domingo, 10 de julio de 2016

"RETRATO DE VSEVOLOD MEYERHOLD", DEL PINTOR SOVIÉTICO PIOTR KONCHALOVSKI


"Retrato de Vsevolod Meyerhold"
Piotr Konchalovski
1938
Oleo sobre tela
212 x 233 cm
Galería Tretyakov Moscú


Se trata de una de las obras maestras de Piotr Konchalovski. El retrato del director teatral, actor y productor es un homenaje pictórico a Matissse, un símbolo del esteticismo y la soledad humana. Se pintó en 1938 cuando el director de teatro comunista Vsevolod Meyerhold había caído en desgracia por no contar con el apoyo de Stalin. Poco después del retrato Meyerhold fue detenido y fusilado.

Vsevolod Emílievich Meyerhold
(Penza, 1874 - Moscú, 1942). Director y teórico teatral ruso, una de las figuras clave del teatro contemporáneo junto a Stanislavski, del que se separó buscando un camino propio que le llevó a establecer la teoría teatral de la convención consciente y el método interpretativo que bautizó como Biomecánica.

Su padre, Emil, era un rico fabricante de vodka, y Alvina, la madre, era de ascendencia báltica. El ambiente cerrado de la educación familiar motivó que Meyerhold se sintiera siempre más ruso que alemán y más ortodoxo que protestante. Al cumplir los veintiún años cambió su nombre original (Karl Theodor Kasimir) por el de Vsevolod, en homenaje a Vsevolod Garsin, joven escritor pesimista que se había suicidado.

Se trasladó a Moscú para cursar estudios de Derecho, y acabó por abandonarlos para estudiar en la Escuela Dramática de Nemirovich-Dantchenko en 1896. Inició su carrera como actor en 1898 al lado de Stanislavski en el recién creado Teatro de Arte de Moscú. Allí representó fundamentalmente obras de Chéjov, entre las que destaca su interpretación en La Gaviota (1898).

Cuatro años después abandonó el Teatro de Arte, en desacuerdo con los principios naturalistas defendidos por su director y contra las técnicas stanislavskianas de reproducción de los estados de ánimo en escena. A partir de entonces se centró en el desarrollo de su teoría interpretativa, que finalmente acuñó con el nombre de Biomecánica. Tras un viaje a Italia, organizó una temporada teatral en Tiflis en la que dio más importancia a la concepción plástica, lumínica y móvil del escenario que a la psicofísica del actor, pero no fue entendido por el público.

En 1905 fue llamado por Stanislavski para dirigir el Primer Teatro Estudio del Teatro de Arte, laboratorio de carácter experimental, donde produjo obras simbolistas en las que los actores se movían como personajes estilizados. De las relaciones de estos dos grandes directores, el propio Meyerhold dijo: "El problema fundamental del teatro contemporáneo es preservar el don de la improvisación que posee el actor, sin transgredir la forma precisa y complicada que el director ha de conferir al espectáculo. Stanislavski piensa igual que yo; ambos abordamos la solución de la tarea, como los constructores del túnel bajo los Alpes: cada uno avanza por su lado, pero en el medio nos encontraremos seguramente". Sin embargo, la fallida revolución de 1905 provocó el fracaso del Estudio, que no tuvo una proyección práctica.

Meyerhold pasó a colaborar como director en la compañía de la actriz Vera Komisarjévskaia, en su teatro de San Petersburgo, desde noviembre de 1906 con el estreno de Hedda Gabler, de Ibsen. La concepción del escenario como una construcción, una estructura de escaleras, plataformas y planos en los que se inserta el actor como un engranaje más, que permite una expresividad actoral más plástica que psicológica, fue considerada por Vera Komisarjévskaia como un desprecio a la labor del actor, y Meyerhold fue despedido. Para subsistir dirigió durante diez años los Teatros Imperiales bajo la promesa de no tratar de escandalizar al público con sus experimentos. Siguió con sus investigaciones bajo el nombre supuesto de Doctor Dapertutto, divulgando sus logros por medio de conferencias, luego publicadas.

Para Meyerhold, el teatro ha de ser diferente de la realidad cotidiana, ya que es un arte puramente convencional. Basa sus ideas en el adiestramiento del cuerpo del actor mediante una serie de ejercicios, encaminados a la traducción inmediata en movimientos, actitudes y gestos de los estados de ánimo y reacciones íntimas del personaje. Además, en sus montajes más destacados (El profesor Bubus, El inspector, de Gogol, La Chinche y El Baño, de Maiakowski) así como en los distintos escritos que publicó, sistematiza su idea de un teatro de convención consciente, caracterizado por que el espectador no olvida ni un instante que tiene delante a un actor que representa un personaje.

El teatro de la convención consciente se opone al procedimiento de la ilusión de verdad que acuña el Naturalismo, defensor de la reproducción en la escena de los ambientes y problemas de la vida cotidiana, con el objetivo de hacer de los personajes una repetición de tipos reales. Estaba en contra de la cuarta pared, dejaba encendidas las luces de la sala, suprimía el telón y permitía que los espectadores viesen las paredes de ladrillo del fondo del teatro para que no olvidasen que estaban asistiendo a una representación.

Su perfil político quedó definitivamente remarcado cuando, tras el estallido revolucionario de Octubre de 1917, se unió a Block y a Maiakowski respondiendo al llamamiento lanzado por el Primer Ministro Lunacharski sobre la nueva cultura. Meyerhold se adhirió al Partido Comunista y fue nombrado director de la sección teatral de la Comisaría de Instrucción Pública; se convirtió, así, en el artista más importante del nuevo teatro soviético. Reivindicó el papel del actor como trabajador.

Los teatros pasaron a formar parte de un nuevo organismo gubernamental conocido como T.E.O. y a Meyerhold se le encomendó dirigir el de Petrogrado, antigua San Petersburgo, en el que estrenó Misterio Bufo, de Maiakovski, para celebrar el primer aniversario de la Revolución Rusa (1918). Poco tiempo después las autoridades movilizaron a todos los trabajadores del teatro para luchar en los frentes, tras el estallido de la guerra civil. En el mes de junio de 1919, acosado por el hambre, partió hacia Yalta. En este viaje fue apresado por el bando de los mencheviques, que lo condenaron a muerte, aunque pudo salvarse poco tiempo antes de la victoria bolchevique.

Pero fue en 1923, después de intensos estudios sobre la Biomecánica y tras mantener estrechos contactos con el recién aparecido Constructivismo, cuando la figura de Meyerhold cobró mayor relieve institucional. Con la edición de un libro homenaje a su labor, titulado Vsevolod Meyerhold, se inició una nueva etapa que quedó remarcada en el XI Congreso del Partido Comunista Ruso, que preconizó la realización de una literatura comunista que se opusiera, por sus tendencias, temas y forma, a la acción disgregadora de la literatura burguesa.

Poco después, el 2 de abril, se celebró en el Teatro Bolshoi de Moscú el quincuagésimo aniversario del director y el vigésimo quinto de su vida teatral; en dicho acto recibió el reconocimiento de "Artista del Pueblo". Coincidió esta etapa con la corriente denominada "estilo urbanístico", desarrollada por algunos directores de escena rusos, que presentaban la ciudad occidental como un conglomerado de perversidad y tentaciones. Destacó, dentro de esta tendencia, el espectáculo El lago de Ljul, de Alesksey Fajko.

Meyerhold trabajó con los artistas constructivistas y llenó sus espacios escénicos de plataformas móviles, escaleras y tarimas, sobre las que los actores ejecutaban movimientos precisos y mecánicos. La que se reconoce como su cima creativa llegó en 1926 con los montajes de El inspector, de Nikolai Gógol, una revisión radical del clásico ruso, y El cornudo magnífico, de Crommelynck. Esta obra trata de las relaciones entre un marido, una esposa y su amante; Meyerhold trasladó la expresión de las vivencias interiores a formas abstractas. Por ejemplo, el amante caía desde un tobogán en los brazos de la esposa, expresando su alegría por medio de saltos.

En 1925 había sido promulgada la que se conoce como "política del partido en el terreno de las Bellas Artes", en la que se produjo un encuentro entre los distintos grupos y asociaciones literarias: desde los Futuristas, al Frente de la Literatura de Izquierdas, los Grupos Proletarios o la Liga de los Poetas Campesinos. Los primeros años de la década de los treinta le llevaron de gira por Europa, principalmente a Berlín y a París, y alumbraron su obra La reconstrucción del teatro. Esto coincidió con una serie de medidas destinadas a conseguir que el teatro contribuyera más activamente a la construcción del socialismo.

La dama de las camelias, en 1934, le valió las más severas críticas de su carrera y constituyó el último éxito para la actriz y esposa de Meyerhold, Zinaida Rajch, en un momento en el que se proclamó el realismo socialista como conclusión máxima extraída del Primer Congreso Pan-Unionista de escritores, que había sido presidido por Gorki y que promulgó la aparición del denominado "héroe positivo". Al mismo tiempo, Stalin anunciaba la agudización de la lucha de clases. Meyerhold fue acusado de formalista y cayó en desgracia. Otros discípulos de Stanislavski, que seguían fieles al realismo psicológico, apoyado por las autoridades como medio de educación de masas, le ofrecieron la oportunidad de retractarse públicamente, a lo que se negó.

La primera imputación que se le hizo de "desvionismo" tuvo lugar en 1936 y Meyerhold se defendió con una conferencia en Leningrado titulada "Meyerhold contra el Meyerholdismo", que intentaba salir al paso de aquellos que se declaraban sus discípulos y no eran más que meros imitadores. El arranque del periodo más oscuro de su trayectoria artística y personal tuvo sus momentos más tensos en la asamblea de directores del mismo año, en la que se atacó duramente al Formalismo. Meyerhold mantuvo sus posiciones frente a la postura general.

