lunes, 18 de enero de 2010

"¿POR QUÉ ME OPONGO A LA GUERRA DE VIETNAM?", SERMÓN DE MARTIN LUTHER KING PRONUNCIADO EL 30 DE ABRIL DE 1967


Martin Luther King, Jr.[1] nació en Atlanta, Estados Unidos, el 15 de enero de 1929. En conmemoración de esta fecha, desde hace ya algunos años, en Estados Unidos se declara feriado el tercer lunes de enero.

Su lucha contra las políticas segregacionistas de los estados del Sur, y por los derechos civiles de la población negra en general, llevada a cabo en la década del 50 y a principios de los años 60, es ampliamente conocida. Sus discursos se hicieron famosos, en particular "Yo tengo un sueño", que pasó a ser considerado una obra maestra de la retórica y que ha sido difundido hasta el agotamiento. Su llamado a la resistencia no violenta le valió el Premio Nobel de la Paz en 1964, así como la aprobación e incluso el elogio de la sociedad estadounidense y su prensa, que en general consideraban que los estados del Sur eran demasiado retrógrados.

Las cosas cambiarían a partir de 1967, cuando Martin Luther King comenzó a ocuparse de la guerra de Vietnam. El sermón que se transcribe más abajo, "Por qué me opongo a la guerra en Vietnam" (Iglesia de Ebenezer, 30 de abril de 1967), fue denostado por la prensa estadounidense. El New York Times lo atacó en un editorial titulado "El error del Dr. King": "Los hechos pueden ser duros, pero no justifican semejantes calumnias...No hay respuestas simples ni fáciles para la guerra de Vietnam ni para la injusticia racial en este país" El ChicagoTribune publicó un editorial titulado "Martin Luther King se pasa de la raya": "El empalagoso Reverendo Martin Luther King ha pasado a ser una molestia para el movimiento por los derechos civiles desde que le fuera otorgado el Premio Nobel de la Paz. Desde ese momento se ha especializado en hablar en un tono olímpico, en vez de ocuparse de los aspectos prácticos del movimiento por los derechos civiles." La revista Life llego a calificar su sermón de "calumnia demagógica que suena como un guión para Radio Hanoi."

Este sermón volvió a ser de actualidad, aunque poco difundido, durante las guerras de Iraq. Hoy lo es aún más, ya que Estados Unidos no sólo continua con esa y otras aventuras, sino que ahora está gobernado por un presidente negro que dice honrar el legado de Martin Luther King, y que también ha ganado el Premio Nobel de la Paz. Luther King repitió este sermón en varias ocasiones durante 1967, a veces en forma de discurso, en diversos lugares del país. Fue asesinado el 4 de abril de 1968.


"¿POR QUÉ ME OPONGO A LA GUERRA DE VIETNAM?"

En cierto sentido, mi sermón de esta mañana no es un sermón típico, pero sigue siendo un sermón, sobre un asunto importante, porque el asunto que discutiré hoy es uno de los mas controvertidos que debe enfrentar nuestra nación. El tema sobre el que predicaré hoy es "Por qué me opongo a la guerra en Vietnam".

Déjenme aclarar desde el principio que yo considero esta guerra una guerra injusta, malvada y fútil. Mi sermón de hoy es sobre la guerra de Vietnam porque mi conciencia no me deja otra opción. Ha llegado el momento de que América escuche la verdad sobre esta trágica guerra. En los conflictos internacionales es difícil llegar a la verdad, porque la mayor parte de las naciones se engañan a sí mismas. Las racionalizaciones, así como la búsqueda incesante de chivos expiatorios son las cataratas sicológicas que nos impiden ver nuestros pecados. Pero ya han pasado los días del patriotismo superficial. Quienes conviven con la falsedad viven una esclavitud espiritual. La libertad sigue siendo el premio que recibimos por conocer la verdad. Jesús dijo: "Conocerán la verdad, y la verdad os hará libres" Yo he elegido predicar hoy sobre la guerra en Vietnam, porque estoy de acuerdo con Dante en que los lugares mas calientes del infierno están reservados para aquellos que en una época de crisis moral mantienen su neutralidad. Llega un momento en el que el silencio se convierte en traición

La verdad de estas palabras está más allá de toda duda, pero la misión que nos impone es de las más difíciles. Incluso cuando las exigencias de verdad interior se hacen acuciantes, los hombres no asumen fácilmente la tarea de oponerse a las políticas de su gobierno, sobre todo en tiempos de guerra. Y tampoco es sin grandes dificultades que el espíritu humano vence a la apatía del pensamiento conformista, dentro de su propio pecho y del mundo que lo rodea. Es más, cuando algunas cuestiones nos desconciertan, como ocurre con frecuencia en el caso de este terrible conflicto, estamos siempre al borde de quedar paralizados por la duda. Pero debemos avanzar. Algunos de nosotros, que ya hemos comenzado a romper el silencio de la noche, hemos descubierto que el llamado a hablar suele ser una vocación de agonía. Pero debemos hablar. Debemos hablar con toda la humildad que corresponde a nuestra limitada visión, pero debemos hablar. Y también debemos alegrarnos, porque en toda nuestra historia nunca ha habido un disenso tan monumental del pueblo americano durante una guerra.

Las encuestas revelan que casi 15 millones de americanos se oponen explícitamente a la guerra en Vietnam. Y hay millones adicionales que no se atreven a apoyarla. E incluso aquellos millones que sí apoyan la guerra, están desanimados, confundidos y llenos de dudas. Esto revela que millones han elegido ir mas allá del cómodo patriotismo, hacia el terreno del disenso firme, basados en los mandatos de su conciencia y en la lectura de la historia. Por supuesto, una de las dificultades de hacerse oír en estos días es que algunos están buscando equiparar el disenso con la deslealtad. Son días oscuros para nuestra nación cuando las autoridades intentan usar todos sus medios para silenciar el disenso. Pero algo esta ocurriendo, y no podrán callar a la gente. Pero la verdad debe ser dicha, y yo digo que quienes buscan hacer creer que cualquiera que se oponga a la guerra de Vietnam es un tonto o un traidor o un enemigo de nuestros soldados está tomando posición contra lo mejor de nuestras tradiciones.

Sí, debemos tomar posición y alzar nuestra voz. En los últimos dos años he tratado de romper la traición de mis propios silencios y hablar desde mi corazón en llamas, al exigir que se detuviera radicalmente la destrucción de Vietnam. Muchos me cuestionaron el haber tomado este camino. La pregunta que domina el centro de sus preocupaciones es: "¿Por qué está hablando sobre la guerra Dr. King? ¿Por qué se une a las voces que disienten?" Según ellos, la paz y los derechos civiles no deben mezclarse. Pero esta mañana yo les hablo sobre este asunto, porque estoy a resuelto a tomar en serio el Evangelio. Y vengo a mi púlpito hoy a realizar un apasionado alegato a mi amada nación

Este sermón no esta dirigido a Hanoi o al Frente Nacional de Liberación. No esta dirigido a China ni a Rusia. Ni tampoco es un intento de pasar por alto la ambigüedad de toda la situación y la necesidad de una solución colectiva para la tragedia de Vietnam. Ni tampoco es un intento de transformar a Vietnam del Norte y al Frente Nacional de Liberación en modelos de virtud, ni tampoco de pasar por alto el papel que deben jugar en una resolución exitosa del problema. Sin embargo, esta mañana no deseo hablar con Hanoi ni con el Frente Nacional de Liberación, sino mas bien a mis compatriotas, quienes tienen la mayor responsabilidad, y que han entrado en un conflicto que ha costado caro a ambos continentes.

Ahora bien, como soy un predicador por vocación, supongo que no sorprenderá que tenga siete razones de peso para poner a Vietnam en el campo de mi visión moral. Hay una conexión muy obvia y casi simplista entre la guerra de Vietnam y la lucha que yo y otros venimos librando en América. Hace unos pocos años hubo un momento de luz en esa lucha. Parecía que había una promesa real de esperanza para los pobres, tanto blancos como negros, gracias al Programa contra la Pobreza. Hubo experiencias, esperanzas, y nuevos comienzos. Pero luego llego el incremento de tropas en Vietnam. Y vi el programa romperse como si fuera un inútil juguete político de una sociedad enloquecida por la guerra. Y entonces supe que América nunca invertiría los fondos necesarios para la rehabilitación de sus pobres mientras aventuras como la de Vietnam siguieran absorbiendo hombres y capacidades y dinero, como un tubo de succión demoníaco y destructivo. Y puede que ustedes no lo sepan, amigos mios, pero se estima que gastamos 50000 dolares por cada soldado enemigo que matamos, mientras que se gastan solo 53 dolares en cada persona clasificada como pobre, y la mayor parte de esos 53 dolares van a salarios de personas que no son pobres. Por eso me he visto cada vez mas obligado a considerar a la guerra como un enemigo de los pobres, y a atacarla como tal.

Quizás el reconocimiento mas trágico de la realidad tuvo lugar cuando se me hizo evidente que la guerra estaba haciendo mucho mas que aniquilar las esperanzas de los pobres en nuestro país Estaba enviando a sus hermanos, sus hijos y sus esposos a luchas y morir en una proporción extraordinariamente grande en relación al resto de la población. Estábamos tomado a las jóvenes negros, ya arruinados por la sociedad, y enviándolos a 8000 millas de aquí, para garantizar en Asia del Este las libertades que no habían encontrado en Georgia o en East Harlem. Nos hemos enfrentado entonces repetidamente a la ironía cruel de ver en nuestras pantallas de TV a jóvenes negros y blancos matando y muriendo juntos por una nación que no sido capaz de sentarlos juntos en la misma aula. Los vemos en una solidaridad brutal, quemando juntos las chozas de una aldea pobre. Pero nos damos cuenta de que no podrían vivir en la misma calle, en Chicago o en Atlanta. Por eso, no puedo callarme frente a semejante manipulación cruel de los pobres

Mi tercera razón me lleva a un nivel aun mas profundo de mi conciencia, pues se origina en mi experiencia en los guetos del norte en los últimos tres años, y especialmente los tres últimos veranos. Mientras caminaba entre los jóvenes desesperados, rechazados y furiosos, les decía que los cócteles Molotov y los rifles no resolverían sus problemas. Traté de ofrecerles mi compasión mas profunda, manteniendo a la vez mi convicción de que la manera mas significativa de llegar al cambio social es a través de la acción no violenta; pero ellos me escriben y me preguntan "¿Y qué pasa con Vietnam?" Me preguntan si nuestra nación no está usando dosis masivas de violencia para resolver sus problemas y lograr los cambios que desea. Sus preguntas me causaron una gran impresión, y me di cuenta de que nunca más podría alzar mi voz contra la violencia de los oprimidos en los guetos si no le hablaba primero claramente al principal proveedor de violencia en el mundo actual: mi propio gobierno. Por esos jóvenes, por este gobierno, y por los cientos de miles que tiemblan ante nuestra violencia, no puedo callarme. Ha habido muchos aplausos en los últimos años. Han aplaudido a nuestro movimiento, y me han aplaudido a mi. América y la mayoría de sus periódicos me aplaudieron en Montgomery. Me paré ante miles de negros que estaban al borde de generar disturbios por una bomba puesta en mi casa, y les dije: no podemos hacerlo así. Y nos aplaudieron cuando decidimos hacer sentadas no violentas ante las cafeterías [1]. Nos aplaudieron cuando durante los Viajes de la Libertad [2], recibimos golpes sin responderlos. Nos elogiaron en Albany y Birmingham y Selma, Alabama. Y la prensa fue tan noble en su aplauso y tan noble en su elogio cuando decíamos “No sean violentos con Bull Connor, y cuando decíamos “No sean violentos con Jim Clark" [3]. Pero hay una inconsistencia extraña cuando una nación y su prensa te elogian cuando dices "No sea violentos con Jim Clark", pero te insultan y te maldicen cuando dices: "No sean violentos con los pequeños niños vietnamitas." ¡Algo esta mal con esa prensa!

