lunes, 7 de septiembre de 2009

60 AÑOS DE LA MUERTE DEL MURALISTA MEXICANO JOSÉ CLEMENTE OROZCO

Zapatistas (1931)

FUE FUNDADOR DEL GRUPO SOLIDARIO DEL MOVIMIENTO OBRERO Y COLABORADOR DE "EL MACHETE", PERIÓDICO DEL PARTIDO COMUNISTA MEXICANO

(Zapotlán, actual Ciudad Guzmán, 1883 - México, 1949). Unido por vínculos de afinidad ideológica y por la propia naturaleza de su trabajo artístico a las controvertidas personalidades de Rivera, Siqueiros y Tamayo, José Clemente Orozco fue uno de los creadores que, en el fértil período de entreguerras, hizo florecer el arte pictórico mexicano gracias a sus originales creaciones, marcadas por las tendencias artísticas que surgían al otro lado del Atlántico, en la vieja Europa.

Orozco colaboró al acceso a la modernidad estética de toda Latinoamérica, aunque la afirmación tenga sólo un valor relativo y deban considerarse las peculiares características del arte que practicaba, poderosamente influido, como es natural, por la vocación pedagógica y el aliento político y social que informó el trabajo de los muralistas mexicanos. Empeñados éstos en llevar a cabo una tarea de educación de las masas populares, con objeto de incitarlas a la toma de conciencia revolucionaria y nacional, debieron buscar un lenguaje plástico directo, sencillo y poderoso, sin demasiadas concesiones al experimentalismo vanguardista.

A los veintitrés años ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos para completar su formación académica, puesto que su familia había decidido que aprovechara sus innegables condiciones para el dibujo en "unos estudios que le aseguraran el porvenir y que, además, pudieran servir para administrar sus tierras", por lo que el muchacho inició la carrera de ingeniero agrónomo. El destino profesional que el entorno familiar le reservaba no satisfacía en absoluto las aspiraciones de Orozco, que muy pronto tuvo que afrontar las consecuencias de un combate interior en el que su talento artístico se rebelaba ante unos estudios que no le interesaban. Y ya en 1909 decidió consagrarse por completo a la pintura.

Durante cinco años, de 1911 a 1916, para conseguir los ingresos económicos que le permitieran dedicarse a su vocación, colaboró como caricaturista en algunas publicaciones, entre ellas El Hijo del Ahuizote y La Vanguardia, y realizó una notable serie de acuarelas ambientadas en los barrios bajos de la capital mexicana, con especial presencia de unos antros nocturnos, muchas veces sórdidos, demostrando en ambas facetas, la del caricaturista de actualidad y la del pintor, una originalidad muy influida por las tendencias expresionistas.

De esa época es, también, su primer cuadro de grandes dimensiones, Las últimas fuerzas españolas evacuando con honor el castillo de San Juan de Ulúa (1915) y su primera exposición pública, en 1916, en la librería Biblos de Ciudad de México, constituida por un centenar de pinturas, acuarelas y dibujos que, con el título de La Casa de las Lágrimas, estaban consagrados a las prostitutas y revelaban una originalidad en la concepción, una búsqueda de lo "diferente" que no excluía la compasión y optaba, decididamente, por la crítica social.

Puede hallarse en las pinturas de esta primera época una evidente conexión, aunque no una visible influencia, con las del gran pintor francés Toulouse-Lautrec, ya que el mexicano realizó también en sus lienzos una pintura para "la gente de la calle", lo que se ha denominado "el gran público", y ambos eligieron como tema y plasmaron en sus telas el ambiente de los cafés, los cabarets y las casas de mala nota.

Orozco consiguió dar a sus obras un cálido clima afectivo, una violencia incluso, que le valió el calificativo de "Goya mexicano", porque conseguía reflejar en el lienzo algo más que la realidad física del modelo elegido, de modo que en su pintura (especialmente la de caballete) puede captarse una oscura vibración humana a la que no son ajenas las circunstancias del modelo. Conservó este sobrenombre para dar testimonio de la Revolución Mexicana con sus caricaturas en La Vanguardia, uniéndose de ese modo a la tradición satírica inaugurada, a finales del siglo XIX, por Escalante y Villanuesa.

Un año decisivo

Una fecha significativa en la trayectoria pictórica de José Clemente Orozco es el año 1922. Por ese entonces se unió a Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y otros artistas para iniciar el movimiento muralista mexicano, que tan gran predicamento internacional llegó a tener y que llenó de monumentales obras las ciudades del país. De tendencia nacionalista, didáctica y popular, el movimiento pretendía poner en práctica la concepción del "arte de la calle" que los pintores defendían, poniéndolo al servicio de una ideología claramente izquierdista.

Desde el punto de vista formal, la principal característica de los colosales frescos que realizaba el grupo era su abandono de las pautas y directrices académicas, pero sin someterse a las "recetas" artísticas y a las innovaciones procedentes de Europa: sus creaciones preferían volverse hacia lo que consideraban las fuentes del arte precolombino y las raíces populares mexicanas. Los artistas crearon así un estilo que se adaptaba a la tarea que se habían asignado, a sus preocupaciones políticas y sociales y su voluntad didáctica; más tarde (junto a Rivera y Siqueiros) actuó en el Sindicato de Pintores y Escultores, decorando con vastos murales numerosos monumentos públicos y exigiendo para su trabajo, en un claro gesto que se quería ejemplarizante y reivindicativo, una remuneración equivalente al salario de cualquier obrero.

Orozco era pues un artista que optó por el "compromiso político", un artista cuyos temas referentes a la Revolución reflejan, con atormentado vigor e insuperable maestría, la tragedia y el heroísmo que llenan la historia mexicana, pero que dan fe también de una notable penetración cuando capta los tipos culturales o retrata el gran mosaico étnico de su país.

Embajador artístico e incansable viajero

En 1928 el artista decide realizar un viaje por el extranjero. Se dirigió a Nueva York para presentar una exposición de sus Dibujos de la Revolución; inició de ese modo una actividad que le permitirá cubrir sus necesidades, pues Orozco se financia a partir de entonces gracias a sus numerosas exposiciones en distintos países. Su exposición neoyorquina tuvo un éxito notable, que fructificó dos años después, en 1930, en un encargo para realizar las decoraciones murales para el Pomona College de California, de las que merece ser destacado un grandilocuente y poderoso Prometeo; en 1931 decoró, también, la New School for Social Research de Nueva York.

Pero pese a haber roto con los moldes academicistas y a su rechazo a las innovaciones estéticas de la vieja Europa, el pintor sentía una ardiente curiosidad, un casi incontenible deseo de conocer un continente en el que habían florecido tantas civilizaciones. Los beneficios obtenidos con su trabajo en Nueva York y California le permitieron llevar a cabo el soñado viaje. Permaneció en España e Italia, dedicado a visitar museos y estudiar las obras de sus más destacados pintores.

Se interesó por el arte barroco y, desde entonces, puede observarse cierta influencia de estas obras en sus posteriores realizaciones, sobre todo en la organización compositiva de los grupos humanos, en la que son evidentes las grandes diagonales, así como en la utilización de los teatrales efectos del claroscuro, que descubrió al estudiar las obras de Velázquez y Caravaggio, que le permitió conseguir en sus creaciones un poderoso efecto dramático del que hasta entonces carecía, gracias al contraste entre luces y sombras y a las mesuradas gradaciones del negro en perspectivas aéreas.

Se dirigió luego a Inglaterra pero el carácter inglés, que le parecía "frío y poco apasionado", no le gustó en absoluto y, tras permanecer breve tiempo en París, para tomar contacto con "las últimas tendencias del momento", decidió emprender el regreso a su tierra natal. Allí inició de nuevo la realización de grandes pinturas murales para los edificios públicos.

Con la clara voluntad de ser un intérprete plástico de la Revolución, José Clemente Orozco puso en pie una obra monumental, profundamente dramática por su contenido y sus temas referidos a los acontecimientos históricos, sociales y políticos que había vivido el país, contemplado siempre desde el desencanto y desde una perspectiva de izquierdas, extremadamente crítica, pero también por su estilo y su forma, por el trazo, la paleta y la composición de sus pinturas, puestas al servicio de una expresividad violenta y desgarradora.


La lucha en el occidente: Carrillo Puerto y Lenin y la Revolución Bolchevique

"EL ARTE DE JOSÉ CLEMENTE OROZCO". ARTÍCULO DE ALEJO CARPENTIER PUBLICADO EN 1926 EN LA REVISTA SOCIAL

A Guillermo Jiménez, en memoria de un atole en Los Monotes –del otro Orozco-, y en previsión de una copa en Montparnasse

Un boceto mendaz

Vi por primera vez a José Clemente Orozco en el casi austero salón de la Liga de Escritores de América –ese rincón tan cordial que se cobija en una ruinosa casona cuya mera sombra es ya reconfortante para los que piensan. Arrellanado en un chato butacón de cuero, sus ojillos vivos lanzaban miradas, entre tímidas y suspendidas, a través de lentes arbitrariamente erguidos en una nariz puntiaguda, y su única mano dejaba colgar indolentemente un cigarrillo virgen de lumbre. Mientras los gestos secos y nerviosos del doctor Atl poblaban el ambiente de una teoría de ángulos, y su verbo cáustico y certero pirueteaba en defensa de no recuerdo qué idea nueva y audaz –nuevas y audaces son siempre las ideas defendidas por ese viejo, joven entre los jóvenes-, el pintor sonría distraídamente. Aislado, distante, absorto tal vez ante los torbellinos de su vida interior, me hacía pensar en alguna gárgola meditabunda que asistiera al vano tráfago urbano sin el menor deseo de abandonar el sitial de un cómodo alero.
Aquel día no recuerdo haberle oído hablar. (Desde el fondo de su retrato, aureolada por una conjugación de rombos y círculos de color, la poetisa Nehul-Olin parecía agradecerle su silencio, fijando en él dos pupilas verdes, de profanidad infinita.)
De pronto notamos la desesperación del pintor. El doctor Atl nos explicó:
-Clemente Orozco y Diego Rivera piden permiso para retirarse… Es decir… ya se han marchado, pero piden permiso de todos modos.
Y no volví a ver a Orozco durante algunos días. Si hubiera desconocido su arte y no pudiera sustraerme a la tentación mendaz de imaginar la obra como trasunto del carácter de su creador, habría visto en ese artista un enamorado de las pastosas penumbras whistlerianas o de las mórbidas y sutiles degradaciones impresionistas; un intérprete del silencio, la paz, el reposo…

Danza macabra

Una especie de estupefacción se entroniza en el ánimo cuando se penetra, por vez primera, en el patio principal de la Escuela Nacional Preparatoria de México. Sobre algunos centenares de metros de pared, con extraordinaria violencia de color, con increíble audacia de líneas, una serie de figuras de grandes dimensiones gesticulan, se contorsionan, gritan… Parece que jamás tornará a reinar absoluto silencio ante esa atormentada humanidad que surge de los frescos, con una plenitud de volumen que hace pensar en los relieves asirios.
En el centro, de proporciones enormes, el Hombre fija en nosotros sus ojos alucinados, con los puños contraídos y el torso en sobrehumana tensión. Y, a sus lados, se coloca una serie de figuras simbólicas –simbolismo sin coronas de laurel, caduceos ni musas- que nos muestran al Hombre aniquilando al pasado, al Hombre avanzando triunfalmente hacia el futuro, al Hombre múltiple entonando un salmo de fuerza y optimismo…
Separándonos de este eje de la composición general, donde se alzan figuras llenas de nobleza y vigor –como la del Obrero-, las figuras adquieren un extraño carácter, trágico y a la vez burlón, participando en una gigantesca supercaricatura, preñada de crueldad, que traza toda una Danza macabra de la vida mexicana actual, con sus momentos patéticos, con sus ilesos conflictos. No es ya, con en las incisivas pinturas de Holbein, un seco tableteo de tibias lo que comunica unidad ideológica a esos frescos, sino un espíritu de indignación ante las injusticias sociales y las supersticiones, contra las cuales los pinceles del artista se rebelan en un vasto clamor de protesta que se traduce en escenas de una crudeza contundente.
Y aparece entonces un Jehová ventrudo y con cara de idiota, sentado en un trono de nubes, recibiendo los favores de burgueses endomingados como los del Aduanero Rousseau, mientras indios humildes, con sus mujeres y niños, son rechazados por una milicia diabólica. Más abajo vemos obreros acuchillándose ferozmente con sus herramientas, bajo las miradas complacidas de los elegantes comensales de una orgía burguesa, instalados ante una mesa guarnecida de vinos y mujeres… Después es la “eterna víctima”, el indio, dejándose engañar por un falso apóstol, vestido con burdo sayal… que deja entrever los eslabones de una cadena de oro. Y alternando con los frescos, cubriendo los menores espacios de pared, aparecen sencillas composiciones decorativas, de un simbolismo sarcástico: manos rudas que dejan caer monedas en un cepo de iglesia, mientras otra mano, fina, ensortijada, recoge esas monedas debajo…
En esos momentos la imaginación de Orozco se desborda; en sus pinturas resuenan ecos de clamores apocalípticos. Y entonces vemos crecer la silueta de este voluntarioso creador; sus brazos de justo se lazan anunciando nueva era, y su sombra se yergue, muy fuerte, como la de un nuevo Juan que increpara a los hombres de este siglo, desde las duras rocas de Patmos.