Con la imposición de lo que se ha denominado "fotografismo burgués" como estilo oficial, Meyerhold sufrió los ataques de la prensa y la desvalorización de su obra de una manera oficial. Perdió su teatro y esto le llevó a aceptar el cargo de director de ensayos en el teatro de ópera que dirigía su amigo y antiguo maestro, Stanislavski, pero el fallecimiento del maestro le dejó sin apoyos.

El 15 de julio de 1939, su mujer, Zinaida Rajch, apareció degollada en su domicilio, lo que aumentó sus dificultades y sospechas, que le llevaron a enviar una carta al fiscal de la U.R.S.S., a finales del mismo año, denunciando las presiones físicas y psíquicas de las que estaba siendo objeto para conseguir una declaración. Así, el 1 de febrero de 1940, después de meses de prisión y tortura, un tribunal militar le condenó a a la pena capital y parece que fue fusilado el 2 de febrero. Su muerte fue silenciada. Su nombre estuvo prohibido en todas las publicaciones rusas hasta 1955, año en el que fue rehabilitado por la Comisión Militar de la Corte Suprema. Fue 1968 la fecha en que se publicó en su país la casi totalidad de su obra, que ha tenido una importante influencia en la escena soviética y europea.

Fuente: Biografías y Vidas

sábado, 9 de julio de 2016

"¡ADELANTE, SOVIET!", DE DZIGA VERTOV

Título original: Shagay, sovet!
Año: 1926
Duración: 65 min.
País: Unión Soviética (URSS)
Director: Dziga Vertov
Guión: Dziga Vertov
Música: Película muda
Fotografía: Ivan Belyakov (B&W)
Productora: Goskino (Kulltkino)
Sinopsis: Este documental encargado a Dziga Vertov, por el Soviet de Moscú, es una visión realista del Moscú de la época. En él nos enseña los avances y servicios conseguidos por la Alcaldía, la vida nocturna y ociosa de la capital y también los problemas que azotan Moscú, como la enfermedad, la muerte y el hambre.

En marzo de 1925 Vertov publicó su última producción de Kino-Pravda. Al año siguiente terminó dos documentales de gran influencia que inspiró, o desconcertó, al mundo del cine. Shagay, sovet! (¡Adelante, Soviet!) y Shestaya chast mira (La sexta parte del mundo) no dejó indiferente a nadie. En un solo año, estas dos películas pulverizaron las nociones del cine documental y noticiarios. Sobre las ruinas Vertov construye el edificio imponente del documental, cambiando el cine para siempre. Al mismo tiempo, esta transición de los noticiarios la había iniciado Vertov con su serie Kino-Pravda, y fue inspirado en gran medida por los modelos periodísticos. ¡Adelante, Soviet! y La sexta parte del mundo usan los noticiarios, con metraje encontrado y no escenificado, no simplemente para mostrar o grabar, sino para construir un argumento, desplazarse y persuadir a su audiencia. La novedad radica en hacerlo de manera más amplia y más consistente que en Kino-Pravda.

VER PELICULA:

viernes, 8 de julio de 2016

"CUBA ILUMINADA": EL ROSTRO DE LA CULTURA CUBANA

Viengsay Valdés, primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba, en 2011

El fotógrafo español Héctor Garrido ha retratado a las figuras más relevantes de la sociedad de Cuba, un trabajo de 6 años y 250 personajes

Héctor Garrido llevaba dos décadas fotografiando linces, ánsares, águilas reales, flamencos ciervos, cigüeñas, musarañas y otros animales de bien que pueblan las marismas de Doñana (Andalucía, España) cuando desembarcó en La Habana una tarde de 2010 y cambió su vida. En aquel primer viaje a la isla iba a exponer algunas de sus fotografías emblemáticas realizadas como investigador de la Estación Biológica de Doñana —donde Garrido reside desde el inicio de la década de los 90—, pero aquella experiencia cubana tomó un rumbo inesperado. “Yo venía quemado del ambiente cultural español, demasiado dormido en sus glorias y muchas veces más pendiente de cubrir el expediente que de la auténtica creación. Mi gran sorpresa fue descubrir en Cuba un verdadero huracán de producción artística, y no sólo por el talento, sino por las ganas de hacer y la forma de luchar de los artistas por sacar sus proyectos adelante”.Primero pensó en hacer una serie de 10 retratos de personajes de la cultura cubana que había conocido y le habían impactado, empezando por la bailarina del Ballet Nacional de Cuba (BNC) Viengsay Valdés, o las chicas del cuarteto vocal Sexto Sentido. Pero de los 10 retratos iniciales rápidamente pasó a 100, y de esos 100 a 250, tomados en el transcurso de seis años de continuos viajes a la isla en los que atrapó el espíritu de las figuras más relevantes de la cultura, las artes, la sociedad, la ciencia y los deportes de élite en el país.

Cuba iluminada abarca el tramo final de un periodo de la historia cubana, de más de medio siglo, que ahora abre sus puertas a una nueva época de cambio. Un periodo en que la cultura, las ciencias y el deporte fueron algunos de los logros más exhibidos y a la vez los más reconocidos internacionalmente. “Este es el retrato”, explica Garrido, “de las personas que lo llevaron a cabo”.

Hay en este inventario músicos como Chucho Valdés, Omara Portuondo, Descemer Bueno, Pablo Milanés, Eliades Ochoa o la flautista Niurka González; artistas plásticos como Alfredo Sosabravo, Roberto Fabelo, Nelson Domínguez o René Francisco; escritores como Leonardo Padura, la poetisa Carilda Oliver o el desaparecido dramaturgo Abelardo Estorino. También cineastas como Fernando Pérez, actores como Jorge Perugorría y Daisy Granados, el plusmarquista mundial de salto de altura Javier Sotomayor, el jugador de beisbol Omar Linares o la directora del BNC Alicia Alonso y el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal. En fin, un collage completo de Cuba y del mundo de las artes.

De momento, este catálogo “ilumina la isla y principalmente a los artistas que allí residen o mantienen un vínculo con ella”. Garrido es consciente de que no incluye esa otra parte importante de la cultura cubana englobada bajo el eufemismo de “los que están fuera”, pero su deseo es continuar el proyecto con ellos, pues 

Los retratos logrados por Garrido no son baladíes. El trabajo previo de preparación para captar el alma creativa de los personajes fue fundamental y extraordinariamente complejo en algunos casos. En ocasiones la imagen se cimentó sobre la propia obra artística de la persona fotografiada, como en el caso del retrato de Alfredo Sosabravo o el de Roberto Fabelo, que quedaron sumergidos en su propia creación, formando parte de ella. A veces fue más allá, construyendo el ambiente imaginario del artista y dotándolo de elementos que eran físicos y sensoriales, como el viento caribeño de la pintora Flora Fong. Otras, el ambiente del lugar de trabajo o de la vivienda adquirieron el valor primordial para adjetivar el discurso narrativo. “Fue una forma de acceder al interior de la persona, pero mirando en su exterior inmediato, el que les rodea en los momentos en que se produce la creación artística”. Ocurrió, por ejemplo, con Leonardo Padura.

También Garrido trabajó las coincidencias estéticas entre la obra y el personaje que las crea. En el caso de José Luis Fariñas, los trazos sinuosos de tinta china con los que el artista expresa sus complejos mundos interiores asemejan la forma ondulada de sus propios cabellos. “Sólo hubo que dejar que el viento jugara con ellos”. A veces los propios personajes fueron conscientemente desvinculados de cualquier entorno para sumergirlos dentro de ellos mismos. “Las chicas del cuarteto vocal Sexto Sentido compartían un sueño desde que cursaban sus estudios en el conservatorio musical. Ellas son hoy su propio sueño de antaño, y por eso fueron despojadas de cualquier aderezo”.

Cuba iluminada se desarrolló durante seis años (2010-2016) de continuos viajes a la isla y se realizó en dos fases, con un parte aguas situado en diciembre de 2013, cuando se hizo una primera gran exposición en La Habana que incluyó a algo más de la mitad de los retratos que finalmente componen la obra. La segunda fase se ha completado este mes de julio con la publicación del libro Cuba Iluminada (Editorial Rueda) y la inauguración en La Habana de la segunda exposición, que recoge la totalidad de la obra. Esta abrió sus puertas el pasado martes en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de La Habana, en la Plaza Vieja, con apoyo de la embajada española. Más adelante, viajará a España y a otros países de Europa e Iberoamérica.

Varias figuras retratadas al principio de Cuba iluminada ya no están en este mundo, siendo estos casi los últimos testimonios gráficos que quedan de ellos. Son, entre otros, el dramaturgo Abelardo Estorino, el fotógrafo Liborio Noval (que forma parte de la iconografía de la revolución), el músico Juan Formell (director de los Van Van, la orquesta de música bailable cubana por excelencia), el director de cine Daniel Díaz-Torres (que acababa de estrenar su película La película de Ana), el arquitecto Mario Coyula (que quiso ser retratado en el Cementerio Colón, donde está una de sus obras) o el compositor César Portillo de la Luz, autor de Contigo en la distancia y de esos versos mágicos que dicen: “Es que te has convertido/en parte de mi alma/ ya nada me conforma/si no estás tú también.”. Los mismos que atraparon a Héctor Garrido cuando aterrizó en La Habana allá por 2010 y asumió la cultura cubana como algo propio.

Fuente: El País 

 Liborio Noval, fotógrafo fallecido en septiembre de 2012, enciende un habano.

El cuarteto vocal cubano Sexto Sentido, en una imagen del año 2012.  

El artista plástico Roberto Fabelo posa junto a una de sus obras

Leonardo Padura, escritor de origen habanero, en 2012. 