Como si el peso de este compromiso con la vida y la salud de América no fuera suficiente, en 1964 se me impuso la carga de otra responsabilidad. Y no puedo olvidar que el Premio Nobel de la Paz no es algo que simplemente ocurrió, sino que fue un encargo--el encargo de trabajar más duro que nunca en mi vida por la hermandad de los hombres. Y esto es una vocación que me lleva mas allá de mis lealtades nacionales. Pero incluso si eso no estuviese presente, todavía tendría que darle sentido a mi compromiso con el ministerio de Jesucristo. Para mí, la relación entre este ministerio y la búsqueda de la paz es tan obvia que a veces me sorprendo al escuchar a los que me preguntan por qué hablo en contra de la guerra. ¿Puede ser que no sepan que las Buenas Nuevas están destinadas a todos los hombres, comunistas y capitalistas, sus hijos y los nuestros, blancos y negros, revolucionarios y conservadores? ¿Han olvidado que mi ministerio implica obediencia a Aquel que amo a Sus enemigos tan completamente que murió por ellos? Entonces, ¿qué puedo decirle a los vietcong, o a Mao, o a Castro, siendo un fiel ministro de Jesucristo? ¿Puedo amenazarlos con la muerte, o debo mas bien compartir mi vida con ellos? Finalmente, debo ser fiel a mi convicción de que comparto con todos los hombres el llamado a ser el hijo del Dios viviente. Esta vocación de ser hermanos, e hijos de Dios, esta más allá de la pertenencia a una nación o credo. Y porque creo que nuestro Padre está profundamente preocupado por sus hijos que sufren y están desprotegidos, vengo hoy a hablar por ellos. Y cuando reflexiono sobre esta locura de Vietnam, y busco dentro de mi formas de comprender y responder con compasión, pienso constantemente en la gente de esa península. No estoy hablando de los soldados de ambos bandos, ni del gobierno militar de Saigon, sino simplemente de la gente que hace ya más de tres décadas sufre esta guerra. También pienso en ellos porque me resulta claro que no habrá una verdadera solución a este conflicto hasta que haya algún intento de conocer a esta gente y escuchar sus llantos

Pero déjenme contarles la verdad acerca de esto. Ellos deben ver a los Americanos como libertadores bastante extraños. Se han dado ustedes cuenta de que el pueblo vietnamita proclamo su independencia en 1945, después de una ocupación conjunta de franceses y japoneses. Y esto ocurrió antes de la revolución comunista en China. Su líder era Ho Chi Minh. Y esto es un hecho que no es muy conocido: esta gente se declaró independiente en 1945 y, cuando declararon su independencia de la ocupación extranjera citaron nuestra Declaración de Independencia, y sin embargo nuestro gobierno se rehusó a reconocerlos. El presidente Truman dijo que no estaban listos para ser independientes. O sea que en ese momento fuimos víctimas, como nación, de la misma mortal arrogancia que hace años esta envenenando la situación internacional. Entonces Francia se decidió a reconquistar su antigua colonia. Y lucharon ocho largos, duros y difíciles años tratando de reconquistar Vietnam. ¿Y saben quién ayudó a Francia? Los Estados Unidos de América. Y llegó un punto en el que estábamos pagando el ochenta por ciento de los costos de la guerra. E incluso cuando Francia comenzó a perder su confianza en esta temeraria acción, nosotros no lo hicimos. Y en 1954 se llevó a cabo una conferencia en Ginebra, y se llegó a un acuerdo, porque los franceses habían sido derrotados en dien Bien Phu. Pero incluso después de eso, de los acuerdos de Ginebra, nosotros no nos detuvimos. Y debemos enfrentar el triste hecho de que nuestro gobierno buscó, realmente, sabotear el acuerdo de Ginebra. Después de que los franceses fueron derrotados, pareció que el acuerdo de Ginebra permitiría la independencia y la reforma agraria. Pero llegaron los Estados Unidos, y comenzaron a apoyar a un hombre llamado Diem, que resultó ser uno de los dictadores mas despiadados de la historia del mundo. Decidió silenciar a toda la oposición. Quienes alzaban sus voces contra las brutales políticas de Diem eran brutalmente asesinados. Y los campesinos miraban horrorizados cómo Diem aniquilaba toda oposición. Los campesinos veían también que todo esto era supervisado por la influencia de los Estados Unidos y por las cada vez más numerosas tropas estadounidenses que habían llegado para ayudar a eliminar la insurgencia que los métodos de Diem habían generado. Deben haberse sentido felices cuando Diem fue derrocado, pero la larga linea de dictadores militares no parecía ofrecer ningún cambio real, especialmente en términos de sus necesidades de tierras y paz. ¿Y a quien estamos apoyando hoy en Vietnam? A un hombre llamado general Ky [Vice Mariscal aéreo Nguyen Cao Ky], que lucho con los franceses contra su propio pueblo, y que en una ocasión dijo que su mayor héroe era Hitler. Este es el tipo a quien hoy estamos apoyando en Vietnam. En general nuestro gobierno y la prensa no nos hablan de estas cosas, pero Dios me dijo que se los contara esta mañana. La verdad debe ser dicha.

El único cambio que vieron de parte de los Americanos fue el aumento del compromiso de nuestras tropas con gobiernos singularmente corruptos, ineptos, y sin apoyo popular, y mientras tanto la gente leía nuestros panfletos con las habituales promesas de paz, democracia y reforma agraria. Ahora sufren bajo nuestras bombas y nos consideran a nosotros como sus verdaderos enemigos, y no a sus compatriotas. Caminan tristes y apáticos cuando son sacados de la tierra de sus padres y conducidos a campos de concentración, donde las necesidades sociales mínimas están casi siempre insatisfechas. Pero saben que deben irse o serán destruidos por nuestras bombas. Y entonces se van, sobre todo las mujeres, los ancianos y los niños. Y ven como envenenamos su agua mientras destruimos millones de hectáreas de sus cosechas. Deben llorar cuando las topadoras rugen en sus campos, preparándose a destruir sus valiosos arboles. Vagan entonces hasta las ciudades, donde ven miles y miles de niños sin hogar, sin ropas, corriendo por las calles en grupos, como animales. Ven cómo los niños son maltratados por nuestros soldados, cuando ruegan por un poco de comida. Ven a los niños venderles sus hermanas a nuestros soldados, y prostituyéndose por sus madres. Hemos destruido sus dos instituciones mas preciadas: la familia y la aldea. Hemos destruido su tierra y sus cosechas. Hemos cooperado en la eliminación de la única fuerza política revolucionaria no comunista, la Iglesia Budista Unida. Este es el papel que nuestra nación ha asumido, el papel de quienes impiden las revoluciones pacíficas al negarse a renunciar a los privilegios y placeres que resultan de las inmensas ganancias de las inversiones en el extranjero. Estoy convencido de que si queremos estar del lado correcto de la revolución mundial debemos, como nación, experimentar una revolución radical en nuestros valores. Tenemos que comenzar a transformarnos, de una sociedad orientada a las cosas a una sociedad orientada hacia las personas. Mientras consideremos a las maquinas y las computadoras, a las ganancias y los derechos de propiedad, mas importantes que la gente, sera imposible la conquista del triplete gigante de racismo, militarismo y explotación económica

Una verdadera revolución de valores haría que pronto empezáramos a cuestionarnos la justicia y equidad de muchas de nuestras políticas actuales. Por un lado, estamos llamados a hacer de Buenos Samaritanos en los bordes del camino de la vida, pero eso sera solo el principio. Un día llegaremos a ver que todo el camino de Jericó debe cambiarse, para que hombres y mujeres no sean constantemente golpeados y asaltados a lo largo de su viaje por las carreteras de la vida. La verdadera compasión es más que tirarle una moneda un mendigo. Una verdadera revolución de valores pronto verá con incomodidad y justa indignación el evidente contraste entre riqueza y pobreza. Mirará más allá del mar y verá a los capitalistas occidentales invirtiendo enormes sumas de dinero en Asia, África y América del Sur, sólo para extraer ganancias, sin preocuparse por mejorar las condiciones sociales de los países, y dirá: "Esto no es justo". Verá nuestra alianza con los terratenientes de América Latina, y dirá: "Esto no es justo". Verá que la arrogancia occidental de sentir que puede enseñarle todo a los demás y no aprender nada de ellos no es justa. Verá el orden mundial y dirá de la guerra: "Esta forma de resolver las diferencias no es justa". Este asunto de quemar seres humanos con napalm, de llenar de viudas y huérfanos los hogares de nuestra nación, de inyectar el veneno del odio en las venas de la gente, de devolver a casa, desde los sangrientos campos de batalla, hombres mutilados y alterados sicológicamente, no puede reconciliarse con la sabiduría, la justicia y el amor. Una nación que año a año continua gastando más dinero en el presupuesto militar que en programas sociales, se acerca a la muerte espiritual.

Ay amigos, si hay algo que debemos ver hoy, es que estos son tiempos revolucionarios. En todo el planeta hay pueblos que se levantan contra los viejos sistemas de explotación y opresión, y de las heridas del debilitado mundo nacen nuevos sistemas de justicia e igualdad. Los descamisados y los descalzos se están levantando como nunca antes. Quienes estaban en la oscuridad han visto una gran luz. E inconscientemente dicen, como dice una de nuestras canciones de libertad: "¡No dejare que nadie me engañe!" Es triste ver que, debido al confort, a la complacencia, al morboso miedo al comunismo, y a nuestra tendencia a adaptarnos a la injusticia, las naciones occidentales, que en gran medida generaron el espíritu revolucionario del mundo moderno, ahora se hayan se hayan transformado en archi-antirevolucionarias. Esto ha llevado a muchos a creer que sólo el Marxismo tiene un espíritu revolucionario. Por eso, el comunismo representa nuestra falla en crear una verdadera democracia, y en continuar las revoluciones que iniciamos. Ahora, nuestra única esperanza radica en nuestra habilidad de recapturar el espíritu revolucionario, y salir al mundo, a veces hostil, declarando nuestra eterna hostilidad a la pobreza, al racismo, y al militarismo. Con este compromiso desafiaremos valientemente al status quo, desafiaremos las injustas costumbres, y gracias a esto adelantaremos el día en que "todo valle sea alzado, y todo monte y collado se baje; y lo torcido se enderece; y lo áspero se allane. Y la gloria del Señor se manifestará; y toda carne juntamente la verá"

Al final, una genuina revolución de valores significa que nuestras lealtades deben volverse ecuménicas, mas que parciales. Cada nación debe desarrollar una lealtad superadora hacia la humanidad como un todo, para poder preservar lo mejor de cada sociedad. Esta demanda de fraternidad universal, que eleve nuestros interese mas allá de la propia tribu, raza, clase o nación, es en realidad una demanda a todos los hombres de un amor incondicional, que lo abarque todo. Este concepto, que frecuentemente es malentendido y malinterpretado, y que tan rápidamente rechazan los Nietzches del mundo por considerarlo una fuerza cobarde y débil, se ha transformado ahora en una necesidad absoluta para la supervivencia de la raza humana. Y cuando hablo de amor no estoy hablando de algo débil y sentimental, sino que estoy hablando de esa fuerza que todas las religiones del mundo han considerado el principio de vida supremo y unificador. El amor es la llave que abre la puerta a la realidad última y definitiva. Esta creencia en una realidad última, común a hindúes, musulmanes, cristianos, judíos y budistas, está bellamente resumida en la primera epístola de Juan: "amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros."

