poetisa y oradora Louise Michel, la llamada Virgen Roja, luchó en primera fila durante aquella época tan turbulenta y represiva que fue la segunda mitad del siglo XIX. Sus ideales fueron una educación igualitaria y laica, un matrimonio libre donde el hombre no tuviera derecho de propiedad sobre la mujer y un trato de cuidado para los oprimidos, los rebeldes y los desvalidos. Tras el éxito de Sufragista, Mary M. Talbot y Bryan Talbot, adalides de un tipo de novela gráfica de rigor histórico que hace memoria de la insurrección, reconstruyen en estas páginas la vida y las circunstancias de una mujer extraordinaria que luchó en las barricadas, lideró un batallón femenino y llegó a vivir deportada en una colonia penal de Nueva Caledonia, siempre fiel al signo de la bandera negra y perseverante en sus ideales feministas.
jueves, 9 de marzo de 2017
EXPOSICIÓN "VALENCIA, CAPITAL DE LA REPÚBLICA"
Valencia en la memoria republicana
El 7 de noviembre de 2016 se inauguraba en Valencia la Exposición Valencia, capital de la República (1936-37), coincidiendo con el 80 aniversario del traslado del Gobierno de la República a la ciudad levantina. La Exposición, organizada en el Centro Cultural La Nau de la Universidad de Valencia, estaba al principio prevista hasta el 19 de febrero de 2017, pero, dado el interés suscitado, se decidió prolongarla hasta el 26 de marzo.
Valiosísimo complemento de la Exposición es el magnífico catálogo (353 páginas), en lengua valenciana, con una traducción al castellano, en el que colaboraron destacados expertos, la mayoría profesores de la Universidad de Valencia, con artículos documentadísimos sobre los diferentes temas tratados visual y textualmente en la Exposición.
La tarea que le esperaba a aquel Gobierno era titánica, ya que quedaba mucho por hacer, o como bien dijo el artista plástico valenciano- pintor, cartelista, escultor-, Rafael Pérez Cantel: “Tot està per fer” (“Todo está por hacer”).
El traslado a Valencia no significaba que Madrid hubiese dejado de ser la capital de España, sino que, temporalmente, el Gobierno de la nación había decidido establecerse en la ciudad levantina. El contexto en el que el Gobierno de la Segunda República se trasladó a Valencia es de todos conocido. Ante el asedio al que estaba sometida la capital por las tropas franquistas, el Gobierno republicano decidía trasladarse a Valencia que, durante casi once meses, hasta finales de octubre de 1937, se convirtió en la ciudad de la cultura, de las decisiones políticas importantes y de los cambios que apuntaban a una nueva sociedad más igualitaria y democrática.
El traslado a Valencia significó la instalación en edificios de la ciudad levantina de los diferentes ministerios y otros organismos, empezando por la Presidencia de la República y la del Gobierno.
Después del Gobierno monocolor de José Giral, constituido únicamente por ministros de los partidos republicanos, el de Francisco Largo Caballero, al que Azaña, presidente de la República, pidió formar nuevo Gobierno, trataba de que éste fuera lo más acorde posible con la coalición del Frente Popular. Constituido en septiembre de 1936, el nuevo Gobierno, además del socialista Largo Caballero, que ocupaba junto con la Presidencia, la cartera de Guerra, estaba integrado por otros cinco socialistas, entre los cuales destacaban Julio Álvarez del Vayo, en Estado (Asuntos Exteriores), Indalecio Prieto, en Marina y Aire, y Juan Negrín, en Hacienda; dos comunistas Jesús Hernández, en Instrucción Pública, y Vicente Uribe, en Agricultura; dos de Izquierda Republicana, y uno de Unión Republicana; y, por último, dos ministros en representación del nacionalismo vasco y del nacionalismo catalán, respectivamente. De este Gobierno frentepopulista no formaban parte los anarquistas, aunque entre ellos, ya fuera entre las bases o entre los dirigentes de la CNT, iba imponiéndose cada vez más la idea de entrar a formar parte del Gobierno.