El actor cubano Luis Alberto García mira fijamente a la cámara a través de un espejo, en 2012. 

La actriz Laura de la Uz, en 2012. 

 Silvio Rodríguez durante un concierto al aire libre en un barrio de La Habana. 

jueves, 7 de julio de 2016

109 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE LA ARTISTA COMUNISTA FRIDA KHALO


Frida Kahlo vista por André Bretón

Donde se abre el corazón del mundo, liberado de la opresiva sensación de que la naturaleza, la misma en todas partes, carece de impetuosidad, de que pese a cualquier consideración de razas el ser humano, hecho en molde, está condenado a no realizar más que lo que le permiten realizar las grandes leyes económicas de las sociedades modernas; donde la creación se ha prodigado en accidentes del terreno, en esencias vegetales, se ha superado en gama de estaciones y en arquitectura de nubes; donde desde hace un siglo no deja de crepitar bajo un gigantesco fuelle de forja la palabra INDEPENDENCIA que como ningún otro lanza estrellas a lo lejos, fue allí donde esperé mucho para ir a probar la concepción que me he hecho del arte tal como debe ser en nuestra época: sacrificando deliberadamente el modelo exterior al modelo interior, dando resueltamente precedencia a la representación sobre la percepción.

Esa concepción, ¿era lo bastante fuerte para resistir al clima mental de México? Allá, todos los ojos de los niños de Europa, entre ellos el que yo fui, me precedían con mil fuegos embrujadores. Veía, con la misma mirada con que me paseo por los lugares imaginarios, desplegarse a la velocidad de un caballo al galope la prodigiosa sierra que estalla al lado de los rubios palmares, las haciendas feudales arder en el perfume de cabelleras y jazmín de China de una noche del sur, perfilarse más alta, más imperiosa que en ninguna otra parte, bajo los pesados ornamentos de fieltro, de metal y de cuero, la silueta específica del aventurero, que es el hermano del poeta. Y sin esos retazos de imágenes, arrancados al tesoro de la infancia, cualquiera que fuese su poder mágico, no dejaban de hacerme sensibles ciertas lagunas. No había oído los cantos inalterables de los músicos zapotecos, mis ojos seguían cerrados a la extrema nobleza, a la extrema destreza del pueblo indio tal como se inmoviliza en el suelo de los mercados, no me imaginaba que el mundo de las frutas pudiera extenderse a una maravilla como la pitahaya de pulpa gris y sabor de beso de amor y de deseo, nunca había tenido en la mano un bloque de esta tierra roja de la que salieron, idealmente maquilladas, las figurillas de Colima que combinan la mujer y la cigarra, no se me había aparecido finalmente, tan parecida a estas últimas por su porte y además adornada como una princesa de leyenda, con hechizos en las puntas de los dedos, en el trazo de luz del quetzal que al volar deja ópalos sobre las piedras, Frida Kahlo de Rivera.

Estaba allí ese 20 de abril de 1938, dentro de uno de los dos cubos —no sé si era el azul o el rosa— de su casa transparente cuyo jardín lleno de ídolos y de cactos de cabellera blanca como otros tantos bustos de Heráclito no se rodea más que de una hilera de "cirios" verdes, entre los cuales se deslizan por la mañana las miradas de curiosos venidos de toda América y se insinúan las cámaras fotográficas que esperan sorprender el pensamiento revolucionario como a un águila, al descalzarse, en su nido. Es que en efecto, se supone que Diego Rivera anda todos los días de cuarto en cuarto, pasea por el jardín deteniéndose para acariciar a los monos-araña, por la terraza donde asciende por una escalera lanzada sobre el vacío sin protección alguna, con su hermoso andar balanceándose y su estatura física y moral de gran luchador —él encarna, a los ojos de todo un continente, la lucha intensamente llevada contra todas las potencias del esclavizamiento, y para los míos, por lo tanto, lo que puede haber de más valioso en el mundo— y sin embargo, no conozco nada que valga en calidad humana tanto como su domesticación al pensamiento y las maneras de su mujer, así como en prestigio, lo que rodea para él la personalidad hechicera de Frida.

En la pared del gabinete de trabajo de Trotski admiré largamente un retrato de Frida Kahlo de Rivera por ella misma. Con un vestido de alas doradas de mariposa, es muy realmente bajo ese aspecto como entreabre la cortina mental. Se nos permite asistir, como en los mejores días del romanticismo alemán, a la entrada de una mujer joven, provista de todos los dones de seducción y acostumbrada a evolucionar entre hombres de genio. En ese caso, se podría esperar que su espíritu fuera un lugar geométrico: en él se hacen para encontrar su solución vital una serie de conflictos del orden de los que afectaron en su tiempo a Bettina Brentano o a Caroline Schlegel. Frida Kahlo de Rivera se encuentra justamente en ese punto de intersección de la línea política (filosófica) y la línea artística, a partir del cual deseamos que se unifiquen en una misma conciencia revolucionaria sin que por eso se vean llevados a confundirse los móviles de esencia diferente que los recorren. Como esa resolución se busca aquí en el plano plástico, la contribución de Frida Kahlo al arte de nuestra época está llamada a adquirir, entre las diversas tendencias pictóricas que se abren camino, un valor divisorio muy particular.

Cuáles no serían mi sorpresa y mi alegría al descubrir, en cuanto llegué a México, que su obra, concebida con total ignorancia de las razones que pudieron impulsarnos a actuar a mis amigos y a mí, en sus últimas telas florecía como surrealismo. En la etapa actual del desarrollo de la pintura mexicana, que desde comienzos del siglo XIX es la que mejor se ha sustraído de toda influencia extranjera, la más profundamente amante de sus propios recursos, encontraba en el otro extremo de la tierra esa misma interrogación, espontáneamente brotada: ¿a qué leyes irracionales obedecemos, qué signos subjetivos nos permiten en todo momento dirigirnos, qué símbolos, qué mitos están en potencia en una amalgama de objetos, en una trama de acontecimientos, qué sentido dar a ese dispositivo del ojo que permite pasar del poder visual al poder visionario? El cuadro que Frida Kahlo estaba terminando entonces —"Lo que me dio el agua"— ilustraba, sin que ella lo supiera, la frase recogida por mí de labios de Nadja: "Soy el pensamiento en el baño en la pieza sin espejos".

Ni siquiera le falta a este arte la gota de crueldad y de humorismo que es lo único capaz de ligar las raras potencias afectivas que entran en composición para formar el filtro del que México tiene el secreto. Los vértigos de la pubertad, los misterios de la generación alimentan aquí la inspiración que, lejos de tenerlos como en otras latitudes por lugares reservados del espíritu, se pavonea por el contrario en ellos, con una mezcla de candor e impertinencia.

Llegué a decir, en México, que no había, en el tiempo ni en el espacio, pintura que me pareciera mejor situada que ésta. Añadiré que no hay otra más exclusivamente femenina en el sentido de que, por ser la más tentadora, acepta de buen grado ser alternativamente la más pura y la más perniciosa.

El arte de Frida Kahlo de Rivera es una cinta alrededor de una bomba.

1938.

(Tomado de Le surréalisme et la peinture, París, Gallimard).

miércoles, 6 de julio de 2016

EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA "LA MIRADA DE KATI HORNA. GUERRA Y REVOLUCIÓN (1936-1939)" EN ALICANTE


CGT-PV recupera la obra de la fotógrafa húngara Kati Horna con una muestra en el Centre Municipal de les Arts de Alicante

La exposición “La mirada de Kati Horna. Guerra y Revolución (1936-1939)” reúne 98 instantáneas, algunas de ellas inéditas, de las 270 que la fotógrafa anarquista logró salvar de su estancia en España entre 1937 y 1939. El Centre Municipal de les Arts (Pl. Quijano, 2), gracias a la colaboración entre la Concejalía de Cultura dirigida por Daniel Simón y José María Oterino, militante de la Confederació General del Treball del País Valencià i Múrcia y comisario de la muestra, acoge del 1 al 15 de julio esta retrospectiva de libre acceso

Kati Horna es sin duda una de las creadoras más inusuales y auténticas del s.XX, “Una obrera de la fotografía” como se definía ella misma.

Feminista, solidaria y libertaria, la artista nacida en Budapest en 1912 y participante de las vanguardias de entreguerras, fue llamada a documentar y dar testimonio del trabajo transformador que estaban llevando adelante la CNT y la clase trabajadora durante la Guerra Civil :”colectividades, comités de gestión de la producción en las empresas, ocupación de iglesias y edificios, febril trabajo de educación y cultura hablaban de una transformación mucho más profunda que una simple reforma del Estado”, tal y como se destaca en el catálogo con el que cuenta la exposición.

No en vano, esta amplia exposición conformada por casi un centenar de fotografías organizadas temáticamente en torno a “Construyendo un mundo nuevo. Revolución”; “Viviendo durante la guerra. Momentos de la vida cotidiana”; “Vida en el frente”; “Acogida”; “Rostros y miradas” y “Visión surrealista sobre la Guerra Civil. Fotomontajes”, forma parte de los actividades organizadas por la CGT-PV para conmemorar el 80 aniversario de la Revolución Social.