Para terminar, dejenme decirles que me opongo a la guerra de Vietnam porque amo a América. Alzo mi voz contra esta guerra, no enojado, sino con ansiedad y pena en mi corazón y, sobre todo, con un deseo apasionado de ver a nuestra nación erigirse en modelo de moral en el mundo. Alzo mi voz contra esta guerra porque estoy decepcionado de América. Pero no puede haber una gran decepción donde no hay también un gran amor. Estoy decepcionado por nuestro fracaso en abordar en forma directa y positiva el triple mal del racismo, la explotación económica y el militarismo. Estamos actualmente en un callejón sin salida que puede llevarnos al desastre nacional. América se ha extraviado en el terreno del racismo y del militarismo. El hogar que demasiados Americanos debieron abandonar estaba sólidamente estructurado, en términos de ideales; sus pilares estaban sólidamente afirmados en los conceptos de nuestra herencia judeo-cristiana. Todos los hombres han sido hechos a imagen y semejanza de Dios. Todos los hombres son hermanos. Todos los hombres son iguales. Todos los hombres son herederos de un legado de dignidad y valor. Todos los hombres tienen derechos que no son otorgados por un estado, ni se derivan de el, sino que son conferidos por Dios. De una misma sangre, Dios hizo a todos los hombres para que vivan juntos en la Tierra. ¡Qué cimientos maravillosos para una casa! ¡Qué lugar mas glorioso y saludable para vivir! Pero América se ha extraviado, y su paseo no le ha causado más que confusión y desconcierto. Ha dejado los corazones doloridos por la culpa y las mentes distorsionadas por la irrealidad.

Es tiempo de que todos aquellos que tienen conciencia le pidan a America que vuelva a casa. Vuelve a casa América. Omar Khayyam tiene razón: "El dedo escribe, y habiendo escrito, sigue su movimiento" Convoco hoy a Washington. Convoco a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en América. Convoco a los jóvenes americanos, que deben decidirse hoy a tomar posición sobre este asunto. Mañana puede ser demasiado tarde. El libro puede cerrarse. Y no dejen que nadie los convenza de que Dios eligió a América como una fuerza divina y mesiánica para que sea una especie de policía del mundo entero. Dios tiene su forma de enfrentar a las naciones y juzgarlas, y me parece oír a Dios diciéndole a América: "¡Eres demasiado arrogante! Y si no cambias tu forma de ser, yo me alzaré y quebraré la columna vertebral de tu poder, y la pondré en las manos de una nación que ni siquiera sabe mi nombre. Estate quieta y conoce que yo soy Dios."

Pero no es fácil tomar posición por la verdad y por la justicia. A veces implica frustrarse. A veces decir la verdad y tomar posición implica caminar por las calles con un peso en el corazón A veces implica perder el trabajo y ser objeto de la burla y el escarnio. Y puede implicar que un niño de siete u ocho anos le pregunte a su papa "¿Por qué tienes que ir a la cárcel tanto tiempo?" Y hace mucho ya que he aprendido que ser un seguidor de Jesucristo implica cargar la cruz. Y mi Biblia me dice que el Viernes Santo viene antes de la Pascua. Antes de llevar la corona, debemos cargar la cruz. Carguémosla, por la justicia, carguémosla por la verdad, carguémosla por la justicia, y por la paz. Salgamos esta mañana con esa determinación. Yo no he perdido mi fe. Y no desespero, porque sé que existe un orden moral. No he perdido la fe, porque el arco del universo moral es largo, pero se curva hacia la justicia. Todavía podemos cantar "Venceremos!" porque Carlyle tenia razón "ninguna mentira dura por siempre". Venceremos porque William Cullen Bryant tenia razón: "La verdad, derribada por tierra, se levantará otra vez." Venceremos, porque James Russell Lowell tenia razón: "La verdad está siempre en el cadalso, y la mentira siempre en el trono". Sin embargo, en ese cadalso se balancea el futuro. Venceremos porque la biblia tiene razón "Cosecharas tu siembra". Con esta fe seremos capaces de sacar una piedra de esperanza de la montaña de la desesperanza. Con esta fe podremos transformar las ruidosas disonancias de nuestro mundo en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos adelantar el día en el que la justicia fluirá como agua, y la probidad como un potente torrente. Con esta fe podremos adelantar el día en que el león y el cordero yacerán juntos, y cada hombre se sentará bajo su propia vid y bajo su propia higuera, y nadie tendrá miedo porque las palabras de Dios lo han predicho. Con esta fe podremos adelantar el día en que en todo el mundo podamos tomarnos de la mano y cantar las palabras del negro spiritual "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! !Gracias Dios todopoderoso, al fin somos libres!" Con esta fe cantaremos, de la misma manera en que nos preparamos para cantar ahora. Los hombres transformarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces. Y no se alzarán nación contra nación, ni estudiarán mas la guerra. Y yo no se ustedes, pero yo nunca mas estudiaré la guerra.

Notas

[1] Se refiere a las protestas contra la segregación en las cafeterías, en las cuales los negros sólo podían comer en la barra.

[2] Los Viajes de la Libertad consistían en ómnibus con negros y blancos que recorrían los estados del Sur, en protesta por las políticas de segregación en el transporte público.

[3] En 1965 se realizó una serie de marchas desde la ciudad de Selma hasta la de Montgomery, ambas en Alabama, para pedir por los derechos de los votantes negros. La policía y los gobernadores trataron de suspenderlas y hubo una violenta represión. Jim Clark era el sheriff de Selma, y Bull Connor un político y policía de la misma ciudad

Link al texto original:
www.informationclearinghouse.info/article16183.htm

Fuente: Rebelión

Traducción e introducción para Rebelión de Sebastian Risau.

Ver video del sermón:
http://www.youtube.com/watch?v=b80Bsw0UG-U

domingo, 17 de enero de 2010

SE CUMPLEN 80 AÑOS DE "LA EDAD DE ORO", DE LUIS BUÑUEL

Título original: L´age d´or
Género: Drama surrealista
Duración: 60 min.
Sonido: Monoaural
Dirección: Luis Buñuel
Producción: Vizconde de Noailles
Guión: Luis Buñuel (con escasa colaboración de Salvador Dalí)
Fotografía: Albert Duverger
Escenografía: Schilzneck
Edición: Luis Buñuel
Música: Georges von Parys. Fragmentos de obras de Beethoven, Mozart, Debussy, Mendelssohn y Wagner; redoble de tambores de Calanda y el pasodoble "Gallito".

Año: 1930
País: Francia
Reparto:
Gaston Modot .... el hombre
Lya Lys .... la joven
Max Ernst .... el capitán de los bandidos
Pierre Prévert .... Péman
Caridad de Laberdesque .... la madre
Pancho Cosío .... bandido cojo
José Artigas .... invitado en la fiesta
Valentine Hugo .... invitada en la fiesta
Lionel Salem .... duque de Blangis


Sinopsis:
Después de un prólogo documental sobre las costumbres del alacrán, unos bandidos descubren a un grupo de arzobispos orando en un acantilado. La fundación de la Imperial Roma, celebrada en el sitio donde oraban los clérigos, se ve interrumpida por los lances amorosos de una pareja que es separada. El hombre es conducido a prisión pero logra escapar y se refugia en casa de su amada. Durante una fiesta, la pareja intenta consumar su pasión sin éxito. Finalmente, los sobrevivientes de una criminal orgía, entre los que se encuentra el duque de Blangis, salen del castillo de Selliny.

Comentario:
El éxito de Un perro andaluz (1928) y su aceptación dentro del exclusivo círculo de los surrealistas motivó a Luis Buñuel a realizar una segunda película más audaz que la primera:

"Después de Un perro andaluz, imposible pensar en realizar una de esas películas que ya se llamaban «comerciales». Yo quería seguir siendo surrealista a toda costa."
Buñuel, L. (1982). Mi último suspiro. Barcelona: Plaza & Janés, p. 112.

Con esta idea, Buñuel inició los preparativos de La edad de oro sin imaginar que en poco tiempo se vería envuelto en uno de los escándalos más memorables de la historia moderna de París.

La edad de oro fue financiada por el vizconde de Noailles, un sofisticado mecenas que había patrocinado varios proyectos artísticos de vanguardia. Buñuel decidió escribir el guión de la misma manera que el de Un perro andaluz y viajó a Figueras para verse con Dalí.

Muy a su pesar, Buñuel se dio cuenta de que el encanto de su amistad con el pintor catalán se había perdido por completo. A los tres días, fastidiado por los desacuerdos y por la intervención de Gala, la mujer de Dalí, Buñuel decidió poner punto final a la colaboración. Varios años después esta ruptura, amigable en apariencia, tendría efectos devastadores en la relación entre los dos genios.

Buñuel terminó de escribir el guión en la finca de verano de los vizcondes de Noailles:

" Me dejaban tranquilo durante todo el día. Por la noche, yo les leía las páginas que había escrito. No pusieron ni una sola objeción. Todo -casi no exagero-, todo les parecía «exquisito, delicioso»."
Buñuel, L. (1982). Mi último suspiro. Barcelona: Plaza & Janés, p. 113.

El rodaje de interiores se llevó a cabo en los mismos estudios donde se filmó Un perro andaluz y los exteriores en Cap de Creus, cerca de Barcelona. Como el filme se planeó sonoro, Buñuel contó con los servicios de un técnico alemán -de nombre hoy olvidado- quien se encargó de sincronizar la banda sonora manualmente.

La ausencia de sonido directo contribuyó a crear una serie de audacias formales en la relación entre la imagen y el sonido de la película que aún hoy resultan innovadoras. La edad de oro fue una de las primeras películas sonoras filmadas en Francia y la primera en explorar conscientemente el impacto de la voz en off.

Pero más que sus audacias formales, sería su irreverencia temática la que provocaría el escándalo de La edad de oro. El segundo filme de Buñuel proponía un tipo de experiencia estética que hasta entonces no se había dado en el cine: la impugnación de los valores y principios de la civilización occidental y la propuesta a una revuelta en contra de lo establecido por la sociedad.