En la reorganización ministerial llevada a cabo por Largo Caballero el 4 de noviembre de 1936, no hubo cambios respecto de los ministros socialistas, que siguieron siendo los mismos, ni tampoco de los dos ministros comunistas, pero sí los hubo con la entrada de cuatro ministros anarquistas de la CNT, entre otros García Oliver, en Justicia, y Federica Montseny, en Sanidad, así como con la incorporación de dos nuevos ministros de Izquierda Republicana, Julio Just, en Obras Públicas, y Carlos Esplá, en Propaganda. Los dos ministros de partidos nacionalistas, uno del PNV y el otro de Esquerra Republicana, pasaban a ser ministros sin cartera. Sería este Gobierno el que tomaría la decisión de trasladarse a Valencia.
La Exposición está compuesta por más de 450 carteles, fotografías, periódicos y archivos. La mayoría de los carteles, algunos de Josep Renau, son vehementes llamamientos a la lucha en diversos frentes: la alfabetización, la educación popular, la cultura, la sanidad y la salud pública, la defensa de la República, la liberación de la mujer, la protección de la infancia. Los hay también contra los acaparadores que, aprovechándose de la escasez de alimentos, detraían víveres para, luego, venderlos más caros en el mercado negro.
Entre los ejes o bloques temáticos en torno a los cuales se articula la Exposición, merecen especial mención algunos, a los que vamos a referirnos.
En primer lugar, las mujeres, las cuales adquieren un protagonismo político y social que no habían conocido hasta entonces. Se asiste en aquellos años a una creciente politización de la mujer, su incorporación al trabajo remunerado y también a empleos reservados antes a los hombres. Las mujeres van a participar ampliamente en la vida política, cívica y cultural. Crearán organizaciones propias y desarrollarán en la retaguardia múltiples actividades culturales y asistenciales. Ya desde su inicio, la Segunda República había propiciado la participación de la mujer en la actividad política y su movilización social, pero la guerra contribuyó a incrementarlas, con la incorporación de un número creciente de mujeres trabajadoras a los sindicatos obreros: la UGT había pasado de 18.000 afiliadas en 1929 a más de 100.000 en 1936, mientras que la CNT decía tener más de 142.000 afiliadas.
Con el traslado masivo de los hombres al frente, las necesidades económicas y la falta de brazos en la producción propiciaron un incremento de las mujeres en fábricas y talleres, así como en las faenas agrícolas. El decreto de noviembre de 1936, de Largo Caballero, de reorganización de las Milicias Populares y la difusión de la consigna “Hombres al frente, mujeres al trabajo; hombres al frente, mujeres a la retaguardia” impulsó desde Valencia la incorporación de las mujeres al trabajo. Después de este decreto, Mundo Obrero explicaba esta consigna con las siguientes palabras:
“En los primeros días de la sublevación, las mujeres supieron comprender que lo urgente era hacer crecer el entusiasmo de que se lanzaban a la lucha, y se unieron a ellos, empuñando a su vez las armas. Las mujeres han cumplido su deber. Pero ahora el deber principal es reintegrarse a la retaguardia. La marcha de la nación no debe ser interrumpida por la falta de brazos. Esos brazos deben ser aportados por la mujer. En montones de pancartas llevadas por mujeres se podía leer: “Fábricas y talleres para nosotras. Los hombres al frente. Viva la CNT-UGT”.
La presencia de una mujer, la anarquista Federica Montseny, al frente del Ministerio de Sanidad del Gobierno Largo Caballero desde noviembre de 1936, imprimió nuevo impulso al movimiento de emancipación femenino. La Agrupación de Mujeres Antifascistas (AMA) desempeñó en este sentido un importante papel durante los años de la República y de la guerra. Creada en 1933 como organización unitaria de mujeres de diferentes ideologías, ya fueran republicanas, socialistas, comunistas o no adscritas a ningún partido político, llegó a tener durante la guerra 60.000 afiliadas, convirtiéndose en la organización femenina más importante en territorio republicano.