Fuente: Tercera información

lunes, 4 de julio de 2016

NACE LA REVISTA "NUESTRA HISTORIA", CUYO PRIMER NÚMERO ESTÁ DEDICADO AL FRENTE POPULAR

Título: Nuestra Historia, n. 1 (2016): La primavera del Frente Popular, de febrero a julio de 1936
Serie: Núm.1, 1er semestre de 2016. Nuestra historia. Revista de Historia de la FIM
Autores: Fernando Hernández Sánchez, Serge Wolikow, Francisco Sánchez Pérez, Julián Vadillo Muñoz, Sandra Souto Krustin, José Ignacio Ponce, Rolando Álvarez Vallejos, José Gómez Alén, Carlos Berzosa, Maurice Dobb, Victor Manuel Santidrian Arias, Jesús Hernández, Juan Andrade, Irene Abad Buil, Adrià Llacuna Hernando, Pablo Montes Gómez, Carlos Martínez Shaw, Cristian Ferrer González, Julián Sanz Hoya, Juan Grigera, Rubén Vega García, Vega Rodriguez-Flores Parra, Joan Gimeno Igual, Carmen García-Rodeja, Arturo Peinado Cano, Santiago Vega Sombría, Casiano Hernández.
Editorial: Fundación de Investigaciones Marxistas
Páginas: 238
Año: 2016
ISBN: 2529-9808

Resumen: El primer resultado tangible de la decisión tomada en este número 1 de la nueva revista, bajo el título, colectivamente debatido y decidido, de Nuestra Historia. Revista de Historia de la FIM. Tal denominación contiene, obviamente, un guiño de complicidad y cierto sentido de homenaje a Our History, título que daba nombre a una serie de breves monografías publicadas por el célebre Grupo de Historiadores del Partido Comunista Británico, punto de partida de la más brillante escuela historiográfica marxista del siglo XX.

DESCARGAR REVISTA EN PDF: http://www.fim.org.es/media/2/2304.pdf

sábado, 2 de julio de 2016

"ARCO DE LA LIBERTAD", DE GEORGI STOILOV Y VELICHKO MINEKOV


Arco de la Libertad
Arquitecto: Georgi Stoilov
Escultor: Velichko Minekov
Altura: 37 m
1980
Beklemeto (Bulgaria)

El Arco de la Libertad se encuentra en el punto más alto (1.550 m) del paso de Troyan-Karnare la Cordillera de los Balcanes. En un movimiento estratégico sorprendente durante la Guerra Ruso-Turca, el ejército ruso, bajo el mando del general Kartsov, tomó el paso en enero de 1878 en condiciones climáticas extremadamente duras y con la ayuda de voluntarios locales. La victoria de Rusia en esta guerra dio lugar a la liberación de Bulgaria del dominio otomano. 

El monumento, construido en la época comunista, fue dedicado a la hermandad en armas búlgaro-rusa, la "resistencia antifascista" contra los nazis y la unidad de ambos períodos de la historia. 

Las composiciones escultóricas de 7 metros de altura simbolizan las hazañas del general Kartsov. La llama eterna se apagó y nunca más se volvió a encender.

Fuente:  Alison Furuto. "Forgotten Monuments From the Communist Era in Bulgaria" 10 Jan 2011. ArchDaily. Accessed 30 Jun 2016.

viernes, 1 de julio de 2016

SILVESTRE REVUELTAS, MÚSICA CLÁSICA DESDE LA TRINCHERA COMUNISTA

Silvestre Revueltas sosteniendo un violín. Chicago, 1920–1921. Biblioteca digital Silvestre Revueltas

Las obras del mexicano daban voz a los olvidados y en ellas demostraba poseer un estilo único, incomparable al de otros compositores de la época

Por carta, y mientras defendía a la España republicana del franquismo, Silvestre Revueltas le pedía a su mujer que su camaradita le recibiera con el puño en alto cuando llegase a casa. Quería que su hija le ofreciese aquel saludo cargado de la ideología con la que el compositor mexicano impregnó su música y su vida. Apasionadamente comunista, pero demasiado libre como para pertenecer al partido, este músico murió a los 40 años sin poder hacer realidad su sueño: visitar la Unión Soviética. “Quizá por fortuna. Su espíritu poco disciplinado podría haber llevado rápidamente a Siberia”, relata su hija Eugenia Revueltas.

Una pulmonía acabó con la vida de Revueltas (1899 – 1940) y puso a fin a una carrera musical cargada de ideología. Sus composiciones, a las que únicamente dedicó los últimos diez años de su vida, lo han consagrado como uno de los compositores mexicanos más destacados del siglo XX. Música, creada en algunos casos para películas y teatros de títeres, en las que demuestra poseer un estilo único y que en obras como Esquinas, Alcancías o Sensemayá dan voz a los de abajo: al vendedor ambulante o al esclavo.

“En la primera mitad de los años 30, nos encontramos con un Revueltas que crea conceptos de yuxtaposición, de montaje, de collage, que no admiten comparación con otros compositores. Es algo verdaderamente único, fruto de una especie e hibridismo cultural”, comenta el musicólogo mexicano Roberto Kolb.

Partituras que, junto a fotografías, cartas y documentos, el público puede admirar a través de la web de la Universidad Nacional Autónoma de Mexico. Con ello, esta universidad y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes dan por concluido un proyecto que permite difundir la figura de un compositor que comenzó siendo violinista y que se trasladó a Estados Unidos a los 17 años para desarrollar su carrera musical. Allí estudió en el St. Edwards y el Chicago Musical College, tocó en cines, orquestas de baile y teatro y se concienció de las ideas socialistas.

Perteneciente a una familia de comerciantes que emigró desde Mazatlán (noroeste de México) a la capital para continuar con sus negocios, Silvestre fue el mayor de doce hermanos. Con él nació una generación de artistas, entre los que destaca el escritor José Revueltas, el pintor Fermín Revueltas y la actriz Rosaura Revueltas, que tras la muerte de su padre presenciaron la caída en desgracia del negocio y la riqueza familiar.

“Los Revueltas fueron hombres muy atormentados, rebeldes y esencialmente de izquierdas. Eran totalmente solidarios con el proletariado y no se acomodaban en absoluto al sistema. Fueron comunistas de primer orden, como decimos en México, muy broncos. Eran gente muy del pueblo”, comenta Román, hijo de José Revueltas.

Precisamente de los olvidados, del México más humilde, de ese mundo al que el compositor perteneció en su etapa adulta, habla la música de Silvestre Revueltas. Él era uno más entre los de abajo. Vio morir a dos de sus hijas, vivió rodeado de estrecheces, en una humilde colonia de la Ciudad de México, sin que diese “la impresión de que le importase demasiado ser pobre”, recuerda su hija Eugenia.

Un compositor rebelde y provocador al que nunca le preocupó trascender, ni alcanzar la fama y cuya música no siempre fue comprendida por las élites culturales de la época. Poseedor de un estilo personal, a Revueltas le era irrelevante la opinión que tuviese el auditorio. “En su música no es posible encontrar una voz única, ni una uniformidad de estilo, también eso le traía sin cuidado”, argumenta Kolb.

Fiel los principios comunistas, Revueltas acudió a la llamada de auxilio de la República española cuando sobre ella recayó la amenaza del fascismo. Visitó el país junto a la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, de la mano de otros escritores como Octavio Paz o su mujer, Elena Garro. Pero el compositor prefirió el frente a los discursos. Se unió a las filas del Ejército republicano para frenar con balas y no con palabras la llegada de las tropas de Franco.

Aquella derrota fue “la última gota de sufrimiento que pudo soportar”, cuenta su hija. Un año después de que la República perdiera la guerra, Revueltas murió. El final de sus días estuvo acompañado por el alcoholismo y sus internamientos en clínicas psiquiátricas donde aprovechaba para escribir textos sumamente conmovedores. Su temprana muerte ponía fin a una carrera prometedora, al igual que le ocurrió a su hermano Fermín. “Los Revueltas de esta generación es lo más parecido que haya podido haber a los poetas malditos. Eran seres atormentados de vidas cortas”, cuenta su sobrino Román.

Fuente: El País

DESCARGA "LA NOCHE DE LOS MAYAS", DE SILVESTRE REVUELTAS: http://descargacultura.unam.mx/app1?sharedItem=24258

jueves, 30 de junio de 2016

EDICIONES DEL GENAL RECUPERA EL 2º VOLUMEN DE LAS MEMORIAS DE ISABEL OYARZÁBAL "RESCOLDOS DE LIBERTAD", DEDICADO A LA POSGUERRA

Y España fue una cuneta

La tardía pero decisiva recuperación de la obra de un personaje tan esencial para comprender la historia de la España del siglo XX como Isabel Oyarzábal Smith (Málaga, 1878 - Ciudad de México, 1974), periodista, escritora, actriz, diplomática y defensora a ultranza del proyecto de la Segunda República, sigue adelante de la mano de pequeños sellos independientes empeñados en revelar al siglo XXI la hondura de un testimonio único y revelador. En 2011 la editorial granadina Almed presentó por primera vez en castellano (Oyarzábal, de padre español y madre escocesa, escribió la mayor parte de su obra en inglés) Hambre de libertad. Memorias de una embajadora republicana, primer volumen de las memorias de la malagueña, publicado originalmente en EEUU en 1940. Antes, en 2005, el sello Mono Azul había propiciado otro rescate, el del libro En mi hambre mando yo, crónica novelada que narra el día a día de un grupo de mujeres durante la Guerra Civil Española; y el año pasado, Ediciones del Genal puso en circulación desde la Málaga natal de Oyarzábal la biografía de la embajadora soviética Alexandra Kollontai que la autora escribió después de que ambas se conocieran en Estocolmo en 1936. Ahora, el mismo sello, Ediciones del Genal, acaba de recuperar el segundo volumen de las memorias de Isabel Oyarzábal, Rescoldos de libertad, escrito (como el primero) en el exilio de la escritora en México y publicado en EEUU con el título Smouldering freedom. The story of the spanish republicans in exile en 1945. La Editorial Alfama lanzó, también desde Málaga, una primera edición en castellano en 2009 y ahora Ediciones del Genal revisa el título con una nueva traducción a cargo de Andrés Arenas y Enrique Girón, responsables igualmente de las versiones al español de Hambre de libertad y la biografía de Kollontai. El ilustrativo prólogo a cargo de Víctor Heredia ejerce de inmejorable contextualización para el lector: Oyarzábal aborda, desde su exilio, los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil y la suerte nefasta que corrieron los españoles dentro y fuera de España, convertido su país en una inmensa cuneta. La malagueña escribe de manera abiertamente reivindicativa y combativa, agitándose entre la indignación por el encogimiento de hombros con que las democracias occidentales habían reaccionado ante la sangría y la esperanza que suscitó la constitución del Gobierno de la República en el exilio en México, en el mismo 1945, cuando los garantes del mismo aún confiaban en que la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial acabaría con la dictadura franquista igual que habría de hacerlo con el nazismo. Finalmente los hechos fueron muy distintos, pero el testimonio que brinda Isabel Oyarzábal de aquellos años merece ser leído y releído en el contexto presente de una Europa cerrada a cal y canto a los refugiados: hubo una ocasión en que los refugiados fuimos nosotros y la respuesta fue tristemente similar.