"Hoy nadie se escandaliza" le dijo melancólicamente André Breton, poco antes de morir, a Luis Buñuel. Desde el estreno de La edad de oro la sociedad ha encontrado maneras de anular el potencial provocador de una obra de arte adoptando ante ella una actitud de placer consumista. Sin embargo, lo que permanece de La edad de oro no es su valor de provocación, por intenso que haya sido en su época, sino su capacidad para ofrecernos una visión crítica de una sociedad en crisis. Más que un llamado a la revuelta, La edad de oro se ha convertido en un retrato, ácido y poético, de la sociedad del siglo veinte.

VER PELÍCULA CON SUBTÍTULOS EN CASTELLANO:

https://www.dailymotion.com/video/x16jd52

sábado, 16 de enero de 2010

CHILE INAUGURA EL MUSEO DE LA MEMORIA PARA RECORDAR A LAS VÍCTIMAS DE LA DICTADURA


La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, inauguró este lunes el Museo de la Memoria, construido para recordar a las miles de víctimas de la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990) y para prevenir que hechos represivos se repitan en esa nación suramericana.

Tras recorrer el edificio, acompañada por Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos, quienes también han sido presidentes de la nación desde que retornó la democracia, Bachelet consideró que "no podemos cambiar nuestro pasado, sólo nos queda aprender de lo vivido".

"Ésta es nuestra oportunidad y nuestro desafío", añadió la jefa de Estado chilena.

Aylwin (1990-1994), Frei (1994-2000) y Lagos (2000-2006) estuvieron en la ceremonia a seis días de las elecciones presidenciales, en las que se enfrentarán el propio Frei y el candidato de la derecha, quien además trabajó con Pinochet, Sebastián Piñera.

"Me he sentido acompañada de la historia y de nuestro pueblo, representada en estos tres hombres justos, que representan 20 años de libertad y de respeto a los derechos humanos", recalcó la presidenta al término de su recorrido por el nuevo Museo.

El evento se vio interrumpido por los abucheos que el público le ofreció al escritor peruano Mario Vargas Llosa, por su apoyo al candidato opositor Piñera y por los gritos de la hermana de un joven comunero mapuche asesinado por la policía en 2008.

Piñera, quien se disputará el cargo en una segunda vuelta con Eduardo Frei, aseveró el pasado viernes 8 de enero que no es pecado haber trabajado con el dictador Augusto Pinochet y dijo que, de ganar los comicios, hasta contrataría a ex colaboradores de ese régimen dictatorial para que lo apoyen en su eventual gobierno .

En el acto de inauguración del Museo, opositores a Piñera le pidieron a Vargas Llosa que se retirara del recinto, luego de que expresara públicamente su apoyo al postulado de la oposición en la carrera por la presidencia de Chile.

Sólo la llegada de la presidenta Bachelet, logró aplacar los abucheos contra el escritor peruano, quien fue invitado al evento por la propia jefa de Estado chilena.

Justo cuando Bachelet pronunciaba un discurso sobre los derechos humanos, los gritos de una asistente llamaron la atención y dieron paso a un tenso momento, que se extendió por casi cinco minutos.

La mujer, que se identificó como hermana del fallecido activista mapuche Matías Catrileo (asesinado durante una protesta en 2008 por policías Carabineros), escaló una de las torres de iluminación del patio central del recinto y luego fue seguida por otra joven.

Ambas comenzaron a exigir justicia por los derechos del pueblo mapuche y aseguraron que "en Chile se violan los derechos humanos".

Bachelet dijo que comprendía "su dolor, pero en democracia se hace justicia y se hará justicia. Eso es lo que podemos asegurar".

La gobernante siguió su discurso afirmando que ahora se puede garantizar esa justicia que "nunca tuvimos" en los años del régimen militar. Bachelet, estuvo presa y fue torturada durante la dictadura de Pinochet.

Recalcó que en el presente hay "prisión para los culpables" y le pidió al público presente "respeto para el dolor de todas estas familias que, como ustedes, quieren justicia".

"Lamento mucho esto, porque queremos que los derechos de todos sean respetados", manifestó con firmeza, finalmente las jóvenes fueron bajadas de la estructura por dos guardias y detenidas por Carabineros.

Museo de la Memoria

La mandataria chilena explicó que el nuevo Museo "honra la memoria y la dignidad de nuestra gente, y cuya muestra, cuyas fotos, cuyas voces, estremecen y hacen pensar y reflexionar cómo se llegó a producir tanto dolor en nuestra patria".

Asimismo, manifestó que en la exposición que se organizó para la inauguración hay imágenes que no quisiera recordar, "pero hay también personas que siempre, más allá de todo dolor y tristeza, siempre querré volver a recordar", dijo Bachelet, cuyo padre, el general Alberto Bachelet, también fue torturado por las fuerzas de la dictadura.

El Museo tiene como referencia los informes Retting, que en 1991 documentó dos mil 279 casos de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, y Valech, que estableció en 2004 que más de 28 mil personas fueron torturadas por causas políticas durante la dictadura de Pinochet.

Al acto también asistieron, representantes de las víctimas, ministros, parlamentarios, miembros del Poder Judicial y de la Iglesia, así como la madre de Bachelet, Ángela Jeria, quien fue torturada junto a su hija y esposo.

"Necesitamos mirar el futuro aprendiendo de nuestro pasado", dijo por su parte la diputada socialista Isabel Allende, hija del fallecido presidente chileno, Salvador Allende, que fue asesinado durante el bombardeo al Palacio de la Moneda (sede de Gobierno) el 11 de septiembre de 1973, día en que Pinochet encabezó el golpe de Estado militar que le llevó al poder y a instaurar su dictadura.

El Museo tendrá una exposición permanente con documentos, objetos, material audiovisual y archivos sonoros, entre ellos testimonios de las víctimas y sus familias, documentos jurídicos, cartas, fotografías y material de prensa.

Bachelet puso en diciembre de 2008 la piedra fundacional de este edificio, diseñado por el arquitecto Mario Figueroa, de la Universidad de Sao Paulo y que cuenta con cinco mil 500 metros cuadrados.

La presidenta chilena tiene previsto integrarse como miembro permanente del directorio de la Fundación cuando termine su mandato, el próximo 11 de marzo.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) felicitó a Chile por la inauguración del Museo de la Memoria, que representa, según, un importante símbolo de la lucha contra la impunidad y de una cultura que se basa en el respeto a los derechos humanos.

Fuente: TeleSur

viernes, 15 de enero de 2010

AVATAR O LA LUCHA DE LOS PUEBLOS CONTRA EL IMPERIALISMO DEPREDADOR

Título: Avatar
Título original: Avatar
Dirección: James Cameron
País: Estados Unidos
Año: 2009
Duración: 150 min.
Género: Thriller, Aventuras, Acción, Ciencia ficción
Calificación: No recomendada para menores de 7 años
Reparto: Michelle Rodriguez, Zoe Saldana, Sam Worthington, Giovanni Ribisi, Sigourney Weaver, Laz Alonso, Wes Studi, Stephen Lang, Joel Moore, CCH Pounder
Web: www.avatarmovie.com
Distribuidora: 20th Century Fox
Productora: Twentieth Century-Fox Film Corporation, Lightstorm Entertainment, Giant Studios


Recientemente se ha dado el estreno mundial en las salas de cine de la innovadora y original película:“Avatar”. La cual esta arrasando con millones en taquilla. Ésta presume de contar con realidad aumentada, efectos de tercera dimensión y efectos especiales.

Sin embargo, de esta película lo que realmente es diferente en cuanto a películas con características similares, es que tiene un argumento totalmente parecido a la realidadad actual del siglo XXI.

Su verdadero atractivo es que sí tiene un argumento, porque la mayoría de las películas con estas particularidades, son incongruentes y sin sentido. Al contrario de éstas, “Avatar” posee implicaciones éticas y morales que cuestionan incluso, aspectos personales y políticos de sus actores.

Cuando se habla de realidad aumentada, como la última maravilla tecnológica, en realidad, lo que quieren decir los técnicos de Hollywood, detrás de ese enorme palabrerío y términos complejos de la mercadotecnia, es que la película es una mezcla de actores y escenarios reales con escenas, escenarios y actores creados por computadora y en donde la realidad material se combina con la fantasía virtual. Esto no es nada novedoso. La combinación de actores reales con actores virtuales ha sido una de las características del cine desde sus orígenes. Lo que si ha variado es la complejidad de las técnicas y de los mecanismos utilizados de acuerdo con el avance tecnológico de cada época. Al principio se hacían animaciones muy rudimentarias hechas con títeres movidos por hilos, hoy las animaciones son hechas por complejos software y poderosas computadoras. La esencia es la misma, hacer del cine una extensión de la imaginación y tratar de convencer al espectador de su realidad.

Los efectos especiales han evolucionado a través de los tiempos y cada día son más perfectos, llegará el momento en que la técnica por motivos económicos, reemplazará a los actores y a las divas por simulaciones de computadoras.

Los efectos de 3D tampoco son nuevos, se han utilizado diversas pericias para lograr los efectos tridimensionales y aumentar el realismo, efecto que ya se viene practicando desde casi los inicios del cine. Para lograr estos efectos se han usado técnicas como lentes con 2 películas independientes casi iguales, también se han utilizado lentes polarizadas, lentes con un color rojo y el otro de color azul. Además de una gran cantidad de efectos ópticos inventados para simular una sensación de 3D en el espectador.

No obstante, lo que verdaderamente diferencia a una película de otra no son los efectos ni el mercadeo sino el contenido de la misma. Esto eslo que realmente determina el éxito o el fracaso e incluso llevarse un codiciado Oscar.

El contenido se define en el argumento de la película y es éste el principal valor de la película “Avatar”.

Un avatar no es más que la figura que te representa como competidor en un juego electrónico. Al inicio de los juegos electrónicos, en los años noventa, salieron al mercado una gama de éstos, como los de lucha y pelea, en los cuales uno podía pelear contra un contrincante manejado por la computadora, pero podías escoger un luchador, al que ibas acontrolar y tenía armas y capacidades diferentes a los demás luchadores, así nacieron juegos como Street Fighters y otros. Es aquí donde se acuña la representación virtual para participar en el juego.

Lo novedoso y crítico en la película “Avatar” es su argumento. Éste, a pesar de desarrollarse en una época futura y fuera de la Tierra, es una trama que retrata la actualidad bélica en nuestro planeta a principios del siglo XXI y traslada al espacio la rapacidad y depredación por parte del sistema imperial norteamericano de apropiarse de los recursos naturales y estratégicos de otros pueblos y naciones.

En este filme de ciencia ficción, el gobierno norteamericano descubre un yacimiento natural, de un mineral llamado “Octanio” en el planeta de “Pandora”, el cual está habitado por los indígenas Na' vi, quienes físicamente son una especie de seres antropomorfos con características felinas y que culturalmente son muy distintos, pues tienen una filosofía de amor a la naturaleza y a la tierra; se ven a sí mismos como una parte integral de un gran ser vivo, en donde todos viven en una perfecta armonía natural, que es a su vez una interdependencia vital. Todos los seres vivos se ven como parte de un gran cerebro o mente y consideran a su planeta como un gran ente, que piensa y se desarrolla.