Soldados y soldaderas

-Ya verá (me ha dicho el doctor Atl) lo interesantes que son las escenas revolucionarias de Orozco. Él conoce bien la Revolución mexicana… ¡como que la hizo conmigo!...
Fueron, en efecto, las escenas revolucionarias de Orozco las que me impresionaron más profundamente. Es menester haber visto, en la última galería de la Preparatoria, un fresco titulado Soldados y soldaderas, para comprender toda la fuerza trágica de la Revolución mexicana.
Allí la expresión ha sido lograda con una economía de medios, una sobriedad casi milagrosa: en una llanura agreste, gris, terrosa, se destacan las rollizas siluetas de soldados y soldaderas que se alejan. Las figuras están situadas con rara seguridad; puestas en valor sin un detalle inútil, dan una inolvidable sensación de fuerza y equilibrio. Están materialmente “plantadas” en la pared.
… Y en esa escena, donde “no hay casi nada”, flota una angustiosa atmósfera de tragedia que infunde extraño malestar.

Estética revolucionaria

Una noche en que vagábamos por no recuerdo qué silenciosa calleja del México viejo, Diego Rivera, hablándome de su arte, expuso una idea audaz que es algo como la piedra angular de sus credos estéticos:

Cada muro de un edificio público, de una escuela, de cualquier lugar perteneciente a la colectividad en que sea posible ejecutar una pintura revolucionaria, será una posición estratégica ganada a la burguesía en la guerra que sostenemos. No importa si esas posiciones son tomadas, perdidas y vueltas a recuperar muchas veces, pues el pintor revolucionario no es un excelso y ridículo creador de obras maestras sino un combatiente de vanguardia, un soldado en las tropas de choque del ejército proletario.

Esto resume las aspiraciones de la generación de artistas mexicanos a que pertenece Clemente Orozco. Él –como el enorme Diego y sus discípulos- no ha soñado jamás como ser un “excelso creador de obras maestras”. Verdadero soldado en las tropas de choque del ejército proletario, ha combatido heroicamente para ocupar y conservar las posiciones estratégicas ocupadas por sus pinturas. Contra ellas se han perpetrado atentados absurdos. Estudiantillos clericales han tratado de estropear sus frescos, apedreándolos y raspando los colores; aun hoy se ven algunos mancillados por inscripciones y dibujos necios.
Pero José Clemente Orozco no se inmuta. Sus ideales revolucionarios son tan fuertes como el amor a su arte, y le comunican esa exaltada y viril pureza espiritual que Diego Rivera quiere percibir en las palpitaciones creadoras del artista de hoy. Ha retocado los frescos lastimados y continúa trazando su serie magistral de escenas revolucionarias –lo más interesante plásticamente, de su obra-. Su arte es trascendental porque está concebido con una absoluta fe en su trascendencia.
Aun en sus momentos de relativa ingenuidad, la obra de Orozco, realiza una especie de apostolado pictórico, animada de un espíritu análogo al que originó la pintura religiosa de la Edad Media, pero sirviendo a una nueva y noble causa. Creados para la multitud, como las obras del arte revolucionario ruso, esos frescos sólo aspiran a llegar directamente al corazón del pueblo con la mayor elocuencia posible. Ajenos a todo academicismo timorato, se orientan hacia una nueva belleza por medio de estilizaciones poderosas. En ellos se ha dado traducción plástica a un mundo de aspiraciones y de ideales que resumen todo un momento de la vida mexicana contemporánea.
José Clemente Orozco es una de las grandes figuras del arte de nuestra América.

Social, vol. 11, nº 10, octubre de 1926.

domingo, 6 de septiembre de 2009

"ESPARTACO", REPRESENTADO POR EL BALLET DEL TEATRO BOLSHOI, EN MADRID


CON MÚSICA DE ARAM KHACHATURIAN Y COREOGRAFÍA DE YURI GRIGOROVICH, FUE CREADA POR ESTA MISMA COMPAÑÍA DURANTE LA ÉPOCA SOVIÉTICA

El Teatro Real de Madrid abrió su temporada 2009–2010 el 5 de septiembre, como ya es tradicional, de la mano de la danza. En esta ocasión, se viste de gala para recibir, por primera vez en su escenario, al Ballet del Teatro Bolshoi de Rusia, que representará para el público de Madrid una de las coreografías emblemáticas de su repertorio, Espartaco.

Concebido por Yuri Grigorovich y con música de Aram Khachaturián, Espartaco, estrenado en Moscú en 1968, es un ballet en tres actos que narra la historia del esclavo que lideró una rebelión contra el Imperio Romano. Para su desarrollo argumental, Grigorovich se basó en la novela de Raffaello Giovagnoli, en hechos de la historia antigua y en el guión de Nikolai Volkov, dándole forma a una historia compleja cuya acción se centra en el tema de la rebelión.

Espartaco, en palabras del propio Grigorovich, “se expresa por medio de la danza clásica, pero no a la manera de Petipa, sino siguiendo unas formas más complejas que, partiendo del modelo de éste, han evolucionado influidas por el ballet moderno y por la vida misma”. Su coreografía exige a los bailarines, además de una depurada técnica, una extraordinaria fortaleza física y una gran expresividad corporal para reforzar la teatralidad de una obra convertida, desde el día de su estreno, en el buque insignia de la compañía.

En la partitura de Khachaturián, modificada por el compositor en varias ocasiones desde su creación, predomina la dramaturgia. Tiene una enorme fuerza emocional, y su intensidad subraya las escenas épicas y dota a cada personaje de una personalidad muy reconocible. Khachaturián apuntaba acerca de su composición: “está escrita en lenguaje contemporáneo, con un acercamiento moderno a los distintos aspectos músico-dramáticos”, para dar vida a la historia de un personaje por el que sentía especial fascinación. Tres repartos se alternarán en las representaciones, que estarán en escena hasta el día 10 de septiembre, siempre a las 20.00 horas. El papel protagonista estará interpretado por Ivan Vasiliev, Pavel Dmitrichenko y Egor Khromushin.

La llegada, en 1964, de Yuri Grigorovich a la dirección artística del Ballet del Teatro Bolshoi de Moscú supuso un notable impulso para la compañía. Impuso su estilo al conjunto y, además de aportarle la elegancia aprendida en el Kirov, propició varias creaciones. Una de ellas es Espartaco, un ballet en tres actos que se estrenó en Moscú el 9 de abril de 1968. Grigorovich empleó la música que Aram Khachaturian había compuesto en 1956 para un ballet que Leonid Jacobson creó en el propio Bolshoi en 1956. Espartaco contó para su estreno con dos de las estrellas de la compañía en aquella época: Vladimir Vassiliev y Ekaterina Maximova.

El ballet está basado en la historia del esclavo que lideró una rebelión contra el Imperio Romano. Grigorovich creó una coreografía de extraordinario dinamismo, con una narración en ocasiones cinematográfica, y momentos de grandiosidad sobre una inspiradora partitura que alcanza su clímax en el paso a dos entre Espartaco y Frigia. Desde su estreno, hace cuarenta años, Espartaco se ha convertido en un santo y seña del Bolshoi.

Espartaco

Música de Aram Khatchaturian

Libreto de Yuri Grigorovich - basado en la novela de Raffaello Giovanoli (1874)

Producción creada por el Ballet del Teatro Bolshoi el 9 de abril de 1968

Coreografía Yuri Grigorovich

Escenografía y vestuario Simon Virsaladzé

Director musical Pavel Sorokin

Yuri Grigórovich

Nacido el 2 de enero de 1927 de una familia vinculada con el Ballet Imperial ruso, Grigórovich se graduó de la Escuela Coreográfica de Leningrado en 1946 y bailó como solista en el Ballet Kirov hasta 1962. Sus puestas en escena basadas en las partituras de Serguei Prokofiev La flor de piedra (1957) y La leyenda de amor (1961) lo convirtieron en un aclamado coreógrafo.

En 1964 se trasladó a la capital rusa, donde hasta 1995 trabajó como director artístico del teatro Bolshoi, en el que estrenó entre muchas piezas Iván el Terrible y una versión del Lago de los cisnes que provocó grandes polémicas por su final feliz. Tras el desmoronamiento de la Unión Soviética y en medio de los debates que afectaron de manera esencial a la sociedad y a la cultura rusas, fue separado de la institución a la que ahora ha vuelto para dirigir esta obra.

Trabajó desde entonces como coreógrafo para varias compañías de su país antes de establecerse en la ciudad rusa de Krasnodar, donde fundó su propia compañía, sin dejar de presidir numerosos jurados en competencias internacionales de ballet clásico.

Aram Khachaturian

(Tiflis, 1904-Moscú, 1978) Compositor y director de orquesta soviético. De origen armenio, estudió en el Conservatorio de Moscú con Maiakovski. Sus raíces armenias están presentes en toda su producción, lo cual confiere su característico color e inconfundible ímpetu rítmico a su música. Tuvo gran éxito fuera y dentro de la Unión Soviética, pese a algunas voces discrepantes que desde los estamentos oficiales lo acusaban de formalismo antirrevolucionario.

En 1932 compuso su Primera Sinfonía, y cuatro años después, el Concierto para piano y orquesta. Su fama se debe, sobre todo, a sus ballets Gayaneh (1942), en el que se incluye la celebérrima Danza del sable, y Espartaco (1954). Autor así mismo de varias bandas sonoras cinematográficas, entre ellas destaca la de La batalla de Stalingrado.

Fuente: www.danzaballet.com y otros

sábado, 5 de septiembre de 2009

SE PRESENTA EN EL 66 FESTIVAL DE CINE DE VENECIA EL DOCUMENTAL "AL SUR DE LA FRONTERA", DE OLIVER STONE

La cinta inicia su recorrido tomando como referencia la imagen negativa que la prensa estadounidense ha mostrado del presidente Chávez. Sin embargo, el director se adentra en el trabajo realizado por el primer madatario venezolano y las relaciones con sus homólogos suramericanos para demostrar la verdad de lo que ocurre en América Latina.

En el marco de la edición número 66 del Festival Internacional de Cine de Venecia, el director de cine estadounidense Oliver Stone, presentará su título más reciente: Al sur de la frontera (South of the Border) un documental en el que explora el resurgimiento de los movimientos progresistas latinoamericanos a través de la figura del presidente venezolano, Hugo Chávez.

El documental, narrado desde la perspectiva de su realizador, inicia su recorrido tomando en cuenta lo que la prensa estadounidense ha intentado mostrar del presidente venezolano, al tildarlo como una influencia negativa para toda América y hasta como una amenaza, incluso peor que la figura de Fidel Castro, líder de la Revolución Cubana.

No obstante, Stone no se queda con la perspectiva negativa de esta prensa, influenciada por las declaraciones de altas autoridades estadounidenses, como la ex secretaria de Estado Condoleezza Rice. En su trabajo, Stone entrevista a gran parte de los presidentes y ex presidente de Suramérica como Evo Morales, de Bolivia; Cristina Fernández y Nestor Kirchner (ex presidente) de Argentina; el presidente de Paraguay, Fernando Lugo; Raúl Castro, de Cuba; el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula de Silva y de Ecuador, Rafael Correa.

"La prensa en América ha dividido al continente latinoamericano en la mala izquierda y la buena izquierda (...) Han marcado a (Rafael) Correa como la mala izquierda, junto a (Evo) Morales y (Hugo) Chávez. Por otro lado llaman a (Luiz Inácio) Lula Da Silva, la buena izquierda", expresa Stone en el filme.

En estos encuentros, el director de cintas como Pelotón, Asesinos por naturaleza y JFK, entre otras, se percata de la importancia que para los actuales mandatarios de los países suramericanos tiene el contacto directo con el pueblo ya que, como lo indica la presidenta de Argentina en la cinta, "por primera vez, en la región, los gobernantes se parecen a los gobernados".

De igual forma, los presidentes suramericanos hablan de los claros intereses que Estados Unidos tiene sobre la región disfrazados de una lucha perenne contra el narcotráfico y una supuesta ayuda económica a la región.
"No hay que arrodillarse ante el poder", expresa el ex presidente argentino, Néstor Kirchner, en una parte de su entrevista; mientras que Lula da Silva insitió en que "la única cosa que yo quiero es ser tratado en igualdad de condiciones".

Para el cineasta de 62 años de edad, quien estrenó el año pasado W., ficción que recrea algunos aspectos de la vida personal y política del ex presidente estadounidense George W. Bush, Chávez es la figura más representativa de lo que ocurre en Latinoamérica y por eso es el protagonista de South of the Border.

"Si tiene éxito, sería la primera vez que en Améica Latina alguien aleje a toda la región del control económico de Estados Unidos", expresa el realizador durante el documental. Stone filmó en la casa de la familia de Chávez, ubicada en Sabaneta de Barinas (suroccidente de Venezuela), y asistió también a varias reuniones de trabajo con él, en las que el mandatario analizó asuntos internacionales y petroleros e hizo referencia a sus ideas sobre el socialismo y el pensamiento bolivariano.

Stone ha sido premiado con tres Oscar por el guión de Expreso de medianoche (1978) y por la dirección de Pelotón (1986) y Nacido el 4 de Julio (1989).