Otro eje temático importante de la Exposición es el relacionado con la Sanidad y las políticas de Salud. Con la proclamación de la Segunda República se inicia un periodo de importantes reformas, en las que la sanidad rural pasó al primer plano de la acción política. La Conferencia de Higiene Rural, celebrada en Ginebra en 1931 por la Sociedad de Naciones, fue una iniciativa del Gobierno español. No hay que olvidar que la mayoría de la población española vivía en el medio rural, y que era particularmente importante fomentar la higiene de los hábitos de vida mediante la educación y la propaganda, sin olvidar la coordinación de políticas públicas de Salud. Dentro de esta preocupación del Gobierno de la República por la salud pública, un paso más fue la creación el 4 de noviembre de 1936 del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, que no tenía precedentes, al que se le adjudicaron competencias que anteriormente dependían sobre todo de los ministerios de Gobernación (Interior) y de Trabajo. La creación de este Ministerio por el Gobierno del Frente Popular coincidió con el traslado de dicho Gobierno a Valencia, por lo que su puesta en marcha se va a realizar desde la ciudad levantina. El nuevo Ministerio impulsó la creación de un Consejo Nacional de Sanidad y de otro de Asistencia Social.
Surgido en plena guerra, el Ministerio de Sanidad procuró sobre todo evitar que brotaran epidemias, con cuyo fin la salud pública tuvo que adaptarse a la situación bélica, con pobres recursos y un presupuesto ínfimo, dado que la campaña militar dejaba exhaustas las arcas públicas. Los problemas a los que había que hacer frente eran numerosos, sobre todo los de la organización sanitaria, el estado epidemológico de la población y los problemas que planteaba la evacuación de los refugiados. El modelo adoptado por el gobierno de la República en los servicios de salud pública se inspiraba directamente en las directrices del Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones. Se trataba de unificar el funcionamiento a partir de un organismo central en Madrid, dotado de una serie de secciones técnicas dedicadas a: epidemología, estadística, lucha antituberculosa, antileprosa, antipalúdica, antitracomatosa, anticancerosa, contra la mortalidad infantil, sanidad marítima y de fronteras, transportes, escuela nacional de sanidad, instituto de terapéutica experimental, instituto nacional de salud pública, higiene mental y lucha antialcohólica e higiene industrial.
El Ministerio creó la “cartilla sanitaria del combatiente”, y, pensando en que el estado de guerra tendría repercusiones en las condiciones psíquicas de los soldados, creó dos casas de reposo para combatientes de la Marina y del ejército del Aire. También se preocupó de las condiciones de acogida, mantenimiento y educación de los niños abandonados y de la creación de hogares infantiles, no solo para esos niños, sino también para los huérfanos de guerra, aunque en eso las competencias del Ministerio de Sanidad interferían con las del Ministerio de Instrucción Pública. No obstante, el Ministerio de Sanidad se encargará de la evacuación de los niños fuera del país. Fue durante la instalación del Gobierno republicano en Valencia cuando se empezó a organizar la Escuela de Puericultura y se sentaron las bases para la creación del Instituto de Higiene de la Alimentación.
A mediados de 1937 se intensificó la lucha antivenérea, con campañas de propaganda y de educación sexual, que incluían la distribución de preservativos. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos del Gobierno de la República, la guerra colapsó el normal funcionamiento de los servicios de sanidad, lo que, unido a las deficiencias alimentarias, contribuyó a que fuera imposible evitar la progresiva degradación de las condiciones de salud de la población.