Precisamente, Rescoldos de libertad fue la advertencia lanzada al mundo respecto a la situación de España en boca de quien disponía de autoridad y proyección para hacerlo. El cariz cosmopolita de Isabel Oyarzábal fue patente ya desde su infancia, junto con sus padres. Después de estudiar en Londres, se instaló en Madrid en 1905 y empezó a trabajar como actriz, pero el despertar de su conciencia política la llevó a decantarse por el periodismo. Trabajó como redactora en El Sol y como corresponsal en el Daily Herald, y no tardó en fundar y dirigir revistas y otras publicaciones en pro de la divulgación de su pensamiento feminista. Su militancia, en este sentido, fue vehemente: participó como delegada en los congresos de mujeres sufragistas celebrados en Ginebra y Roma y propició la puesta en marcha del primer Club de Mujeres de Madrid. Esta actividad le permitió asumir puestos de responsabilidad ya durante la Segunda República en organismos como la Conferencia Internacional del Trabajo, pero el Gobierno no tardó en comprender que tenía en la malagueña un escaparate idóneo de cara a su legitimidad internacional. Así, Oyarzábal fue enviada a EEUU y Canadá para impartir conferencias a favor de la República Española y en 1936 fue nombrada ministra plenipotenciaria en Suecia y Finlandia, convirtiéndose en la primera mujer que asumía un puesto de tal responsabilidad en España. Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil la condujo pocos meses después al exilio en México, donde escribió sus obras más importantes en defensa de los valores republicanos y donde siempre albergó la esperanza de regresar a una España democrática. El destino, en este sentido, tampoco se mostró favorable: la escritora murió un año antes que Franco, sin ver cumplido su deseo.

Rescoldos de libertad está escrito, por tanto, con el tono optimista de quien no ha arrojado la toalla y confía en un pronto regreso de los exiliados a casa; sin embargo, al mismo tiempo, es determinante en fondo y forma a la hora de esclarecer su denuncia. El libro comienza con un extenso e instructivo Resumen de la guerra que pone al lector en antecedentes para describir a partir de aquí el éxodo por una parte y la vida en la España fascista por otra. Oyarzábal narra así la suerte de los refugiados españoles en Francia, a la que se refiere como "coto de caza", y narra con escalofriante realismo la vida en los campos de concentración franceses, de los que los españoles saldrían como apátridas y de nuevo abandonados a su suerte. Escribe Isabel Oyarzábal igualmente sobre la represión en Asturias, los niños enviados a la Unión Soviética, los maquis, el hambre de la posguerra, la acción de la Falange Exterior y el exilio americano. A la hora de escribir sobre las cárceles franquistas, su relato adopta una forma dialogada más propia de la novela, pero no escatima en recursos periodísticos: "(...) Noche tras noche después de las doce, un grupo de falangistas armados se presentaban en la puerta de cada celda y leían dos o tres nombres de una lista. A los que nombraban tras meterlos en camiones y llevarlos a las tapias del cementerio, los fusilaban, después de haberles hecho cavar sus propias tumbas en algunos casos. Sólo en esa prisión, según su capellán, sacaron y fusilaron a dos mil personas en los primeros meses del régimen fascista. La mayoría nunca fueron juzgados". Así de amarga sabe la Historia reciente.

Fuente: Diario de Sevilla

lunes, 27 de junio de 2016

EL VIEJO TOPO PUBLICA "MUJER Y LUCHA DE CLASES", DE ALEKSANDRA KOLLONTAI

Mujer y lucha de clases
Aleksandra Kollontái
El Viejo Topo
Año: 2016
Número de páginas 177
12,5 x 19,5 cm
ISBN: 9788416288786
PVP: 12 €

Aleksandra Kollontái fue una de las primeras mujeres en luchar por la emancipación de la mujer en Rusia, y una pionera en llevar a su país las luchas por la igualdad de derechos políticos y civiles de las mujeres que ya habían tenido lugar en países como Francia, Inglaterra o Estados Unidos. Así, Kollontái lideró en Rusia un movimiento iba a tener allí características propias, al ser conscientes las mujeres de estar sometidas a una doble explotación: en tanto que mujeres y como trabajadoras.

El conjunto de su obra, sus numerosos artículos y discursos, con su lucidez y coherencia, representa aún hoy en día un manifiesto original para una historia de la liberación femenina. En Mujer y lucha de clases, Kollontái plantea problemas y perspectivas que siguen más vigentes que nunca. Y eso sin olvidar que la feminista y socialista rusa escribió muchos de estos pasajes hace más de un siglo.

La autora: Aleksandra Kollontái

Hija de un general ayudante del Zar, Kollontái se adhirió al movimiento socialista al terminar sus estudios en Suiza e ingresó en el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso. Colaboró con la revista de Trotski, Nase Slovo al estallar la Primera Guerra Mundial y formó parte del grupo de dirigentes de la insurrección armada durante la Revolución Rusa.

En 1921 Kollontai, que criticaba explícitamente la línea política de Stalin, fue alejada del país y enviada en misión diplomática a Noruega, México y Suecia, convirtiéndose así en la primera mujer que ocupó el cargo de embajadora.

La contribución teórica más original de Kollontai, y que iba a suscitar un amplio debate en la historia de la emancipación femenina, incluso fuera de Europa, tiene que ver con la idea de la libertad sexual. En la línea tradicional de Marx y Engels, la de Orígenes de la familia, Kollontai afirmaba que en la sociedad comunista, la igualdad, el reconocimiento recíproco de los derechos y la comprensión fraternal debían constituirse en principios rectores de las relaciones entre hombres y mujeres. En todos sus escritos sostuvo que el derecho de la mujer debía compartir total paridad con el hombre en la vida social, familiar y sexual.

sábado, 25 de junio de 2016

"MANIFIESTO", DEL ARTISTA POLACO WOJCIECH WEISS

Manifiesto
Wojciech Weiss
1950
Museo Nacional de Varsovia – Sala de Arte Contemporaneo

El destacado pintor modernista Wojciech Weiss, uno de los impulsores del movimiento artístico “Joven Polonia” empezó a realizar en la posguerra (ya en el ocaso de su vida) numerosos cuadros inspirados en el realismo socialista soviético.

“Manifiesto” es una de las obras pictóricas más importantes de esa época y muestra a un grupo de obreros en torno a un compañero que está leyendo un documento, el Manifiesto Comunista escrito en 1848 por Karl Marx y Friedrich Engels. La escena muestra a otro obrero sosteniendo una bandera roja, en una imagen que parece denotar confianza en un futuro que ha de llegar.

El romanticismo artístico polaco, bello, melancólico y algo triste quedaba definitivamente enterrado tras la “conversión” de Wojciech Weiss al realismo socialista. El delicado y burgués Art Noveau, destruido físicamente por la guerra mundial, era sustituido por la rudeza estalinista, algo que no solo se vio en la arquitectura, sino también en el arte nacional.

“Manifiesto” es una obra importante, de gran fuerza visual, un recuerdo a los inicios históricos del comunismo – ni más ni menos que el Manifiesto de Marx y Engels- pero también un dejavu de otro manifiesto, el que el gobierno polaco en el exilio publicó en 1943, pidiendo a sus ciudadanos la colaboración con el Ejército Rojo.

Fuente: Leninland

viernes, 24 de junio de 2016

"EL ALMA DEL HOMBRE BAJO EL SOCIALISMO", DE OSCAR WILDE, EN EL VIEJO TOPO

El Alma del Hombre bajo el Socialismo
Oscar Wilde
El Viejo Topo
Número de páginas 94
14 x 21.5 cm
ISBN: 9788416288649
PVP: 10 €

Dramaturgo, presidiario en la intolerante y vengativa sociedad victoriana, Oscar Wilde nos dejó obras muy notables, desde La importancia de llamarse Ernesto hasta El retrato de Dorian Gray o Vera y los nihilistas, además de algunos ensayos que muestran su preocupación por el arte, la cultura y la sociedad, entre otros. Precisamente en uno de esos ensayos, El alma del hombre bajo el socialismo, Wilde defensa del socialismo y hace afirmaciones que siguen hoy muy vigentes:

“El socialismo, el comunismo, o como uno quiera llamarlo, al convertir la propiedad privada en riqueza pública, y al reemplazar la competencia por la cooperación, restituirá a la sociedad su condición de organismo sano, y asegurará el bienestar material de cada miembro de la comunidad. Dará a la vida una base y un medio adecuados.”

Se acaba de reeditar El alma del individuo bajo el socialismo de Oscar Wilde con un precioso y oportuno prólogo de Higinio Polo que nos descubre la otra alma de Wilde. Lo hace en una colección de “recuperación” de los clásicos de la subversión moral, política, y estética, que no es la menos importante.