Estados Unidos llega a “Pandora”, guiado por una gran necesidad de recursos para sostener su economía y envia allí una gran fuerza expedicionaria y de conquista compuesta en una inmensa proporción de elementos militares: soldados, oficiales, armas y medios de transporte sumamente sofisticados y poderosos. Dentro de esa fuerza expedicionaria se incluye un grupo de científicos que experimentan con una nueva tecnología: creación de avatares. Estos científicos utilizan algunos elementos civiles, militares y también mercenarios.

Durante el viaje los científicos iban creando seres mestizos, resultado de componentes genéticos humanos con los nativos. Pero estos nuevos individuos, no eran autónomos sino solo “avatares”, o sea, imágenes vivas que se confundirían con los Na' vi, pero cuya voluntad y pensamiento eran gobernados por los mercenarios que se alquilaban para contar con sus avatares. Así esta tropa aprendería sus costumbres, sus formas de vida, pensamientos y descifraría su formas organizativas y además harían el papel de “terceras columnas”, o infiltrados que ayudarían a convencer a los nativos de que las intenciones de los extranjeros invasores eran buenas, además los ayudarían o impulsarían a acceder a sus riquezas naturales sin resistencia...

Ese era el plan A de los invasores, un plan diplomático de infiltración, convencimiento y uso controlado de la fuerza. No obstante, los invasores contaban con un plan B. Si en un plazo determinado los indígenas no cedían a sus pretensiones, se usaría la fuerza y la superioridad tecnológica abrumadora para someterlos y apoderarse de los minerales que necesitaban en su economía, minerales de índole energética. Ése era su plan B. Pero, la vida en Pandora se desarrolla de manera diferente. Y especialmente hay un avatar, quien es controlado por un ex marine discapacitado, Jake, que es quien mejor se adapta, es el que más se identifica y gana el respeto de la población indígena. Por lo que los nativos deciden transmitirle sus valores y puntos de vista para que se integre en su comunidad. Esto posibilita un puente de comunicación entre las dos culturas, que es aprovechado por los científicos para aumentar sus conocimientos e identificarse con los aborígenes en su amor a la naturaleza. Sin embargo, los militares responsables de la misión se desesperan por la lentitud de sus avances y convencidos por su superioridad numérica, tecnológica y de fuego, deciden tomar el control de la situación y someter a los indígenas. Pero para el control de los recursos requeridos, necesitaban de la destrucción o expulsión de un clan de cierto lugar del planeta invadido, e inician operaciones militares, las cuales son enfrentadas por los indígenas sin ningún resultado. Al uso de armas sofisticadas y poderosas los naturales oponen flechas, al uso de helicópteros y aviones oponen caballos. Ante el desastroso resultado inicial, los invadidos casi derrotados, con cientos de muertos (niños, mujeres y ancianos) se agrupan alrededor de su fuente mística, de su cultura y creencias.

Mientras que en las filas de los invasores el optimismo es abrumador y soberbio, en las de los defensores todo es confusión y derrota, que pronto se va transformando en indignación y resistencia, para terminar con organización, disciplina e inteligencia al combatir. Como ha sido siempre la lucha de los pueblos contra los imperios, los pueblos han aprovechado la superioridad moral y el conocimiento del terreno, a la prepotencia del enemigo. Luego la superioridad de los medios y la tecnología son la única fuerza de depredación que vale para sojuzgar a los pueblos.

Hasta aquí la trama de la película, no es más que una fiel copia de la realidad que viven los pueblos del mundo en los inicios del siglo XXI, donde su única desgracia es la de poseer enormes riquezas energéticas, minerales y naturales. Que por el sólo hecho de tenerlas se convierten en el blanco de intereses transnacionales, personales y políticos de la depredadora clase imperial moderna: la burguesía financiera monopolistay su estado imperialista.

En “Avatar” se reflejan las luchas de los pueblos de Vietnam, Cuba, Corea, Nicaragua, Iraq, Venezuela, Afganistán, Yemen, etc. En todos el mismo patrón, un imperio cuyos propietarios capitalistas necesitan recursos estratégicos de índole energética y fabril. Con la excusa de llevar la modernidad y la democracia, encubren el genocidio de los pueblos marginales y subdesarrollados para el enriquecimiento de unos cuantos capitalistas y sus empresas monopólicas, utilizando todo el poder y la tecnología de un Estado moderno, en especial sus fuerzas militares, no sin antes explorar la alternativa de disminuir las pérdidas utilizando las famosas vías diplomáticas, que conllevan el chantaje, el espionaje, la infiltración, la intimidación, el terrorismo, la compra de conciencias y la fantasía del consumismo.

Pero siempre sucede que dentro del alma humana surge lo inesperado. Aun en los estados más fascistas y fanáticos nace la esperanza de la justicia en su propio interior, un propio miembro de esa clase explotadora cede ante la razón y la justicia y termina combatiendo a sus propios patrones y compañeros, dejando atrás todo tipo de intereses personales e incluso sacrificando sus propias vidas en aras de una fe inconmensurable en el desarrollo dela humanidad. En “Avatar” no faltó quien conociendo al monstruo en sus propias entrañas se convierte en un traidor para sus patrones y en una inspiración para los oprimidos.

En estos momentos actuales podemos ver el caso del médico jordano que se inmola, castigando a sus enemigos norteamericanos (CIA) en Afganistán. Y los casos de ex combatientes de Vietnam que terminaron apoyando a las guerrillas en El Salvador, Honduras y Nicaragua y en los movimientos dentro de Estados Unidos por la paz.

A pesar que esta película tiene muchos recursos técnicos y monetarios, su mayor fuerza radica en el mensaje de su argumento, que es la advertencia y el ejemplo que el imperio ha dado una y otra vez a los pueblos, y es el siguiente: Cuando los países desarrollados o los europeos necesitan satisfacer las necesidades de su economía utilizarán todos sus recursos para apropiarse, por no decir robar, las riquezas de los pueblos débiles y subdesarrollados por todos los medios, iniciando con una sutil e hipócrita diplomacia y culminando con los más sanguinarios genocidios irracionales.

Un pueblo que tiene firmes bases históricas y grandes fundamentos éticos y morales, generalmente logra derrotar a invasores que le superan en poder, número, tecnología, organización y economía.

La unidad, la organización y la disciplina son la mejor línea de defensa y lucha de pueblos pequeños y débiles frente a los grandes poderes imperiales que disfrazan su pillaje bajo el mantode una supuesta “civilización”.

En los tiempos actuales y en los que están por venir, la lucha por los recursos naturales, sobre todo los vitales como el petróleo, el agua los yacimientos de minerales,etc, se va a ir acentuando, lo que pondrá en un riesgo mayor la libertad, la independencia y la integridad de los pueblos pequeños y débiles.

Por Dania Batista y Conrado Cuevas

Fuente: Rebelión

EVO MORALES SE IDENTIFICA CON LA PELÍCULA AVATAR POR SU DEFENSA DE LA MADRE TIERRA

El presidente de Bolivia, Evo Morales expresó que se siente identificado con el film Avatar, del director estadounidense James Cameron, porque considera que defiende a la Madre Tierra del sistema capitalista.

Es "una profunda muestra de la residencia del capitalismo y la lucha por la defensa de la naturaleza", afirmó el mandatario, tras asistir a una sala cinematográfica en su país donde se exhibe la película

Avatar, la fábula ecologista en tercera dimensión, muestra la "batalla contra el sistema que quiere acabar con la Madre Tierra", acotó Morales, tras asistir a la proyección del film.

Morales, de la etnia indígena aymara, convirtió la defensa de la tierra en una de sus políticas centrales, frente a los efectos perversos del modelo económico capitalista, uno de los principales causantes del calentamiento global.

El jefe de Estado boliviano logró que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declarara el 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra.

Como parte de la política de defensa de la Tierra que él impulsa, Morales actualmente propone la creación de un tribunal de justicia de los derechos de la Madre Tierra para sancionar la destrucción del medio ambiente.

Fuente: TeleSur

jueves, 14 de enero de 2010

SE CELEBRA EL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE LA BAILARINA SOVIÉTICA GALIANA ULÁNOVA


LA ARTISTA FUE GALARDONADA CON EL PREMIO STALIN (1941), ARTISTA DEL PUEBLO DE LA URSS (1951), PREMIO LENIN (1957) Y HEROÍNA DEL TRABAJO (1980).

El Bolshói inaugura este jueves un festival dedicado al centenario del natalicio de la eximia bailarina rusa Galina Ulánova, informó a RIA Novosti la oficina de prensa del teatro.

El 14 de enero, en el acto inaugural, se dará El Lago de los Cisnes, ballet en que interpretarán las partes principales Nadezhda Grachiova, Artista del Pueblo de Rusia, y Nikolai Tsiskaridze, discípulos de Ulánova.

Ulánova, que enseñaba un "baile interpretado por el alma", procuraba revelar la singularidad de cada bailarina y bailarín. De su clase salían artistas que no se parecían entre sí, cada uno tenía su manera de bailar.

El 15 de enero, se presentará el ballet Giselle. El 16 de enero, el Bolshói ofrecerá un espectáculo de gala junto con el Teatro Mariínski, donde comenzó la vida de Ulánova en el ballet.

Galina Ulánova nació en San Petersburgo en 1910. Bailarina rusa, hija de los bailarines y profesores Sergei Ulanov y Maria Romanota, fue la primera bailarina del teatro Bolshoi de Moscú y, posteriormente, profesora.

Estudió en la Escuela Coreográfica de Petrogrado, bajo la tutela de su madre (1919-1925) y de Agrippina Vaganova (1925-1928). En agosto de 1928 pasó a formar parte del Gosudarstvenny Akademichesky Teatr Oper, posteriormente Ballet Kirov, donde hizo su debut con el papel de Princesa Florine en el pas de deux del Pájaro de Azul del ballet La Bella Durmiente.

Pronto le fueron confiados papeles principales en los ballets La Edad de Oro (1930), Cascanueces (1934) y Raymonda (1938) de Vasili Vainonen, y también en El Lago de los Cisnes (1933) y Esmeralda (1935) de Agrippina Vaganova, La Fuente de Bakhchisarai (1934) e Ilusiones Perdidas (1936) de Rostislav Zakharov y Romeo y Julieta (1940) de Leonid Lavrovsky.

Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Ulanova se instaló con toda la compañía en Perm (1941-42) y Alma-Ata (1942-43). En 1944 fue nombrada prima ballerina del Ballet Bolshoi de Moscú, donde estrenó el papel titular en Cenicienta (1945), con música de Prokofiev especialmente creada para ella y coreografía de Rostislav Zakharov. Actuó junto al Ballet Bolshoi en el Festival de Cannes de 1954, y en 1956 grabó en Londres la película Giselle. También bailó con gran éxito en París (1958) y Nueva York (1959). En 1960 dio su representación de despedida en el Teatro Bolshoi, aunque volvió para realizar una gira por Egipto y Hungría en 1961.