En el ámbito del arte y de la cultura visual, asistimos en Valencia a un extraordinario resurgir de la creatividad artística de vanguardia. Frente al esteticismo de décadas anteriores, se pone de relieve la función social del arte y el compromiso del artista con la sociedad. La Dirección General de Bellas Artes, con Josep Renau al frente, dependía del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, dirigido por el comunista Jesús Hernández. Con el Ministerio colaboró estrechamente la organización Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, que contaba con su sección de Artes Plásticas.
La propaganda política encontró su máxima expresión en el cartelismo. Como señalaba Josep Renau, el cartelismo publicitario sirvió de modelo para el cartel político y de guerra. Para Renau, el cartel político debía constituirse como posible recipiente de un impulso nuevo de creación. En el cartelismo de la guerra predominaba el realismo como medio más eficaz de transmitir su mensaje más rápido y nítidamente. No obstante, otras corrientes como el expresionismo tuvieron también cabida en la plástica valenciana.
El periódico mural fue otro de los medios expresivos del arte de guerra. Era una producción gráfica y textual, fomentada por el Subcomisariado de Propaganda, y que servía en el frente para informar y educar a los soldados.
Valencia se convirtió en capital de la Cultura de la República, con una proyección internacional y la mirada del mundo entero puesta en ella. No era para menos: el 4 de julio de 1937 se inauguraba en la sala de sesiones del Ayuntamiento el II Congreso Internacional de Escritores por la Defensa de la Cultura, en el que participaron intelectuales de la talla de André Malraux, Tristan Tzara, Alejo Carpentier, Octavio Paz y Pablo Neruda. Fue un gesto extraordinario de solidaridad de los intelectuales antifascistas del mundo entero con la República española.
El 2 de octubre de 1937 tenía lugar la última sesión de las Cortes republicanas celebrada en Valencia. El 31 de octubre el Gobierno hacía público el decreto por el cual anunciaba su traslado a Barcelona, en vista de la gravedad de la situación militar provocada por la caída del Norte en manos franquistas. Valencia recobraba la calma de una ciudad de provincias, sin olvidar, no obstante, la extraordinaria y enriquecedora experiencia de once meses de “capitalidad”, que esta Exposición ha sabido plasmar con notable sensibilidad y acierto.
María Rosa de Madariaga (Fuente: Crónica Popular)
El 7 de noviembre de 2016 se inauguraba en Valencia la Exposición Valencia, capital de la República (1936-37), coincidiendo con el 80 aniversario del traslado del Gobierno de la República a la ciudad levantina. La Exposición, organizada en el Centro Cultural La Nau de la Universidad de Valencia, estaba al principio prevista hasta el 19 de febrero de 2017, pero, dado el interés suscitado, se decidió prolongarla hasta el 26 de marzo.
Valiosísimo complemento de la Exposición es el magnífico catálogo (353 páginas), en lengua valenciana, con una traducción al castellano, en el que colaboraron destacados expertos, la mayoría profesores de la Universidad de Valencia, con artículos documentadísimos sobre los diferentes temas tratados visual y textualmente en la Exposición.
La tarea que le esperaba a aquel Gobierno era titánica, ya que quedaba mucho por hacer, o como bien dijo el artista plástico valenciano- pintor, cartelista, escultor-, Rafael Pérez Cantel: “Tot està per fer” (“Todo está por hacer”).
El traslado a Valencia no significaba que Madrid hubiese dejado de ser la capital de España, sino que, temporalmente, el Gobierno de la nación había decidido establecerse en la ciudad levantina. El contexto en el que el Gobierno de la Segunda República se trasladó a Valencia es de todos conocido. Ante el asedio al que estaba sometida la capital por las tropas franquistas, el Gobierno republicano decidía trasladarse a Valencia que, durante casi once meses, hasta finales de octubre de 1937, se convirtió en la ciudad de la cultura, de las decisiones políticas importantes y de los cambios que apuntaban a una nueva sociedad más igualitaria y democrática.