Oscar Wilde tuvo un ramillete de personalidades, y entre ellas estaba la socialista, una muy nuestra. Una personalidad dentro de muchas como se encargó de matizar él mismo.

Este libro no era my conocido, aunque actualmente está “colgado” en numerosas páginas Web y se le suele citar con asiduidad. Si no me equivoco, la primera traducción fue la de Julio Gómez de la Serna –un hermano de Ramón que al parecer no se había exiliado- da incluida en la edición de las Obras completas que editó Aguilar en 1966, y que el que escribe la pudo comprar a buen precio en Els Encants del domingo mañana del Mercado de la calle Urgell, un lugar especial donde mi “papá político” Francesc Pedra conocía a no pocos de los libreros de segunda mano que, una vez te habían identificado, te ofrecía libros prohibidos, en especial de la editorial Losada creada en Buenos Aires por exiliados, en particular obras de Camus o Sartre, pero también de Howard Fast, y en una ocasión pude copar La revolución sexual según Reich y Kingsley, de Daniel Guérin , y que tanto nos ayudó a situarnos ante una cuestión que afectaba a amigos, luego también a algunos camaradas: la de la homosexualidad que añadía riesgos a los riesgos de la clandestinidad.

En la traducción de Gómez de la Serna figuraba por primera vez en castellano El alma del hombre bajo el socialismo, y creo que fue bajo este mismo título que lo editaron en una de aquellas colecciones tan exitosas de bolsillo, en el caso de bolsillo pequeño tal como fueron las de Anagrama, y de las Tusquets más dadas al asunto artístico y libertario, y que había publicado también la polémica de Breton contra Louis Aragón con el título Surrealismo contra realismo socialista…Pues bien, tanto el librito de Oscar Wilde como el de Guérin nos ayudaron a responder a una tentativa de expulsión de dos compañeros del grupo trotsko-anarco del barrio de Pubilla Casas, ambos acusados de “maricas” por viejos comunistas que se habían educado con el único menú de Radio Pirenaica.

La respuesta fue luminosa ya que los disidentes montamos en una sala de L´Hospitalet una representación muy singlar de La balada de la cárcel de Reading, el poema-testamento del Oscar Wilde lanzado a las tinieblas por sus “amores ilícitos”, por el amor que no osa decir su nombre…A mi me tocó hacer una sonada introducción en la que se citaba como no podía ser menos, a Wilde, Lorca, Reich o Guérin.

Paradójicamente, semanas más tarde se montaba en la Asociación e Vecinos un bullicioso cursillo sobre la educación sexual, tema en el que algunos no habíamos pasado de las primeras letras. Lo más singular fue que lo dio un colectivo de “sexólogos” parte de los cuales al menos tenían perfectamente asumía su condición de homosexuales, y además militaban por lo general en el PSUC, el mismo partido de obreros puritanos que hacía poco habían tratado de expulsar a un camarada por separarse de su primera compañera.

Claro que en este asunto –amor libre y sin fronteras o amor reproductivo-, estuvimos de acuerdo en contra de la “vieja” y “joven guardia”, lo que llevó a los maoístas del PCE (i) y otros a proclamar que allí se daba un confabulación trotsko-revisionista, y que estas cosas en China se arreglaban por la vía más correcta: mandando a los “gais” a campos de reeducación, historia sobre la que, por cierto, existe una interesante película, Balzac y la costurera china, de Dai Sijie…

Ya por entonces pus, sabíamos del punto anticapitalista de Oscar Wide, visible sin ir más lejos en el pre4facio de la que es seguramente su obra mayor, El retrato de Dorian Gray, la única novela de Wilde, cuya autoría le reportó feroces críticas desde sectores puritanos y conservadores debido a su tergiversación del tema de Fausto.

Su trayectoria triunfal en los escenarios quedó truncada en 1895 cuando el marqués de Queenberry inició una campaña de difamación en periódicos y revistas acusándolo de homosexual. Wilde, por su parte, intentó defenderse con un proceso difamatorio contra Queenberry, aunque sin éxito, pues las pruebas presentadas por este último daban evidencia de hechos que podían ser juzgados a la luz de la Criminal Amendement Act.

Como debía de ser sabido: el 27 de mayo de 1895 Oscar Wilde fue condenado a dos años de prisión y trabajos forzados. Las numerosas presiones y peticiones de clemencia efectuadas desde sectores progresistas y desde varios de los más importantes círculos literarios europeos no fueron escuchadas y el escritor se vio obligado a cumplir por entero la pena. Enviado a Wandsworth y Reading, donde redactó la posteriormente aclamada Balada de la cárcel de Reading, la sentencia supuso la pérdida de todo aquello que había conseguido durante sus años de gloria.

Recobrada la libertad, cambió de nombre y apellido (adoptó los de Sebastian Melmoth) y emigró a París, donde permaneció hasta su muerte. Sus últimos años de vida se caracterizaron por la fragilidad económica, sus quebrantos de salud, los problemas derivados de su afición a la bebida y un acercamiento de última hora aun cierto catolicismo tan herético como lo había sido su socialismo.

Según escribirá Orwell, Wilde se equivocaba al considerar de que la riqueza llegaría a tal grado que las diferencias sociales ya no tendrían sentido, y también en el punto de estimar que, finalmente, las máquinas lo acabarían haciendo todo o casi todo. El suyo era un socialismo propio del optimismo de entre siglos (XIX y XX), pero, añade Orwell: “…esto no quiere decir que Wilde estuviera totalmente equivocado. Lo malo de los períodos de transición es que la dura actitud que generan tiende a volverse permanente. Todo indica que es lo que ha ocurrido en la Rusia soviética. La dictadura supuestamente establecida para un objetivo limitado en el tiempo ha echado raíces y ha permanecido, y hemos llegado a un punto en que se piensa que el socialismo significa campos de concentración y policía secreta. Por lo tanto, el panfleto de Wilde y otros escritos similares –Noticias de ninguna parte de William Morris) por ejemplo – tienen un valor. Podría ser que en ellos se pida lo imposible, y que a veces parezcan anticuados y ridículos –al fin y al cabo toda utopía refleja necesariamente las ideas estéticas de su propia época-, pero al menos miran más allá de la etapa de las colas para la comida y de las disputas de partido, y le recuerdan al movimiento socialista su objetivo original y medio olvidado de la fraternidad humana.”

La obra de Wilde nos remite además a la existencia de una poderosa tradición crítica y radical en el Reino Unidos, una tradición que actualmente está representada por escritores como Owen Jones o por cineastas como Ken Loach que ha aprendido muy bien que las tradiciones valen en la medida en que se ponen al día y al servicio de los movimientos sociales.

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez (Fuente: Kaos en la red)

jueves, 23 de junio de 2016

"MI TÍO NO SE LLAMA SAM. ESTADOS UNIDOS EN LA GRÁFICA CUBANA": 50 AÑOS DE PROPAGANDA CUBANA CONTRA EL IMPERIALISMO

¡Viva Cuba libre! Bush fascista no hay agresión que Cuba no resista. Año 2005. Foto: Editorial RM
¡Viva Cuba libre! Bush fascista no hay agresión que Cuba no resista. Año 2005. EDITORIAL RM
La Revolución Cubana terminó el primero de enero del 59. Esa noche, Fidel Castro entró en Santiago de Cuba, hizo capital a la ciudad durante unas horas y, subido al balcón del ayuntamiento santiagueño, proclamó el triunfo de la Revolución a voz en grito. Al día siguiente, Camilo Cienfuegos y el Che Guevara llegaron a La Habana. Era un hecho: Fulgencio Batista, "El Hombre", había sido derrocado. Siete años antes, el gobierno estadounidense había apoyado su ascenso al poder en la isla cuando dio el golpe de Estado.
"No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil", dijo Fidel Castro pocos días después de tomar La Habana. El comandante sabía que la electricidad en el ambiente solo significa tormenta, y es que no iba a ser tan sencillo librarse del yugo de los EEUU como parecía en aquellas noches templadas de invierno. Washington haría el primer intento de muchos para invadir la isla dos años después en Playa Girón y Fidel llevaría allí a la victoria a sus tropas. Mientras tanto, la percepción negativa de lo estadounidense se infiltraba ya en el pueblo cubano.
50 años de propaganda cubana contra el imperialismo del Tío Sam
Mi tío no se llama Sam (Editorial RM) recoge la percepción de un país sobre una amenaza. Es una historia de lucha, dignidad y soberanía desde que la Revolución triunfa en el 59 hasta que Barack Obama gana las elecciones en 2009. Es un recorrido por los carteles de propaganda que el gobierno cubano difundió entre su población desde la década de los 60 hasta los 90, con mención aparte a la valla: "Es gigantesca. Es más visual que el cartel, aunque conviven y, de hecho, hay mucho cartel que tiene su paradero en valla", cuenta Alfons González, investigador en la UAB -Universidad Autónoma de Barcelona- y autor del libro.