Fuente: TeleSur


viernes, 4 de septiembre de 2009

"CON Y CONTRA EL CINE. EN TORNO A MAYO DEL 68"

Título: Con y contra el cine. En torno a Mayo del 68.
Autores: VV.AA. (Concepto y editores: David Cortés, Amador Fernández-Savater)
Editores: UNIA arteypensamiento, Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Fundació Antoni Tàpies
Año: 2008

306 páginas
17 x 24 cm
ISBN: 978-84-79930-53-0
Precio: 25 €
Proyecto: Mayo del 68: El comienzo de una época

Mayo del 68: reacción en cadena, irrupción imprevista de una crítica social generalizada, huelga salvaje extendida a la producción y la sociedad entera, reapropiación de la calle, emergencia de otras formas de (auto)organización, expresión y comunicación directa. La búsqueda de nuevos modos de hacer no discurrió únicamente sobre el terreno organizativo de las luchas, sino que afectó con igual intensidad a las prácticas cinematográficas.
El cine en torno a Mayo del 68 aferra más vívidamente que cualquier otro medio la atmósfera de Mayo, constituyendo así un testimonio directo contra el blanqueo actual de su recuerdo. Pero al mismo tiempo cada uno de sus fotogramas aparece atravesado por las mismas preguntas que abrió el acontecimiento: ¿cómo puede expresarse un movimiento que rechaza "la indignidad de hablar por otros" en todos los planos, no sólo mediático, político o sindical, sino también cultural, artístico o intelectual? ¿Qué vuelve política a una imagen? ¿Qué hace militante al cine militante? Grupo ARC, Pierre Clementi, Grupo Dziga Vertov, Guy Debord, Jean-Luc Godard, William Klein, Hervé Le Roux, Maurice Lemaître, Chris Marker y Mario Marret, Grupos Medvedkin, Jean-Pierre Thorn, Jacques Willemont...

ÍNDICE:

.. 11 Presentación de los editores
David Cortés y Amador Fernández-Savater

.. 15 ¿Qué vuelve política a una imagen? Cine y Mayo del 68
David Cortés y Amador Fernández-Savater

.. 33 A prueba del acontecimiento: cine y prácticas militantes en Mayo del 68
Sébastien Layerle

.. 51 Manifiesto por un cine militante de los Estados Generales

.. 53 Tres llamamientos

.. 55 Loin du Vietnam (1967): Una concepción reativa y colectiva del cine político
Laurent Véray

.. 79 Debate en torno a Loin du Vietnam

.. 93 Grupos Medvedkin (Besançon y Sochaux)
Bernard Benoliel

.. 107 Entrevista con el grupo SLON
Por Guy Hennebelle y Marcel Martin

.. 113 Entrevista con Pol Cèbe, animador de los Grupos Medvedkin
Por René Vatier

.. 117 Los murmullos del mundo. El Atelier de Recherche Cinématographique en Mayo del 68
Sébastien Layerle

.. 135 MAYO DEL 68 POR SÍ MISMO. 8 PELÍCULAS INÉDITAS RODADAS
EN MAYO DEL 68

.. 141 Never More Godard. Grupo Dziga Vertov, el autor y la firma
David Faroult

.. 161 Para escuchar mejor a los demás
Entrevista con Jean-Luc Godard por Yvonne Babys

.. 167 La escansión del montaje en los cinétracts de 1968
Hélène Raymond

.. 181 Cinétract 001
Anónimo

.. 187 La imposible síntesis. Grands soirs et petits matins, extraits d’un film qui aurait dû exister(William Klein, 1968-1978)
Sébastien Layerle

.. 205 Por primera vez ya no era un extranjero
Entrevista con William Klein por Luce Sando

.. 209 SUR LE PASSAGE DE QUELQUES PERSONNES À TRAVERS UNE ASSEZ COURTE UNITÉ DE TEMPS
Guy Debord

.. 227 Ficha técnica de Sur le passage de quelques personnes à travers une assez courte unité de temps
Guy Debord

.. 229 Comentarios sobre Sur le passage de quelques personnes à travers une assez courte unité de temps
Guy Debord

.. 231 La sublevación de la juventud y el Mayo del 68
Eugeni Bonet

.. 247 Le Soulèvement de la jeunesse en Mai 681
Maurice Lemaître

.. 249 El llamamiento a la revolución de Pierre Clémenti y las películas Zanzibar
Sally Shafto

.. 257 La Révolution n’est qu’un début. Continuons le combat1
Pierre Clementi

.. 265 El cine a las puertas de la fábrica
Bernard Benoliel

.. 277 Palabras y cuerpos de fábrica
Entrevista con Hervé Le Roux por Bernard Benolielo

.. 283 ¡Rebelarse, filmar!
Jean-Pierre Thorn

.. 289 NOTAS A LA PROGRAMACIÓN
.. 294 CALENDARIO DE ACTIVIDADES
.. 299 GLOSARIO

jueves, 3 de septiembre de 2009

NUEVO NÚMERO DE LA REVISTA "THE INTERNATIONAL NEWSLETTER OF COMMUNIST STUDIES"


EL NÚMERO 22 CORRESPONDIENTE AL AÑO 2009 INCLUYE DOS ARTÍCULOS EN CASTELLANO

Hernán Camarero, Universidad de Buenos Aires (Argentina): Algunas reflexiones sobre la inserción del comunismo en el movimiento obrero de la Argentina durante el período de entreguerras.

Resumen

El Partido Comunista (PC) ocupó un capítulo destacado en la historia del movimiento obrero de la Argentina durante el período de entreguerras, en especial, desde mediados de la década de 1920 hasta 1943, cuando se produjo el advenimiento del peronismo y se verificó el declive de la presencia comunista. Con la implantación molecular de sus células de fábrica y sus agrupaciones gremiales, el PC se convirtió en un impulsor principal de la movilización de los trabajadores. Durante esos años, logró agrupar a miles de militantes, montó una densa red de agitación y propaganda, lideró varios conflictos y organizaciones sindicales, en especial, dentro del proletariado industrial y animó diversas experiencias socioculturales. Desde hace unos años venimos desplegando una investigación acerca de este tema. Entre otras cuestiones, allí analizamos las características que asumió la militancia comunista en cuatro ámbitos específicos del movimiento obrero: el sitio de trabajo, el espacio de la lucha y la organización sindical, la sociabilidad cultural y el asociacionismo inmigrante. En este artículo presentamos algunas conclusiones generales sobre este estudio, en una suerte de ejercicio de síntesis de nuestras investigaciones. Estas reflexiones se articulan a partir de una serie de preguntas claves: ¿Cuándo, cómo y por qué el PC logró penetrar y echar raíces de manera orgánica en la clase obrera argentina hasta 1943? ¿Merced a qué condiciones y circunstancias fue posible tanto este proceso de inserción comunista entre los trabajadores como el posterior fenómeno de declive de esta presencia hacia mediados de los años cuarenta? ¿Cuál fue el legado y el aporte específico de los comunistas a la historia del movimiento obrero argentino de aquella etapa histórica?

Juan José Gómez Gutiérrez, Universidad de Sevilla (Spain): Marxismo y cultura popular en Italia. Ernesto De Martino y la crítica de la antropología.

Resumen

La característica más relevante del marxismo italiano de la segunda posguerra es su atención a los procesos superestructurales, tomando como punto de partida la obra de Antonio Gramsci y su concepto de „hegemonía“, un estado de consenso social en la visión del mundo de la clase obrera que es condición previa a la toma del poder político. Consecuentemente, la política cultural adquirió una relevancia fundamental en la política general del Partido Comunista Italiano, siendo uno de sus temas principales de debate la superación de la cultura burguesa de vanguardia mediante su confrontación con la cultura popular (o folclore) de masas, obrera o campesina.

Desde la perspectiva de los comunistas, la producción cultural de las vanguardias intelectuales eran cualitativamente relavantes pero elitistas, mientras que la cultura popular era „democrática“ por la extensión de su base social, pero cualitativamente limitada y en ocasiones „reaccionaria“ en el sentido de mostrar la minoría de edad, el carácter intelectualmente dependiente de las clases subalternas -por emplear la terminología gramsciana. Aun así, la cultura popular adquiría una relevancia política fundamental para el PCI y muchos autores marxistas percibían algunas de sus nuevas expresiones en la inmediata posguerra (ligadas al hecho histórico de la experiencia del antifascismo, de la propia constitución del Partido Comunista como el mayor partido de Italia, de las luchas sindicales de masas, etc.) como fruto de un salto cualitativo „progresista“ que era reflejo de una creciente toma de conciencia de las clases subalternas de sus capacidades para dirigir a la sociedad en su conjunto.

Este artículo analiza el estatus político de la cultura popular en Italia durante la inmediata posguerra desde el punto de vista de la distinción entre folclore progresista y folclore reaccionario, según la elaboración teórica del antropolólogo Ernesto de Martino y sus desarrollos e influencias. Además examina algunos ejemplos de folclore „progresista“ de masas italiano (expresiones culturales politizadas de masas inspiradas en el antifascismo y el movimiento obrero y campesino), y su recepción entre los intelectuales comprometidos de vanguardia. Las primeras secciones presentan la génesis y desarrollo del concepto demartiniano de folclore progresista y de su teoría del compromiso político de los intelectuales profesionales, tomando como punto de partida la historia de la antropología italiana, la influencia de los estudios folclorísticos soviéticos y las acepciones del término „cultura popular“ en los Cuadernos de la carcel de Gramsci, que se comenzaban a publicar en la segunda mitad de los cuarenta. Seguidamente se analizan ejemplos relevantes de „folclore progresista“ como el teatro de masas, las nuevas versiones politizadas de cantos tradicionales y de la poesía dialectal, la fiesta de L'Unità, etc. También se trata de la producción de los intelectuales profesionales antifascistas y comunistas en la medida en que esta adquiería características distintivas „de masas“ (tanto en sus formas expresivas como en el público al que se dirigía) como resultado de su compromiso político. Finalmente se da cuenta del debate teórico mantenido en Italia durante la posguerra sobre la relación entre cultura de vanguardia y cultura de masas.

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miércoles, 2 de septiembre de 2009

40 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL LÍDER REVOLUCIONARIO VIETNAMITA HO CHI MINH

Al final del largo viaje
Ho Chi Minh suave y despierto
sobre el albura del traje
le arde el corazón abierto.
No trae escolta, ni paje
pasó montaña y desierto
en la blancura del traje
sólo el corazón abierto
no quiso más para el viaje.


Pablo Milanés, "Ho Chi Minh"

Entre los grandes personajes que forjaron la historia del siglo XX se encuentra el vietnamita Nguyen Sinh Cung, más conocido como Ho Chi Minh: "el que ilumina". Aldeano de origen, su vida fue una sucesión de luchas en pro de la libertad y del mejoramiento de su patria, Vietnam, a la que supo conducir para liberarse del imperialismo francés y resistir el estadounidense.

Su historia es una clara muestra de dignidad, de fervor revolucionario y nacional, de abnegación por sus iguales. En sus 79 años de vida nunca se casó; todo su esfuerzo estuvo dirigido al trabajo político.

En el año 1987 la UNESCO anunció una resolución que lo reconoció como Héroe de la Liberación Nacional de Vietnam y Celebridad Cultural Mundial.

BUEN TIEMPO
Del Poemario "Diario de Prisión"

Todo cambia, es la ley, gira y gira la rueda
de la naturaleza: tras la lluvia el buen tiempo
siempre llega. En un instante, el mundo se despoja
de sus ropas mojadas, y en diez mil li a la redonda
sus tapices brillantes el paisaje despliega. Al tierno
sol, por la brisa ligera acariciada
se abre una flor y cándida sonríe. Allá arriba,
en las ramas más altas, por la lluvia lavadas,
armonizan en coro los pájaros sus cantos.
Llena los corazones la alegría, todo siente el renuevo.
La amargura vencida, deja su sitio al júbilo.
Es la vida.

Ho Chi Minh

BIOGRAFÍA

El presidente Ho Chi Minh, llamado cuando niño Nguyen Sinh Cung, nació el 19 de mayo de 1890 en la aldea de Hoang Tru, comuna de Kim Lien, distrito de Nam Dan, provincia de Nghe An, Vietnam.

Su padre, Nguyen Sinh Sac, nació en 1862 y logró el título de Pho Bang (doctor de la segunda lista en el concurso de la Corte Real) en 1901. Su madre, Hoang Thi Loan, nació en 1868.

En su familia hubo tres hijos, él fue el último; su hermana mayor, Nguyen Thi Thanh o Nguyen Thi Bach Lien, nació en 1884, y su hermano mayor, Nguyen Sinh Khiem o Nguyen Tat Dat, nació en 1888.

De niño, Nguyen Sinh Cung vivió en la aldea de Hoang Tru con sus padres y sus abuelos maternos.

A fines de 1895 fue con sus padres a la ciudad de Hue, y en 1898 empezó a estudiar el Han (antigua escritura china) con su padre.

En el año 1901 su madre murió en Hue. Nguyen Sinh Cung regresó a vivir en la tierra natal de ella y luego se estableció en la de su padre, cuando este obtuvo el título de Pho Bang.

En 1905 fue con su padre a Hue, donde cursó la escuela primaria. En 1907, después de terminar la enseñanza elemental, obtuvo el ingreso en la escuela nacional de Hue. En 1910 trabajó como maestro en la escuela Duc Thanh, en la provincia de Phan Thies, y a finales de ese año fue a Sai Gon (actual Ciudad Ho Chi Minh). En 1911 ingresó en la escuela de obreros marítimos. El 2 de junio de ese año pidió trabajo en un barco francés y al día siguiente fue aceptado como ayudante de cocina del barco. Tres días después, bajo el nombre de Ba, salió de Nha Rong (Casa del Dragón), puerto de Sai Gon, en el barco Admiral Latouche-Treville, para tratar de encontrar la vía de salvar a la Patria del yugo francés. En 1912 pasó a trabajar en un carguero que navegaba por Africa, y así logró conocer Argelia, Túnez, Senegal, Guinea y otros países. A fines de 1913 fue a Estados Unidos y permaneció algún tiempo en Nueva York, antes de llegar a Francia. A comienzos de 1914 fue a Inglaterra y vivió en Londres, ganándose la vida como jardinero, limpiador de nieve, ayudante de cocina y otros empleos. A finales de 1917 volvió a Francia, donde fundó la Sociedad de Patriotas Vietnamitas, y en las postrimerías de 1918 se incorporó al Partido Socialista Francés. A inicios del año siguiente, bajo el seudónimo de Nguyen Ai Quoc (Nguyen “El Patriota”) y en nombre de los vietnamitas residentes en Francia, envió a los jefes de Estado reunidos en la Conferencia de Versalles una declaración de ocho puntos en la que pedía el reconocimiento del derecho del pueblo vietnamita a la libertad, la democracia, la igualdad y la autodeterminación. El 18 de junio de 1919, L’humanité, periódico oficial del Partido Socialista Francés, publicó la petición bajo el título de “Derechos de las Naciones”.