El traslado a Valencia significó la instalación en edificios de la ciudad levantina de los diferentes ministerios y otros organismos, empezando por la Presidencia de la República y la del Gobierno.
Después del Gobierno monocolor de José Giral, constituido únicamente por ministros de los partidos republicanos, el de Francisco Largo Caballero, al que Azaña, presidente de la República, pidió formar nuevo Gobierno, trataba de que éste fuera lo más acorde posible con la coalición del Frente Popular. Constituido en septiembre de 1936, el nuevo Gobierno, además del socialista Largo Caballero, que ocupaba junto con la Presidencia, la cartera de Guerra, estaba integrado por otros cinco socialistas, entre los cuales destacaban Julio Álvarez del Vayo, en Estado (Asuntos Exteriores), Indalecio Prieto, en Marina y Aire, y Juan Negrín, en Hacienda; dos comunistas Jesús Hernández, en Instrucción Pública, y Vicente Uribe, en Agricultura; dos de Izquierda Republicana, y uno de Unión Republicana; y, por último, dos ministros en representación del nacionalismo vasco y del nacionalismo catalán, respectivamente. De este Gobierno frentepopulista no formaban parte los anarquistas, aunque entre ellos, ya fuera entre las bases o entre los dirigentes de la CNT, iba imponiéndose cada vez más la idea de entrar a formar parte del Gobierno.
En la reorganización ministerial llevada a cabo por Largo Caballero el 4 de noviembre de 1936, no hubo cambios respecto de los ministros socialistas, que siguieron siendo los mismos, ni tampoco de los dos ministros comunistas, pero sí los hubo con la entrada de cuatro ministros anarquistas de la CNT, entre otros García Oliver, en Justicia, y Federica Montseny, en Sanidad, así como con la incorporación de dos nuevos ministros de Izquierda Republicana, Julio Just, en Obras Públicas, y Carlos Esplá, en Propaganda. Los dos ministros de partidos nacionalistas, uno del PNV y el otro de Esquerra Republicana, pasaban a ser ministros sin cartera. Sería este Gobierno el que tomaría la decisión de trasladarse a Valencia.
La Exposición está compuesta por más de 450 carteles, fotografías, periódicos y archivos. La mayoría de los carteles, algunos de Josep Renau, son vehementes llamamientos a la lucha en diversos frentes: la alfabetización, la educación popular, la cultura, la sanidad y la salud pública, la defensa de la República, la liberación de la mujer, la protección de la infancia. Los hay también contra los acaparadores que, aprovechándose de la escasez de alimentos, detraían víveres para, luego, venderlos más caros en el mercado negro.
Entre los ejes o bloques temáticos en torno a los cuales se articula la Exposición, merecen especial mención algunos, a los que vamos a referirnos.
En primer lugar, las mujeres, las cuales adquieren un protagonismo político y social que no habían conocido hasta entonces. Se asiste en aquellos años a una creciente politización de la mujer, su incorporación al trabajo remunerado y también a empleos reservados antes a los hombres. Las mujeres van a participar ampliamente en la vida política, cívica y cultural. Crearán organizaciones propias y desarrollarán en la retaguardia múltiples actividades culturales y asistenciales. Ya desde su inicio, la Segunda República había propiciado la participación de la mujer en la actividad política y su movilización social, pero la guerra contribuyó a incrementarlas, con la incorporación de un número creciente de mujeres trabajadoras a los sindicatos obreros: la UGT había pasado de 18.000 afiliadas en 1929 a más de 100.000 en 1936, mientras que la CNT decía tener más de 142.000 afiliadas.