Victoria, combate, repulsa, respeto

"Lo que hay en el libro es una parte minúscula de todo el material que tengo. He podido consultar y digitalizar todo el fondo de diapositivas de la editora política del Partido Comunista de Cuba", continúa el investigador. Así, en Mi tío no se llama Sam, hay hasta 93 ilustraciones, la mayoría correspondientes a carteles de propaganda que Fidel Castro mandó distribuir entre la población y colocar en las calles. La mayoría con una clara influencia soviética, una cartelería que recuerda a la usada por los republicanos durante la Guerra Civil española.
Patria o muerte. Año 1980. Foto: Editorial RM
Patria o muerte. Año 1980. EDITORIAL RM
"La ciudad, en según qué momentos, estaba empapelada con carteles de todo tipo", cuenta González. Estamos hablando de carteles que muestran al Tío Sam con las manos cortadas, a la Estatua de la Libertad amordazada, a Nixon y a Hitler en un naipe con esvásticas o al famoso "No pasarán" bajo una rosa clavada en el pie de un soldado estadounidense. "Las gigantografías -las vallas- llegan a medir 5, 6, 7 metros y a ocupar espacios como la Plaza de la Revolución Cubana o la Oficina de Intereses", explica.
50 años de propaganda cubana contra el imperialismo del Tío Sam
El recopilatorio de cartelería cubana separa las ilustraciones por décadas. La propaganda de Fidel Castro a su pueblo tiene un objetivo claro, según de qué año se trate. En los 60 hay que celebrar la victoria en Girón, en los 70 hay que combatir al enemigo, en los 80 hay que echar a la potencia imperialista, alejándola lo más posible de tierra y en los 90, con todo el camino andado a la espalda, se torna necesario parar y sacar pecho: "La unidad nos hace indestructibles", "Otro tiro por la culata" o "Con este pueblo no se juega" serán lemas habituales en la cartelería de finales de siglo.
¿Teme alguna vez EEUU a Cuba? Mejor dicho, ¿teme alguna vez el gobierno estadounidense la influencia que tendrá esa propaganda sobre el pueblo cubano? "Sí. En los primeros años de la Revolución, en los que hay una adhesión unánime al proyecto ideológico. Ahora, con el paso del tiempo, este discurso a la población le es inmune porque se vuelve parte del paisaje urbano", explica González.
"A medida que convives con un discurso que es repetitivo, te inmunizas a ese discurso a medida que lo comparas con tu realidad cotidiana", cuenta González. No es que la Revolución pase desapercibida, es que la costumbre de esa Revolución se vuelve insípida. "Eso no quiere decir que en el discurso de la relación entre Cuba y EEUU exista y haya existido una cierta fidelidad al hecho de defender unos principios de dignidad, soberanía e independencia frente a EEUU. Eso sigue incólume", sentencia.
¡Muerte al invasor! - Comisión de Orientación Revolucionaria (COR). Año 1962
¡Muerte al invasor! - Comisión de Orientación Revolucionaria (COR). Año 1962 EDITORIAL RM
Girón, VI Aniversario. Año 1967
Girón, VI Aniversario. Año 1967 EDITORIAL RM
Derrotados los yankis construiremos una patria diez veces más hermosa - Antonio Pérez 'Ñiko'. ICAIC. Año 1970
Derrotados los yankis construiremos una patria diez veces más hermosa - Antonio Pérez 'Ñiko'. ICAIC. Año 1970 EDITORIAL RM
[Naipe con las caras de Nixon y Hitler] - Luis Álvarez. OCLAE. Año 1971
[Naipe con las caras de Nixon y Hitler] - Luis Álvarez. OCLAE. Año 1971 EDITORIAL RM
Fuente: eldiario

miércoles, 22 de junio de 2016

INAUGURADO EL NUEVO MUSEO DE PALESTINA EN RAMALA


EL NUEVO MUSEO DE PALESTINA ASPIRA A CONSOLIDAR UNA NARRATIVA ALTERNATIVA A LA DE ISRAEL

Acaba de inaugurarse cerca de Ramala el Museo de Palestina, cuyas actividades se iniciarán este mes de junio. Es un centro moderno desde el que se pretende irradiar la cultura y el arte locales a toda Palestina y al extranjero, y ayudar a establecer una narrativa sobre el conflicto alternativa a la narrativa israelí.


El flamante Museo de Palestina, inaugurado el 18 de mayo, no será un museo al uso, ni se consagrará a un tema específico, como se pensó en un primer momento, sino a la historia, el patrimonio y las tendencias contemporáneas del arte palestino, “tanto a la cultura tangible como a la intangible”, explica su director, Mahmoud Hawari, de 62 años.

Hawari es oriundo de Tarshiha, un pequeño pueblo de la Galilea, al norte de Israel, ha vivido en Inglaterra 16 años, ha estudiado en Oxford y ha trabajado como curador del Museo Británico. Arqueólogo de profesión, se ha especializado en la cultura palestina. A partir de ahora residirá en Ramala aunque planea viajar a menudo para acercar las actividades del centro a las comunidades desperdigadas por la diáspora.

“Las actividades de este museo van a ser muy diversas. Habrá programas educativos que se crearán a la medida de los niños y a la medida de los universitarios. Habrá exposiciones continuamente y se pondrá un especial énfasis en el arte contemporáneo”, explica Hawari.

“Hay muchos palestinos que no son conscientes de su pasado porque durante muchos años han vivido sometidos a la propaganda de Israel, sometidos a una narrativa única, la de la ocupación, que se ha impuesto en todos los territorios ocupados. Nuestra tarea consistirá en crear y reforzar una narrativa palestina que se enfrente a la narrativa israelí dominante. Queremos que este museo se convierta en una herramienta en esa dirección”.

Al pensarse inicialmente en el Museo de Palestina, la primera idea que se discutió fue centrarlo en la Nakba, la catástrofe que representó la creación del estado de Israel en 1948, cuando más de 700.000 palestinos fueron expulsados de sus hogares y se produjo una situación de “limpieza étnica”, dice Hawari.

“Esa fue la idea que lanzaron un grupo de intelectuales. Durante años parecía que todo iba en esa dirección y que el proyecto iba a cristalizar de esa manera. Sin embargo, la idea fue evolucionando y al final se acordó establecer un museo que se hiciera eco de los distintos aspectos de la cultura, no solo del pasado sino también del presente, un museo que contenga arte contemporáneo, literatura, cine, música y todas las formas de arte”.

Hawari destaca que existe un gran número de artistas palestinos que han conseguido un reconocimiento internacional y cuya obra reflejará el Museo de Palestina. Un caso es el de Mona Hatoum, nacida en en 1952 en Beirut de padres expulsados de Palestina y cuya obra figura en la colección del MoMA de Nueva York.

“Este museo constituye un gran logro para la cultura palestina y va a convertirse en un centro que tendrá departamentos o delegaciones en otros lugares de Palestina y en el extranjero, incluido Israel. Vamos a tratar de conectarnos con la población palestina de la diáspora, tanto la que vive en Oriente Próximo como la que reside en otros continentes, y lo haremos a través de exposiciones y todo tipo de actividades”, explica Hawari.

El Museo de Palestina cuenta con 23 empleados fijos, doce consejeros y 13 empleados que se ocupan de la seguridad y la limpieza. En los últimos meses ha dedicado una parte considerable de sus esfuerzos a una exposición que abordará la Nakba.

“El proyecto prevé una exposición de objetos que los refugiados palestinos se llevaron consigo en 1948 y que los han conservado hasta el día de hoy, como puede ser una llave, un reloj, una caja, etcétera. Estamos entrevistando a los propietarios o sus descendientes con el fin de que podamos explicar la Nakba a través de la historia particular esos objetos”.

Esta idea parece copiada del Museo del Holocausto de Jerusalén, donde se realiza el mismo proyecto, pero Hawari puntualiza: “No queremos competir con el Museo del Holocausto porque cada tragedia es distinta y, en cualquier caso, este museo no pretende ser una declaración política en ningún caso”.

“Nuestro conflicto no es solamente sobre la tierra o el agua, sino que también es un conflicto cultural entre dos narrativas, y los israelíes son conscientes de ello. Nosotros somos conscientes de que el museo solo es una institución y esperamos que Israel no interfiera en nuestras actividades”.

“Ha habido y hay un debate acerca de cómo debía ser la identidad del museo. ¿Debía ser una reacción a Israel? ¿Debía ser nacionalista?... Nuestra conclusión es que no queremos un Museo del Holocausto como el de Israel, no queremos imitar a Israel ni imitar su narrativa. Los Museos del Holocausto que hay en el mundo se han convertido en una industria. Ocurre en Berlín, Washington o Jerusalén. Nosotros aspiramos a que nuestra narrativa sea universal, a diferencia de la narrativa israelí, que es característica de los judíos y que excluye al resto de la gente, porque creemos que todo el mundo debe tener los mismos derechos”.

El espectacular edificio del Museo de Palestina, situado en Birzeit, a las afueras de Ramala, en terrenos que pertenecieron a la Universidad de Birzeit, ha sido construido por una firma de arquitectos irlandesa, y pretende ser respetuoso con el medioambiente. El 90 por ciento del edificio ha sido financiado por palestinos, principalmente de la diáspora, y el restante 10 por ciento por países árabes y europeos. “Es importante que seamos independientes”, concluye Hawari.

Fuente: Público

martes, 21 de junio de 2016

LA EDITORIAL TEMPLANDO EL ACERO PUBLICA "EL CEMENTO", DEL ESCRITOR SOVIÉTICO FYODOR GLADKOW, PREMIO STALIN EN 1949

Título: EL CEMENTO
Autor: Fyodor Gladkow.
Precio: 12 euros.
editorial: Templando el acero
364 paginas.
Sinopsis: El Obrero Gleb Tchumalov regresa de la Guerra Civil pero se encuentra con otro desafío revolucionario, echar a andar la fábrica de cemento para el desarrollo socialista.

Dentro del estilo realista soviético, su autor, Feodor Gladkov, es capaz de retratar en una sola novela todas las contradicciones de la vida rusa tras la guerra civil (1918-1921), durante los primeros años de la Nueva Política Económica (NEP). El protagonista, Pavel Vlasov, vuelve a su localidad natal tras combatir a los guardias blancos en las filas del Ejército Rojo. Pero a su vuelta no encuentra las cosas como él desearía: la fábrica de cemento que actuaba como pulmón de la economía local está en ruinas, la burocracia asfixia las arterias de la política soviética por culpa del criterio formalista de los funcionarios, su mujer, Dasha Chumálova, no le presta atención como esposa porque se ha involucrado en la vida política y, para colmo, las diferencias sociales vuelven a aflorar con las primeras medidas de la NEP.