En el otoño de 1920, leyó las tesis de Lenin sobre la cuestión nacional y colonial, e influenciado por la Revolución de Octubre rusa, sus ideas de liberación nacional comenzaron a cambiar. En diciembre de 1920 participó en el XVIII Congreso del Partido Socialista Francés, donde leyó una declaración denunciando los crímenes de los colonialistas franceses en Indochina y llamando a los genuinos revolucionarios y al pueblo francés a apoyar la lucha de los pueblos coloniales. Respaldó la creación de la Tercera Internacional y fue uno de los fundadores del Partido Comunista Francés (PCF).

A fines de diciembre de 1921 tomó parte en el I Congreso de esa formación política; en abril de 1922 fundó en París el periódico Le Paria, en idioma francés, y en octubre del mismo año participó en el II Congreso del PCF.

A mediados de 1923 salió de Francia y llegó a la Unión Soviética pasando por Alemania; en octubre de ese año participó en el I Congreso de la Internacional Campesina celebrado en Moscú, en el cual fue elegido integrante del Presidium del Comité Ejecutivo Central de la organización.

En julio de 1924 asistió al V Congreso de la Internacional Comunista que tuvo lugar en Moscú y fue designado miembro permanente del Buró Oriental de la agrupación. A finales de ese año, bajo el nombre de Ly Thuy, salió de la capital soviética hacia Guangzhou, China. Trabajó en la delegación de asesores del Gobierno soviético junto al Gobierno de Sun Yat Sen. En Guangzhou, entrenó a jóvenes patriotas vietnamitas, y en junio de 1925 fundó la Asociación de la Juventud Revolucionaria de Vietnam.

A comienzos de 1926, bajo el nombre de Wang Daren, fue invitado por el Presidium del II Congreso Nacional del Koumintang chino, donde hizo uso de la palabra.

En noviembre de 1927 fue enviado a Francia por la Internacional Comunista. En junio de 1928, viajó a Alemania, Suiza y Tailandia, y en noviembre de 1929 salió de ese último país hacia China.

En enero de 1930 llegó a Shanghai. Nguyen Ai Quoc estableció contactos con la agencia del Partido Comunista chino en Hong Kong y el Comité de la organización política en Guangzhou para pedir su ayuda a fin de convocar el congreso de fundación del Partido Comunista de Vietnam (PCV).

Del 3 al 7 de febrero de 1930 presidió en Kowloon, cerca de Hong Kong, la conferencia de unificación de las tres organizaciones comunistas vietnamitas.

El 6 de junio de 1931 Nguyen Ai Quoc fue detenido por la policía china e inglesa en Hong Kong. A mediados de septiembre de 1932, gracias a la defensa del abogado inglés Loseby, fue puesto en libertad.

A comienzos de 1933 Nguyen Ai Quoc fue a Shanghai para tratar de establecer contacto con las organizaciones revolucionarias y sus compañeros, lo cual logró después de unos días allí, con la ayuda de la señora Song Quingling, esposa de Sun Yatsen.

En la primavera de 1934 fue a la Unión Soviética. En 1934-1935 estudió en la Escuela Internacional V.I. Lenin, y en 1937-1938 hizo un curso de postgrado en el Instituto de Investigaciones de los Problemas Nacionales y Coloniales del Partido Comunista soviético.

En 1939, Nguyen Ai Quoc trabajó en la oficina de Ba Lujun dirigida por Ye Jiao Ying, en China. En octubre de ese año salió de Guilin hacia Liaozhou para comunicarse con sus compañeros vietnamitas.

En febrero de 1940, bajo el nombre de Tran, fue a Kunming, donde estableció contacto con el Comité de Asuntos de Ultramar del Partido Comunista de Vietnam. Allí recomendó a Pham Van Dong, quien más tarde sería primer ministro de Vietnam, y a Vo Nguyen Giap, después general, que estudiaran en la Escuela Político-Militar del Partido Comunista de China en Yanan.

El 28 de enero de 1941, Nguyen Ai Quoc salió de China rumbo a Vietnam y estableció el cuartel general en la cueva Coc Bo, en la provincia de Cao Bang. En ese lugar, del 10 al 19 de mayo de 1941, dirigió el VIII Pleno del Comité Central del Partido Comunista Indochino como representante de la Internacional Comunista. El Pleno concluyó que la tarea más importante para el Partido Comunista de Vietnam en lo inmediato era liberar la nación.

El 13 de agosto de 1942, bajo el nombre de Ho Chi Minh, salió de Vietnam hacia China, a fin de ponerse en contacto con las fuerzas revolucionarias vietnamitas y los Aliados. El 27 de agosto fue detenido por la policía del Kuomintang y enviado sucesivamente a diferentes prisiones de Guangxi. Durante el tiempo que permaneció encarcelado escribió el reconocido poemario Diario de prisión, en escritura china antigua. No fue puesto en libertad hasta septiembre de 1943, y no pudo regresar a Vietnam hasta agosto de 1944.

En diciembre de ese año instruyó a Vo Nguyen Giap a formar el Destacamento de Propaganda Armada para la Liberación de Vietnam, predecesor del Ejército del Pueblo de Vietnam.

En febrero de 1945 el Comité General de la Liga por la Independencia de Vietnam (Viet Minh) publicó el libro El arte del uso militar de Sunxi, escrito por Ho Chi Minh. En el mismo mes, fue a Kunming a ver a las agencias norteamericanas a fin de propiciar la ayuda de los Aliados a la lucha antifascista de Vietnam.

El 4 de mayo de 1945 Ho Chi Minh salió de Pac Bo hacia Tan Trao, en la provincia de Tuyen Quang. En el mismo mes pidió al teniente John, entonces en Vietnam, que lo ayudara a obtener una copia de la Declaración de Independencia estadounidense.

El 13 de agosto de 1945, según propuesta del presidente Ho Chi Minh, se celebró en Tan Trao el Congreso Nacional del Partido, que decidió desatar la insurrección general para tomar el poder. Tres días después, tuvo lugar allí la Asamblea de Representantes del Pueblo, la cual aprobó la insurrección general y eligió el Comité Central de Liberación Nacional, es decir el Gobierno Provisional, con Ho Chi Minh como presidente. El 22 de agosto de 1945, Ho Chi Minh salió de Tan Trao para Ha Noi. Anteriormente, el día 19, la insurrección general en Ha Noi logró la brillante victoria de la toma de la capital.

El 27 de agosto, en Ha Noi, Ho Chi Minh convocó una reunión del Comité Central de Liberación Nacional, en la cual propuso ampliar el Gobierno Provisional a fin de unir a las capas populares, los partidos patrióticos y las personalidades progresistas. De acuerdo con su iniciativa, el Gobierno Provisional fue establecido el 28 de agosto de 1945, compuesto de 15 miembros y encabezado por él.

El 2 de septiembre de 1945, Ho Chi Minh leyó la Declaración de Independencia en la Plaza Ba Dinh. El 17 de octubre de 1945 firmó el Decreto Nº 51, que estipulaba las reglas para las elecciones nacionales generales y fijó el 23 de diciembre de 1945 como día de su realización, pero en la fecha emitió el Decreto Nº 76 que las pospuso hasta el 6 de enero de 1946, cuando fue elegida la primera Asamblea Nacional de Vietnam.

El 29 de octubre de 1945 el presidente Ho Chi Minh llamó al pueblo del sur de Vietnam a luchar contra los colonialistas franceses que habían agredido de nuevo al país.

El 6 de enero de 1946 votó en los comicios, y el 2 de marzo rindió informe ante la primera sesión de la Asamblea Nacional de la República Democrática de Vietnam. En ella fue elegido Presidente del Gobierno de resistencia y sometió a la aprobación de la Asamblea Nacional la lista de los 10 ministerios del Ejecutivo.

En noviembre de 1946 participó en la segunda sesión de la Asamblea Nacional, en la cual se aprobó la primera Constitución de la República Democrática de Vietnam.

El 19 de diciembre de 1946 lanzó el llamamiento a la resistencia nacional, que convocaba a todo el pueblo a combatir a los invasores franceses.

El 29 de enero de 1950 el presidente Ho Chi Minh fue a Nanning y luego a Beijing, donde recibió una calurosa bienvenida del primer ministro chino Zhou Enlai, con quien después fue a Moscú.

A mediados de febrero de 1950 llegó a Moscú y tuvo una conversación con Stalin. En marzo volvió a Beijing y sostuvo conversaciones con Zhou Enlai.

El 11 de febrero de 1951, participó en la apertura del II Congreso Nacional del Partido Comunista Indochino, donde leyó el informe político.

El 3 de marzo de ese año asistió a la inauguración del acto de presentación pública del Partido de los Trabajadores de Vietnam, el cual se separó del Partido Comunista Indochino en el II Congreso.

El 25 de enero de 1953 el presidente Ho Chi Minh dio a conocer el proyecto de manifiesto del Partido de los Trabajadores de Vietnam sobre la tierra, en el IV Pleno del Comité Central de la organización.

El 4 de diciembre de 1953 asistió a la tercera sesión de la Asamblea Nacional (I Legislatura), donde se aprobó la Ley de Reforma Agraria.

El 6 de diciembre de 1953 el presidente Ho Chi Minh, junto con el Buró Político, aprobó el plan operacional del Alto Mando para el lanzamiento de la histórica campaña de Dien Bien Phu.

El 15 de octubre de 1954 el presidente Ho Chi Minh salió de la base de resistencia de Viet Bac hacia Ha Noi, que fue liberada el 10 de octubre de 1954.

El 4 de noviembre de 1954, asistió a la ceremonia de presentación de credenciales del primer embajador soviético en Vietnam.

El 18 de abril de 1958, leyó el informe sobre el trabajo del Comité de Modificación de la Constitución en la VIII sesión de la Asamblea Nacional (I Legislatura) y el 18 de diciembre del año siguiente presentó el informe sobre el proyecto de reforma constitucional, en la XI sesión del Parlamento.

El 5 de septiembre de 1960 pronunció el discurso de inauguración del III Congreso Nacional del Partido de los Trabajadores de Vietnam. En este evento fue reelegido presidente del Partido.

En la II y III Asamblea Nacional, en 1961 y 1965, respectivamente, fue reelegido presidente del Estado.

El 17 de julio de 1966 pronunció el importante llamamiento “Nada es más precioso que la independencia y la libertad”.

El 12 de enero de 1967 recibió a representantes del Centro de Investigación de las Instituciones Democráticas de Estados Unidos. Después de los intercambios protocolares, el presidente Ho Chi Minh contó sobre su salud y expresó: “No he tenido tiempo para casarme. Digo a los jóvenes vietnamitas que son mis nietos. Mi vida es muy tranquila y simple. Duermo muy bien, incluso cayendo las bombas de ustedes en nuestro país.” Luego continuó: “La Administración estadounidense debe terminar incondicionalmente sus bombardeos sobre el norte de Vietnam; sólo así pueden conversar con nosotros sobre otro asunto. Su Gobierno debe comprenderlo. No invadimos a EE.UU. No cometemos ningún acto agresivo en su territorio. Respeto al pueblo norteamericano, que es inteligente y amante de la paz y la democracia. Los soldados norteamericanos son forzados a venir aquí para matar y morir. Es difícil para ustedes creer que me siento muy dolido no sólo cuando mueren los vietnamitas, sino también los soldados norteamericanos. Simpatizo con el dolor de sus familias. Créanme cuando digo que sería muy feliz de recibir de manera pacífica al presidente norteamericano en Vietnam. Tendemos la mano de amistad a cualquier nación que reconozca a Vietnam como un país independiente y libre.”

En mayo de 1969, dedicó una hora diaria, de las nueve a las diez, a leer y revisar su testamento. Lo escribió cuando sintió que su salud empeoraba. Del 23 al 26 de agosto de 1969, su estado de salud se tornó muy grave.

A las 9:47 del 2 de septiembre de 1969 murió tras un ataque cardíaco.

El Buró Político decidió embalsamar su cuerpo. La Unión Soviética ayudó a construir el Mausoleo Ho Chi Minh en la Plaza Ba Dinh para conservar su cuerpo.

En 1987 la UNESCO anunció su resolución que reconoció al presidente Ho Chi Minh como Héroe de la Liberación Nacional de Vietnam y Celebridad Cultural Mundial.

TESTAMENTO DEL PRESIDENTE HO CHI MINH

En la lucha antiyanqui y por la salvación nacional, en realidad tendremos que soportar más dificultades y sacrificios, pero estamos seguros que obtendremos la victoria total.

Esta es una certeza absoluta.

Es mi intención, cuando ese día llegue, realizar una gira por el Norte y el Sur para felicitar a nuestros heroicos compatriotas, cuadros y combatientes, y cumplimentar una visita a nuestros ancianos, a nuestros bienamados jóvenes y niños.

Luego, en nombre de nuestro pueblo, visitaré los países hermanos del campo socialista y los países amigos en todo el mundo, para agradecerles su apoyo sincero y la asistencia ofrecida a la lucha patriótica de nuestro pueblo contra la agresión norteamericana.

Tu Fu, el muy conocido poeta chino de la dinastía Tang, escribió: " Desde tiempos remotos, son pocos los que viven 70 años".