Con el traslado masivo de los hombres al frente, las necesidades económicas y la falta de brazos en la producción propiciaron un incremento de las mujeres en fábricas y talleres, así como en las faenas agrícolas. El decreto de noviembre de 1936, de Largo Caballero, de reorganización de las Milicias Populares y la difusión de la consigna “Hombres al frente, mujeres al trabajo; hombres al frente, mujeres a la retaguardia” impulsó desde Valencia la incorporación de las mujeres al trabajo. Después de este decreto, Mundo Obrero explicaba esta consigna con las siguientes palabras:
“En los primeros días de la sublevación, las mujeres supieron comprender que lo urgente era hacer crecer el entusiasmo de que se lanzaban a la lucha, y se unieron a ellos, empuñando a su vez las armas. Las mujeres han cumplido su deber. Pero ahora el deber principal es reintegrarse a la retaguardia. La marcha de la nación no debe ser interrumpida por la falta de brazos. Esos brazos deben ser aportados por la mujer. En montones de pancartas llevadas por mujeres se podía leer: “Fábricas y talleres para nosotras. Los hombres al frente. Viva la CNT-UGT”.
La presencia de una mujer, la anarquista Federica Montseny, al frente del Ministerio de Sanidad del Gobierno Largo Caballero desde noviembre de 1936, imprimió nuevo impulso al movimiento de emancipación femenino. La Agrupación de Mujeres Antifascistas (AMA) desempeñó en este sentido un importante papel durante los años de la República y de la guerra. Creada en 1933 como organización unitaria de mujeres de diferentes ideologías, ya fueran republicanas, socialistas, comunistas o no adscritas a ningún partido político, llegó a tener durante la guerra 60.000 afiliadas, convirtiéndose en la organización femenina más importante en territorio republicano.
Otro eje temático importante de la Exposición es el relacionado con la Sanidad y las políticas de Salud. Con la proclamación de la Segunda República se inicia un periodo de importantes reformas, en las que la sanidad rural pasó al primer plano de la acción política. La Conferencia de Higiene Rural, celebrada en Ginebra en 1931 por la Sociedad de Naciones, fue una iniciativa del Gobierno español. No hay que olvidar que la mayoría de la población española vivía en el medio rural, y que era particularmente importante fomentar la higiene de los hábitos de vida mediante la educación y la propaganda, sin olvidar la coordinación de políticas públicas de Salud. Dentro de esta preocupación del Gobierno de la República por la salud pública, un paso más fue la creación el 4 de noviembre de 1936 del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, que no tenía precedentes, al que se le adjudicaron competencias que anteriormente dependían sobre todo de los ministerios de Gobernación (Interior) y de Trabajo. La creación de este Ministerio por el Gobierno del Frente Popular coincidió con el traslado de dicho Gobierno a Valencia, por lo que su puesta en marcha se va a realizar desde la ciudad levantina. El nuevo Ministerio impulsó la creación de un Consejo Nacional de Sanidad y de otro de Asistencia Social.
Surgido en plena guerra, el Ministerio de Sanidad procuró sobre todo evitar que brotaran epidemias, con cuyo fin la salud pública tuvo que adaptarse a la situación bélica, con pobres recursos y un presupuesto ínfimo, dado que la campaña militar dejaba exhaustas las arcas públicas. Los problemas a los que había que hacer frente eran numerosos, sobre todo los de la organización sanitaria, el estado epidemológico de la población y los problemas que planteaba la evacuación de los refugiados. El modelo adoptado por el gobierno de la República en los servicios de salud pública se inspiraba directamente en las directrices del Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones. Se trataba de unificar el funcionamiento a partir de un organismo central en Madrid, dotado de una serie de secciones técnicas dedicadas a: epidemología, estadística, lucha antituberculosa, antileprosa, antipalúdica, antitracomatosa, anticancerosa, contra la mortalidad infantil, sanidad marítima y de fronteras, transportes, escuela nacional de sanidad, instituto de terapéutica experimental, instituto nacional de salud pública, higiene mental y lucha antialcohólica e higiene industrial.