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lunes, 20 de junio de 2016

"LLUEVE SOBRE SANTIAGO", DE ASTOR PIAZZOLLA, BANDA SONORA DE LA PELÍCULA DEL MISMO NOMBRE



“Llueve sobre Santiago” la pelicula del fallecido gran cineasta chileno Helvio Soto contó con la particular banda sonora a cargo del maestro Astor Piazzolla. La película rodada en Europa en 1975 cuenta con la actuacion de la chilena Patricia Guzman y un elenco de actores búlgaros y narra los sucesos del golpe de estado de 1973.

“El mismo Soto la definió como “una película de propaganda”. La película es en cierta forma un homenaje a la Unidad Popular, a Salvador Allende y al periodista Augusto Olivares. Pese a su discutida calidad, es el film más exitoso de la filmografía de Helvio Soto. Exhibida en una cincuentena de países, fue un verdadero éxito de taquilla en países tan diversos como Portugal y Japón.”

La banda sonora, Rain over Santiago (Il pleut sur Santiago, 1976), es un desgarrador disco. Durante sus 7 temas provoca sensaciones que llevan desde la nostalgia hasta el llanto. El tema homónimo es el que aparece en dos versiones, violín y bandoneón.

1. Salvador Allende
2. Combate en la fabrica
3. La maison de monique
4. Bidonville
5. Rain over Santiago (violin)
6. Rain over Santiago (bandoneón)
7. Jorge adios

VER PELÍCULA: http://espina-roja.blogspot.com.es/2013/03/llueve-sobr-santiago-pelicula-de-helvio.html

domingo, 19 de junio de 2016

"GUERRILLERO HEROICO", DE ALBERTO KORDA, EN EL 88 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL CHE GUEVARA

Guerrillero heroico
Alberto Korda
1960
Lente de 90mm (Leica)
La Habana

Fue en un acto fúnebre, de lejos, con una lente de 90 mm montada sobre una vieja Leica; un teleobjetivo corto, perfecto para retratos... Alberto Korda tomó la imagen que se convirtió en icono de todas las revoluciones del mundo. Un negocio del que no se benefició

Osvaldo estaba cruzando el Atlántico sabedor de su buena estrella. Tenía en sus manos el material inédito del Che que había ido a buscar o que se había encontrado. Osvaldo realmente no se llamaba Osvaldo, así le llamaban en la isla. Su nombre real era Giangiacomo Feltrinelli y hacía unos años que había conseguido situar su casa editora en la cumbre del éxito gracias a su fino olfato. Conseguir el manuscrito de la novela de Boris Pasternak, el Doctor Zhivago; sacar por primera vez El Gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa y publicar Trópico de Cáncer, de Henry Miller, calificado de pornográfico por las autoridades estadounidenses.

Siete años antes, el 4 de marzo de 1960, en toda la Habana se siente una tremenda explosión. Ernesto Guevara se dirigía al Banco Nacional de Cuba del que era presidente. Al escuchar la detonación corre al lugar. Una enorme cortina de humo asfixia el muelle Tallapiedra donde está amarrado el carguero La Coubre, con 70 toneladas de munición, que venían de Amberes para apoyar a la revolución. A la primera explosión le sucede una segunda aún más potente. Ernesto, que está atendiendo a los heridos, se percata de la presencia del fotógrafo Gilberto Ante y se vuelve a él furioso prohibiéndole hacer fotografías. Al día siguiente en la esquina de la Calle 23 y 12, encima de un templete cubierto con la bandera cubana, patria o muerte, Fidel Castro ha lanzado su consigna para la historia.

El fotógrafo Alberto Korda deambula entre los líderes de la revolución. La cámara que cuelga Korda al hombro es una vieja Leica con una lente de 90mm montada. Es un teleobjetivo corto, perfecto para retratos, pero una óptica complicada para la foto de reportaje con una Leica, porque el enfoque con el telémetro es incómodo y la porción que remarca el visor es pequeña; obliga a afinar mucho. Sin embargo el objetivo, tiene la ventaja de distanciarte del personaje, de hacer que seas invisible en una distancia prudente, consiguiendo así no quebrar la espontaneidad del que se relaja en el acto oficial donde hay que mantener la pose, incluso la pose revolucionaria.
Un, dos, tres, cuatro fotos... líderes de la revolución. Cinco, seis, siete, ocho, nueve fotos... Fidel Castro en la tribuna de oradores. Diez, once, doce... tres fotos de Simone de Beauvoir y Jean- Paul Sartre que asisten como invitados al mitin funeral. Trece y catorce... Fidel delante del micrófono. Quince, dieciséis, diecisiete... fotos más lejanas de Sastre. Dieciocho, diecinueve y veinte... Fidel solo.

Entonces la mirada inquieta del fotógrafo se detiene en seco en el Che Guevara, que permanece en segunda fila. La melena heterodoxa sujeta por la gorra revolucionaria con estrella de comandante rebelde, el ceño ligeramente fruncido, la cremallera que cierra hasta el cuello la cazadora de cuero, el fondo blanco que se apropia de los símbolos revolucionarios, haciendo atemporal la turbadora rabia contenida, el mirar de hombre invicto que no rinde su creencia. Korda sabe que tiene a su alcance una foto con mayúsculas. No debe pensar en ajustes que no vayan más allá del foco o puede perder el momento decisivo ¡suerte de tener la lente adecuada! Disparo veintiuno. Tiene la foto, al menos una, la ha asegurado. 

El Che mantiene la posición. Korda intenta una foto vertical, disparo veintidós. Quiere el retrato limpio sin el perfil de un desconocido que se le ha colado por la izquierda ni la palmera de la derecha, pero alguien se cruza por detrás del Che y ensucia la nueva toma. Se acabó, el Che ha desaparecido entre la multitud. Veintitrés... Sartre. Veinticuatro, veinticinco y veintiséis... cierra Fidel, no hay más fotos. Rollo revelado, hoja de contactos, el editor gráfico del periódico Revolución no elegirá las fotos del Che para su publicación. Negativos y fotos al cajón.

Osvaldo en el pasado había combatido junto a los partisanos izquierdistas contra la todo poderosa Wehrmacht de Hitler y la fuerzas remanentes del régimen de Benito Mussolini. Pertenecía al PCI y llevaba algún tiempo viajando por los regímenes comunistas del tercer mundo manteniendo muy buenas relaciones con sus líderes.

En 1967 Feltrinelli se ve con Fidel en La Habana. También visita la casa de Alberto Korda. La foto del Che tomada siete años antes, cuelga de una de las paredes junto a una foto de Pablo Neruda y algunas fotos familiares. Feltrinelli le pide una copia a Korda y este se la regala. En esos momentos el Che Guevara está en Bolivia combatiendo como guerrillero. Poco tiempo después el Ejército boliviano, en colaboración con la CIA, tienden una emboscada al Che y lo capturan en La Higuera. Clandestinamente hacen un juicio sumario y ejecutan al guerrillero. A manos de Fidel Castro llega una copia del Diario del Che Guevara en Bolivia y Feltrinelli con su desenvoltura y relación de amistad con Fidel consigue los derechos para publicarlo.

Muerto el Che, Osvaldo Giangiacomo Feltrinelli, el revolucionario, el activista, el editor de fino olfato decide hacer un póster. Sabe que la imagen es pólvora revolucionaria, icono para la causa. No le pregunta a Korda. Se imprimen miles de copias del retrato, después millones y millones.
El artista irlandés Jim Fitzpatrick en 1968 convierte la foto en una obra plástica. Tampoco le preguntó nada a Korda. Diseña una versión pop para la revista Scene que es rechazada por demasiado radical. Fitzpatrick no se desanimó y envió la imagen a Private Eye, una revista satírica. La revista alemana Stern publica por primera vez la imagen en rojo y negro.

Gerard Malanga era uno de los artistas de la factoría Warhol. Llevaba un tiempo viviendo en Roma y para procurarse dinero con el que subsistir, hizo dos obras del Che al estilo Warhol. Una de ellas fue vendida por 3.000 dólares. Un marchante de arte quiso autentificar la obra y, al enterarse Andy Warhol, autentificó la obra pero encolerizado dijo que el único que tenía la autorización para venderla era él mismo.

Tirsha Ziff, comisaria de una exposición sobre el Che, tenía razón cuando declaró a la BBC que la imagen del Che Guevara se convertiría en una marca tan famosa como la Coca Cola. La imagen icónica se convierte en la señera más auténtica de las corrientes alternativas, los movimientos antiglobalización y antisistema. Camisetas, tazas, llaveros, calzoncillos... inimaginables objetos inundan el planeta. La antigua retórica hecha cliché, admitida en un esquema fijo, válido para recurrir a él por todos.

Nadie le preguntó nada, pero todos querían para sí ese efímero momento capturado por Korda. Cartier-Bresson en una entrevista dijo: "...cada vez que una foto es deseada, fabricada, termina atrapada en el tópico". Korda murió en París en 2011. Solo reclamó sus derechos para evitar que una marca de vodka utilizase la imagen para un anuncio publicitario. Korda, según él, amaba por igual tres cosas: las mujeres, el mar y la revolución. Nunca se opuso a la reproducción de la fotografía siempre y cuando fuese para difundir los valores de la Revolución o la memoria del Che.

Fuente: El Mundo

Lectura interpretativa y marco histórico de la fotografía más icónica del siglo XX, realizada por el cubano Alberto Korda: https://oscarenfotos.com/2015/06/01/alberto-korda-y-su-guerrillero-heroico-ernesto-el-che-guevara/