Este año, con mis 79 años, me encuentro ya entre estos "pocos". Todavía mi mente se mantiene lúcida, aunque mi salud está un tanto quebrantada en comparación con los años anteriores. Cuando uno está al lado malo de los 70, la salud se deteriora con la edad. Esto no es extraño.

Pero, ¿quién puede predecir por cuánto tiempo podré seguir sirviendo a la revolución, a la Patria y al pueblo?

Esta es la razón por la cual dejo estas pocas líneas con anticipación al día cuando parta y vaya a sumarme al venerable Karl Marx, Lenin y otros revolucionarios mayores. De esta forma, nuestros compatriotas en todo el país, los camaradas del Partido y nuestros amigos en el mundo no se sorprenderán.

Ante todo, hablaré del Partido: Desde su fundación, gracias a su estrecha unidad y su total consagración a la clase obrera, al pueblo y a la patria, nuestro Partido ha podido unir, organizar y dirigir a nuestro pueblo en una ardiente lucha y conducirlo de victoria en victoria.

La unidad es una tradición sumamente preciosa de nuestro Partido y de nuestro pueblo. Todos los camaradas, desde el Comité Central hasta la célula, deben preservar la unidad monolítica dentro del Partido como a la niña de sus ojos.

Dentro del Partido, lograr una amplia democracia y practicar la autocrítica y la crítica regular y seriamente es el mejor camino para consolidar y desarrollar la unidad y cohesión dentro del Partido. Un verdadero afecto, debe prevalecer entre todos los camaradas.

Nuestro Partido está en el poder. Cada miembro del Partido, cada cuadro debe estar profundamente imbuido de la moral revolucionaria y demostrar laboriosidad, economía, integridad, rectitud, consagración total a la causa pública y un desinterés ejemplar. Nuestro Partido debe preservar su pureza absoluta y debe ser digno de su papel como dirigente y muy fiel servidor del pueblo.

Los miembros de la Unión de Jóvenes Trabajadores y nuestros jóvenes en general son de excelente naturaleza, apasionados por contribuir de voluntarios en las tareas de vanguardia, no se arredran ante las dificultades y luchan por el progreso. El Partido debe consagrarle gran atención a su educación en la moral revolucionaria, y entrenarlos como continuadores "rojos" y "expertos" en la construcción del socialismo.

Entrenar y educar a las generaciones revolucionarias venideras es una tarea sumamente importante y necesaria.

Nuestro pueblo trabajador, en los llanos y en las montañas, ha padecido durante generaciones, penalidades, opresión y explotación feudal y colonialista, y además ha experimentado muchos años de guerra.

Sin embargo, nuestro pueblo ha demostrado gran heroísmo, gran coraje y ardiente entusiasmo y es muy laborioso. Siempre ha seguido al Partido desde que éste surgió, y siempre le ha sido fiel.

El Partido debe elaborar un excelente plan para el desarrollo económico y cultural con vistas a elevar constantemente el nivel de vida del pueblo.

La guerra de resistencia contra la agresión norteamericana podrá prolongarse todavía. Nuestros compatriotas posiblemente tengan que soportar nuevos sacrificios en términos de propiedad y de vidas humanas. En todo caso, debemos estar resueltos a luchar contra los agresores norteamericanos hasta la victoria total.
Nuestros ríos, nuestras montañas, nuestros hombres siempre quedarán.
Derrotados los yanquis, construiremos una Patria diez veces más hermosa.

No importa cuántas dificultades y penalidades nos depare el futuro, nuestro pueblo está seguro de que obtendrá la victoria total. Los imperialistas norteamericanos tendrán que retirarse. Nuestra Patria será reunificada. Nuestros compatriotas del Norte y del Sur se reunirán bajo el mismo techo.

Nuestro país tendrá el señalado honor de ser una pequeña nación que, a través de una lucha heroica, ha derrotado a dos grandes imperialismos - el francés y el norteamericano - y ha hecho una digna contribución al movimiento de liberación nacional.

Sobre el movimiento comunista internacional : Habiendo consagrado toda mi vida a la causa de la Revolución, tanto más orgullo me siento de ver el desarrollo del movimiento comunista y obrero internacional y tanto más profundamente apesadumbrado me siento por las discordias que están dividiendo a los Partidos hermanos.

Deseo que nuestro Partido haga todo lo posible por contribuir eficazmente al restablecimiento de la unidad entre los Partidos hermanos sobre la base del Marxismo-Leninismo y del internacionalismo proletario, en una forma acorde con las exigencias del corazón y de la razón.

Estoy seguro de que los Partidos y los países hermanos se unirán de nuevo.

Sobre asuntos personales: Durante toda mi vida, he servido con todas mis fuerzas y con todo mi corazón a la Patria, a la Revolución y al pueblo. Ahora, si debo partir de este mundo, no tengo nada de qué arrepentirme. Sólo siento no poder servir más y por más tiempo.

Después de mi muerte los grandes funerales deben ser evitados para no derrochar el tiempo y el dinero del pueblo.

Finalmente, a todo el pueblo, a todo el Partido, a todo el ejército, a mis sobrinos y sobrinas, a los jóvenes y niños les dejo mi cariño infinito.

Deseo también trasmitir mis fraternales saludos a los camaradas, amigos, jóvenes y niños en el mundo.

Mi último deseo es que todo nuestro Partido y pueblo, unidos estrechamente en la lucha, construyan un Vietnam pacífico, unificado, independiente, democrático y próspero y hagan una valiosa contribución a la Revolución mundial.

Ha Noi, 10 de Mayo de 1969
Ho Chi Minh

Ho Chi Minh también nos legó una bella obra poética. De ella podemos citar, entre otras, el poemario "Diario de Prisión". He aquí un breve fragmento:

TU CUERPO ESTÁ...

Es tu cuerpo el que está en prisión:
tu espíritu no puede ser encarcelado.
Cuando más alta pone su meta el corazón,
tanto más ha de estar mejor templado.

A SÍ MISMO

Sin el glacial invierno, sin el duelo y la muerte,
¿quién apreciar podría. Primavera, tu gloria?
Son un crisol las penas que mi espíritu templan
y con acero puro el corazón me forjan.

JUEGO DE AJEDREZ

Para matar el tiempo jugamos ajedrez.
Infantes y caballos sin cesar combatiendo.
En ataque y repliegue como el rayo has de ser.
Rápido el pensamiento y rápidos los pies,
te dan la iniciativa y al triunfo te llevan.

Con la mirada engloba, pero estudia el detalle.
Muestra tu decisión, hostigando sin tregua.
Si estás acorralado, en conversar tus carros
no te empeñes. A veces la victoria es consecuencia de un peón bien colocado.

Al comenzar el juego, las fuerzas son iguales:
a un lado como al otro puede ir la victoria.
Prepara bien tus golpes, pero oculta tus metas.
Así conquistarás título de estratega.

Fuente: Encontrarte

VÍCTOR JARA CANTA A HO CHI MINH Y A VIETNAM: http://www.youtube.com/watch?v=z2JoHmYd-b0

martes, 1 de septiembre de 2009

70 ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA II GUERRA MUNDIAL CON LA INVASIÓN NAZI DE POLONIA

Monumento a los soldados polacos y antifascistas alemanes en Berlín, erigido en la época de la RDA

SELECCIÓN DE ARTÍCULOS DEL ESCRITOR SOVIÉTICO ILYA EHRENBURG SOBRE LA GUERRA PUBLICADOS EN EL PERIDÓDICO ESTRELLA ROJA DE MOSCÚ

EL BASILISCO

Nuestros aviones llevan regalos a los alemanes. Algunas veces los aviones no lanzan bombas sino hojas volantes.

En ellas decimos al pueblo alemán: Mira lo que eras y en lo que te has convertido. Eras el pueblo de Kant y de Goethe; de Marx y de Heine. Te has convertido en soldado del truhán Goebbels del bandido Goering y del chulo Horst Wessel. Eras un trabajador perseverante y filosófico. Te has convertido en un nómada, un asesino. Antes de la aparición de Hitler construías hospitales y escuelas, fábricas y museos. A las órdenes de Hitler destruíste Rótterdam y Varsovia, Orleáns y Belgrado.

A ti te mienten y tu mientes´, repites los embustes de tus amos. Te dan una jalea pegajosa de serrín y te dicen que es miel. Arrugas la cara pero comes. Te permiten la cópula como a un toro de raza y te dicen que eso es amor. Trabajas y mueres en aras de los magnates del Ruhr y de los terratenientes prusianos, en aras de una banda de rapaces. Te aseguran que esto es “socialismo”. Resoplas de contento repitiendo en todas las encrucijadas de Europa: “Soy nacional-socialista”.
Pregunta a los señores Voegler y Krupp, cuánto han ganado con la guerra. Desde el comienzo de ésta, el trust “I G Farbenindustrie” ha aumentado la emisión de acciones en 43 millones y el trust “AEG” ha elevado su capital en cuarenta millones. Cada uno de los dos millones de alemanes muertos o mutilados ha aportado a los accionistas de los trust una ganancia líquida de veinte marcos. Pregunta a Goering cuánto ha ganado con el dolor del pueblo. No responderá. Pero el inspector del Ministerio de Hacienda de Brasil contestará por él: Goering tiene depositados en el Banco de Brasil 1.250.000 dolares. Piensas que combatiste en Francia para liberar a los Alsacianos. No. Lo has hecho porque el sindicato Roschling necesitaba las fábricas y las minas de Francia. Piensas que te apoderaste de Checoeslovaquia para salvar a los alemanes de los sujetes. No. El Banco Alemán y el de Dresde querían adueñarse de los bancos de Checoeslovaquia.

En Alemania muchos niños mueren de hambre todos los días. Las cortezas de las patatas se han convertido en el alimento principal. Las obreras sueñan con panecillos blancos con mantequilla. Pero día tras día los magnates que forman el grupo Krupp, transfieren al Brasil y a la Argentina los millones robados. Los Krupp y los Voegler viven opíparamente. Goering gasta en su jauría de caza centenares de miles de marcos. Sus perros comen mejor que los obreros alemanes. ¿ y a eso lo llamas tú “socialismo”?

¡Necio! No haces más que repetir las mentiras de otros. Erais un pueblo dialéctico y te han convertido en un soldado papagayo.

Los terratenientes alemanes son dueños de enormes propiedades rurales. Miles de jornaleros trabajan para ellos. El Mariscal von Brauchitsch se denomina modestamente “colono”. Pues bien, este “colono” posee tres mil hectáreas de tierra de cultivo. Sus jornaleros comen un rancho inmundo y duermen en barracas frías. Este es el “socialismo” de Hitler.

Los capitalistas alemanes quieren apoderarse del petróleo de Bakú, del trigo de Ucranía, de nuestro manganeso, de nuestro acero, de nuestros bosques. Y a esto lo llaman “cruzada”. A la svástica, parecida a una araña, la llaman cruz. A la invasión bandidesca “cruzada”. Mienten ellos y también a ti te han enseñado a mentir. Necesitan el petróleo de Bakú. Tus oficiales ansían recibir cada uno 100 hectáreas de nuestra fértil tierra, o bien el puesto de “gauleiter” (funcionario fascista) en Rusia: van a la guerra para saquear. Tu también viniste con un saco al hombro para llevarte el botín.

Causa vergüenza leer las cartas de las mujeres alemanas. Todas piden a sus maridos que les manden abrigos de piel, medias o tocino ucraniano. Se han hecho cómplices del desenfrenado saqueo. Y después de todo esto te atreves a hablar de la caballerosidad de la Alemania Hitleriana. ¡Mejor harías en callar!

¿Hablas del nuevo órden en Europa? Pregunta que piensan de ti los franceses, polacos, noruegos y serbios. Te odian en todas partes. Te has vuelto el terror de los pueblos. Hablas de cultura pero has sumido en las tinieblas a tu país. Has restablecido los suplicios medievales. Eres el portador del látigo y de la horca para los pueblos.

No quieres saber quien eres pero debes saberlo. Debes saber que oyes mentiras, dices mentiras, te nutres de mentiras y respiras mentiras. Cuenta cuántos de tus conocidos han muerto ya en Rusia. Ahora todavía puedes contarlos. Después no podrás más que a los que han quedado ¿Quíenes son los autores de las fosas comunes en los campos de Bielorrusia y Ucrania? Tus amos.

Mira en torno tuyo y no verás más que ruinas. ¿Qué ha quedado de Colonia, Hamburgo y Dusseldorf? ¿Qué aspecto tiene la calle principal de Berlín Unter der linden? Si no has aprendido a escuchar el lenguaje humano, escucha el de las bombas. ¿Porqué destruyen las ciudades alemanas? Porque Hitler es la guerra: porque Hitler mandó a sus pilotos a bombardear Londres, Coventry , Moscú y Leningrado. Te pagan con la misma moneda, te pagan con la sangre derramada. Hasta ahora no has recibido más que un adelanto pero ya las cobraras todas juntas…
Esto es lo que le dicen a los soldados alemanes nuestras hojas volantes.

En la antigüedad, la gente creía en la existencia del basilisco, un reptil mitológico. Según la descripción de Plinio, era terrible. Cuando miraba la hierba, esta se secaba: cuando penetraba en el bosque, morían las aves. La mirada del basilisco mataba. Pero Plinio decía que había un remedio contra el basilisco, y ese remedio consistía en llevarle frente a un espejo. El reptil no podría resistir su propia mirada y moriría.

El fascismo es como el basilisco. Mata, mas no quiere mirarse a sí mismo. Alemania teme el espejo: lo cubre con los harapos de circo de feria. Prefiere los retratos de antepasados ajenos. Pero la obligaremos a acercarse al espejo. Obligaremos a los fascistas alemanes a mirarse a sí mismos. Entonces reventarán como el basilisco.

