Título: O todos o ninguno
Dirección: Helena Lumbreras, Mariano Lisa
Guion: Mariano Lisa y Helena Lumbreras
Producción: Colectivo Cine de Clase
Formato original: 16 mm, Color.
País de producción: España
Fecha: 1976
Duración: 45 min
Como se dijo en la anterior entrega, era sólo cuestión de tiempo que surgiese alguna película que explotara de manera contundente el discurso proletario apuntado por Llorenç Soler en Seamos obreros! Así ocurrió en 1976, cuando los cineastas Helena Lumbreras y Mariano Lisa, bajo el nombre de Colectivo de Cine de Clase (CCC), realizaron la película O todos o ninguno. La cinta cuenta la historia de la huelga de ciento cuatro días de la empresa metalúrgica Laforsa, que se convirtió en símbolo de la lucha obrera del Bajo Llobregat, en Cataluña, durante los meses que cambiaron la historia de España, es decir entre noviembre de 1975 y febrero del año siguiente. Lejos de ser un reportaje sobre el desarrollo de una huelga importante en su momento, O todos o ninguno se constituyó en el manifiesto de un cine proletario del que se conocen pocos ejemplos más en nuestro país, pero que vinculan la experiencia del CCC con las actitudes que habían desarrollado otros autores en el extranjero, como los franceses Groupes Medvedkine, por citar sólo las referencias más cercanas en el tiempo.
La situación del movimiento obrero había cambiado sustancialmente desde los inicios de la década hasta el momento en que se produjo la huelga de Laforsa. El número de conflictos y enfrentamientos con la patronal se había incrementado, pero también se había hecho más extenso, pues aumentaron los sectores laborales movilizados. Ya no eran únicamente los sectores del metal o la construcción los que protestaban, sino también los de la banca, la telecomunicación o el textil, entre otros. Además, los conflictos se habían politizado en poco tiempo, de tal manera que los obreros ya no se manifestaban sólo por la obtención de mejoras laborales, sino que comenzaron a participar de procesos políticos más amplios que tenían que ver con el derrocamiento del régimen franquista, la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos o la amnistía para los presos. Todos estos factores conforman a mediados de los setenta un movimiento obrero fuerte caracterizado por una clara conciencia de clase, por el trabajo colaborativo y la solidaridad como nexo entre los trabajadores. La película O todos o ninguno es un reflejo de este estado del movimiento obrero, lo que determina la forma y el mensaje del film. Vayamos por partes.
En primer lugar, respecto a su estructura, O todos o ninguno se muestra desde el principio como una película de autoría colectiva. Un obrero llamado Manuel González aparece ante la cámara vestido con su mono azul para presentar la película y explicar cómo los trabajadores de Laforsa han realizado el film en colaboración con Mariano Lisa y Helena Lumbreras. El trabajo conjunto está presente en todo el proceso de elaboración de la película, desde la planificación de secuencias, pasando por la filmación de algunas imágenes (en concreto las del interior de la fábrica, que fueron tomadas por el representante sindical Ramón Rulo con su propia cámara de 8 mm), hasta la financiación por parte de los obreros de las copias para la distribución del film. Los trabajadores son autores de la película al mismo nivel que los miembros del CCC, lo que supone un ataque al principio de individualidad burgués y una apuesta por la unión y la colectividad propias del proletariado.
En segundo lugar, en cuanto al contenido, destaca el tono positivo y enérgico que transmiten todas las secuencias de la película, que muestran a los trabajadores activos, organizados, reuniéndose en asambleas, manifestándose en las calles, desplegando campañas de solidaridad para poder mantener la huelga y escenas en las que puede verse a sus familiares, amigos y trabajadores de otras fábricas que apoyaban las causas de Laforsa. En definitiva se transmite de manera continuada la imagen del movimiento obrero en lucha por los derechos de los trabajadores.
Puede hablarse por tanto de O todos o ninguno como una película proletaria fundamentalmente por dos motivos: por estar hecha por los propios obreros en colaboración con cineastas profesionales para fomentar el desarrollo de las luchas de la clase trabajadora, y por mostrar imágenes de la misma clase en movimiento, organizada y solidaria. Se trata pues de un retrato del movimiento obrero en un estado de desarrollo más elevado, posterior al de la alienación de los trabajadores en la fábrica que definía Seamos obreros! Ahora esta alienación desaparece y lo que el espectador encuentra es la organización de la clase obrera explicada por sí misma.
Alberto Berzosa
Fuente: Centro Virtual Cervantes
VER DOCUMENTAL:

No hay comentarios:
Publicar un comentario