Desde 1959 hasta poco antes de su muerte fue profesora y maestra del Ballet Bolshoi, donde formó a bailarinas tan famosas como Ekaterina Maximova, Nina Timofeyeva, Ludmila Semenyaka o Nina Semizorova. Presidió el Jurado del Concurso Internacional de Ballet de Varna entre los años 1964 y 1972 y fue galardonada con el Premio Stalin por su contribución al desarrollo del ballet (1941). Recibió también el premio Artista del Pueblo de la URSS (1951), el Premio Lenin (1957) y el de Heroína del Trabajo (1980) por su contribución al desarrollo del arte coreográfico soviético. Ese mismo año se estrenó una película sobre su vida. Murió en Moscú en 1998.

miércoles, 13 de enero de 2010

FALLECE EL FILÓSOFO MARXISTA DANIEL BENSAÏD


El mundo de la filosofía, de la izquierda real y de las universidades más sabias y populares de Francia está de luto desde ayer al conocer el fallecimiento a primeras horas de la mañana de una inmensa figura del pensamiento crítico. Daniel Bensaïd, teórico del nuevo radicalismo e inspirador de algunas tendencias del movimiento antiglobalización, forjado en la matriz trotskista, murió en París a los 63 años, tras meses de lucha contra el cáncer.

Él ya no está, pero los carteles se han impreso. En ellos figuran muchos nombres de filósofos: Slavoj Zizek, Etienne Balivar y el propio Daniel Bensaïd. Son los carteles de una convocatoria en la universidad de Paris VIII-Saint Denis que lleva el título Potencialidades del Comunismo. ¿A qué realidad da nombre la palabra comunismo hoy? Los encuentros se celebrarán el 22 y 23 de enero próximo. El máximo inspirador y anfitrión de la cita, el propio Bensaïd, profesor en esa universidad, no estará. Sí estará, en cambio, el impulso dejado por sus más de 40 libros de filosofía política, filosofía del conocimiento y filosofía de la historia

La convocatoria de enigmático nombre resume bien el itinerario intelectual de este pensador nacido en Toulouse, en 1946. Escrutando los más mínimos movimientos del poder y las sacudidas de la sociedad, acabó escribiendo libros que anticipaban y daban forma a protestas fértiles o a nuevas maneras de ver el mundo.

Una de las demostraciones más espectaculares de esa capacidad se produjo en 1995. A partir de su crítica de la postmodernidad entonces predominante, y con el conservador Chirac recién reelegido, el autor dejó dicho en varios libros que, a lo mejor, el momento del pasotismo y el relativismo intelectual se había acabado y llegaban líneas de fractura.

A la carcajada irónica de los pensadores oficiales esos que salen en las tertulias de la tele y la radio sucedió un estruendo. Francia se puso patas arriba con una huelga general de semanas que bloqueó una privatización parcial de la seguridad social y placó al suelo una supresión de jubilaciones. Desde entonces, lo más profundo de la sociedad francesa sigue en sus trece. Y Nicolas Sarkozy es el último de una sin duda larga serie de líderes en probar el amargo gusto de esas Potencias del Comunismo.

Es fácil decir de un intelectual muerto que fue precursor. Pero en el caso de Bensaïd, es justo decirlo. Tras participar activamente en la tentativa revolucionaria de mayo del 68, se negó a tranformarla en una adorable reliquia y escribió su Mayo del 68 ¿un ensayo general?

La izquierda emergente

Durante los ochenta, era uno de los pocos en escudarse en un seudónimo para ir a ver a Lula y hablar largo y tendido con él, sabiendo que era figura emergente de la izquierda real y del siglo XXI. Cuando muchos de sus camaradas de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) francesa se encerraban en un sectarismo ultracríptico, él, que era conocedor de Marx, Trotski y Walter Benjamin, propuso y teorizó su disolución, y su transformación en el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), dispuesto a pasar la batuta a jóvenes militantes activos.

Pese a sus diplomas de élite en la Grande Ecole de NormaleSup Saint-Cloud, que le hubieran permitido vivir en el lujo de un altísimo funcionario francés, nunca cedió a la tentación de los oropeles. De familia judía sefarade, comprendió que sus orígenes eran razón de más para un apoyo incondicional a Palestina, lo que le valió acusaciones de antisemitismo. A palabras necias, oídos sordos. La noche del 23, al término del debate, el NPA organiza una fiesta "militante" en París en su memoria.

Fuente: Público

martes, 12 de enero de 2010

"TESIS SOBRE FILOSOFÍA DE LA HISTORIA", DE WALTER BENJAMIN


TEXTO ESCRITO EN 1940 Y PUBLICADO EN 1955


1
Es notorio que ha existido, según se dice, un autómata construido de tal manera que resultaba capaz de replicar a cada jugada de un ajedrecista con otra jugada contraria que le aseguraba ganar la partida. Un muñeco trajeado a la turca, en la boca una pipa de narguile, se sentaba a tablero apoyado sobre una mesa espaciosa. Un sistema de espejos despertaba la ilusión de que esta mesa era transparente por todos sus lados. En realidad se sentaba dentro un enano jorobado que era un maestro en el juego del ajedrez y que guiaba mediante hilos la mano del muñeco. Podemos imaginarnos un equivalente de este aparato en la filosofía. Siempre tendrá que ganar el muñeco que llamamos «materialismo histórico». Podrá habérsela -sin más ni más con cualquiera, si toma a su servicio a la teología que, como es sabido, es hoy pequeña y fea y no debe dejarse ver en modo alguno.

2
«Entre las peculiaridades más dignas de mención del temple humano», dice Lotz, «cuenta, a más de tanto egoísmo particular, la general falta de envidia del presente respecto a su futuro». Esta reflexión nos lleva a pensar que la imagen de felicidad que albergamos se halla enteramente teñida por el tiempo en el que de una vez por todas nos ha relegado el decurso de nuestra existencia. La felicidad que podría despertar nuestra envidia existe sólo en el aire que hemos respirado, entre los hombres con los que hubiésemos podido hablar, entre las mujeres que hubiesen podido entregársenos. Con otras palabras, en la representación de felicidad vibra inalienablemente la de redención. Y lo mismo ocurre con la representación de pasado, del cual hace la historia asunto suyo. El pasado lleva consigo un índice temporal mediante el cual queda remitido a la redención. Existe una cita secreta entre las generaciones que fueron y la nuestra. Y como a cada generación que vivió antes que nosotros, nos ha sido dada una flaca fuerza mesiánica sobre la que el pasado exige derechos. No se debe despachar esta exigencia a la ligera. Algo sabe de ello el materialismo histórico.

3
El cronista que narra los acontecimientos sin distinguir entre los grandes y los pequeños, da cuenta de una verdad: que nada de lo que una vez haya acontecido ha de darse por perdido para la historia. Por cierto, que sólo a la humanidad redimida le cabe por completo en suerte su pasado. Lo cual quiere decir: sólo para la humanidad redimida se ha hecho su pasado citable en cada uno de sus momentos. Cada uno de los instantes vividos se convierte en una cita À I'ordre du jour, pero precisamente del día final.

4
Buscad primero comida y vestimenta, que el reino de Dios se os dará luego por sí mismo.
HEGEL, 1807.
La lucha de clases, que no puede escapársele de vista a un historiador educado en Marx, es una lucha por las cosas ásperas y materiales sin las que no existen las finas y espirituales. A pesar de ello estas últimas están presentes en la lucha de clases de otra manera a como nos representaríamos un botín que le cabe en suerte al vencedor. Están vivas en ella como confianza, como coraje, como humor, como astucia, como denuedo, y actúan retroactivamente en la lejanía de los tiempos. Acaban por poner en cuestión toda nueva victoria que logren los que dominan. Igual que flores que tornan al sol su corola, así se empeña lo que ha sido, por virtud de un secreto heliotropismo, en volverse hacia el sol que se levanta en el cielo de la historia. El materialista histórico tiene que entender de esta modificación, la más imperceptible de todas.

5
La verdadera imagen del pasado transcurre rápidamente. Al pasado sólo puede retenérsele en cuanto imagen que relampaguea, para nunca más ser vista, en el instante de su cognoscibilidad. «La verdad no se nos escapará»; esta frase, que procede de Gottfried Keller, designa el lugar preciso en que el materialismo histórico atraviesa la imagen del pasado que amenaza desaparecer con cada presente que no se reconozca mentado en ella. (La buena nueva, que el historiador, anhelante, aporta al pasado viene de una boca que quizás en el mismo instante de abrirse hable al vacío.

6
Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo «tal y como verdaderamente ha sido». Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro. Al materialismo histórico le incumbe fijar una imagen del pasado tal y como se le presenta de improviso al sujeto histórico en el instante del peligro. El peligro amenaza tanto al patrimonio de la tradición como a los que lo reciben. En ambos casos es uno y el mismo: prestarse a ser instrumento de la clase dominante. En toda época ha de intentarse arrancar la tradición al respectivo conformismo que está a punto de subyugarla. El Mesías no viene únicamente como redentor; viene como vencedor del Anticristo. El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza sólo es inherente al historiador que está penetrado de lo siguiente: tampoco los muertos estarán seguros ante el enemigo cuando éste venza. Y este enemigo no ha cesado de vencer.

7
Pensad qué oscuro y qué helador es este valle que resuena a pena.
BRECHT: La ópera de cuatro cuartos.
Fustel de Coulanges recomienda al historiador, que quiera revivir una época, que se quite de la cabeza todo lo que sepa del decurso posterior de la historia. Mejor no puede calarse el procedimiento con el que ha roto el materialismo histórico. Es un procedimiento de empatía. Su origen está en la desidia del corazón, en la acedía que desespera de adueñarse de la auténtica imagen histórica que relumbra fugazmente. Entre los teólogos de la Edad media pasaba por ser la razón fundamental de la tristeza. Flaubert, que hizo migas con ella, escribe: «Peu de gens devineront combien il a fallu étre triste pour ressusciter Carthage». La naturaleza de esa tristeza se hace patente al plantear la cuestión de con quién entra en empatía el historiador historicista. La respuesta es innegable que reza así: con el vencedor. Los respectivos dominadores son los herederos de todos los que han vencido una vez. La empatía con el vencedor resulta siempre ventajosa para los dominadores de cada momento. Con lo cual decimos lo suficiente al materialista histórico. Quien hasta el día actual se haya llevado la victoria, marcha en el cortejo triunfal en el que los dominadores de hoy pasan sobre los que también hoy yacen en tierra. Como suele ser costumbre, en el cortejo triunfal llevan consigo el botín. Se le designa como bienes de cultura. En el materialista histórico tienen que contar con un espectador distanciado. Ya que los bienes culturales que abarca con la mirada, tienen todos y cada uno un origen que no podrá considerar sin horror. Deben su existencia no sólo al esfuerzo de los grandes genios que los han creado, sino también a la servidumbre anónima de sus contemporáneos. Jamás se da un documento de cultura sin que lo sea a la vez de la barbarie. E igual que él mismo no está libre de barbarie, tampoco lo está el proceso de transmisión en el que pasa de uno a otro. Por eso el materialista histórico se distancia de él en la medida de lo posible. Considera cometido suyo pasarle a la historia el cepillo a contrapelo.