¡Lanzad vuestras bombas camaradas pilotos! Tirad tambien hojas volantes… Los hitlerianos no escaparán a las bombas. Tampoco podrán escapar del espejo.

15 de julio de 1941

NO SON PALABRAS LO QUE SE PRECISA SINO BALAS

En un combate cerca de Porjov, los soldados soviéticos hicieron prisioneros a dos soldados alemanes. En poder de uno de ellos se encontró la documentación soviética número 686.903, extendida a nombre de Yekaterina Mijáilova, nacida en 1923, en Bolshói Plejov, zona de Málaia Vishera, en la región de Leningrado, de profesión partera. El documento estaba manchado de sangre.

Los soldados le preguntaron cómo había conseguido esta documentación de una ciudadana soviética. El alemán calló. Después murmuró: lo recogí en la carretera. Entonces, el segundo prisionero relató la historia de la Mijáilova
Con las siguientes palabras:

“Estábamos en la aldea Bolshóie Pankaratovo. Era el lunes 21 de julio a las 4 de la madrugada. Mi compañero se dirigió a la aldea, penetró en todas las casas, se apoderó del dinero y los objetos de valor de los campesinos, amenazándolos con fusilarlos a todos. Después llegamos a una casa próxima a un hospital. Se encontraban en ella un médico y una joven. Este, y señalaba a su compañero, dijo a la joven “Acompáñeme a la comandancia, tengo que verificar sus documentos”
“Yo vi como la joven escondía su documentación en el pecho. La condujo al jardín cercano al hospital y allí la violó. Después la jóven se lanzó al campo gritando. Se veía que había perdido la razón. La persiguió hasta alcanzarla. Pasados unos instantes volvió a mi lado, enseñándome la documentación ensangrentada”.

La fiera que violó y asesinó a Mijáilova, el soldado de la sección de asalto, confirmó la declaración de su compañero.

He aquí la historia de Yekaterina Mijáilova, joven rusa de 18 años.

Contemplo la fotografía y se me nubla la vista de odio; veo cómo el vil salvaje, uno de los muchos engendros de Adolfo Hitler arrastra a la muchacha a la muerte.

Seres terribles deshonraron y mataron a nuestra hija, a nuestra hermana. Hay sentimientos para los cuales no existen palabras. Y además no son palabras lo que se precisa aquí sino balas.

¡Vengad a Mijáilova! ¡Vengáos por todo!

14 de agosto de 1941

DESILUSIÓN DE UN MERCENARIO

El teniente Jorge Mercader era un fascista probado, fiel acólito de los verdugos de Berlín. En su tierra Jorge asesinó a no pocos españoles. Quiso ensanchar su campo de acción. Los alemanes le dijeron que en Rusia se podía asesinar confortablemente y saquear con comodidad. El ingenuo Mercader lo creyó, y eso fue lo que le trajo desde la lejana España hasta nuestro país, al sector de Voljov.

A fines de noviembre jorge se siente todavía muy animado. Se dedica a merendar y a fumar. En su diario hace constar con satisfacción cómo sus soldados descargan sus rifles contra los rusos. El capitán Alba ha elogiado al teniente Jorge, y éste se encuentra en el séptimo cielo. Pero el 7 de diciembre, el estado de ánimo de Jorge cambia bruscamente. Escribe en su diario:
“la situación es terrible…Por la noche recibimos órdenes del Coronel Esparza de dejar las posiciones. A las nueve en punto comienza la retirada; abandonamos todo el material…”
Maravillosa transformación: antes todo era estupendo y ahora “la situación se hace terrible”. Los rusos inesperadamente atacaron a los fascistas; como es natural, el teniente Jorge no esperaba tal afrenta. El valiente Jorge abandonó el mortero y huyó con toda felicidad. Por eso ahora se encuentra un poco más tranquilo:
“La retirada se está efectuando con éxito, aunque me da pena mirar a los pocos soldados supervivientes, apenas son capaces de arrastrar los pies. La gente está desnuda, cansada, se muere de hambre y frío. Estoy al mando de los restos de la primera y tercera secciones – 50 hombres en total- ; no son soldados, son despojos sin fuerzas, sin víveres ni municiones, sin moral. Para cinco ametralladoras sólo tenemos ocho cintas”.

Lo que más pena le da al teniente es su propia situación. ¿Qué decir de los soldados si el mismo orgulloso Jorge está hecho un piojoso?
“Hace un mes que no nos lavamos. Llevo los calcetines rotos, los calzoncillos destrozados, y estoy lleno de piojos”.
El cuadro es conocido: el piojo es un insecto irrespetuoso, lo mismo pica al Barón prusiano que al hidalgo español.

El 22 de diciembre Jorge está radiante de júbilo: al pobre imbécil le prometieron enviarle a casa a mediados de enero. Y anota en su diario “Esta noticia me ha animado de tal manera que hasta me he puesto a cantar”.
Pero “demasiado pronto canta el pajarillo”: después de la agradable notificación, comenzó un desagradable bombardeo. Jorge tiembla de miedo. Y, para colmo de males, por primera vez le invade la duda sobre la invencibilidad de sus amos de Berlín.

“Un oficial alemán de zapadores me ha dicho que han relevado a Brauchitsch de su cargo y que ahora es Hitler en persona quien dirige las operaciones.. Esto es un mal síntoma”.
Pasan unos días más y Jorge anota en su diario algo completamente inusitado: “El estado de ánimo de nuestra división es ahora del todo adverso a los alemanes”.

En vano se esforzaron los hitlerianos en traer a los españoles a pelear contra los rusos, ahora resulta que los españoles sólo sueñan en volver las armas contra los propios alemanes”.
Mientras los falangistas españoles disputan con los alemanes, los rusos prosiguen con su ofensiva. Jorge ve como huyen los alemanes y luego con la conciencia tranquila, huye también. Después de tomar aliento, saca su diario y anota:

“En la actualidad la división española es un verdadero caos. Sus unidades están deshechas. No tiene espíritu combativo ni municiones. Falta la confianza en los mandos. Los jefes son una perfecta nulidad. Tenía razón nuestro general Queipo de Llano, al escribir a uno de mis soldados: “He perdido la fe en España y en sus dirigentes: La División Azul llegó llegó aquí para cubrir de gloria a España pero ha resultado lo contrario: todo el mundo es testigo de nuestra deshonra. Me averguenzo, aunque me consuela la idea de que no todos los españoles son tan brutos…”

El teniente Jorge no se consuela únicamente con las ideas: el 23 de diciembre “requisa unas gallinas y consigue coñac”. Considera que una cosa es la vergüenza y otra beberse unas copitas con motivo de la fiesta.

Por fin el 26 de diciembre le anuncian “A las cuatro de la tarde seréis relevados y luego la división volverá a España…”
Jorge está contento de nuevo. Se olvida del espíritu combativo, de la Gloria, de la Falange, y de la requisa de gallinas. Quiere volver a casa; quiere estar lejos de los obuses rusos. Pero en este momento, precisamente se interpone el destino tres veces justiciero. El teniente Jorge Mercader, que vino a nuestro país para matar y saquear, fue muerto el 27 de diciembre en las proximidades del sovjos “Krasny Udárnik” (“Obrero de choque rojo”).

Nosotros sabemos que “no todos los españoles son tan brutos” como este Jorge. Jamás consideraremos a los oficiales de la División azul como representantes del noble pueblo español. Los alemanes trajeron aquí la hez de España. Pero incluso esta escoria se levanta contra sus amos. Incluso la División azul, sueña con ajustar cuentas a la horda alemana.

Mientras los alemanes triunfaban, los soldados de la División azul los odiaban y temían. Ahora les siguen odiando pero ya no les temen. Acaso mañana echarán sus cuentas y encontrarán el mejor modo de aprovechar las ocho cintas y las cinco ametralladoras.

“¡ Duro con los alemanes!” Esta frase la comprenden hoy cuarenta pueblos de Europa. Todos estarán de acuerdo con ella. Y todos los pueblos glorificarán al pueblo que no sólo fue el primero en decir “¡Duro con los alemanes!”, sino que empezó a golpearlos y lo hace a conciencia.

05 de enero de 1942

LA SEGUNDA GUERRA

Tengo ante mí una carta hallada en el Estado Mayor de un batallón alemán:

“Muy estimado señor Comandante:
Con motivo de la desgracia acaecida a mi querido hijo, me veo en la necesidad de dirigirme a Ud., rogándole me comunique cómo pudo morir heroicamente mi hijo en Polonia, si la guerra hace mucho que ha terminado en ese país. El estuvo allí nueve meses y jamás le ocurrió nada. Espero que mi hijo haya sido enterrado correctamente y que su tumba no esté cubierta de malezas.
Ruégole me remita las pertenencias de mi hijo.
Con el saludo alemán”
Frieda Bedel.
Ratisbona, Winterbeg 83

De modo que la ingenua vecina de Ratisbona pensaba que la guerra había terminado. Pensaba que ahora en Polonia reina una paz octaviana, que los alemanes ahorcan a los polacos y celebran el hecho con embutidos de Cracovia. Pero he aquí que su hijo murió inesperadamente: seguramente de un tiro disparado por algún polaco. Y en Ratisbona, el dolor arrancó lágrimas de unos ojos petrificados. Frieda Bedel no lloraba cuando los alemanes asesinaban a decenas de miles de polacos, cuando se mofaban de las mujeres polacas, cuando torturaban a los niños polacos. Ahora llora. Y con ella lloran otras muchas mujeres alemanas. Lloren señoras: la guerra en Polonia no ha terminado. La guerra en Polonia comienza: la segunda guerra, la del pueblo. En los bosques de Polonia están los vengadores. En las ciudades polacas el odio carga las pistolas.

Tampoco terminó la guerra en Francia. En los últimos días, tres oficiales alemanes pagaron con su sangre en las estrechas calles del viejo París, la deshonra de Compiegne. No son los primeros ni los últimos. Los franceses salen de caza todos los días: rematan a los violadores. Hará falta mucha sangre alemana para lavar la tierra francesa. Se acerca el día en que surgirán a la superficie de los ríos las ametralladoras allí ocultas. Entonces los franceses empezarán a exterminar a los alemanes no al menudeo sino al por mayor. Recordemos las palabras de “La Marsellesa”, “Qu’un sang impur abreuve nos sillons” (Que la sangre impura riegue los surcos de nuestra tierra). Señora Muller: ¿Su hijo bebe aún champagne en las tabernas de París? Prepare el luto señora: pronto le avisarán que “murió heroicamente”. Usted está prevenida y no tendrá que molestar al “Muy estimado señor comandante”. La guerra en Francia no ha terminado.

Tampoco terminó la guerra en Noruega. En las obscuras noches de invierno, los intrépidos pescadores de las islas Lofoten exterminan a los alemanes. No hace mucho en la pequeña ciudad de Svolver “desaparecieron” cuatro alemanes. El mar devolvió sólo un cadáver. Frau Schurke ¿Su primogénito bebe todavía aguardiente en Oslo? Prepare una buena cantidad de pañuelos y no sueñe con una tumba adornada con flores.

Los alemanes saben martirizar a la gente y la gente odia incluso a los alemanes ya muertos. Ni siquiera los entierran. Por lo que respecta a Noruega, allí el mar está al alcance de la mano, no hay para qué cansar los brazos.

En Grecia tampoco terminó la guerra. En el Pireo, los griegos hicieron volar un depósito de combustible. Perecieron dieciocho alemanes. En Dresde, las alemanas pensaron seguramente que bastaba con izar un trapo sucio sobre la Acrópolis para que Grecia quedase pacificada. No. Grecia pelea. Frau Schuller ¿su hijo predilecto está bebiendo moscatel en Atenas? No lo dude. Los alemanes lo enterrarán con todos los honores. Pero la mujer griega, cuyos hijos fueron muertos por los alemanes, escupirá sobre la tumba de su hijo.

¿Acaso habrán pensado las alemanas que en Yugoeslavia terminó la guerra? Tal vez al conocer que Belgrado fue arrasado por el fuego, pensarían: ¡Ojalá manden a mi hijo a Yugoeslavia! Pero en Yugoeslavia prosigue la gran guerra. Los patriotas han liberado ya una cuarta parte del país, expulsando de allí a los invasores. Miles de alemanes cayeron a manos de los valientes guerrilleros. Frau Dankemann: usted dice jactándose ante sus vecinas: “Mi hijo no está en Rusia. No, gracias a Dios está en Yugoeslavia y allí la guerra hace mucho que ha terminado”. Pensáis que está bebiendo el buen vino de Dalmacia. Pero él yace con la boca abierta en un oscuro paso de montaña. Sus bolsillos están llenos de encajes de Bruselas y de tocino serbio. Pero nadie enviará a usted estos “trofeos”. Llore señora. Llore amargamente.

En los países invadidos por Hitler la guerra no ha terminado. Esta sigue. Y terminará únicamente cuando el último violador caiga bañado en sangre. Guerra de todo un continente. Guerra desde un océano hasta otro océano. Un solo frente desde el Golfo de Vizcaya hasta el Océano Glacial Ártico. Desde el Mar de Azov hasta el Atlántico.

La guerra no terminó ni en Minsk ni en Zhitomir, ni en Pskov. Los alemanes querían luchar en un solo frente y se ven forzados a hacerlo en miles de frentes. Cada casa se transforma en una fortaleza: la cabaña del pescador de Bretaña y la isba ucraniana. Cada árbol es una emboscada, el olivo de Grecia y el pino de Laponia. ¡ Llorad más fuerte mujeres alemanas! No volveréis a ver más a vuestros hijos. No encontraréis sus adoradas tumbas. Preguntad a Hitler qué hizo con vuestros hijos. Ha desparramado sus huesos por toda la tierra. Vosotras balbuceáis “¿Es que la guerra no ha terminado todavía?” No señoras. Vosotros la empezasteis. Nosotros la terminaremos.

