"POEMA SINFÓNICO ANTIRRELIGIOSO", DE ALEXANDER MOSOLOV (1931)
La primera parte del poema emplea una melodía similar a un himno para representar un servicio religioso ortodoxo, que posteriormente se ve interrumpido por caóticas canciones revolucionarias y poesía anticristiana. Al igual que la Segunda Sinfonía de Shostakovich, la pieza culmina en un coro tonal, triunfal, pero trivial, de carácter proletario.
La primera parte de
la sinfonía es un servicio religioso en el que se describe la reunión de los
fieles al principio. Mossolov entrelaza magistralmente citas de cantos ortodoxos con
una densa textura orquestal que recuerda a Mussorgski. Una y otra vez,
sin embargo, se puede escuchar el movimiento cromático de su conocida obra “La Fundición de Acero”, su fórmula musical de la nueva era.
El
servicio se interrumpe aproximadamente enmedio de la obra. Los nuevos protagonistas están llegando, simbolizados por
un segundo coro. “¡Bebe, destruye!” En la segunda parte de la obra, Mossolov combina canciones revolucionarias; incluso se escucha una Marsellesa en una doble fuga. Finalmente, ambos coros cantan el comienzo de un nuevo
mundo y “libre de Dios”.
Para que el estreno de la obra pudiera celebrarse en 2017, muchas décadas después de la muerte del compositor, hubo que superar varios obstáculos no musicales. La partitura original lleva el título de «Sinfonía Antirreligiosa», aunque no escrito de puño y letra del compositor. Quizás el título fue un intento de hacer la obra más aceptable en la Unión Soviética. Sin embargo, en la Rusia actual tuvo el efecto contrario: el concierto, programado para febrero, tuvo que cancelarse con poca antelación. Según se decía, ciertos sectores se opusieron a la interpretación de una obra que incluía la palabra «antirreligiosa» en su título.
Finalmente el
concierto se celebró en Moscú y representó una victoria provisional sobre los
opositores ideológicos que querían impedirlo, y un éxito mediático.
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