EXPOSICIÓN: Tras las huellas de La Nueve. Del 12 de marzo al 12 de junio de 2026. Horario: Acceso Cuesta de San Vicente en marzo de 10.00 a 18.00 h; de abril a junio de 10.00 a 20.00 h. Acceso Cuesta de la Vega de 10.00 a 20.00 h. Acceso Paseo Virgen del Puerto en marzo de 10.00 a 18.00 h; en abril de 10.00 a 21.00 h; mayo y junio de 10.00 a 22.00 h.
Lugar: Jardines del Campo del Moro, Madrid. Visita gratuita a los jardines y a la exposición.
Los republicanos de La Nueve acampan en los jardines del Palacio Real
Para el historiador y comisario de la exposición, Diego Caspar, la historia se ha convertido en un campo de batalla, donde es necesario anteponer el rigor de los hechos históricos a la fabricación de relatos

Quienes visiten los jardines del Campo del Moro, los jardines de la parte trasera del Palacio Real, se van a encontrar en una de sus plazas principales con un extraño camión militar de nombre “Guadalajara” que tiene ruedas normales en la parte delantera y cadenas de tanque en la trasera. Se trata de un camión oruga similar a los que el 24 de agosto de 1944 atravesaron los extrarradios de París y llegaron hasta la plaza del ayuntamiento de la capital. El “Guadalajara” era uno más de los varios vehículos militares de La Novena División que llevaban nombres españoles relativos a las batallas de la guerra civil (Belchite, Brunete, Guernica, Ebro, Teruel, Toledo) o que hacían referencia a la cultura española (Quijote, España Cañí). La razón de estos nombres radicaba en la procedencia española de más de ciento cincuenta integrantes de esta compañía que formaba parte de la Segunda División Blindada del general Leclerc.

Tras el camión semioruga, el visitante se topará con una decena de grandes paneles en forma de libro donde se le cuenta la historia de estos republicanos españoles que tuvieron el honor de encabezar la liberación de París, que, tras unos días de combates con los alemanes que aún resistían, escoltaron el paseo del general De Gaulle por los Campos Elíseos, y que siguieron luchando hasta llegar al Nido del Águila, el refugio que Hitler se había hecho construir en Berchtesgaden, en los Alpes bávaros. Ni que decir tiene que muchos de esos españoles pagaron con sus vidas el precio de la liberación de Francia.
Para comprender mejor la exposición, es recomendable ver el vídeo explicativo que se proyecta de forma continuada en la casita que se encuentra en la plaza que preside el “Guadalajara”.
La Exposición fue inaugurada este jueves y ha sido impulsada conjuntamente por las autoridades españolas y francesas: el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática de España y el Ministère des Armées et des Anciens Combattants, que ha sido el responsable de trasladar el camión semioruga que abre la exposición. Durante la inauguración, tanto el ministro español, Ángel Víctor Torres, como la ministra delegada francesa, Alice Rufo, hicieron hincapié en la necesidad de recordar y homenajear a aquellos que lucharon contra el fascismo al riesgo de sus vidas. El historiador y comisario de la exposición, Diego Caspar, dijo que la historia se ha convertido en un campo de batalla e hizo hincapié en la necesidad de anteponer el rigor de los hechos históricos a la fabricación de relatos en los que priman el silenciamiento de lo que no conviene y la exageración de lo que sí interesa. Caspar manifestó que un ejercicio honesto del historiador debe llevarle a cuestionar sus propios prejuicios.
La exposición de La Nueve debe ser bienvenida y multiplicada (el formato de sus paneles permitirían llevarla a universidades, institutos o plazas y calles de toda España). Pero hay una reflexión que no puedo dejar de hacer. Llevamos décadas soportando la narrativa estadounidense de la liberación del nazismo en el que se dejan fuera a sus principales actores: la Unión Soviética y el Ejército Rojo. Fueron ellos los que frenaron al nazismo partiendo el espinazo al ejército alemán al precio de 20 millones de bajas frente a las 244.000 muertos estadounidenses. Para no caer en lo mismo, sería muy de desear que en el futuro próximo se vaya recuperando la memoria de los miles de españoles que lucharon contra el nazismo tanto en la resistencia francesa como en el Ejército Rojo: decenas de aviadores españoles se enfrentaron a los cazas y bombarderos alemanes en el frente del este; cientos de españoles lucharon como partisanos, en Rusia, Bielorrusia y Ucrania, tras las líneas enemigas saboteando la vías de suministro del ejército alemán; adolescentes españoles, que habían salido de España siendo niños, falsificaron su edad para alistarse en el Ejército Rojo y participar en la defensa de Leningrado, como muy bien cuenta Pablo Fernández-Miranda en su libro “Pisaré sus calles nuevamente”.
Fuente: mundoobrero.es

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