31 de octubre de 1941

VIDA Y MUERTE

El teniente Gorbach, ayudante del General Guderian resultó muerto en un combate cerca de Pogan. En el bolsillo de su guerrera se encontró una carta que no pudo cursar. Entre sus habituales fanfarronerías dice: “Dentro de diez días cerraremos el cerco en torno a Moscú en Tula”. Pero hay en su carta algunas confesiones valiosas. El teniente escribe: “Me pregunta usted qué opino de los rusos. Sólo puedo decirle que su conducta en combate es insuperable, sin hablar ya de la firmeza y de la astucia, la más destacada cualidad que poseen, es su terquedad extraordinaria. Comprobé personalmente que los rusos no se mueven ni aún bajo el fuego cerrado de la artillería. Las brechas abiertas por nuestros cañones, se cierran nuevamente con otras tropas. Esto parece inverosímil pero yo lo he observado frecuentemente con mis propios ojos. Tal es el resultado de la educación y de la concepción del mundo de los bolcheviques. La vida de los individuos por sí sola no cuenta para ellos; la desprecian”.

El teniente alemán tiene razón cuando habla del valor sin precedentes de los hombres soviéticos, de su sagrada tenacidad, a la que ellos llaman “terquedad”.

Pero no está al alcance del ayudante de Guderian comprender el alma del hombre soviético. Los combatientes soviéticos son seres vivos. Uno no se parece al otro. Cada uno defiende su juventud, su bienestar, su cariño. Pero a todos ellos les une el amor a la libertad, el cariño a su patria y el sentido de la dignidad humana.

Sabemos lo que es la verdadera vida, plena, preñada de futuro y de esperanzas. Por ello, cada combatiente está dispuesto a sacrificar la suya propia. Contra nosotros marchan los caballeros de la calavera. Y uno de estos servidores de la muerte dice que nosotros despreciamos la vida. ¡Ciego! Reconoce que vio cómo los rusos van al combate, cómo los rusos no temen al fuego enemigo, y no comprendió una cosa esencial: no es la vida lo que despreciamos, sino la muerte.

Y si fuera necesario, cada uno de nosotros aceptaría la muerte por la vida, por la felicidad de nuestros hijos, por el honor de nuestra tierra.

23 de septiembre de 1941

HITLER NUNCA SERÁ DUEÑO DE RUSIA

Nosotros no volvemos la cara ante el mapa. Vemos la Ucrania ocupada por el enemigo, vemos a los fascistas a las puertas de Leningrado, a las puertas de Moscú, en los accesos de Rostov. Estas palabras compendian un cúmulo de desdichas: centenares de pueblos devastados, millones de seres esclavizados. Los alemanes están deliberando acerca del nombre con que Ucrania será incorporada a Alemania. El piojoso Antonescu se pavonea por las calles de Odessa. ¿Cómo soportarlo? Y las bombas hieren nuestro orgullo, nuestro amor a Moscú…

Se oprimen los corazones. Los ojos relampaguean de odio. Aumenta la resistencia. Leningrado sigue sosteniéndose heroicamente. La valentía de los defensores de Moscú llena de asombro al mundo. En la retaguardia se organiza un poderoso ejército. Las fábricas evacuadas de Kiev, Harkov, Dnepropetrovsk, trabajan en las estepas entre el Volga y los Urales. Las máquinas conocieron la suerte de los evacuados. Fueron instaladas de prisa. Los obreros trabajan el locales estrechos, produciendo aviones, armas automáticas, motores. Los fascistas invadieron la cuenca del Donetz. Pero disponemos de Kusnetsk, de Karaganda. El enemigo se apoderó de Krivoi Rog, pero tenemos a Magnitogorsk y las grandes fundiciones de los Urales. Aún disponemos de mucha tierra, de muchos campos sembrados, de muchas máquinas.

Nuestros enemigos se ven obligados a reconocer la valentía del Ejército Rojo. ¿A qué obedece entonces nuestro repliegue? ¿Por qué hemos cedido a los fascistas regiones florecientes, ciudades entrañablemente queridas? Porque en uno u otro sector del frente, el enemigo disponía de superioridad numérica. Nosotros tenemos el doble de hombre que los alemanes, pero éstos poseen más motores, por tanto tienen más facilidad de maniobra.

Nosotros comenzamos a levantar fábricas hace quince años. Nuestra industria es joven. Por entonces Alemania contaba ya con una poderosa industria de guerra. Hitler construyó centenares de nuevas fábricas de armamentos. Hitler se apoderó de toda Europa. Ahora las fábricas de Francia, Checoslovaquia y Bélgica trabajan para los alemanes. Por eso disponen de un mayor número de unidades motorizadas y penetraron hasta el corazón de nuestro país.

Sin embargo, diariamente nuestros pilotos y artilleros destruyen centenares de motores y tanques alemanes. Y día tras día, a través de tres océanos, afluyen a nosotros desde América y la Gran Bretaña centenares de nuevos motores y tanques. Hitler lo sabe, por eso quiere vencer antes de la primavera. Nosotros debemos recordarlo siempre: cada ataque rechazado, cada día ganado aproxima la hora en que seremos más fuertes que los alemanes…Resistir, ese es nuestro deber.

Nuestros jóvenes estaban acostumbrados a una vida demasiado fácil. Las puertas de las escuelas se abrían ante ellos de par en par. En nuestro país no era el hombre quien buscaba el trabajo, era el trabajo el que buscaba al hombre. Y muchos de entre nosotros se habituaron al hecho de que alguien estaba pensando por ellos. Los tiempos han cambiado, ahora cada uno debe cargar con todo el peso de la responsabilidad. Estando cercado por el enemigo, en un servicio de reconocimiento, cada uno está obligado a pensar, a decidir, a obrar.

No digas nunca que alguien piensa por ti. No pienses jamás que alguien te está salvando. Te han concedido un gran honor: defender la Patria. No eres un chiquillo, eres todo un hombre. En ti deposita su confianza el país. No rehuyas la responsabilidad; no eludas la iniciativa. Dispones de otra arma: la cabeza. Los fascistas son autómatas. Tú eres un ser humano. No lo olvides ni por un instante.

El hombre ruso ama la libertad. Jamás lograrán los prusianos hacerle marcar el paso de ganso. Pero la libertad no es desorden. ¡Fue difícil acostumbrar a los moscovitas a cruzar la calle por los lugares marcados! En la guerra no hay peor cosa que el desorden. Las zanjas anti-tanques son una gran defensa pero hay zanjas más profundas: la disciplina férrea. Esta no dejará pasar al enemigo.

El enemigo nos agredió furtivamente. Aquella noche de junio fue horrible y nos costó muy cara. Debemos arrancar de cuajo la despreocupación y permanecer siempre alertas. No hay sectores tranquilos. El enemigo puede atacarnos de improviso. No hay retaguardia donde reine la paz. El enemigo puede realizar un ataque aéreo, arrojar paracaidistas, infiltrarse. Vigilancia en todos los caminos, control de todas las palabras. El enemigo cuenta con un buen servicio de espionaje. ¡Resiste y calla! El silencio es un arma. A veces equivale a un combate ganado.

Las hambrientas y codiciosas hordas fascistas intentan avanzar. Les atraen las tiendas y las casas de Moscú. Ambicionan pasar el invierno en viviendas con calefacción central. Quieren comer croquetas. Es necesario detenerles. Hay que obligarles a sentir lo que es el frío. Hay que mantenerles en los bosques rusos, comiendo embutido alemán hecho de guisantes. Este régimen será muy provechoso para ellos.

Diariamente los pilotos ingleses martillean las ciudades alemanas. Los pueblos de Europa luchan contra los violadores. Los rusos, ucranianos, bielorrusos de las regiones ocupadas por el enemigo, no deponen las armas. ¡Amigos, debemos resistir! Debemos rechazarlos. Si algún pusilánime dice: “con tal de vivir”, respóndele: “Aquí no hay elección posible. Si los alemanes vencen nos reducirán a la esclavitud y después nos exterminarán. Nos matarán de hambre, nos matarán a trabajos forzados, con sus ultrajes. Para vivir hay que vencer. Si el patriota honrado quiere salvar a su Patria, debe vencer. Si el pusilánime quiere salvar el cuero, también debe vencer. No existe otra salida.

Muchas veces los usurpadores extranjeros desgarraron a Rusia, pero nadie la conquistó jamás. ¡Hitler nunca será dueño de Rusia! Se levantarán los muertos, rugirán los bosques, los ríos sepultarán al enemigo. ¡Valor amigos! Noviembre será un mes de duras pruebas. Tras él viene el crudo invierno. Por la mañana diremos: otra noche que hemos ganado. Por la noche diremos: un día más que hemos arrebatado al enemigo. ¡Debemos salvar a Rusia y la salvaremos!

22 de noviembre de 1941

CENTURIONES Y DIVISAS

Mussolini declaró recientemente: "El cuerpo expedicionario italiano en Rusia se ha cubierto de laureles. Nuestros descendientes hablarán con admiración de los actos heróicos de nuestros legionarios"

No sabemos de qué hablarán los descendientes, pero de los hechos heróicos de los soldados italianos en Rusia hablan elocuentemente las órdenes del mando italiano.

Los italianos no pierden el tiempo. ¿De qué se ocupan en la Ucrania invadida estos soldados laureados? A esta pregunta contesta "Il signore" Giovanni Messe, jefe del cuerpo expedicionario en Rusia: "Se prohibe a los militares de cualquier graduación del cuerpo expedicionario italiano en Rusia, toda actividad mercantil como el comercio con sus compañeros, con los militares de otras nacionalidades, y con la población del territorio ocupado, así como la venta o adquisición de divisas extranjeras".

Ahí tenéis los "hechos heróicos": la compra-venta, la especulación con divisas, el pequeño comercio. Un coronel italiano intenta convencer a un teniente alemán vendiéndole una piel robada o comprándole un tocino requisado. Un mayor italiano, compra a unos húngaros un par de botas para venderlas después a un teniente rumano. Hay que reconocer que los italianos no siempre compran. A la población civil no le compran nada, le roban todo.

He aquí un expresivo documento. En él figuran los nombres de los coljosianos del pueblo de Orlovo-Ivanovka. Al lado de cada uno de ellos hay anotaciones en italiano hechas por el generoso comandante del 79 batallón de la división "Celere". Las anotaciones son idénticas: una vaca o "due vacche". Es decir, no compraba vacas. Las robaba.

Cuando regresan a Italia después de la "heróica epopeya" los oficiales italianos se llevan laureles consistentes en objetos robados en Rusia.

El lector preguntará admirado si los italianos no hacen más que comerciar o robar. Supondrá que a veces combatirán. Aquí tiene algunas hazañas de los camisas negras:
"El bersagliere Ladessio Cessare di Giuseppe robó a la administración militar 28 kilos de cerdo". El centurión de la compañía de ametralladoras de la 63 legión motorizada de Camisas Negras, Mario Gentile, comunica el 20 de diciembre la hazaña de uno de sus legionarios: Vittorio Manzone disparó contra un ave de corral cerca de una casa". Naturalmente; disparó contra la gallina porque disparar contra los rusos sería demasiado peligroso.

Los altaneros romanos pronto hicieron frente al frío. El mismo centurión escribía en una órden: "La congelación es delito por el que serán castigados los mismos congelados".

De pronto comenzaron a oírse explosiones. El centurión palideció. El Bersagliere olvidó el Reglamento y la Ley. El camisa negra tiró la canasta de los huevos. Redobleó el cañoneo. ¿Qué es esto?, se preguntaron los centuriones. ¡Son los rusos!

La primavera puede ser el tiempo más desfavorable para los héroes laureados. Habrá que huir y el bersagliere preguntará a su Duce: "¿Para qué los laureles? ¿Para qué sirven los centuriones?... ¿Para qué nos enviaron a combatir tan lejos de nuestro país...?

10 de marzo de 1942

NADIE LE HABIA INVITADO

Tengo ante mi vista la agenda personal del cabo alemán Inge, de la 22 división de artillería pesada. Esta agenda contiene la historia de un año del ejército hitleriano, el año 1941, cargado de acontecimientos. El 2 de enero de 1941, el cabo Inge anotaba:
“Hemos bebido licores”
Encontrábase entonces en Francia, en Auxerre. He aquí sus impresiones recogidas al azar durante el mes de enero:
“Hemos tomado un baño delicioso. Después de la comida, tumbados sobre unos mapas, hemos jugado a invadir Inglaterra”.
“Hoy gran cacería de liebres. Hemos ido hasta los alrededores de Auxerre, donde abundan y las hemos cazado a montones. La lista de piezas asciende a 19 liebres y algunas perdices”.
“Hoy nos las hemos comido guisadas y nos han dado vino de postre”
“Ayer tarde, los oficiales organizaron una soirée. Yo serví de camarero. Los platos y los vinos eran deliciosos; puedo asegurarlo pues he comido y bebido todo cuanto se me ha antojado…lo que no llego a entender es por qué a la gente cuando se emborracha le da por romperlo todo. Al terminar la fiesta he tenido que caminar por encima de los fragmentos de cristales comprobando que a los señores oficiales les afluyen las fuerzas cuando lanzan los vasos contra las paredes”.

Así transcurrieron en esta villa los días dichosos del cabo Inge. Bebiendo champagne y devorando suculentos platos. Sólo una cosa le tenía desolado: sus compatriotas habían desvalijado todos los almacenes de calzado de Auxerre. El cabo se lamentaba de ello:

“En vano he tratado de descubrir un par de botas en Auxerre. Se ha dado la orden de cerrar todos los establecimientos”.