8
La tradición de los oprimidos nos enseña que la regla es el «estado de excepción» en el que vivimos. Hemos de llegar a un concepto de la historia que le corresponda. Tendremos entonces en mientes como cometido nuestro provocar el verdadero estado de excepción; con lo cual mejorará nuestra posición en la lucha contra el fascismo. No en último término consiste la fortuna de éste en que sus enemigos salen a su encuentro, en nombre del progreso, como al de una norma histórica. No es en absoluto filosófico el asombro acerca de que las cosas que estamos viviendo sean «todavía» posibles en el siglo veinte. No está al comienzo de ningún conocimiento, a no ser de éste: que la representación de historia de la que procede no se mantiene.

9
Tengo las alas prontas para alzarme, Con gusto vuelvo atrás, Porque de seguir siendo tiempo vivo, Tendría poca suerte.
GERHARD SCHOLEM: Gruss vom Angelus.
Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irrefrenablemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.

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Los temas de meditación que la regla monástica señalaba a los hermanos tenían por objeto prevenirlos contra el mundo y contra sus pompas. La concatenación de ideas que ahora seguimos procede de una determinación parecida. En un momento en que los políticos, en los cuales los enemigos del fascismo habían puesto sus esperanzas, están por el suelo y corroboran su derrota traicionando su propia causa, dichas ideas pretenden liberar a la criatura política de las redes con que lo han embaucado. La reflexión parte de que la testaruda fe de estos políticos en el progreso, la confianza que tienen en su «base en las masas» y finalmente su servil inserción en un aparato incontrolable son tres lados de la misma cosa. Además procura darnos una idea de lo cara que le resultará a nuestro habitual pensamiento una representación de la historia que evite toda complicidad con aquella a la que los susodichos políticos siguen aferrándose.

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El conformismo, que desde el principio ha estado como en su casa en la socialdemocracia, no se apega sólo a su táctica política, sino además a sus concepciones económicas. El es una de las causas del derrumbamiento ulterior. Nada ha corrompido tanto a los obreros alemanes como la opinión de que están nadando con la corriente. El desarrollo técnico era para ellos la pendiente de la corriente a favor de la cual pensaron que nadaban. Punto éste desde el que no había más que un paso hasta la ilusión de que el trabajo en la fábrica, situado en el impulso del progreso técnico, representa una ejecutoria política. La antigua moral protestante del trabajo celebra su resurrección secularizada entre los obreros alemanes. Ya el «Programa de Gotha» lleva consigo huellas de este embrollo. Define el trabajo como «la fuente de toda riqueza y toda cultura». Barruntando algo malo, objetaba Marx que el hombre que no posee otra propiedad que su fuerza de trabajo «tiene que ser esclavo de otros hombres que se han convertido en propietarios». No obstante sigue extendiéndose la confusión y enseguida proclamará Josef Dietzgen: «El Salvador del tiempo nuevo se llama trabajo. En.. la mejora del trabajo.. consiste la riqueza, que podrá ahora consumar lo que hasta ahora ningún redentor ha llevado a cabo». Este concepto marxista vulgarizado de lo que es el trabajo no se pregunta con la calma necesaria por el efecto que su propio producto hace a los trabajadores en tanto no puedan disponer de él. Reconoce únicamente los progresos del dominio de la naturaleza, pero no quiere reconocer los retrocesos de la sociedad. Ostenta ya los rasgos tecnocráticos que encontraremos más tarde en el fascismo. A éstos pertenece un concepto de la naturaleza que se distingue catastróficamente del de las utopías socialistas anteriores a 1848. El trabajo, tal y como ahora se le entiende, desemboca en la explotación de la naturaleza que, con satisfacción ingenua, se opone a la explotación del proletariado. Comparadas con esta concepción positivista demuestran un sentido sorprendentemente sano las fantasías que tanta materia han dado para ridiculizar a un Fourier. Según éste, un trabajo social bien dispuesto debiera tener como consecuencias que cuatro lunas iluminasen la noche de la tierra, que los hielos se retirasen de los polos, que el agua del mar ya no sepa a sal y que los animales feroces pasen al servicio de los hombres. Todo lo cual ilustra un trabajo que, lejos de explotar a la naturaleza, está en situación de hacer que alumbre las criaturas que como posibles dormitan en su seno. Del concepto corrompido de trabajo forma parte como su complemento la naturaleza que, según se expresa Dietzgen, «está ahí gratis».

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Necesitamos de la historia, pero la necesitamos de otra manera a como la necesita el holgazán mimado en los jardines del saber.
NIETZSCHE: Sobre las ventajas e inconvenientes de la historia.
La clase que lucha, que está sometida, es el sujeto mismo del conocimiento histórico. En Marx aparece como la última que ha sido esclavizada, como la clase vengadora que lleva hasta el final la obra de liberación en nombre de generaciones vencidas. Esta consciencia, que por breve tiempo cobra otra vez vigencia en el espartaquismo, le ha resultado desde siempre chabacana a la socialdemocracia. En el curso de tres decenios ha conseguido apagar casi el nombre de un Blanqui cuyo timbre de bronce había conmovido al siglo precedente. Se ha complacido en cambio en asignar a la clase obrera el papel de redentora de generaciones futuras. Con ello ha cortado los nervios de su fuerza mejor. La clase desaprendió en esta escuela tanto el odio como la voluntad de sacrificio. Puesto que ambos se alimentan de la imagen de los antecesores esclavizados y no del ideal de los descendientes liberados.

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Nuestra causa se hace más clara cada día y cada día es el pueblo más sabio.
WILHELM DIETZGEN: La religión de la socialdemocracia.
La teoría socialdemócrata, y todavía más su praxis, ha sido determinada por un concepto de progreso que no se atiene a la realidad, sino que tiene pretensiones dogmáticas. El progreso, tal y como se perfilaba en las cabezas de la socialdemocracia, fue un progreso en primer lugar de la humanidad misma (no sólo de sus destrezas y conocimientos). En segundo lugar era un progreso inconcluible (en correspondencia con la infinita perfectibilidad humana). Pasaba por ser, en tercer lugar, esencialmente incesante (recorriendo por su propia virtud una órbita recta o en forma espiral). Todos estos predicados son controvertibles y en cada uno de ellos podría iniciarse la crítica. Pero si ésta quiere ser rigurosa, deberá buscar por detrás de todos esos predicados y dirigirse a algo que les es común. La representación de un progreso del género humano en la historia es inseparable de la representación de la prosecución de ésta a lo largo de un tiempo homogéneo y vacío. La crítica a la representación de dicha prosecución deberá constituir la base de la crítica a tal representación del progreso.

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La meta es el origen.
KARL KRAUS: Palabras en verso.
La historia es objeto de una construcción cuyo lugar no está constituido por el tiempo homogéneo y vacío, sino por un tiempo pleno, «tiempo - ahora». Así la antigua Roma fue para Robespierre un pasado cargado de «tiempo - ahora» que él hacía saltar del continuum de la historia. La Revolución francesa se entendió a sí misma como una Roma que retorna. Citaba a la Roma antigua igual que la moda cita un ropaje del pasado. La moda husmea lo actual dondequiera que lo actual se mueva en la jungla de otrora. Es un salto de tigre al pasado. Sólo tiene lugar en una arena en la que manda la clase dominante. El mismo salto bajo el cielo despejado de la historia es el salto dialéctico, que así es como Marx entendió la revolución.

15
La consciencia de estar haciendo saltar el continuum de la historia es peculiar de las clases revolucionarias en el momento de su acción. La gran Revolución introdujo un calendario nuevo. El día con el que comienza un calendario cumple oficio de acelerador histórico del tiempo. Y en el fondo es el mismo día que, en figura de días festivos, días conmemorativos, vuelve siempre. Los calendarios no cuentan, pues, el tiempo como los relojes. Son monumentos de una consciencia de la historia de la que no parece haber en Europa desde hace cien años la más leve huella. Todavía en la Revolución de julio se registró un incidente en el que dicha consciencia consiguió su derecho. Cuando llegó el anochecer del primer día de lucha, ocurrió que en varios sitios de París, independiente y simultáneamente, se disparó sobre los relojes de las torres. Un testigo ocular, que quizás deba su adivinación a la rima, escribió entonces:
«
Qui le croirait!, on dit, qu'irrités contre I'heure
De nouveaux Josués au pied de chaque tour,
Tiraient sur les cadrans pour arrêter le jour.»


16
El materialista histórico no puede renunciar al concepto de un presente que no es transición, sino que ha llegado a detenerse en el tiempo. Puesto que dicho concepto define el presente en el que escribe historia por cuenta propia. El historicismo plantea la imagen «eterna» del pasado, el materialista histórico en cambio plantea una experiencia con él que es única. Deja a los demás malbaratarse cabe la prostituta «Érase una vez» en el burdel del historicismo. El sigue siendo dueño de sus fuerzas: es lo suficientemente hombre para hacer saltar el continuum de la historia.

17
El historicismo culmina con pleno derecho en la historia universal. Y quizás con más claridad que de ninguna otra se separa de ésta metódicamente la historiografía materialista. La primera no tiene ninguna armadura teórica. Su procedimiento es aditivo; proporciona una masa de hechos para llenar el tiempo homogéneo y vacío. En la base de la historiografía materialista hay por el contrario un principio constructivo. No sólo el movimiento de las ideas, sino que también su detención forma parte del pensamiento. Cuando éste se para de pronto en una constelación saturada de tensiones, le propina a ésta un golpe por el cual cristaliza en mónada. El materialista histórico se acerca a un asunto de historia únicamente, solamente cuando dicho asunto se le presenta como mónada. En esta estructura reconoce el signo de una detención mesiánica del acaecer, o dicho de otra manera: de una coyuntura revolucionaria en la lucha en favor del pasado oprimido. La percibe para hacer que una determinada época salte del curso homogéneo de la historia; y del mismo modo hace saltar a una determinada vida de una época y a una obra determinada de la obra de una vida. El alcance de su procedimiento consiste en que la obra de una vida está conservada y suspendida en la obra, en la obra de una vida la época y en la época el decurso completo de la historia (El término hegeliano aufheben en su sentido triple: conservar, elevar, anular). El fruto alimenticio de lo comprendido históricamente tiene en su interior al tiempo como la semilla más preciosa, aunque carente de gusto.

18
«Los cinco raquíticos decenios del homo sapiens», dice un biólogo moderno, «representan con relación a la historia de la vida orgánica sobre la tierra algo así como dos segundos al final de un día de veinticuatro horas. Registrada según está escala, la historia entera de la humanidad civilizada llenaría un quinto del último segundo de la última hora». El tiempo -ahora, que como modelo del mesiánico resume en una abreviatura enorme la historia de toda la humanidad, coincide capilarmente con la figura que dicha historia compone en el universo.

