Se trata del principal monumento memorialista de Navarra, levantado en recuerdo y homenaje de los ciudadanos y las ciudadanas navarros asesinados tras el golpe de Estado de 1936. Fue impulsado por la Asociación Pueblo de las Viudas de Sartaguda y la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA-36-NAFSE).
El artículo 15 de la ley 33/2013, de reconocimiento y reparación moral de las ciudadanas y ciudadanos navarros asesinados y víctimas de la represión a raíz del golpe militar de 1936, establece que el Parque de la Memoria de Sartaguda gozará del máximo reconocimiento y protección oficial.
El parque ocupa una superficie de 6.000 m² (cedidos por el ayuntamiento de Sartaguda) en la que se ubican obras escultóricas de diferentes artistas. La obra central es un muro de 7 metros de largo y 2,5 de alto donde se recogen, en ambas caras, los 3.444 nombres de las víctimas ocasionadas por los hechos acaecidos a raíz del golpe militar del 18 de julio de 1936.
El recinto está vallado y consta de una entrada en la cual se expone un panel explicativo de la obra. De esta entrada parte un camino en el que se halla, como puerta monumental la obra de José Ramón Anda Atariaren beasarkada (puerta del abrazo). El camino llega a una plaza circular en la que se hallan varias obras. A la izquierda encontramos la obra de Néstor Basterrechea Como una hoz atávica y mortal, a su lado El muro de los asesinados, con los 3.444 nombres de las víctimas. A la derecha está el rincón de los escritores con varios paneles de hierro donde están grabados textos en euskera y castellano que hacen referencia a la barbarie de la guerra civil y algunos escritos sobre un pequeño panel. Dichos textos son de Pablo Antoñana, Bernardo Atxaga, Castillo Suárez, Jokin Muñoz, Montxo Armendáriz y José María Jimeno Jurío.
Sobre la plaza circular y en línea con Atariaren beasarkada se ubica un monumento de hormigón de Joxe Ulibarrena titulado Los acribillados en el Santa Cruzada.
Desde su inauguración, el Parque se ha convertido en el principal punto de referencia de familiares, asociaciones y ciudadanía en general como lugar para la reivindicación de la memoria de todas las personas injustamente represaliadas por la violencia desatada tras el golpe militar de 1936, y es testigo de la voluntad expresada por la sociedad navarra de no olvidar su pasado traumático.





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