El Ministerio creó la “cartilla sanitaria del combatiente”, y, pensando en que el estado de guerra tendría repercusiones en las condiciones psíquicas de los soldados, creó dos casas de reposo para combatientes de la Marina y del ejército del Aire. También se preocupó de las condiciones de acogida, mantenimiento y educación de los niños abandonados y de la creación de hogares infantiles, no solo para esos niños, sino también para los huérfanos de guerra, aunque en eso las competencias del Ministerio de Sanidad interferían con las del Ministerio de Instrucción Pública. No obstante, el Ministerio de Sanidad se encargará de la evacuación de los niños fuera del país. Fue durante la instalación del Gobierno republicano en Valencia cuando se empezó a organizar la Escuela de Puericultura y se sentaron las bases para la creación del Instituto de Higiene de la Alimentación.
A mediados de 1937 se intensificó la lucha antivenérea, con campañas de propaganda y de educación sexual, que incluían la distribución de preservativos. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos del Gobierno de la República, la guerra colapsó el normal funcionamiento de los servicios de sanidad, lo que, unido a las deficiencias alimentarias, contribuyó a que fuera imposible evitar la progresiva degradación de las condiciones de salud de la población.
En el ámbito del arte y de la cultura visual, asistimos en Valencia a un extraordinario resurgir de la creatividad artística de vanguardia. Frente al esteticismo de décadas anteriores, se pone de relieve la función social del arte y el compromiso del artista con la sociedad. La Dirección General de Bellas Artes, con Josep Renau al frente, dependía del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, dirigido por el comunista Jesús Hernández. Con el Ministerio colaboró estrechamente la organización Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, que contaba con su sección de Artes Plásticas.
La propaganda política encontró su máxima expresión en el cartelismo. Como señalaba Josep Renau, el cartelismo publicitario sirvió de modelo para el cartel político y de guerra. Para Renau, el cartel político debía constituirse como posible recipiente de un impulso nuevo de creación. En el cartelismo de la guerra predominaba el realismo como medio más eficaz de transmitir su mensaje más rápido y nítidamente. No obstante, otras corrientes como el expresionismo tuvieron también cabida en la plástica valenciana.
El periódico mural fue otro de los medios expresivos del arte de guerra. Era una producción gráfica y textual, fomentada por el Subcomisariado de Propaganda, y que servía en el frente para informar y educar a los soldados.
Valencia se convirtió en capital de la Cultura de la República, con una proyección internacional y la mirada del mundo entero puesta en ella. No era para menos: el 4 de julio de 1937 se inauguraba en la sala de sesiones del Ayuntamiento el II Congreso Internacional de Escritores por la Defensa de la Cultura, en el que participaron intelectuales de la talla de André Malraux, Tristan Tzara, Alejo Carpentier, Octavio Paz y Pablo Neruda. Fue un gesto extraordinario de solidaridad de los intelectuales antifascistas del mundo entero con la República española.
El 2 de octubre de 1937 tenía lugar la última sesión de las Cortes republicanas celebrada en Valencia. El 31 de octubre el Gobierno hacía público el decreto por el cual anunciaba su traslado a Barcelona, en vista de la gravedad de la situación militar provocada por la caída del Norte en manos franquistas. Valencia recobraba la calma de una ciudad de provincias, sin olvidar, no obstante, la extraordinaria y enriquecedora experiencia de once meses de “capitalidad”, que esta Exposición ha sabido plasmar con notable sensibilidad y acierto.
María Rosa de Madariaga (Fuente: Crónica Popular)
Cartel que exalta la labor de alfabetización de las Milicias de la Cultura
La manifestación organizada por las mujeres de Valencia para pedir la ida al frente de todos los hombres en condiciones de hacerlo.
Llamamiento de la Agrupación de Mujeres Antifascistas
Cartel del Ministerio de Sanidad
Cartel de Josep Renau para el Ministerio de Agricultura
Cartel del Ministerio de Instrucción Pública
Cartel del Socorro Rojo Internacional de ayuda al niño
Cartel del Ministerio de Sanidad
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