A
El historicismo se contenta con establecer un nexo causal de diversos momentos históricos. Pero ningún hecho es ya histórico por ser causa. Llegará a serlo póstumamente a través de datos que muy bien pueden estar separados de él por milenios. El historiador que parta de ello, dejará de desgranar la sucesión de datos como un rosario entre sus dedos. Captará la constelación en la que con otra anterior muy determinada ha entrado su propia época. Fundamenta así un concepto de presente como «tiempo - ahora» en el que se han metido esparciéndose astillas del tiempo mesiánico.

B
Seguro que los adivinos, que le preguntaban al tiempo lo que ocultaba en su regazo, no experimentaron que fuese homogéneo y vacío. Quien tenga esto presente, quizás llegue a comprender cómo se experimentaba el tiempo pasado en la conmemoración: a saber, conmemorándolo. Se sabe que a los judíos les estaba prohibido escrutar el futuro. En cambio la Torah y la plegaria les instruyen en la conmemoración. Esto desencantaba el futuro, al cual sucumben los que buscan información en los adivinos. Pero no por eso se convertía el futuro para los judíos en un tiempo homogéneo y vacío. Ya que cada segundo era en él la pequeña puerta por la que podía entrar el Mesías.

lunes, 11 de enero de 2010

LA EDITORIAL ALPHA DECAY PUBLICA ARTÍCULOS, CONFERENCIAS Y REFLEXIONES DE PRIMO LEVI, SUPERVIVIENTE AL CAMPO DE EXTERMINIO NAZI DE AUSCHWITZ

Título: Vivir para contar: Escribir tras Auschwitz
Autor: Primo Levi
Editorial: Alpha Decay
ISBN: 978-84-936540-7-8
Páginas: 172
P.V.P.: 21 €
Fecha de publicación: 15 de enero de 2010
Formato: rústica 20,5 x 12,5 cm


Pensar que Primo Levi tenía un compromiso es dejar sin vida al autor. Levi no tomó partido en el problema, porque él fue uno de los supervivientes del problema: el genocidio nazi. Él no hizo de la lucha contra el fascismo, la esclavitud y la mentira un motivo para escribir, porque su escritura es una consecuencia vital y no un encuentro artístico. A Primo Levi no le interesaba el compromiso, a Primo Levi le interesó la justicia. Los artículos reunidos en Vivir para contar, publicado por Alpha Decay, son la prueba de la tenacidad del testigo para evitar caer en la construcción de otro Auschwitz.

En esas se formó el estigma del "narrador molesto", con la amarga sensación tan presente de no ser bien recibido si se empeña en seguir recordando los motivos más dramáticos de la Historia de la Humanidad. Pero el propio Levi aclaraba: "No es verdad que el único escribir auténtico sea el que sale del corazón". Porque la lengua del corazón "es caprichosa, adulterada e inestable como la moda".

Escribir para el autor italiano (Turín, 1919-1987) era un servicio público que no debía defraudar al lector. Hablaba de las responsabilidades del escritor y de sus obligaciones al tener que responder por cada palabra que utiliza. Precisión, sencillez y rigurosidad. La palabra sólo sirve para dar en el blanco, no para adornar un equívoco que se escapa del corazón, parece contarnos el autor de Si esto es un hombre en esta compilación de breves reflexiones en revistas y otras publicaciones, aparecidas desde 1955 hasta sus últimos días de vida.

Sin contar con las mentiras

Después de Auschwitz hubo de restituir la verdad contra los ataques furibundos de la negación del horror. Él es un superviviente y como tal se muestra preocupado por la mala situación de la memoria; obsesionado con el testimonio: "Si faltase nuestro testimonio, en un futuro no lejano las proezas de la bestialidad nazi, por su propia enormidad, podrían quedar relegadas al mundo de las leyendas", escribe en el primero de los textos de esta edición con textos inéditos al castellano; impaciente, siempre, ya sea ante el silencio, ya contra el olvido, porque le parecen suficientes diez años después del desastre para que la Historia emita su sentencia.

Aún así, cuenta en un escrito de 1979, cómo se entera de la existencia de un "comité secreto de defensa" entre los prisioneros del campo de Auschwitz, en el que estuvo preso desde finales de febrero de 1944 hasta su liberación por los Aliados. Después de más de 30 años de su internamiento en el campo de exterminio aún le quedaban riesgos por conocer. En una cena de ex deportados en Roma conoció a uno de los integrantes de aquel comité secreto, con el que confirma que resolvía muchos acontecimientos decisivos de la vida interna del Lager (campo): "Sabía que las leyes de la conspiración son duras, pero nunca había pensado que un nombre cualquiera, el mío por ejemplo, podía haber servido para salvar una vida políticamente más útil que la mía". A pesar de la celeridad contra el olvido, la Historia no se construye en días.

Él ha sido testigo de cómo se levanta la Historia, ha sido protagonista, Levi hizo todo lo que pudo para que las huellas de las heridas más dolorosas se mantuvieran frescas. Precisamente por eso, a lo largo de estos ejercicios espirituales se muestra nervioso por la velocidad a la que la memoria superviviente desaparece. Su empeño durante más de 40 años de víctima fue que "si comprender es imposible, conocer es necesario". Una y otra vez ese mensaje, que Auschwitz está fuera de nosotros, pero no tanto, que la peste ha remitido, pero la infección aún culebrea. De ahí que para Levi "la lectura es un deber que nos incumbe a todos".

Con la culpa a cuestas

Una responsabilidad común para que no vuelva a repetirse. Levi se pregunta sobre quién pesa esa culpa: ¿sobre el individuo que se ha dejado convencer o sobre el régimen que lo ha convencido? "Sobre ambos", se responde. Además, apunta en otro escrito de finales de los años setenta, que la culpa es tan molesta que muy pocas veces induce a la expiación. Por el contrario, el que siente su peso se libera de ella de varias maneras, aclara el autor: "Olvidando, negando, falsificando y mintiendo a los demás y a sí mismo".

En 1987, en un artículo publicado por La Stampa, la polémica estaba dirigida a comparar la masacre del gulag con el exterminio nazi y resolver que estas surgen como una defensa preventiva "contra una invasión asiática". Levi se adelanta a no absolver a los soviéticos, pero aclara que los objetivos de los dos infiernos no fueron los mismos. "El gulag era una masacre entre iguales, no se basaba en una supremacía racial, no dividía a la humanidad entre superhombres e infrahombres; el otro se basaba en una ideología saturada de racismo". "Es cierto que en el gulag la mortalidad era pavorosamente elevada, pero era, por así decir, un subproducto, tolerado con cínica indiferencia: la finalidad principal, tan bárbara como se quiera, tenía una racionalidad propia, consistía en la reivindicación de una economía esclavista destinada a la construcción del socialismo", escribe en una justificación algo endeble frente a lo que él consideró un hecho sin comparaciones: que un campo como Treblinka fuera un agujero negro en el que hacer desaparecer a hombres, mujeres y niños, "culpables únicamente de ser judíos".

Levi no ve en el gulag el deseo de represalia, ni el motivo racista, ni la carga fascista, ni la sangrienta crueldad nazi que mandaba a los bancos alemanes el oro de los dientes extraídos a los cadáveres. Lo dice alguien con dos nombres: uno ya lo sabemos, el otro lo llevó tatuado en el antebrazo hasta su muerte, el número 174517.

Fuente: Público

Primo Levi (1919-1987)
Novelista, ensayista y científico italiano, superviviente del campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau. Levi nació en Turín el 31 de julio de 1919 y estudió química en la universidad de aquella ciudad entre 1939 y 1941. Se encontraba trabajando en el terreno de la investigación, en Milán, cuando la intervención alemana en el norte de Italia, ocurrida en el año 1943, le empujó a unirse a un grupo judío de la Resistencia. Fue detenido y deportado al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, en el cual sobrevivió desempeñando trabajos de laboratorio para los nazis. Retomó su carrera como químico industrial en 1946 y, al jubilarse en 1974, pudo dedicarse con más intensidad a la literatura. Entre los muchos libros que Levi escribió a lo largo de su vida destacan Si esto es un hombre (1947), que contiene su visión particular de lo inhumano de Auschwitz, La tregua (1958), en el cual describe su largo viaje de retorno a Italia a través de Polonia y Rusia, después de ser liberado, El sistema periódico (1975), un grupo de narraciones cortas en las que utiliza los elementos químicos como metáforas para caracterizar a distintos tipos de personas, y Si no ahora, ¿cuándo? (1982), una obra en la que describe el grupo de la Resistencia al que perteneció, y mediante la cual intenta refutar la idea de la pasividad de los judíos frente al nazismo. Levi se suicidó el 11 de abril de 1987, arrojándose al vacío, por el hueco de la escalera de su casa.

domingo, 10 de enero de 2010

"AMIGO ENTRE MIS ENEMIGOS Y ENEMIGO ENTRE MIS AMIGOS", PELÍCULA DE NIKITA MIKHALKOV

Título original: Svoj sredi chuzhikh, chuzhoj sredi svoikh.
Director: Mikhalkov Nikita
Actores: Mikhalkov Nikita, Bogatyrev Jurij, Solonitsyn Anatolij, Rajkin Konstantin, Kaljagin Aleksandr, Shakurov Sergej, Porokhovschikov Aleksandr, Pastukhov Nikolaj, Kajdanovskij Aleksandr, Zasukhin Nikolaj
Año: 1974

País: URSS

Sinopsis:

Un grupo de combatientes del Ejército Rojo celebran entusiasmados el final de la Guerra Civil. Pero pasarían años antes de la completa victoria de los bolcheviques.

Años después, en unas frías oficinas, los viejos amigos se ocupan en distintas funciones: el presidente del comité provincial del partido Vasili Sarichev, el chekista Nikolai Kungurov, o el oficial Andrei Zabelin, un hombre de acción que enloquece ante las pilas de papeles que tiene sobre su mesa. Kungurov recibe un mensaje del jefe de la cheka Derzhinsky: la Liga de Naciones se niega a enviar alimentos a la URSS, por lo que debe enviarse a Moscú todo el oro requisado a los burgueses durante la revolución, para poder afrontar el pago de alimentos para la población hambrienta. A propuesta de Sarichev se aprueba enviar un reducido grupo de hombres que, liderado por Egor Shilov, escolte a un tren en el que se transportará el oro recogido. Pero el plan previsto se trastoca al aparecer el supuesto cadáver de Egor Shilov en su casa, con el rostro desfigurado. Sarichev decide entonces enviar igualmente el tren con el oro, pensando que la banda de forajidos de Alexander Brilov, no creerá que se envíe el tren sin ninguna escolta.

El director:

Nikita Mijalkov nació en 1945 en Moscú. Entre sus muchos galardones fue distinguido como Artista Popular de la RSFSR en 1984. Es presidente de la Unión de Cineastas de Rusia. Mijalkov nace en el seno de una familia de artistas. Su padre, Sergei Mijalkov, era autor de literatura infantil y escribió la letra del Himno de la Unión Soviética. Su madre, Natalya Konchalovskaya, era poetisa y nieta del pintor Vasili Surikov. Es además hermano del también cineasta Andrei Konchalovski. En 1971 se graduó en la Escuela de Cinematografía Gerasimov.

VER PELÍCULA CON SUBTÍTULOS EN CASTELLANO:


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