Y así pasan febrero y marzo: champagne, reposo, preparativos de invasión a Inglaterra. En abril, Inge se interesa todavía por la buena comida. El día 2 escribe: “Las gallinas aquí son buenas ponedoras y ello me proporciona la satisfacción de comer huevos todos los días”.

El 4 de abril reina gran agitación en la guarnición nazi de Auxerre. Inge lo refiere así:
“En nuestro cuerpo de artilleros la emoción ha llegado a su colmo ayer tarde cuando nos anunciaron que al día siguiente partiríamos con destino desconocido. Todos los planos y mapas referentes a Inglaterra, confeccionados con tanto esmero, han sido enviados a París. El sueño acariciado por nuestra división de invadir Inglaterra, ha naufragado. Por la tarde, muchos de nosotros nos hemos entregado al champagne”.

¡Adiós Auxerre! ¡Adiós ricos vinos de Champagne! ¡Adiós hermosos sueños de pipas inglesas, de bares de Escocia, de bares de Picadilly! Los soldados de la 22 división parten para Alemania. Nuestro cabo muestra su disgusto:
“Está nevando sin cesar y nosotros que nos hemos habituado a las comodidades de Francia, sentimos frío”.

El 9 de abril, el cabo Inge recibe otra orden. Ya no irán a Alemania sino a Yugoeslavia. Se siente contento, aunque le asalta una duda: “¿No llegaremos demasiado tarde?...Según la radio nuestras tropas no cesan de avanzar y seguramente será muy poco lo que nos quede que hacer a nosotros”.

Los Balcanes pasan brevemente por el carnet de notas del cabo Inge. Nos dice que ha visto prisioneros serbios y que ha podido “procurarse” dos kilos de café. No ha tenido ocasión de disparar pero de todas maneras le han condecorado, lo mismo que al cocinero de la división, el día del aniversario del Fuehrer.

El 23 de abril Inge está nuevamente en camino.
“Desde esta mañana estamos viajando por territorio polaco. ¿Quién me iba a decir que volvería a encontrarme en este país dejado de la mano de Dios?”

El cabo no está contento. Llama a Polonia “país infecto y salvaje”. En Lodz se entrega a estas reflexiones:
“A decir verdad, habría que compadecerse de estas gentes. Pero esta raza polaca contiene muy malos elementos, que es preciso castigar”. Desde Lodz, el cabo de artillería pesada es trasladado a Tarna. Pero se consuela:
“Estamos muy bien instalados, las gallinas ponen bien”…Pasa el tiempo. Tortillas y tertulias en largos días. En Pentecostés, el cabo se divirtió mucho:
“Los pasteles estaban deliciosos. Por la tarde he bailado un vals y una polka con la bella Hellene”…Y añade sin transición: “los polacos se mueren de hambre en las aldeas. En el campo ya no se encuentra nada ni pagándolo”.

Por fin, el 21 de junio de 1941, el cabo Inge, muy serio, escribe; “Nuestra artillería ha sido incorporada a la división blindada de Guderian. Nuestro objetivo es Moscú. ¡Que Dios nos ayude!”

Pero el Dios alemán permanece sordo a las plegarias del cabo Inge. Comienzan las amarguras. Desde el 23 de junio anota: “Todo a nuestro alrededor es un verdadero infierno”. Cinco días más tarde sigue quejándose: “Muchos de mis camaradas han caído bajo las balas o por los ataques de las guerrillas”

Después siguen notas breves:
“Hemos sufrido grandes pérdidas…Bombarderos rusos sobre nosotros. Seis muertos. Los rusos disparan contra nosotros; cinco muertos, veintidós heridos…”

Anotación del 13 de julio: “El comandante mayor Mende, el ayudante de campo Oberleutnant Ludere, dos radiotelegrafistas y el chofer han caído en poder de los rusos”.

El 21 de julio el cabo está en Smolensk y anota: “Nos hemos apoderado de los primeros grandes trofeos: jabón, ropa interior, aguardiente. La ocasión ha merecido ser celebrada hasta caer borrachos”.

Tres días después , Inge, qur ha recobrado un poco el espíritu confiesa:
“Hemos recibido la orden de abandonar Smolensk. La verdad es que se está muy mal allá. Los artilleros rusos tienen una excelente puntería. Las 17 y 18 divisiones de carros han sufrido grandes pérdidas. Lo mismo ha sucedido con el regimiento “Gran Alemania”.

En el mes de agosto la división de Inge desciende hacia el sur. El cabo se encuentra en Ucrania. Pero ya no está tan contento. Se da cuenta de las pérdidas de su unidad y toma nota; la aviación rusa le llena de indignación.

“Aquí en Rusia, nuestra gloriosa división está sufriendo tropiezo tras tropiezo”…. En octubre, el cabo Inge vuelve a tomar el camino del norte; nuevamente el objetivo es Moscú. Inge se queja del frío y de la artillería rusa. El 8 de noviembre hallándose en Orel escribe:
“¡Qué felicidad! ¡Nos hemos dado una ducha! Han sido ahorcados tres saboteadores en el mismo centro de la ciudad. Es de desear que permanezcan allí el mayor tiempo posible, pues es preciso intimidar a la población”.

En Orel ya no hay ni music-hall ni champagne. Las gallinas de Orel no ponen y no hay muchachas que bailen valses, y por si fuera poco, se le dice que hay que apoderarse de Moscú. Llega hasta Stalinogorsk. Está satisfecho de la marcha de la ofensiva, pero sigue tronando contra los bandoleros rusos. El 25 de noviembre escribe en su agenda:
“Todos maldecimos de Rusia y de la guerra. No hay quien no quiera volver cuanto antes a su hogar”.

Las últimas páginas del carnet son melancólicas. La víspera de Año Nuevo escribe: “Se ha dado lectura de una orden en que se nos prohíbe a los soldados habitar las casas ocupadas por la población civil. Es un buen consejo, pues se nos había alojado con rusos. Pero nosotros hemos encontrado una solución: hemos arrojado a los rusos a la calle”.
Y pasando a aspectos más serios de la estrategia anota:

“Veinte horas. Con estos rusos la vida es imposible. No nos dejan ni cenar a gusto. Se nos ha dado la orden de tener dispuestos todos los vehículos desde las cuatro de la mañana. Los oficiales no ocultan que va a ser necesario emprender la huida”.

El cabo Inge, de la 22 división de artillería pesada, no se ha provisto de una agenda para 1942. Vive en silencio los meses de enero y febrero. El 19 de marzo de 1942 fue muerto por una bala rusa.

En sus bolsillos aparte de la agenda, se ha encontrado una carta dirigida a su mujer. En ella le decía: “El diablo nos ha traído a Rusia, maldigo la hora en que llegué a este país”.

El cabo Inge ha muerto descontento de los rusos. Los rusos le han hecho un mal recibimiento. Mas no fue precisamente en calidad de turista como vino a Rusia. A decir verdad, nadie le había invitado. Había venido a buscar “trofeos”: jabón, ropa de niño, un litro de aguardiente; hacía colgar a los rusos para intimidar a la población. No ha asustado a nadie y se le ha matado.

Así habrá un monstruo menos.

1 de abril de 1942

ODIAMOS A LOS FASCISTAS PORQUE AMAMOS LA HUMANIDAD

El fascismo es el mayor de los intentos para detener la marcha de la historia. El fascismo resucitó algunos ritos y falsas creencias de la Edad Media. Pero los hombres del medioevo no vivían sólo de ritos y falsas creencias; en ellos ardía una auténtica fe. Erigieron maravillosas catedrales; compusieron vehementes poemas épicos. Con su trabajo y conducta, prepararon el siglo del Renacimiento.

No puede compararse a los fascistas con los hombres del Medioevo. Los fascistas viven en otra época. Intentaron desprenderse de la concepción del tiempo; así se explica su esterilidad. Naturalmente, los viñedos de Italia continúan produciendo uvas aún bajo el reinado de Mussolini. Evidentemente las fábricas de Alemania siguen trabajando bajo el mandato de Hitler. Pero los fascistas no crearon nada. No hicieron más que movilizar la técnica moderna para luchar contra el espíritu de nuestra época. Y uncieron todas las conquistas de la civilización al carro de la destrucción.

No es extraño, pues, que el fascismo atraiga a los detritus de la humanidad; hombres de dudosa reputación, sádicos, degenerados, traidores, etc. El pintor fracasado Hitler, el desprestigiado novelista Goebbels, el torpe dramaturgo Mussolini: ¿No es sorprendente que a la cabeza de los estados fascistas se encuentren hombres que soñaron con los laureles de artistas y que sólo fueron ridiculizados como pobres bufones?

La maldad es un sentimiento bajo y mezquino. Nosotros nos avergonzamos de que la maldad se manifieste en la vida. El mal poeta esconde su enojo. El hombre avaro no se atreve a convertir en ideología el miedo que siente por la seguridad de su tesoro acumulado. El anciano que sufre de ver la juventud ajena, murmura y calla. Los fascistas convirtieron la maldad en religión. Bajo el fascismo no hay lugar para la fraternidad humana: El fascista alemán desprecia al fascista italiano y el fascista rumano sueña con estrangular a su colega húngaro

El pueblo ruso atravesó una vida larga y difícil. Su camino hacia la felicidad y la perfección no estuvo sembrado de rosas. Pero aún en los años más difíciles de su historia, el hombre ruso permaneció vigilante contra la odiosa malignidad. La maldad no nos seduce tampoco ahora. La idea de la venganza no puede satisfacer a nuestro cerebro indignado. Nosotros no hablamos de maldad sino de odio; no de venganza sino de justicia.

Estos no son matices de una misma palabra; son diversos sentimientos. El odio, al igual que el amor, es innato en los corazones puros y ardientes. Nosotros odiamos al fascismo porque amamos a los hombres, los niños, la tierra, los árboles, los caballos, la risa, los libros; porque amamos la vida. Mientras mayor es nuestro amor a la vida, mayor es nuestro odio al fascismo.

Muchos de nosotros, al principio de esta descomunal guerra, no comprendimos quién asolaba nuestra tierra. Hombres demasiado ingenuos o demasiado incrédulos, pensaban que el ejército de Hitler era el ejército de un Estado hostil, pero culto; compuesto de oficiales educados y soldados disciplinados. Pero con el Hitlerismo llegó a nuestra tierra la muerte. No me refiero a la muerte de los combatientes en el campo de batalla. No hay guerra sin víctimas. Me refiero a las horcas de donde cuelgan muchachas rusas, a la horripilante zanja abierta en Kerch, donde fueron enterrados niños rusos, tártaros y hebreos. Me refiero a los asesinatos de heridos soviéticos y a los incendios de los hogares con sus moradores dentro.

Ahora esto lo sabemos todos: desde los defensores de Sebastopol hasta los Koljosianos de Siberia. Cada crimen de los alemanes fomentaba nuestro odio. Todo el pueblo soviético comprendió que esta no era una guerra ordinaria; que contra nosotros no ha sido lanzado un ejército normal; que no se ventilan cuestiones de territorio ni de riquezas, sino nuestro derecho a vivir, a respirar, a hablar nuestro idioma, a mecer nuestros niños, a verlos crecer y hacerse hombres.

No soñamos con vengarnos. Nunca el hombre soviético se rebajará hasta la condición de los fascistas; nunca recurrirá a martirizar a los niños ni a martirizar a los heridos. Buscamos otra cosa: la justicia que podrá atenuar nuestro dolor.

Hemos decidido aniquilar al fascismo. Lo exige la justicia. Lo exige nuestra comprensión de la fraternidad humana. Hemos decidido exterminar a los fascistas porque en el mundo no pueden convivir los fascistas y los hombres: o la humanidad destruye a los fascistas o los fascistas aniquilan a la humanidad.

Para nosotros, un soldado alemán con un fusil en la mano no es un hombre sino un fascista. Le odiamos, odiamos a cada uno de ellos por lo que hicieron todos en conjunto. Pero si el soldado alemán depone las armas y se rinde, no le tocaremos un pelo de la ropa y vivirá. Quizá la Alemania del futuro consiga reeducarlo, convirtiéndolo de asesino en trabajador y en ser humano. Que lo piensen los pedagogos alemanes. Nosotros pensamos en otra cosa: en nuestra tierra, en nuestro trabajo, en nuestras familias. Aprendimos a odiar porque sabemos amar.

Recientemente en el frente noroeste, siete combatientes soviéticos mandados por el teniente Demantiev, defendían una pequeña colina. Los alemanes contraatacaban con grandes fuerzas; cuarenta bombarderos, el fuego de la artillería y de los morteros, todo se lanzó contra ocho valientes. Los héroes murieron tras agotar sus municiones. Pero las faldas de la colina se cubrieron de cadáveres alemanes. Más de 300 fascistas perecieron al atacar la colina. El teniente Dementiev y sus siete combatientes, dieron la vida por sus familias, y por nuestro hogar común: Rusia. Aniquilaron cientos de fascistas y así salvaron la vida a muchos hombres honrados.

Quien sabe amar ardientemente tambien puede odiar ardientemente. ¡Bandera roja de regimientos y divisiones! ¡Marchad al combate! Tu llevas la sangre y el amor de los sacrificados; tu llevas nuestro odio, nuestra cólera y nuestro juramento: ¡Rusia vivirá y los fascistas morirán!

7 de mayo de 1942

Los artículos fueron publicados en el libro “Muerte al Invasor” Crónicas de guerra. Publicado por la editorial “La lucha de la Juventud” en Mexico, en mayo de 1943.


Fuente: Foro de la Segunda Guerra Mundial